Pensar con tu lengua

Un filósofo alemán, Martin Heidegger, se hizo una enorme pregunta: “¿Por qué hay ente y no más bien nada?” Es un enigma ontológico; ¿por qué existen cosas dentro de las cuales existimos nosotros? Los antiguos filósofos distinguieron siempre dos territorios; el de la ontología general y el de la ontología especial: la que atañe al “ser” de todas las cosas y la que se refiere al “ser” del hombre. Lo más general que podemos decir de todas las cosas es que son; es claro que las cosas que son, podrían ser, además, amarillas o rojas, feas o bonitas. Pero es indudable que todas ellas son. Decir que las cosas son, es una predicación universal o católica: aquello que puede decirse de todas las cosas.

Don Miguel de Unamuno, más expresivo y enfático que Heidegger, preguntaba: “¿Qué necesidad hay de que haya Dios ni mundo ni nada?” Lo dijo mucho antes que Heidegger hiciera su célebre pregunta. Estuvo “ayudado” por el verbo haber y no sólo por los imprescindibles verbos ser y estar. Tenemos que ser y habitar en medio de otros objetos –entre cosas y hombres-. Eso es “estar ahí”, como, probablemente, diría Heidegger. “Ayutorio” fue una de las primeras palabras de la lengua española. Nuestro idioma ayuda a hacer inteligible la realidad mediante verbos y sustantivos.

A lo largo de siglos, poetas y filósofos “refinan” las lenguas, intelectual y sentimentalmente. Tenemos conciencia de los objetos que nos rodean. De no ser por los objetos, no seriamos, pues no tendríamos conciencia de nada. La visión de nuestros ojos no existiría si no hubiese objetos que ver. Sin objetos no hay sujeto; la conciencia es “conciencia de”, de esto o aquello.

Los objetos tienen “presencia” y los antiguos creían que también tenían “esencia”; que por debajo del color y la forma había algo fundamental: el ser, la substancia. No hay que empeñarse en la “búsqueda del ser”. El ser de las cosas es la “función” que en tu vida tengan las cosas. “El ser del martillo es dar martillazos”. Un árbol es lo que te mata si chocas con él; y es lo que te salva si te persigue un toro. El contexto “establece” las “funciones”.

henriquezcaolo[@]hotmail.com

Notas:

Fuente:  http://hoy.com.do/pensar-con-tu-lengua/autor/federico-henriquez-gratereaux/

28 de mayo de 2016. Republica Dominicana

Enseñar Platón en Palestina. Filosofía en un mundo dividido


El autor intenta mostrar la utilidad del diálogo filosófico en la promoción de la tolerancia y el pluralismo

Carlos Fraenkel, que trabaja en el departamento de Filosofía de la Universidad McGill (Canadá), ha sido profesor en lugares como Palestina, Brasil o Indonesia. Ha enseñado también a un grupo de judíos hasídicos de Nueva York y a los mohawak, que pertenecen a la Confederación Iroquesa. En todos estos casos, ha buscado que los alumnos cuestionaran su propia cultura y los valores recibidos, que valoraran la discrepancia y que admitiesen su falta de certezas.

Con Enseñar Platón en Palestina, que ha sido un éxito de ventas en EE. UU., intenta mostrar la utilidad del diálogo filosófico en la promoción de la tolerancia y el pluralismo. La dimensión crítica de la filosofía tendría como objetivo desestabilizar nuestras creencias y orientarnos paulatinamente en la búsqueda de la verdad.

En la primera parte, Fraenkel recoge sus experiencias docentes y las estrategias socráticas que usa para espolear a su alumnado. Con ejemplos de la tradición filosófica musulmana y judía, les acerca la actitud inquisitiva de Maimónides o Averroes así como de otros pensadores que recibieron la filosofía griega y que, en ocasiones, tuvieron conflictos en sus comunidades religiosas.

En la segunda parte, la propiamente filosófica, Fraenkel desvela su concepción filosófica falibilista y la cultura del diálogo que nace de ella. Su propuesta se desvincula del dogmatismo y del relativismo: acepta la verdad, pero consciente de la contingencia y la posibilidad de error de todas sus concreciones. Supera el multiculturalismo, pues este es incompatible con ese horizonte de verdad común a todas las cosmovisiones.

Una sociedad tolerante, según Fraenkel, estaría compuesta por individuos que, aun suscribiendo ciertos compromisos, serían conscientes de su vulnerabilidad epistémica. La cultura del debate se sostiene sobre la tesis de que la verdad se ha de buscar de forma cooperativa. En este contexto, la filosofía adquiere una dimensión pública: es la encargada de inculcar y promover el diálogo, determinar las destrezas argumentativas, diagnosticar las falacias y denunciar las manipulaciones y los prejuicios. Por eso resulta imprescindible tanto en las sociedades occidentales como, sobre todo, en aquellas más cerradas y dominadas por la creencia en una verdad absoluta y exclusiva.

Como alternativa a otros planteamientos, que no admiten la noción de verdad, la perspectiva abierta por Fraenkel es interesante. Sin embargo, su visión de la filosofía resulta demasiado procedimental y hereda los déficits de la filosofía analítica: más que de aventurar propuestas, su misión es vigilar el cumplimiento de ciertos estándares de racionalidad. Es obvio que la filosofía no puede renunciar a la crítica, pero tampoco a su dimensión sustantiva.

El falibilismo admite la existencia de la verdad, pero puede ubicarla en un horizonte tan inaccesible que tiene el riesgo de inclinarse hacia el escepticismo, debilitando su fuerza persuasiva. La crítica de Sócrates es diferente de la cartesiana y Fraenkel se apoya en la duda metódica racionalista. Se puede tener la impresión, tras la lectura, de que la religión –toda, pues el autor no diferencia las aportaciones ni los presupuestos de la teología musulmana de los de la judía o cristiana– es la principal amenaza para el ejercicio de esa razón debilitada.

Sería bueno ampliar el análisis y profundizar sobre las consecuencias psicológicas y éticas de esos ciudadanos tan ilustrados que apoyan sus creencias sabiendo que están condenados inexorablemente al error. ¿No depende la vigencia social de nuestros valores seculares, por ejemplo, de un honesto, pero también profundo, convencimiento sobre su corrección?

Hubiera sido deseable una mayor precisión: no son iguales las certezas teóricas que las verdades prácticas, ni las discusiones sobre la ciencia que sobre la mejor forma de gobierno. Más allá de ello, y de algunas interpretaciones filosóficas que podrían matizarse, el ensayo de Fraenkel enriquece el panorama cultural y muestra lo inevitable que resulta la verdad para quien intenta tomarse en serio la vocación filosófica.


Autor: Carlos Fraenkel
Ariel.
Barcelona (2016).
242 págs.
16,90 € (papel) / 11,99 € (digital).
Traducción: Ana Herrera Ferrer.

Notas:

Fuente:  http://www.eldiarioexterior.com/ensenar-platon-en-palestina-filosofia-47711.htm

27 de mayo de 2016.  ESPAÑA

Las desgarradoras oraciones de Nietzsche al Dios desconocido

“Mis lágrimas, a torrentes, discurren en cauce hacia Ti”

El filósofo Friedrich Nietzsche, quien proclamó “Dios ha muerto” y ha influido en el pensamiento de tantos ateos, expresó así, cuando tenía 44 años, su búsqueda desesperada:

Dame amor… ¿quién me ama todavía? ¿quién, aún, me da calor?
Tiéndeme manos ardientes, dale un brasero a mi corazón…
ofrécete, sí, entrégate a mí, ¡tú, el más cruel enemigo!
¿Huyó? Él mismo ha huido, mi único compañero,
mi gran enemigo, mi desconocido, ¡el Dios verdugo!
¡No! ¡Vuelve otra vez! ¡Con todos tus suplicios!
Vuelve a mí, ¡al último solitario!
Mis lágrimas, a torrentes,
discurren en cauce hacia Ti,
y encienden en mí el fuego
de mi corazón por Ti.
¡Oh, vuelve, mi Dios desconocido!
Mi dolor, mi última suerte, ¡mi felicidad!

Esta desgarradora oración está recogida en la compilación de 2.397 fragmentos póstumos del gran filósofo del siglo XIX recopilados por Friedrich Würzbach Das Vermächtnis Friedrich Nietzsches: Versuch einer neuen Auslegung allen Geschehens und einer Umwertung aller Werte (El legado de Friedrich Nietzsche. Ensayo de una nueva interpretación de todo acontecer y de una transvaloración de todos los valores).

A pesar de las dificultades para publicar todos los escritos de Nietzsche que todavía no habían salido a la luz después de su muerte, el trabajo editorial de Würzbach está reconocido a nivel internacional.

Y otros libros, como Friedrich Nietzsche de Jorge Manzano (Universidad Iberoamericana, Ciudad de México), recogen también plegarias del exaltador del “superhombre”, escritas en distintos momentos de su vida.

Como esta, cuando tenía 20 años:

Antes de seguir mi camino y de poner mis ojos hacia delante, alzo otra vez, solitario, mis manos hacia Ti, al que me acojo, al que en el más hondo fondo del corazón consagré, solemne, altares, para que en todo tiempo tu voz, una vez más, vuelva a llamarme. Abrásame, encima, inscrita hondo, la palabra: Al Dios desconocido: suyo soy, y siento los lazos que en la lucha me abaten, y si huir quiero, me fuerzan al fin a su servicio. Quiero conocerte, Desconocido, tú, que ahondas en mi alma, que surcas mi vida cual tormenta, ¡tú, inaprehensible, mi semejante! ¡Quiero conocerte, servirte quiero!

Aunque quizás la oración más entrañable que pronunció fue la que algunos reconocen como sus últimas palabras antes de morir, pronunciadas en un marco de silencio y evasión de la realidad: “Madre, soy un tonto”.

Patricia Navas

Notas:

Fuente: http://es.aleteia.org/2016/05/24/las-desgarradoras-oraciones-de-nietzsche-al-dios-desconocido/

24 de mayo de 2016. ESPAÑA

La Unesco rememora a Aristóteles

Días atrás, leímos en un diario de la capital que la 38º Conferencia General de la Unesco, declaró al presente año 2016 como el Año de Aristóteles”.

Esta iniciativa partió de la Universidad Aristotélica de Tesalónica ( Grecia) que en el año 2013 propuso conmemorar el 2016 los 2.400 años del nacimiento de este gran pensador macedónico.

Así es como la Unesco con esta designación desea rendir un tributo a la personalidad y a la obra de Aristóteles, quien como todos sabemos fue el maestro de Alejandro Magno quien hasta hoy sigue influyendo en el pensamiento humano.
El Homenaje culminará con la realización del Congreso Internacional que se realizará la próxima semana entre el 23 y 28 de mayo. Actos como ya dijimos se desarrollarán en la Universidad Tesalónica y en las antiguas ciudades de Estragira ( ciudad natal del filósofo) y en Mieza .Allí más de 400 académicos e investigadores de renombre, provenientes de 40 diferentes países rendirán con su presencia tributo a este gran filósofo universal quien dejó huellas indelebles en el mundo clásico, helenístico y greco-romano.

Como también en la Tradición Escolástica bizantina, en el mundo árabe, en la Europa Medieval y hoy en día, en el pensamiento intelectual de la Europa occidental.( ver: htpp://twitter. com/paranamagriego)

Personalmente esta noticia me trajo a la mente lo aprendido en la enseñanza Media en el Liceo de esta ciudad cuando estudiamos “ filosofía” y en ésta, la trilogía de los 3 grandes filósofos griegos: Sócrates – Platón y Aristóteles.

Por nuestra parte, agregaremos para una mejor comprensión de este tema, tema que reconozco que es de difícil digestión para todos aquellos que No gustan del pensamiento filosófico, especialmente cuando se habla del mundo clásico, Helenístico y Greco-romano que cuando lo hacemos estamos hablando de cultura. Éstos, son grupos humanos, formados por uno o más pueblos que exhiben un estado propio y único de pensar, de expresarse y de vivir:

Las culturas son como ciclos cerrados totalmente, distintos uno de otros. Cada uno posee “ su manera de ver la naturaleza, de conocerla .O sea, cada cultura tiene su naturaleza propia y peculiar.

No existe ,entonces “ la cultura” si nó “ las culturas” que florecen simultáneamente o sucesivamente en el mundo, independientes unas de otras, autóctonas y únicas. Todas nacen, maduran, envejecen y mueren.

Por otra parte cada cultura tiene su propia civilización, así se comprende a los Romanos como sucesores de los griegos, éstos últimos son reconocidos por todos por sus conquistas realizadas en el reino del pensamiento y del espíritu. En los siglos X al IX a.c. llegó a su apogeo la civilización griega que por razones de espacio hoy ,no es dable señalar en este artículo ,pero si debemos dejar constancia que los griegos fueron amigos de la sabiduría ,pues “ filosofía” es precisamente ser amigo de la sabiduría. Señalaremos solo a manera de recuerdo algunas Esc. filosóficas: “ Sofistas” ( Sabiduría), la Socrática cuyo motivo era exhortar a los discípulos para que estudiaran el mundo que les rodeaba, exhortándoles también a conducir sus vidas de acuerdo al mandato de “ sus conciencias”

Platón, discípulo de Sócrates escribió “ Los diálogos”. Esbozó concepciones políticas en su obra “ La República” y concibió como Gobernante a aquellos que combinaran la dureza con la sabiduría. En la “ Academia” creada por Platón, el discípulo más destacado fue precisamente Aristóteles ( objeto de este art.) quien tuvo especial predicción por el estudio de la historia natural, buscando respuestas a partir de la atenta observación de los fenómenos. Escribió “ La Politica” tratado en el que presenta, seis formas de cómo administrar un Estado.

Ahora si pensamos ¿ el porqué de la iniciativa de la Univers. de Tesalónica? Seguramente tendríamos que respondernos que es para recordar a este gran sabio que ahondó diversos matices , pero especialmente una de las virtudes más importantes para los hombres de todas las épocas: El estudio del hombre y la Tolerancia. Este filósofo elogiaba la risa, la vida ligera que en su época seguramente molestó a los “ conservadores” de siempre.

Destacaremos esta vez en esta sencilla columna de un profano sobre la materia ( filosofía) dos de sus principales pensamientos:

-“ El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice” Amables lectores ¡ qué lección de vida nos entrega! Creo que ello nos conlleva a preguntarnos ¿ siempre pensamos en lo que vamos a decir? Me temo que no, pues reconozcamos que muchas veces tantas y tantas tontería decimos, solo con el propósito de demostrar a los demás conocimientos que no tenemos.

- “ Nuestro carácter es resultado de nuestra conducta” estimo innecesario hacer algún comentario hoy al respecto.

En realidad bastante más podríamos agregar sobre Aristóteles, nombrando varios de sus escritos ,los que dejamos como tarea a nuestros lectores que gustan de estos temas de cultura general. Por lo tanto creemos que la Unesco ha hecho justicia nominando este año como el año del pensador Aristóteles .Pero, estimo de interés que Ud. aprenda si es que no lo sabe que este filósofo y científico demostró por varios métodos la esfericidad de la tierra y como ella está situada en el centro del universo. Fue el primero en clasificar las ciencias .Las dividió en teóricas (Matemátic. – física y metafísica) Practicas: ( ética, política ) y Poéticas ( Poesía, retórica ,etc..

También inventó el silogismo instrumento fundamental del pensamiento occidental.

Este sabio murió a los 63 años en Calcis( Reino de Macedonia año 322 ac.)
Su gran obra trascendió siglos después a los filósofos Empiristas John Locke, Berkeley y David Hume y en cierto modo a Enmanuel Kant.

Notas:

Fuente:  http://www.diarioelheraldo.cl/noticia/la-unesco-rememora-a-aristoteles

21 de mayo de 2016.  CHILE

Foucault, Borges, las palabrasy las cosas

Hace 50 años un libro de filosofía que se centraba críticamente en cómo la ciencia planteaba nuevos problemas y calificaba de verdaderas sus afirmaciones se convirtió primero en el best seller del verano en Francia y luego en gran parte de Occidente. Era un libro complejo de leer, que comenzaba discutiendo la composición del cuadro Las meninas, de Velázquez, y las demás versiones de esa obra (en especial, las de Picasso), para pasar inmediatamente a demostrar que la idea de verdad era una construcción social. Y todo eso, inspirado por un breve ensayo que Borges había incluido en Otras inquisiciones: “El idioma analítico de John Wilkins”.

El libro de Foucault era Las palabras y las cosas. Con este texto el filósofo cerraba una etapa: la dedicada a la arqueología de las ideas, que había comenzado con El nacimiento de la clínica (en el que historiaba la medicina moderna, desde un punto de vista filosófico y crítico) y la Historia de la locura en la época clásica, quizá su libro más brillante y poético.

Foucault leía a Borges y veía en él un discípulo cimarrón y malevo de Nietzsche. Cuando lee Otras inquisiciones queda fascinado. Era de una inteligencia suprema. Allí descubre un ensayo en el que Borges (en sólo cuatro páginas) reflexiona sobre el lenguaje, el sentido del mundo, el absurdo de todo y la dificultad de comprender nada. Borges imagina una “enciclopedia china” que clasifica de manera, para nosotros absurda, a los animales. A partir de ese ejemplo demuestra que toda clasificación y todo saber es siempre absurdo. Hoy lo creemos sagrado o verdadero, pero en dos décadas o siglos será ridículo.

Foucault, que venía pensando en este mismo sentido a partir de Nietzsche, queda fascinado y lo dice en el prólogo del libro. Lleva su ensayo más lejos de lo que jamás había imaginado. Borges le abre la puerta del riesgo y de la crítica a la idea de verdad, a la idea de moral y a la idea de permanencia, incluso de manera mucho más radical de lo que el francés había leído en Nietzsche, Heidegger o Wittgenstein.

Es tan estremecedor el efecto que provoca en 1966 el libro Las palabras y las cosas que casi todo la intelectualidad más lúcida lo combate. En primer lugar, el cineasta de vanguardia de la época: Jean-Luc Godard. El creador de Vivir su vida o Masculino-Femenino dice en una entrevista que él se dedicará a realizar películas para atacar las ideas de Foucault: “Este escritor afirma que en tal época la gente pensaba tal cosa y con el tiempo la gente pensó otra cosa, quizá lo contrario, y luego otra cosa, y así. No me gusta para nada que se quiera demostrar que todo depende de la época y de un estado de la cultura y que no hay nada verdadero, de una vez y para siempre”.

Las nuevas ideas son imposibles de predecir. Es difícil saber si esto o aquello es realmente “lo nuevo”. Pero algo muestra que hay un cambio radical: hasta los más lúcidos (Godard) no lo entienden y un viejo maestro (como Borges) está dándonos la clave de la innovación.

Daniel Molina

Es crítico cultural; @rayovirtual

Notas:

Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/1881492-foucault-borges-las-palabrasy-las-cosas

16 de mayo de 2016.  ARGENTINA

Meritocracia

La condición humana es la pluralidad. No hay una meritocracia porque no hay UN único valor de excelencia posible. Todos somos diferentes pero todos tenemos derecho a aspirar y contribuir a una buena vida.

El editor de este excelente sitio de noticias y discusión me envió este aviso publicitario o como cuando decíamos de chicos, “propaganda”. (El editor de este excelente sitio ya no es más mi amigo, debemos decir.)

Frente a algo tan egregio la pregunta que se presenta clara y distinta a la mente del analista es, por supuesto, “¿qué diría Aristóteles?” (¿Ustedes no se preguntan lo mismo a cada paso?) Y Aristóteles tiene mucho para decir de este tema (como de todos los otros.)

Todo el tema de la meritocracia es la preocupación central de la filosofía aristotélica. La pregunta que le preocupa a Aristóteles, siguiendo a su maestro Platón es quién debe gobernar la ciudad para que esta funcione bien. Analíticamente, Aristóteles diferencia tres tipos ideales de gobierno: la aristocracia, la politeia (traducida como república) y la monarquía. En el primer tipo, gobiernan los mejores, los más virtuosos, los más preocupados por el bienestar común y los menos preocupados por sus intereses individuales, lo más educados y ejemplares de los ciudadanos; en el segundo, gobierna una pluralidad formada por la clase media; en el tercer caso, gobernaría una única y virtuosa persona, el rey. Cada uno de estos tipos ideales puede y suele de hecho degenerar en un tipo degradado: la oligarquía, la democracia y la tiranía.

Voy a volver sobre la oligarquía luego, porque antes me interesa lo que tiene para decir sobre la aristocracia el Estagirita. Muchos, dice Aristóteles (y por “muchos” quiere decir “Platón”, su maestro y frenemy teórico) suponen que los seres humanos debemos aspirar al gobierno de los mejores. Una meritocracia, bah. ¿Quién no querría vivir en una meritocracia? ¿No sería acaso el mejor reǵimen aquel en que los mejores gobiernen con rectitud y orientación hacia el bien común. Para nada, dice Aristóteles. La meritocracia no es el mejor régimen posible, o lo es sólo de manera teórica.

Aristóteles va más allá de la idea platónica de que la meritocracia, aunque deseable, es imposible en la práctica. La aristocracia no es el régimen por el que debeŕiamos rezar a los dioses.  La aristocracia, de poder construirse, destruiría a la ciudad. Si existiesen personas tan excelentes, cultivadas, virtuosas orientadas como las que gobernarían una aristocracia, ellas en un sentido ya no serían humanas.

«Pero si hay alguno que haga gran ventaja en el exceso de la virtud, o si fueren más de uno, (...) estos tales, si muchos fueren, o este tal, sí fuere uno, ya no se ha de tener por parte de la ciudad. Porque siendo tan desiguales en virtud y en la civil potencia, recibirán notable agravio siendo juzgados por dignos de iguales cosas ; porque a un hombre como éste lo habremos de tener como a un dios. De aquí se colige que las leyes han de dictarse para los que son iguales, así en linaje como en poder ; pero para semejantes hombres no hay necesidad de leyes, pues ellos son la misma ley, y mucho daría que reír el que intentase sujetarles a una ley, porque repetirían lo que Antístenes dijo que respondieron los leones cuando los conejos tenían su concejo y determinaban que todos tuviesen dignidad igual. Por esto, las ciudades que tienen gobierno popular han establecido el ostracismo para casos semejantes. (Capitulo IX) »

La condición humana es la pluralidad: somos todos diferentes, algunos más inteligentes, otros menos, otros dedicados al arte, otros al deporte. No hay una meritocracia porque no hay UN único valor de excelencia posible. Todos somos diferentes pero todos tenemos derecho a aspirar y contribuir a una buena vida. La buena vida es aquella en que todo el mundo puede participar en el autogobierno y aportar lo que tiene y sabe. Además, una persona puede ser excelente en una actividad o en otra pero ningún ser humano puede ser excelente en todas. Si una persona es excelente haciendo negocios, ¿merece por eso ser gobernante automáticamente? ¿Un gran deportista es mejor que un gran cocinero? ¿Un gran maestro peor que un gran ingeniero?

El tema no es sólo la meritocracia (que además, repetimos, es siempre parcial) sino también la justicia. No es posible una buena ciudad sin excelencia, pero mucho menos una ciudad en donde grupos enteros son supuestos de poder aportar a lo público desde una posición no subordinada

María Esperanza Casullo

Notas:

Fuente:  http://nueva-ciudad.com.ar/notas/201605/25943-meritocracia.html

14 de mayo de 2016. ARGENTINA

Dios no ha muerto

La abismal advertencia de Nietzsche -Dios ha muerto-, que hizo temblar a Occidente, hoy ha llegado a su fin. ¿Dios ha regresado, entonces?
El siglo XXI ha retrocedido en su racionalidad.
Somos testigos de asesinatos masivos en nombre de Dios.

TITÁNICA OBRA. La inmensa tarea de Francisco acentuando la misericordia de la Iglesia, no logra detener los fanatismos que asolan el mundo. ABACAPRESS.COM

La desacralización de nuestra civilización fue una premonición certera de lo que sería el siglo XX. Una racionalidad lúcida y despiadada hizo posible poner un hombre en la luna tanto como perfeccionar las técnicas de tortura y exterminio. El siglo XX cobijó una Iglesia poderosa, a veces demasiado humana, que se alejó del creyente y dejó apagar el fuego de lo Sagrado alejando a Dios de los más necesitados.

Nietzsche clama: Busco a Dios, busco a Dios. ¿Donde está Dios? Ante la risa de los presentes, explicita: Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos sus asesinos. Y continúa: ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos al desencadenar la tierra de su sol?. Y concluye ante la incredulidad de sus oyentes: He venido demasiado pronto.

¿Escuchamos su angustia, percibimos el eco de inmensa actualidad de sus palabras? Denuncia el fin de nuestra civilización y la degradación de la idea de Dios, único punto de orientación en un mundo banalizado y violento, donde el terrorismo y la droga cobran vidas jóvenes, donde miles de seres humanos deambulan sin patria, sin hogar, mendigando una tierra de promisión sin ser escuchados; donde la tecnociencia ha empequeñecido al hombre hasta hacerlo reemplazable por una máquina. Preguntamos con el filósofo: ¿hacia dónde iremos lejos de todos los soles? Nietzsche se siente un profeta y lo que anuncia es el avance del caos, la desacralización del mundo. “Dios ha muerto” no implica un saber certero, pero tiene la pretensión de interpretar la cultura del siglo XX.

Ideas absolutas

La secularización anunciada por Nietzsche parece haber finalizado junto al siglo. Una fuerte paradoja mantiene expectante al siglo XXI: justamente, en nombre de ese Dios que se creía muerto, se ha desatado la violencia, la irracionalidad a nuestro alrededor. Las motivaciones que mueven los ataques terroristas –y la autoinmolación– es un asunto inquietante. ¿Dios no ha muerto, entonces?¿Pero ha regresado con furia y desatando demonios?.

Veamos. Nadie muere por una idea, se muere por una creencia, ellas, como silenciosos arroyos fertilizan la tierra dónde germinan ideas; las creencias son el suelo nutricio de todo pensar. Cuanto más precaria siente el hombre su existencia, cuanto más insegura es su vida, tanto más recurre a ideas absolutas nacidas de arraigadas creencias. Es una natural inclinación a refugiarse en la omnipotencia divina –o que se cree divina–como la contraparte de su radical finitud. De allí a abrazar un absoluto hay sólo un paso. Y toda idea absoluta es peligrosa; por su propia naturaleza, no soporta la presencia de lo distinto y tiende a aniquilarlo. Y las ideas absolutas están ganando terreno en el planeta. El siglo XXI ha retrocedido en su racionalidad, somos testigos de asesinatos masivos en nombre de Dios.

El mundo actual está ante un fenómeno extraño: quizás en un futuro cercano nuestra identidad no se decidirá por nacionalidades, idiomas o costumbres, sino por pertenencia a alguna de las religiones dominantes: cristianos o judíos o musulmanes. Y esa es otra historia que recién comienza. Nuevamente se ha desatado la tierra de su sol. Ante la experiencia de fragilidad y desamparo, se busca el salto al absoluto que resolvería todas las incertezas. La inmensa tarea de Francisco acentuando la misericordia de la Iglesia, no logra detener los fanatismos que asolan el mundo. Algo inexplicable nos impide ejercer lo único que nos está permitido: la fe en los otros hombres y en una razón amplia y flexible, es decir, hacer de la tolerancia un modo de vida y de pensamiento.

Cristina Bulacio

Es Doctora en Filosofía.

Notas:

Fuente:  http://www.lagaceta.com.ar/nota/681022/la-gaceta-literaria/dios-no-ha-muerto.html

8 de mayo de 2016.  ARGENTINA

¿Decir lo que se piensa o pensar lo que se dice?

“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”  “La virtud está en el término medio” “Los discursos inspiran menos confianza que las acciones”  “Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta”  “El amigo de todo el mundo, no es un amigo” “El verdadero discípulo es el que supera al maestro” “Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama”  “Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio” “Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido”


No hablar

¡Son tantas las frases, que han marcado mi vida y que me han hecho reflexionar, desde que comencé a leer a Aristóteles!, que quisiera dedicarle este pequeño artículo, a la conmemoración de los 2400 años de su nacimiento.  Gran filósofo, estudioso del ascenso y la caída de cientos de regímenes de las “polis” griegas, y de más de 140 constituciones de ciudades y estados griegos. Su idea, muy revolucionaria por cierto, vincula la constitución de las ciudades con la virtud y con la ética; y el progreso de las mismas con la educación en los valores. Sin estos dos ingredientes el “desgobierno está garantizado”

Aristóteles nació en Estagira (Grecia). Poco se sabe de su adolescencia hasta los 17 años, edad en la que se fue a Atenas para estudiar con Platón. A la muerte de éste, no hereda de él la dirección de la escuela, y desilusionado se va a Asia a fundar su propia escuela en la corte de Hermidas. En ésta logra, lo que Platón no había conseguido en su república ideal de Siracusa: Que el tirano moderase su política y fuese justo, gracias a sus consejos.

Por ironías del destino, acabó siendo el preceptor de un gigante, como lo fue Alejandro Magno; y se dice que sus enseñanzas influyeron en los sueños del emperador, siendo el primero con la ambición de conquistar el mundo. Cuando Alejandro sale a hacer realidad su sueño, Aristóteles regresa a Atenas, funda su liceo y escribe la mayor parte de sus importantes obras.

En dichas obras, podemos encontrar conceptos y pensamientos tan interesantes y actuales, como su idea de potenciar las libertades de los ciudadanos, argumentando que los gobiernos de los libres son más conformes con las virtudes y la ética, que los gobiernos de los déspotas.

En el quinto libro sobre el tratado de “Política” establece los medios para asegurar la estabilidad de los regímenes: Vigilar que nadie quebrante la ley, desconfiar de los ardides que engañan al pueblo, prevenir enfrentamientos entre la clase dirigente (porque se extienden), y proporcionar las leyes que impidan que nadie se enriquezca en el ejercicio de un cargo público.

Inclusive se decanta por una alternativa próxima a la democracia, donde argumenta que para optar a los cargos públicos, se deben tener aptitudes y conocimientos suficientes, que garanticen que se puedan lograr buenos resultados. Él estableció que el mayor patrimonio de una sociedad son sus valores y principios morales; ya que sin ellos, la ley no es suficiente.

Funda inclusive una ética de la felicidad, donde argumenta que los que obran bien, son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad, y sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego; y aunque la felicidad puede ser imposible en muchos momentos de la vida, al menos la dignidad debe permanecer intacta, y ponía el ejemplo de Príamo el rey de Troya, quien ve morir a su hijo y su ciudad destruida, privándolo de su felicidad, pero jamás de su dignidad.

Notas:

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Fuente:  http://runrun.es/opinion/cartas-a-un-hijo/258750/decir-lo-que-se-piensa-o-pensar-lo-que-se-dice-por-carlos-dorado.html

5 de mayo de 2016.  ESPAÑA

La Religión, dentro de los límites de la mera Razón

Si dentro de las cuatro preguntas que según Immanuel Kant (1724-1804) delimitan el campo de la Filosofía –¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué me está permitido esperar? y ¿qué es el hombre?–, la “Crítica de la razón pura” contesta a la primera y la “Crítica de la razón práctica” a la segunda, mientras que la cuarta abre el camino a la reflexión antropológica, “La Religión dentro de los límites de la mera Razón” es la obra destinada a dar respuesta, dentro de su ambicioso proyecto filosófico, a la tercera de ellas.

Obra tardía de la producción kantiana, este tratado culmina el proceso de pensamiento del filósofo alemán y arroja una luz peculiar sobre la totalidad de su gran hazaña intelectual en el campo de la reflexión humana, que modificó las coordenadas de la ciencia y la moral en el mundo moderno.

Notas:

Kant, Immanuel (1724-1804)
La Religión

ISBN:9788491043409
Editorial: Alianza Editorial
Fecha de la edición:2016
Lugar de la edición: Madrid. España
Edición número: 2ª ed.
Colección: El Libro de Bolsillo. Filosofía
Encuadernación: Rústica
Medidas: 20 cm
Nº Pág.: 313
Idiomas: Español
Traducción y prólogo de Felipe Martínez Marzoa.

Fuente:  http://www.marcialpons.es/libros/la-religion/9788491043409/

1° de mayo de 2016.  ESPAÑA

Las Constituciones griegas o Constitución de los atenienses de Aristóteles

Accesibilidad

I. Encuentro la siguiente ficha: “El 19 de enero de 1891 el Times de Londres anuncia el descubrimiento de la Constitución de los atenienses de Aristóteles. Se trata de cuatro fragmentos de rollo adquiridos, en representación del British Museum, por EATW Budge, durante la campaña de adquisiciones de 1888-1889. Las primeras cinco columnas del texto, escritas sobre el reverso del papiro fueron advertidas enseguida; el 30 de enero, es decir 10 días después del anuncio oficial, aparece la editio princeps del fundamental tratado histórico-anticuario, al cuidado de sir Frederic George Kenyon. En julio del mismo 1891 salía en Berlín la edición, con amplio aparato crítico al cuidado de Ulrico von Wilamowitz-Moellendorff y de Georg Kaibel. Al mismo tiempo aparecían numerosas ediciones en otros países (la de Haussoullier en París, la de Ferrini en Milán, etcétera)”. Esta cita se la debemos a Luciano Canfora, en su libro: El Mundo de Atenas (Anagrama).

II. Esto nos lleva al texto: Las Constituciones Griegas, donde aparece La Constitución de los Atenienses, debida al estagirita Aristóteles, conocidos como los papiros de Londres y Berlín, publicados en la edición de Aurelia Ruiz Sola, junto con: La República de los Lacedemonios, que es una exposición del sistema social y educacional de Esparta; y el primer alegato de política de la historia: La República de los atenienses. Los tres se atribuyen al nacido en Estagira, en la península Calcídica, y se creyeron perdidos hasta 1891. Publicado por Akal desde 1987 en ediciones sencillas, contiene los tres formidables documentos de Aristóteles, que obligaron a una revisión de la historia de Atenas y de toda Grecia hasta su derrota en la guerra del Peloponeso; con tres estudios-análisis y un índice de nombres y materias debidos a su traductora Aurelia Ruiz Sola. La constitucionalidad ha sido una gran hazaña y conquista política-jurídica, en la medida que lo jurídico es el medio para los fines de la política, hasta nuestro tiempo cuando el jurista austriaco universal: Hans Kelsen (1881-1973) creó la más completa explicación teórica de la Constitución en su libro: La Teoría General del Estado.

III. Darse a la lectura de la constitucionalidad con textos producidos donde nació el concepto de Constitución o Ley Fundamental de un Estado, donde se fijan los principios medulares de una nación, que han de ser reglamentados para, como derecho positivo escrito regular las conductas de ciudadanos y gobernantes, obtener una ilustración sobre los medios y fines de la legalidad para la legitimidad política de la democracia o de la autocracia, ambas posibles como órdenes jurídicos. Estos documentos aristotélicos son una recopilación de leyes principales que normaron las conductas de los atenienses, y son el origen de nuestros siglos de constitucionalidad donde se precisan los fines generales de una sociedad por medios jurídicos. Atenas y Esparta tuvieron sus Constituciones. Y desde entonces la democracia y la autocracia han de ser posibles con institucionalidad jurídica constitucional. Las constituciones griegas de Aristóteles, es una grandiosa compilación en papiros que abrió la gran avenida para entender cómo se crearon las condiciones para organizar a la humanidad en un Estado con su gobierno, sociedad y espacio territorial para la vigencia de sus disposiciones. Este feliz hallazgo histórico, permite a los dedicados a la juridicidad, al derecho como teoría y praxis en el diario oficio de abogados e investigadores, comprender y dominar el ejercicio de esa tarea.

Notas:

Ficha bibliográfica:

Autor: Aristóteles

Título: Las Constituciones griegas

Editorial:      Akal

Fuente: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/index.php/2016/05/01/las-constituciones-griegas-o-constitucion-de-los-atenienses-de-aristoteles/

1° de mayo de 2016. MÉXICO

Guía Comares de Hegel

Este libro sobre la filosofía hegeliana contribuye a un mejor conocimiento del idealismo absoluto, y del sistema de pensamiento de este gran filósofo alemán. La edición de Gabriel AmengualColl está muy bien estructurada y es muy didáctica, ya que es una excelente exposición de abundantes cuestiones esenciales del pensamiento hegeliano.

Ciertamente, la enorme erudición, la asombrosa formación de Hegel y su inmensa capacidad reflexiva se plasmaron en sus geniales obras filosóficas.Es el último gran pensador sistemático.

Numerosos temas que Hegel trata en sus lecciones y cursos siguen siendo de interés en la actualidad. Su filosofía ha influido en diversas corrientes de pensamiento. Por ejemplo, las reflexiones éticas y políticas ocupan un espacio esencial en sus escritos, y siguen siendo objeto de estudio, investigación y crítica.

Y no digamos, su monumental y sublime Ciencia de la Lógica, y también la Fenomenología del Espíritu. El resto de sus libros son profundos tratados que investigan, conceptualmente, infinidad de cuestiones, desde perspectivas y análisis extraordinariamente minuciosos.

Su creatividad y capacidad combinatoria rozan lo divino. Hegel es, a mi juicio, uno de los últimos grandes metafísicos. Como escribe Gabriel Amengual: «Todo lo que de grande ha crecido en filosofía después de Hegel ha tenido que ver con su filosofía».

El acceso a la lectura de la producción filosófica de Hegel es esencial para comprender su sistema de pensamiento, sin construcciones que no respondan a sus reflexiones originales. También son positivos los acercamientos a las interpretaciones de los conceptos y de las ideas creadas por el filósofo suabo. Se pueden analizar varias facetas de Hegel. Una de ellas es la del gran sistemático y lógico que, sin duda, lo fue.

Pero también, es fundamental valorar su búsqueda constante del concepto. Como también dice Amengual: «en cada curso cambiaba el orden sistemático y el lugar y la valoración de las cuestiones». En su taller filosófico Hegel elabora y ensaya nuevas maneras de exponer sus pensamientos en los diversos ámbitos de la filosofía, de la mejor forma posible.

Existe una evolución en la filosofía hegeliana. Sus escritos de juventud poseen, en general, un estilo menos denso que los de su madurez. Si bien,  ya en su libro Diferencia entre los sistemas de filosofía de Fichte y Schelling,sus análisis y reflexiones son de una profundidad, rigor y virtuosismo conceptual asombroso.

La filosofía de Hegel se elaboró en relación con su tiempo. Sus planteamientos acerca de la metafísica, la historia, la religión, la ética, la política, etc., fueron renovados y ampliados por él, en sus lecciones y escritos, a lo largo de su trayectoria vital.

La de Hegel es una actividad filosófica que no se detiene, ya que consiste en un continuo hacerse. Aunque también es cierto que las líneas generales de su sistema se mantienen estables. Lo que no significa que no añada algunas cuestiones nuevas o amplíe otras, si lo considera adecuado.

Notas:

Fuente:  http://eldiadigital.es/not/172070/guia-comares-de-hegel

27 de abril de 2016.  ESPAÑA

Maurizio Ferraris: La tecnología es algo más grande que el pensamiento

El filósofo italiano [Maurizio Ferraris] inauguró en la UDP la Cátedra Globalización y Democracia 2016 con la conferencia Web, Globalización y Movilización.

En su último libro, Maurizio Ferraris cuenta de una noche entre sábado y domingo en que se despertó a las tres de la mañana para revisar su teléfono celular: había recibido un mensaje y debía responderlo. No es que él se dedique a actividades que requieran reacciones ultraveloces -transacciones accionarias, oficinas de emergencias, agencias de noticias, decisiones militares (a pesar del título del libro: Movilización total)-, sino a la disciplina aparentemente más apacible de la filosofía.

Sus intereses han girado entre la estética y la ontología, desde la filosofía alemana al posestructuralismo francés, jugando roles importantes Gianni Vattimo y Jacques Derrida, de quienes ha sido amigo. En cierto momento abandonó los relativismos de la hermenéutica y de la deconstrucción para abrazar una forma de “nuevo realismo” como reacción contra las posturas posmodernas. 

Sus publicaciones más recientes están dedicadas a Nietzsche y sus espectros, así como a los efectos de la revolución digital que han implicado, según él, una “movilización total”, llegando a afirmar que la web tiene una estructura panóptica, que permite al “guardián” observar a todos sin ser observado.

¿Cómo los nuevos medios y las redes sociales pueden convertirse en una “movilización total”?

Porque producen una responzabilización total. Si miro la televisión, puedo dormirme y no pasa nada. Pero es difícil dormirse frente a la computadora o al smartphone, porque me plantean preguntas, tengo que responder, saben que les he leído (pensemos en el doble check azul en WhatsApp), por lo tanto soy responsable.

¿Por qué usar un vocabulario de guerra?

Porque la guerra, mucho antes que destruir o disparar (esto es gangsterismo) es hacer planes, coordinar las acciones, generar sentimientos de responsabilidad: esa es la tarea de los estados mayores y de los generales que los comandan, y eso es lo que está sucediendo hoy en día en las redes sociales (a menudo muy belicosas) y en los aparatos que nos conectan.

¿No es algo exagerado decir que el panóptico es la web?

Es exagerado desde el punto de vista del usuario, que sabe muy poco, pero no del punto de vista de las empresas que gestionan la web: son mucho más potentes que el panóptico, valiéndose de la colaboración de los mismos controlados, y no requieren que haya un Zuckerberg que está despierto todo el día para vigilar.

¿Cuál es su posición respecto de la tecnología?

Es lo más grande que la humanidad haya realizado, mucho más grande que el pensamiento, ya que permite expresarlo (como en este momento; estoy usando varias tecnologías: el idioma, el correo electrónico, luego la prensa…); demuestra la condición humana, lejos de alienarla. ¿Quién habría imaginado que los seres humanos amasen tanto escribir? Es una revelación absoluta de los últimos años, no prevista ni esperada por técnicos, pero que es posible gracias a la tecnología.

¿Es necesario leer a Nietzsche para entender el mundo actual?

No, pero ayuda. Nietzsche, por ejemplo, tiene la psicología típica del blogger, hoy habría pasado su tiempo en las redes sociales, pensemos en las cartas exaltadas que escribe al final de su periodo turinés: al Kaiser, a Burckhardt, a Taine, a Carducci…

En su libro dice que él encarna “la aspiración colectiva a ser extraordinario”. ¿Fue un precursor del ansia de celebridad?

Nietzsche manifiesta una voluntad de poder que es dependiente del juicio de los otros. Una voluntad de poder que es una total voluntad de reconocimiento, esto es, una debilidad total. Nietzsche es la web antes de la web.

Hermenéutica, deconstrucción, realismo. ¿La suya es una evolución filosófica o un radical cambio de perspectiva?

Una evolución, por supuesto. En una calle se encuentran tropiezos, las cosas que no funcionan y que deben ser resueltas de otro modo. Entonces se cambia de dirección, pero el camino permanece siempre el mismo.

Es de Nietzsche esa frase “no hay hechos, sólo interpretaciones”, contra la cual lucha el realismo…

Sí, pero también él se preguntó cuánta verdad puede soportar un hombre; se ve que en algún momento no soportó más y ha escrito aquella otra frase.

Notas:

Fuente:  http://www.latercera.com/noticia/cultura/2016/04/1453-675771-9-maurizio-ferraris—filosofo-italiano-la-tecnologia-es-algo-mas-grande-que-el.shtml

16 de abril de 2016.

Aristóteles y el secreto de la felicidad

En la medida en la que los derechos de las personas han ido aceptándose por una mayoría, el sentido de la colectividad se ha ido perdiendo haciéndonos cada vez seres más individualistas

DESDE hace décadas la sociedad ha ido evolucionando… generalmene para bien. Algunos derechos fundamentales del hombre como la libertad, son aspectos que hoy la gran mayoría de la sociedad acepta como propios y necesarios, aunque sigan cometiéndose atrocidades (la mayor parte inexplicables) si aplicamos un prisma de tolerancia y convivencia.

Así, a la mayoría nos escandalizaría conocer una situación de esclavitud donde el derecho a la dignidad de las personas sea sometido a la voluntad de otras. Quizás esta razón está detrás de abusos como, por ejemplo, las cláusulas abusivas en los contratos hipotecarios, o la justificación de cualquier conflicto armado. Pero también es cierto que en la medida en la que los derechos de las personas han ido aceptándose por una mayoría, el sentido de la colectividad se ha ido perdiendo haciéndonos cada vez seres más individualistas, desconfiados y egoístas.

Desde mi punto de vista, esta paradoja es la consecuencia de que el bienestar o la felicidad se haya reducido solo a la construcción de una larga lista de derechos y deberes sociales que no son más que una declaración de buenas intenciones, sin que con ello el ser humano haya vivido una metamorfosis donde incluso esos derechos no fuera necesario enumerarlos ni protegerlos más allá de la propia ética.

La psicología nos da algunas claves para desentrañar esta incoherencia, que se ampara en el hecho de que el ser humano dirige su comportamiento de una manera incontrolada hacia la felicidad mediante la búsqueda continua del placer y la autosatisfacción, constituyendo esto en sí mismo, el objetivo final de cualquier propósito.

Este hecho ya lo argumentaba la filosofía de Epicuro de Samos hace más de dos mil años cuando planteaba, con el hedonismo, que la verdadera felicidad se encuentra detrás del placer continuo como algo que excita los sentidos. Basar la felicidad en la constante búsqueda del placer, sería como afirmar que la verdadera experiencia de vivir o la plenitud, se encuentran a través del sueño.

Fundamentar nuestra felicidad a través de la búsqueda del placer constante no solo constituye un error, sino que resulta tremendamente peligroso puesto que, como ocurre con los sueños cuando dormimos, todo se acabará en el momento de despertar, convirtiendo la vida en el tormento que transcurre desde que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar para seguir soñando.

Para afirmar esto, no hace falta más que observar el comportamiento de las personas (en general); la necesidad de acumular riquezas, honores o fama así como la constante búsqueda de pequeñas dosis de placer para mantener un relativo estado de bienestar. Por suerte para nosotros ya hubo quien ante esta dicotomía autofagocitaria propuso una vision filosófica más amplia que deja alguna esperanza a los que ansiamos la felicidad personal y compartida. Es el caso de Aristóteles, quien completa esta consecución entre placer y felicidad añadiendo una parte esencial para que este sentimiento de bienestar se mantenga.

El secreto, según Aristóteles, reside a mitad de camino entre nuestra parte animal (placeres materiales y físicos) y una parte mental (la razón, la moral o la autorrealización), en ese punto se encuentra lo que llamaba la práctica de las virtudes, que necesariamente incluye el componente social para existir. En una traducción contemporánea de esta idea podríamos afirmar que, según Aristóteles, la verdadera felicidad se encuentra en las acciones que nos permiten sentirnos bien y hacer sentir bien a los demás, un concepto que, aún utilizándolo en muchas ocasiones cotidianas, parece olvidado.

Para explicar esto pondremos un ejemplo. Si la felicidad o el bienestar se encontrara detrás del placer de disfrutar de un buen vino, el día que nos reunimos con nuestro amigos para tomar unas copas lo importante sería la copa, o lo que bebemos, y la parte más prescindible sería la compañía y el bienestar que nos aporta estar con ellos. En cambio, el verdadero bienestar reside en el buen rato que hemos pasado junto a los demás y el agradable recuerdo que compartimos incluso muchos días después, olvidándonos pronto del placer efímero de tomarnos la copa de vino. De esta manera, conseguimos perpetuar en el tiempo una sensación de bienestar que nos ayuda a encontrarnos mejor, acercándonos de una manera más certera a un concepto mucho más real de felicidad.


Quizás el día en el que busquemos la eudaimonía a través del bienestar común y reaccionemos ante un despido injusto de la misma manera que increpamos a un arbitro por sacarle una tarjeta roja a nuestro futbolista favorito, la felicidad constituya un derecho fundamental de todas las personas, en vez del privilegio de unos pocos afortunados.

Notas:

Fuente:  http://www.granadahoy.com/article/opinion/2259587/aristoteles/y/secreto/la/felicidad.html

11 de abril de 2016.  ESPAÑA

Clases para abrir los ojos

Vi por primera vez a Enrique González Rojo a mediados de los años setenta, en el Palacio de Bellas Artes. En la oscura cavidad del teatro, observé con detenimiento al poeta: un hombre elegante, con la barba canónica del sabio, concentrado en la música que, a todas luces, comprendía mejor que yo. Sabía de su militancia en la izquierda y me sorprendió su sofisticado aspecto de hombre de mundo.

Tiempo después lo encontré en un escenario distinto: un aula de la UAM-Iztapalapa. Corría 1976 y nuestra Universidad tenía el aire esperanzador de lo que apenas comienza. Sobraban salones y faltaban alumnos.

También en clase, González Rojo vestía como conocedor de ópera: traje, chaleco y corbata. Nos saludó con una sonrisa cordialísima y empezó a hablar de las corrientes del pensamiento. El poeta de Para deletrear el infinito era además un pensador de impecable rigor expositivo. Desde la clase inicial, tuvimos el raro privilegio de asistir a un hechizo educativo. No había forma de ignorar una palabra de ese impecable tejido verbal.

González Rojo nos reveló las tres condiciones indiscutibles del gran maestro. La primera consistía en moverse con solvencia en su campo. Su cátedra era precisa, informativa; se sustentaba en una cuidada urdimbre de citas y datos positivos.

El segundo registro, más difícil de practicar, dependía de la destreza expositiva. La pedagogía tiene algo de dramaturgia. Sin el menor exceso histriónico, como quien conversa en una tertulia, el maestro se adentraba en los temas más abstrusos del pensamiento, haciéndolos no sólo comprensibles sino apasionantes. Hubo ocasiones en que aplaudimos en clase, entregados a ese espectáculo de la inteligencia en que González Rojo daba voz a Kant, Hegel, Fourier y Marx.

La tercera cualidad era su interpretación personal de las ideas. Estábamos ante un divulgador ejemplar, que dotaba de inusitada claridad a las antinomias kantianas, pero también ante un intelectual que analizaba por cuenta propia.

La interpretación depende de la subjetividad; resulta imposible estar de acuerdo en todo. González Rojo nos enseñó los favores de la discrepancia. Cuando un alumno no estaba de acuerdo con él, lo escuchaba sin dejar de sonreír, alentándolo a mejorar su crítica. Sus ideas eran radicales en el sentido etimológico del término (iban a la raíz del asunto); hablaba con emoción de la última “tesis sobre Feuerbach” de Karl Marx (“Los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo, lo que hace falta es transformarlo”), convencido de la misión emancipadora del pensamiento.

Sus clases fueron sede de la rebeldía y la tolerancia. El método de sus cursos fue más relevante que el temario: aprendimos a pensar.

El pasado 30 de marzo, el poeta y filósofo recibió el doctorado honoris causa de la UAM. Fue saludado con una ovación que resumía los afectos cosechados en décadas de militancia, magisterio y literatura. Más significativa aún fue la ovación que siguió a sus palabras.

González Rojo reflexionó sobre el sentido profundo de la docencia. Como hace cuarenta años, saqué mi libreta y tomé apuntes. El autor de Salir del laberinto criticó la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto como un simple ajuste laboral y reivindicó la educación como un proceso que atañe al individuo y a la comunidad. ¿A quién se dirige la función docente? El cometido principal del conocimiento es crear ciudadanos críticos y libres.

En tiempos que privilegian las ciencias y las tecnologías como instrumentos del mercado, destacó la relevancia de las humanidades, donde el catedrático no es un dueño de la verdad, sino un incitador a que los otros piensen. Toda enseñanza genuina es autoaprendizaje.

Mientras lo oíamos, una paradoja cristalizaba en el ambiente. El virtuoso de la argumentación pedía que los demás se expresaran a su modo. Facultado para guiarnos, invitaba a pensar y discrepar.

En su extenso poema Empédocles, González Rojo narra cómo el filósofo enseñó a su discípulo Pausanias a no temerle a los resplandores: “Déjame poner las manos en tus ojos/ para que la luz,/ y su extranjería de ultratumba,/ no los cohíba”. El gran maestro no se limita a mostrar lo que ve, permite que el alumno abra los ojos.

El más reciente doctor honoris causa de la UAM ha dedicado su vida a esa insustituible hazaña.

 

 

Notas:

Fuente:  http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=85906

8 de abril de 2016.  MÉXICO

Demasiado humano

Nietzsche plantea que el principal obstáculo de la mujer para mejorar sus condiciones de participación social, es la propia mujer.

Hace unos días un buen amigo me cuestionaba, casi me reclamaba, que cómo era posible que me gustara tanto Frederick Nietzsche, ya que es un autor misógino. El cuestionamiento me hizo reflexionar y recordé aquella frase de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Es decir, lo que el autor da a entender es que lo que somos lo somos porque nuestra naturaleza así lo determina, pero también lo que nos rodea nos hace ser de tal o cual manera.

Para intentar entender la misoginia de Nietzsche, hay que tener en cuenta varias razones: primera, fue contagiado de sífilis por una mujer, enfermedad que lo mantiene muchos años con fuertes dolores y finalmente lo lleva a la muerte; segunda, su gran amor, Lou Andreas Salomé, se casa con uno de sus amigos y, Nietzsche se siente traicionado; una tercera mujer que influye en Frederick es su hermana, quien ejerce un gran dominio y control sobre Nietzsche; y, por último, no hay que olvidar que en la época que le toca vivir, a las mujeres se les minimizaba y se les reducía a simples compañeras del hombre; era una época en la que no tenían ni voz ni voto y esto era visto como algo normal. Estas son cuatro razones o datos duros que posiblemente nos lleven a entender el porqué este autor tiene tales posturas.

En varias de sus obras hay párrafos en los cuales se intuye su marcada animadversión contra las mujeres, pero en otras también se puede percibir un gran rasgo de admiración a ellas, incluso reconoce la superioridad de la mujer en relación con el hombre. Dice en Humano Demasiado Humano: “La mujer perfecta es un tipo más elevado de humanidad que el hombre perfecto; es también algo más raro”.

En otra frase dice: “Cada uno lleva en sí una imagen de la mujer sacada de su propia madre; por esto se halla determinado a respetar a las mujeres en general, a despreciarlas o a ser totalmente indiferente respecto de ellas”. Nietzsche es una contradicción andando, en hojas casi continuas se pueden leer argumentos a favor y en contra, casi al unísono.

Incluso Nietzsche plantea uno de los grandes retos actuales de la mujer para mejorar sus condiciones de participación social en relación con el hombre. No es un asunto sólo con el hombre, el principal obstáculo, según este autor, es la propia mujer: “En el fondo de toda su vanidad personal, las mujeres mantienen siempre un desprecio impersonal por la propia mujer”.

No se puede defender la misoginia en estos tiempos de feminismo y de equidad de género. Soy un convencido de la igualdad entre el hombre y la mujer. Pero para entender a este autor hay que hacer un ejercicio cuasi psicológico e intentar descifrar su complejo pensamiento. Leer a Nietzsche resulta complejo, es arrollador, efectivamente misógino, contradictorio a más no poder, anti-religioso, pero no ateo, sarcástico de tal suerte que parece burlarse de todos, incluso hasta de él. Me atrevería a decir que Nietzsche es Humano, Demasiado Humano.

José Luis Ripoll Gómez

Es Doctor en Derecho egresado de la UNAM y profesor universitario.

Notas:

Fuente:  http://sipse.com/opinion/demasiado-humano-columna-jose-luis-ripoll-gomez-198056.html

7 de abril de 2016.  MÉXICO

Es lo que me digo

De Pascuas a Ramos por estas fechas llega la Semana Santa. ¿Y eso qué es? ¿Un puente acaso, unas vacaciones? ¿Una interrupción del trabajo, una fiesta que rompe la hora y la rutina? ¿Un rito que vuelve y se sostiene por inercia, solo por el peso de la costumbre? Para quienes viven del turismo no se puede decir que la Semana Santa sea solo tocar el bombo, mucho ruido y pocas nueces. Sino más bien una campaña como hacer el agosto y la cosecha, una fuente de recursos económicos y por eso mismo un bien de interés cultural protegido y promovido por un Estado laico que se precie. En cambio, para los que no viven solo de pan estas fiestas podrían llegar a ser algo más y diferente que el Eccehomo de Borja, ese adefesio que la hizo famosa y la puso en el mapa, por no hablar de los bienes de la Franja que devueltos nos pondrían en casa como piensan algunos según parece a juzgar por su empeño justo sin duda alguna y digno también de mejor causa. Da pena ver cómo los cerdos se comen las margaritas, pero es más lamentable que los humanos consumamos los bienes culturales como zanahorias

No es mi intención aguar la fiesta o el negocio a nadie. Solo quiero romper una lanza por el libre pensamiento y la fe libre y responsable. Salirme del tiempo ordinario y la costumbre, para reflexionar y departir con otros disidentes del sistema, ya sean o no cristianos, con tal que lleven por dentro su procesión.

Decía Pascal—ya saben el de “la caña pensante”—que “los hombres aman el ruido y el movimiento”, que “eso es todo lo que han inventado para divertirse y ser felices” y que “el pensamiento es el principio de la moral”. En estos días, al ver el tráfico y oír el ruido de los tambores, me acuerdo de Pascal y de otro pensamiento suyo en el que afirmaba que “el corazón tiene sus razones que la razón no comprende”. Lo que me recuerda—esto es, me trae al corazón—otras palabras de Kant en un prólogo a la Crítica de la Razón Pura con las que estoy plenamente de acuerdo: “Tuve que suprimir el saber para dejar sitio a la fe , porque el dogmatismo de la metafísica—es decir, el prejuicio de que se puede avanzar en ella sin una crítica de la razón pura—constituye la verdadera fuente de toda incredulidad, siempre muy dogmática, que se opone a la moralidad”.

Comparto la crítica de Kant a la metafísica, que no es posible como ciencia; pero admito como él la posibilidad de la fe, que puede tener un sentido siempre que sea libre y responsable. No hallo argumentos que prueben la existencia de Dios o la resurrección Jesús el Cristo, no los necesito para saber que murió como todos los hombres y me sobran testimonios históricos fiables para saber que murió como pocos en la cruz bajo Poncio Pilatos. Sé que ha hecho historia como nadie y en esa tradición, la cristiana, vivo para bien o para mal. Que sea para bien es lo que para todos como para mí deseo. Pero eso no será si no la asumo y la asumimos todos desde la libertad y para la libertad. O mejor, desde el amor y por amor a todos los hombres, que buena falta nos hace y es a fin de cuentas lo que queda. Y respeto, en todo caso, a los ateos y a los creyentes. Siempre que no sean dogmáticos. Porque el dogmatismo de acá y de allá se opone, en efecto, no solo a la moralidad sino incluso a la fe cuando no se entiende mal. La ciencia progresa y conquista la naturaleza, la filosofía acaba en una pregunta y la fe es un acto de confianza a fondo perdido. Entra en la historia con los pies descalzos, no con las botas puestas y cargada de razones. Es todo si hay amor y sino nada de nada: como “bronce que suena y címbalo que retiñe”. Lo dijo Pablo, y ese mensaje merece una atención. Es lo que me digo. Y el problema de Europa tocar el bombo para espantar a los refugiados.

José Bada

Es Filósofo

Notas:

Fuente:  http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/es-digo_1098016.html

24 de marzo de 2016.  ESPAÑA

Aristóteles y la felicidad vikinga

¿Por qué habría elegido Aristóteles que el libro donde debía hablar sobre la felicidad de los hombres fuera dirigido a su hijo? ¿Hay acaso alguien que no quiera ver feliz a su hijo? Lo cierto es que desde el siglo IV AC ya tenemos el primer tratado sobre la felicidad humana, la Ética a Nicómaco. De las muchas interesantes afirmaciones del estagirita en dicha obra, la propuesta inicial de que todos los hombres aspiran a ser felices es prácticamente incontrovertible.

Al filósofo le interesa la causa final que lleva a los hombres a crear instituciones políticas como las ciudades-Estado, las polis griegas, lo que es como preguntarse hoy por qué inventamos el Estado. Aristóteles no lo duda: tenemos estados porque queremos ser felices y tales instituciones nos deben ayudar a conseguir tal meta. Es más, en realidad, todas las acciones humanas tienen como último fin conseguir la felicidad. Repito: irrefutable.

Ahora la Organización de las Naciones Unidas publica el resultado de su medición de la felicidad y resulta que los daneses, seguido de todo el resto de países escandinavos ocupan los primeros puestos en tal inusual ránking. Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia están ahí junto a Dinamarca, países que en siglos anteriores albergaron a los belicosos vikingos son ahora el sitio de la tierra para ser felices. Más países europeos están también en la lista, pero no deja de ser llamativo, aunque a estas alturas ya no sorprenda, que los escandinavos ocupen los primeros lugares.

Solo un día tuve la oportunidad de estar en Copenhage, y gran cosa no puedo decir de los daneses, pero al menos infelices no eran. Cruzando el puente, en Suecia sí fui dos veces, una primera vez por una semana y la segunda por dos meses y medio y les puedo asegurar que, en líneas generales, el estándar de vida de los suecos difícilmente produzca infelicidad. Según se cuenta, les va mejor aún a los finlandeses, a los noruegos y a los islandeses.

Un joven noruego que entrenaba tenis de mesa en Suecia, junto al campeón paraguayo Marcelo Aguirre, me contó un día que él y todos los noruegos tenían casi un millón y medio de coronas noruegas, pues su país tuvo un superávit y lo distribuyó en todos sus habitantes. Este joven tenía dinero gracias al Estado noruego y aseguraba su vida por varios años con eso. Una sonrisa de oreja a oreja cruzaba su rostro mientras me contaba eso.

Si Aristóteles viviera, seguro dirá que los descendientes de los vikingos lograron lo que el analizó en su ética nicomaquea. Si viniese por tierras paraguayas, la mayoría le dirá que todo anda bien, todo al pelo, pero escarbando solo un poco verá que el Estado paraguayo no brinda felicidad, pues, como todos los estados, debe estar comandado por los administradores del Estado, es decir, los políticos, y justamente los que son paraguayos son los más corruptos. Ah, por cierto, cuando se elabora la lista de países más corruptos, Paraguay ocupa siempre el segundo lugar y los escandinavos apenas figuran. ¿Entiende la relación?

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Notas:

Fuente:  http://www.ultimahora.com/aristoteles-y-la-felicidad-vikinga-n976671.html

24 de marzo de 2016

Enseñar Platón en Palestina, de Carlos Fraenkel

  “¿Puede ayudar la filosofía a convertir las tensiones que surgen de la diversidaden lo que propongo llamar ‘cultura del debate’?”, se pregunta el autor
  El libro recoge los seminarios impartidos por el profesor en comunidades en conflicto en Palestina, Indonesia, Brasil o Estados Unidos

Platón, Aristóteles, Spinoza, Al-Farabi, Abd al-Jabbar, Averroes, Epicuro, Descartes, Kant. En el mejor de los casos, nombres que forman parte de un programa de estudios, autores en el índice de un libro de texto. En el peor, completos desconocidos. Para Carlos Fraenkel, profesor de Filosofía en las universidades de Oxford y de McGill, en Montreal, son otra cosa. Estos autores cuyo rostro quizás no se conoce, cuya voz se ha perdido, son, ante todo, herramientas. Herramientas para comprender el mundo, para dilucidar en qué consiste llevar una vida “buena” y cómo debe actuar la sociedad y cada uno de los individuos que la componen para alcanzarla. Herramientas, también, para hacer todo esto desde la diversidad y el desacuerdo.


“¿Puede resultar útil la fisolofía, fuera de los confines de la academia? ¿Y puede ayudar la filosofía a convertir las tensiones que surgen de la diversidad (cultural, religiosa y así sucesivamente) en lo que propongo llamar ‘cultura del debate’?”, se plantea Fraenkel en Enseñar Platón en Palestina —un guiño a Leer Lolita en Teherán, de Azar Nafisi—, con un lenguaje accesible, pedagógico y entretenido. Para comprobarlo, el autor no se queda en el papel. Viaja para impartir seminarios en Palestina, Indonesia, Brasil, en las comunidades judías ortodoxas en Nueva York, en las reservas indias en territorio canadiense.

Cada una de estas sociedades tiene su propio conflicto, sus puntos calientes. Los alumnos que acuden a su seminario en Al-Quds, la universidad palestina de Jerusalén, tienen que atravesar secciones del muro construido por Israel y superar numerosos controles. Juntos, se plantean si la filosofía puede ser una forma de comunicación entre personas que no comparten creencias religiosas. En la ciudad indonesia de Macasar, Fraenkel se encuentra con alumnos de Estudios Islámicos, y abordan la relación entre islam y democracia en un Estado plurirreligioso en el que conviven musulmanes (credo mayoritario), católicos, protestantes, hinduistas y budistas. En Nueva York, se encuentra con un grupo de judíos hasídicos que ha perdido la fe, aunque sigue dentro de la comunidad, para plantearse la relación entre tradición religiosa y modernidad secular. En Brasil, tienta la experiencia estatal de llevar la filosofía a todos los alumnos de secundaria. En Awkwesasne, una reserva compartida entre Estados Unidos y Canadá, se encuentra con un grupo de mohawks que trata de desligarse de la autoridad colonial mientras construye una identidad propia.

La labor de Fraenkel —y su mayor logro— es propiciar un debate respetuoso en el seno de todas esas culturas. “Había gran confusión entre lo que está bien y lo que está mal en tiempos de Sócrates”, explica el profesor a los estudiantes de Al-Quds, recuperando un relato de Heródoto: “Los griegos empezaron a cuestionarse sus costumbres después de encontrarse con otras culturas. Esas costumbres, se dieron cuenta, quizá no fueran normas válidas universalmente”. Pero no se trata de ejercer una suerte de imperialismo filosófico que cuestionara las creencias de palestinos, indonesios y brasileños comparando sus fallas con los supuestos logros de las sociedades democráticas del primer mundo. Se trata de cuestionar los límites de la tradición para cultivar el pensamiento propio. Y eso también —o sobre todo— vale para el lector.

Fraenkel tiene una biografía personal que parece propiciar su particular labor de mediador. Crecido entre Alemania y Brasil, y de origen judío aunque escéptico con respecto a su herencia, se ha dedicado al estudio de autores islámicos como Al-Farabi o Al-Ghazali y la relación entre razón y fe. Sin embargo, el propósito del libro implica en sí mismo un peligro sobre el cual el autor se pone en guardia: “No se trata en absoluto de que un gran filósofo descienda al nivel de los ciudadanos corrientes para compartir su sabiduría con ellos. Por el contrario: a través de las discusiones me di cuenta de lo estrecho que era mi repertorio de preguntas. (...) La idea, pues, no es que los filósofos nos digan lo que debemos pensar y hacer, sino permitir al mayor número de personas posible adquirir la práctica de la filosofía”. Otro de los logros del título es que el lector puede acabar teniendo en igual estima los razonamientos de los alumnos que los del profesor. Pero también es cierto que el formato sigue siendo el mismo: el académico que llega a “azuzar” al caballo noble pero “lento” que es el pueblo (los términos los recoge Fraenkel, pero son de Sócrates).

Su propuesta —que la filosofía puede, en última instancia, transformar el mundo a través del diálogo— se basa en el falibilismo y la confianza en la “cultura del debate”, como expone en la segunda parte del libro, donde reside la base teórica que ha sido introducida amplicamente en los diálogos mantenidos en la primera parte. Sobre el primero, resume: “Según los falibilistas, nunca podemos estar absolutamente seguros de que lo que creemos y valoramos es lo correcto. Al mismo tiempo, los falibilistas afirman la existencia de normas objetivas, en relación con las cuales podemos estar equivocados, y a las cuales podemos acercarnos para examinar críticamente nuestras creencias o valores”. Sobre la “cultura del debate”, recuerda que “se basa no en la habilidad sofisticada de hacer que la opinión propia prevalezca sobre la de los demás, sino en la habilidad dialéctica de comprometerse en una búsqueda conjunta de la verdad”. Algo, por cierto, que queda aún muy lejos de las civilizadas democracias occidentales.

Habrá quien vea en la empresa de Fraenkel un ejercicio de optimismo que roza la ingenuidad. ¿De verdad puede proporcionar la filosofía una “cultura del debate”? Y, en cualquier caso, ¿puede el debate suavizar, por sí mismo, las fricciones de un mundo gobernado por el fanatismo y el desprecio por las ideas del otro? Esos mismos verán en las dudas de los alumnos de Fraenkel, en sus reticencias y su desconfianza, un síntoma más de inquietud que de esperanza. Otros verán en Enseñar Platón en Palestina un libro luminoso. Quizás unos y otros, después de leerlo, se vean capaces de sentarse a discutirlo.

Notas:

Enseñar Platón en Palestina. Filosofía en un mundo dividido
Carlos Fraenkel
Ariel
Barcelona
2016


Fuente:  http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/03/18/ensenar_platon_palestina_carlos_fraenkel_46529_1821.html

19 de marzo de 2016.  ESPAÑA

La mala copia

Copiarse (ser-copia) de alguien o de algo, en el sentido de imitarlo, es oficio de vieja data, y no es improbable que sea tanto o, incluso, más antiguo que aquel otro: ese con el cual, según las malas lenguas, tiene sus verdaderos inicios la fundación de la humanidad. Lo cierto es que los clásicos griegos –y en especial, Platón y Aristóteles– ya tenían algo más que meras noticias acerca de este auténtico modo de vida, de esta profesión, que consiste en hacer copias; modo de vida que, tal vez –y solo tal vez–, sea menos innoble que el otro. La llamaban –a la labor de copiar, no a la profesión “fundacional”– mímesis (μίμησις), que quiere decir, precisamente, efectuar una imitación, la acción de imitar. Se trata, en efecto, de reproducir un determinado original del modo más parecido o semejante, es decir, lo más “exacto” que se pueda. Todo un plagium.

Y, así, mientras que Platón consideraba al oficio mimético como “copia de la copia de la realidad de verdad”, es decir, como la apariencia meramente sensorial de las imágenes exteriores de las cosas, Aristóteles, en cambio, sostenía que la acción del copista tiene su dignidad poética, porque su función es la de representar las diversas expresiones del quehacer humano. Incluso, llega a afirmar que los hombres aprenden copiando. Según esto, somos, pues, “animales miméticos”.

Claro que, después de todo, hay buenas copias y malas copias. Buenas, como las que exigía Aristóteles: esas que nos dan satisfacción y, por eso mismo, nos acercan a la perfección, toda vez que son el ejemplo de un modelo a seguir. Imitar el estilo literario de un Andrés Bello, de un Cecilio Acosta o de un Juan Antonio Pérez Bonalde, tiene, para Aristóteles, su mérito, su arte. Quizá la mímesis no sea igual a la diégesis, que es la libre creación original. Pero el hecho de emular las grandes figuras, las grandes obras, las grandes experiencias de otros, y el querer reproducirlas lo más fielmente, ya es, para el filósofo de Estagira, una cuestión que conviene valorar y distinguir.

No obstante, hay copias que no son tan meritorias. Son esas las lamentables, las tristes, las no tan poéticas. Son, en una expresión, las malas copias. Y hay verdaderos “especialistas” en la elaboración de copias mediocres. Imitar a Bolívar mediante la superfetación del resentimiento social y la supina mediocridad barbárica. O hacer pasar un 4 de febrero por un 24 de Junio. Y los hay, incluso, peores, como quienes pretenden ser –al decir de Platón– “la copia de la copia” de Bolívar. Un horror. Toda una monstruosidad.

Copiar experiencias revolucionarias de otras épocas y de otras latitudes, como si estas, en realidad, se comportaran igual que un modelo matemático, ya es cosa bastante problemática. Tal vez, los rusos, devenidos soviéticos a partir de 1917, tuvieron como “modelo ideal” la Revolución Francesa de 1789. Y, de algún modo, esa revolución representaba, para ellos, un modo de occidentalizar el Oriente europeo. Claro que sus dirigentes eran plenamente conscientes de que no podían regresar de un modo mecánico a la Bastilla. Pero quizá fue el modelo, el ejemplo a seguir que, sin embargo, y esta vez, en nombre del proletariado y no de la burguesía, asaltaba, otra vez, el poder de los monarcas. Al final, no hubo guillotina sino fusilamiento. En síntesis, y sobre la base de la imitación, los soviéticos, mal que bien, hallaron el modo de incorporarse definitivamente al siglo XX, con lo cual el modelo ideal francés pronto fue sustituido por el modelo ideal soviético, puesto en práctica en una gran parte del hemisferio oriental del planeta. Los resultados –y con ellos sus penurias– son harto conocidos.

Pero “la copia de la copia” ya es otra cosa. La condición “inédita” del llamado “socialismo del siglo XXI” es, a lo sumo, una atroz ficción, únicamente sustentada por un precio del petróleo lo suficientemente elevado como para poder financiar los mayores dislates –y la mayor corrupción– del peor populismo fascistoide, en su versión tropical. Bolívar copiado, pero no como el discípulo ejemplar del Iluminismo francés, sino como el hijo del resentimiento social del mestizaje llanero, estética y magistralmente descrito por Diego Risquez en su film Boves. Marx, discípulo de Hegel, apasionado lector de Shakespeare y de Goethe, agudo filósofo de la historia y del derecho, crítico del socialismo mecanicista y de la economía política, transformado en un vulgar “pran”, en un malandro, en la peor escoria lumpenproletaria. Leído a la sombra de Marta Harnecker y no a la luz de Gramsci, del joven Lukács o de la Escuela de Frankfurt.

Se piensa que las ideas poco o nada tienen que ver con el mundo real. Grave error. Decía el propio Marx que las ideas adquieren fuerza material una vez que se objetivan en las mayorías. Una mala lectura y, por ende, una pésima interpretación de las ideas, es similar a una mala copia. La mitología tercermundista que caracteriza la conformación ideológica de la izquierda latinoamericana, con sus tendencias obsesivamente religiosas, dogmáticas y, a la vez, mediocremente empiristas; su fascinación por las montoneras decimonónicas, por la lectura de manuales y breviarios devenidos catecismos; su ropaje verde oliva con estrellas rojas; la insufrible creencia de que el pensamiento de Bolívar o de Marx se caracterizaban por el antinorteamericanismo, la estatolatría y por una supuesta “igualdad por debajo”, es decir, por la aplastante administración de la pobreza –piénsese en la obsesión por los “controles”–, oculta la patológica idea recurrente por encumbrarse sobre el resto de la sociedad, el ocultamiento del “caudillo” corrupto y promotor de corrupción que se haya instalado en la consciencia de todo tirano.

Pero, hasta aquí, estas líneas se han esforzado por definir solo una mala copia. Y es que definir la mala copia de una mala copia podría contener dos posibles registros de lectura: el primero de ellos es que sería demasiado arduo como para ser expuesto en tan breves líneas. El segundo –y quien escribe se inclina por esta alternativa–: se trata de una auténtica pérdida de tiempo, de una fantochada que, como todo accidente de la historia, estando en el lugar y en el momento inapropiados, tiene los días contados.

Notas:

Fuente:  http://www.el-nacional.com/jose_rafael_herrera/mala-copia_0_812318877.html

17 de marzo de 2016

Nadie educa a nadie

La pedagogía es necesaria porque debemos preguntarnos por el sentido de la educación

Estoy convencido de la veracidad de las palabras que dan título a esta reflexión. Pero también de que “nadie se educa solo”. Paulo Freire, el eminente teórico de la educación brasileño, completaba estas dos premisas, aparentemente contradictorias, con una conclusión derivada necesariamente de ellas: “los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo”. Este educador, partidario de una pedagogía crítica, sentó las bases para una concepción de la educación como práctica de la libertad y problematizadora de lo real.

Sócrates, maestro de Platón, en el siglo V a. C. defendía que el aprendizaje se producía dentro de cada persona y que no podemos estar seguros de que la enseñanza produce aprendizaje, por lo mismo que no estamos seguros de recoger buena cosecha por el solo hecho de haber sembrado las semillas. Uno puede sembrar y no obtener nada. Porque lo que hace que broten las espigas son los granos fértiles, la buena tierra, el sol y la lluvia, no los hombres. Así, se puede afirmar que el que enseña o dice enseñar no hace aprender a los otros, sino que es uno mismo el que aprende cuando es capaz de pensar por sí mismo. En todo caso, el maestro se limita a ayudar a dar a luz ese aprendizaje. Se trata del “conócete a ti mismo” socrático, pues defiende que el conocimiento no se transmite, sino que se produce dentro de cada uno de nosotros. He podido comprobar en el aula este feliz alumbramiento. Se da cuando en la exposición de un problema los alumnos preguntan sobre el mismo; se interesan, por ejemplo, en las paradojas de Zenón y sonríen felices cuando aprenden la explicación matemática de por qué Aquiles, el de los pies ligeros, no alcanza a la tortuga por haberle dado cierta ventaja en la salida. También se sienten reconfortados cuando resuelven un problema de Física o comprenden el ciclo de Krebs en Biología.

Por eso me resulta irritante encontrar cada cierto tiempo la repetitiva polémica sobre la pedagogía y los males que conlleva. Se trata de la estúpida y estéril denuncia de aquellos que acusan a esta disciplina de los fracasos educativos. Son tan necios que ignoran que prescindir de organización, metodología, técnicas y otras acciones educativas no deja de ser una pedagogía pues, al fin y al cabo, ellos también pretenden dirigir o guiar al niño. Freire diría que usan la “pedagogía bancaria”, pues consideran a los educandos como recipientes en los cuales será depositado el saber. El educador es el único que sabe y él es el encargado de transmitir los conocimientos. El alumnado-vasija debe ser llenado por el maestro, cuanto más dóciles acepten los depósitos mejor. La memorización mecánica y la repetición serán los mecanismos pedagógicos más requeridos por estos energúmenos de la educación. Han llegado a decir: “La pedagogía ha dejado la enseñanza en los huesos”, será la que imparten en sus soporíferas clases, auténticos desafíos para llegar a ser un perfecto niño loro, apamplado y obediente. Se dirigen a quienes poco saben del mundo educativo, pero mucho opinan al respecto, a esos que, equivocados, encuentran alguien que les da la razón. Causa tristeza encontrar a Muñoz Molina, admirable literato, en estas burdas disputas, por no mencionar al viscoso José Antonio Marina, “especialista” en libros blancos, escuelas de padres, de profesores, de todo aquello que suponga negocio, siempre equidistante para no verse comprometido. Todo esto carece de rigor, resulta patético, tanto como cuestionar el heliocentrismo; por mucho que aparentemente el sol se mueva encima de nuestras cabezas. La pedagogía es necesaria porque debemos preguntarnos por el sentido de la educación, por cómo enseñar y cómo aprender.

En 2008 se publicó un manifiesto titulado: “No es verdad”. Conserva plena vigencia y desmitifica eso de que en la escuela e institutos de este país predomine una educación con mucha pedagogía y pocos contenidos. Tampoco los alumnos de hoy son peores que los de hace 40 o 50 años, son diferentes, simplemente. Sin olvidar que entonces llegaba a los institutos la cuarta parte del alumnado que tenemos actualmente. Casi treinta años de docencia ininterrumpida en institutos me permiten constatar que sigue predominando un modelo de enseñanza tradicional, que las reformas educativas no bastan para cambiar la práctica docente y que urge, ¡muchísimo!, un renovado compromiso de toda la comunidad educativa. El contexto social es muy complejo y la salida no podemos plantearla desde un recetario pedagógico al uso, de dudoso éxito, sino desde una “actitud pedagógica” prudente, autocrítica, que nos aleje de la estupidez y nos acerque a la transformación educativa que necesitamos.

Notas:

Fuente:  http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2016/03/10/nadie-educa-nadie/910343.html

10 de marzo de 2016. ESPAÑA

¿Cómo aprender a pensar, según Platón?

Hyperuránion Tópon es un ejercicio gratuito
Las ideas se reflejan por sí mismas en nosotros.

Hace 2403 años aproximadamente, un filósofo llamado Platón en Grecia concibió una teoría sobre “el mundo de las ideas”, ésta postura teórica llamada originalmente Hyperuránion Tópon amplió el pensamiento crítico intelectual de todos los pensadores, incluso de los actuales. El mundo de las ideas hace alusión a las singularidad de exponer una compleja relación entre el mundo que vivimos físicamente y el que vivimos intelectualmente. Los artistas, filósofos, críticos, oradores, escritores, pensadores y todas las fuentes intelecuales han viajado a Hyperuránion Tópon para guiar cada una de sus obras a toda mente que tenga acceso a dichas obras.

Hyperuránion Tópon se remonta a un estado cíclico de las ideas en donde todos pertenecemos ahí, el cual se basa en una jerarquía donde la idea más elevada es la más bella y perfecta.

¿Cómo llegar a Hyperuránion Tópon?

Teniendo una idea simplemente es la respuesta. Podemos llegar a aquel lugar siendo conscientes dentro de los ideales que cada uno de nosotros vivimos y practicamos. Incluso, nadie ha comprobado que tiene la absoluta verdad en el mundo intelectual, las posturas se han demostrado por medio de éstas mismas ideas apoyadas con fundamentos teóricos y herramientas físicas en algunos; y dicho vulgarmente, el ejemplo de demostración ha surgido por compartir al resto de la humanidad lo que se ha traído uno del lugar de las ideas después de una estancia de un instante o una instancia más prolongada.

No es un mundo tampoco de fantasía o de ciencia ficción, pero es cierto que nosotros podemos habitar ese mundo porque en cada mente los ideales tienen una finalidad distinta; la visión en el mundo individual de una persona cuando expone sus ideas es en el preciso momento algo real, y genera un campo nuevo o abre aún más lo hecho anteriormente por alguien para que continué su idea en la estancia de otras mentes.

La capacidad de como absorber o atraer estas ideas difieren a lo largo de toda una historia filosófica y a lo largo del tiempo teórico,  lo primero es reconocer con los sentidos el espacio que nos rodea y sentimos.

El método a priori es el término que se aprende con lo más inmediato de nuestro contexto en el mundo, es decir, lo primero que detecta nuestros sentidos, es un ejercicio que activa nuestro sistema cognoscente, esto muestra a los sentidos un objeto inmediato y genera una atención a cualquiera de nuestros cinco sentidos: una flor a nuestros ojos, un perfume a nuestro olfato, el pelaje de un gato en nuestra mano,  etc.; así esa reacción como las “ideas” funciona en la mente de nosotros.

Teniendo en cuenta la información anterior se puede deducir una idea, como siempre se ha hecho, pero ahora un poco mas consciente del proceso que conlleva, es decir, viajar sin costo alguno al mundo de las ideas expuestas por Platón aproximadamente en el año 387 a.C., y reflexionar de esa forma se genera más lucidez en nuestros pensamientos y en nuestros actos; y así se permite que podamos perfeccionar nuestras prácticas a través de concebir ideas más bellas y perfectas

Notas:

Fuente: http://mx.blastingnews.com/ocio-cultura/2016/03/como-aprender-a-pensar-segun-platon-hyperuranion-topon-es-un-ejercicio-gratuito-00809547.html

9 de marzo de 2016

Pienso como tú piensas

Las redes sociales están comprimiendo el conocimiento en paquetes homogéneos y complacientes. Facebook y Twitter, las dos autopistas de contenido más extendidas, son foros donde la gente intercambia con amigos, conocidos, personas que sienten y piensan parecido.

Facebook tiene un puesto de control, no cualquiera logra ingresar como amigo del titular de la cuenta. A este se le consulta si acepta o rechaza al aspirante a tan honroso título. El dueño puede ingresar a la fotografía y datos sumarios de quien golpea a la puerta, y según su arbitrio determinará la aceptación.

Twitter es más expedito. Cualquiera se convierte en seguidor de quien le provoque y este es feliz de observar cómo engorda la cantidad de adeptos. Es obvio que cada uno de estos se suma a la tropa porque le gusta la orientación del titular. Y es obvio que llegó a la dirección por el voz a voz, la recomendación de otros que también opinan igual.

Así las cosas, cada red se constituye con individuos afines, que satisfacen y refuerzan sus ideas y gustos gracias a un círculo de semejantes que los retroalimentan.

De modo que quien se informe y pinte el mundo al tenor de los contenidos de sus redes, en realidad está empecinado en la imagen de su propio espejo. Narcisos virtuales, eso son los adictos a los mensajes uniformes que cada segundo les llegan disfrazados de realidad real.

Es la versión contemporánea del hombre unidimensional de Herbert Marcuse quien propuso esta célebre ocurrencia: ¨los oídos tienen paredes¨. En las sociedades virtuales instantáneas cada cual oye lo que dicen sus amigos, sin advertir las paredes que tapian los sentidos hacia voces distintas.

Únicamente se atiende a una dimensión, la de quienes rabian, bailan, celebran y protestan igual que yo. Y yo me obstino con las cuotas de mi alimento particular, creyendo que me nutro con la variedad de vitaminas y sustancias suficientes para ser ciudadano de la complejidad.

Los medios de comunicación antiguos, periódicos, noticieros, pecaban por suministrar una visión uniformada sobre lo que consideraban digno de ser noticia. Pero al menos con cierta frecuencia presentaban el panorama de acciones y reacciones originadas desde el abanico abigarrado de los protagonistas.

Los muchachos de hoy, en cambio, se levantan en un escenario de complicidades preestablecidas. El menú informativo se volvió raquítico.
Fuente: 

Notas:

Fuente:  http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/pienso-como-tu-piensas-EE3723305

9 de marzo de 2016

Nada es lo que parece

Adela Cortina abría un espléndido artículo, publicado meses atrás, con una frase atribuida a Nietzsche: «Nos las arreglamos mejor con nuestra conciencia que con nuestra reputación». Y se preguntaba la filósofa si esta contradicción se podría poner como ejemplo de lo que sucede en tantos ámbitos, especialmente en el ámbito de lo público, donde es el pan nuestro de cada día que los políticos se disfracen con todos los medios a su alcance para parecer lo que no son y para hacer lo que no deben.

Sabido es que, sin una buena reputación, un político no va muy lejos, por lo que a menudo el sacrificio de su conciencia es un proceso sin marcha atrás. De ahí el aire patético que adquieren los políticos hipotecados por las apariencias cuando, paralelamente, se va descubriendo de qué material está hecha su conciencia.

Decía Adela Cortina que, pese a todo, tenemos la obligación de trabajar para proteger la conciencia propia mediante el intercambio y las relaciones con los demás, no sólo con los que pertenecen a la misma tribu, al mismo partido, al mismo grupo. Porque una conciencia formada en el círculo cerrado de los adeptos no ofrece garantías de probidad, al carecer de contrastes.

Hemos vivido en España, en los últimos años, una disociación radical entre la apariencia que ofrecían muchos políticos con lo que luego se ha ido descubriendo. Algunos aseveran que el hecho es inevitable y que, andando el tiempo, lo mismo les sucederá a los políticos venideros. Y tal vez así será, ya que ni siquiera una persona normal y corriente puede escapar fácilmente a la humana contradicción.

De la cultura española, si la revisamos tal y como nos ven los demás desde fuera, se suele decir que es tendente al engaño, a la ficción, a la vanidad y la ilusión: que todo es apariencia, puro teatro. Desde El Guzmán de Alfarache, El Lazarillo o El Buscón, muchos se preguntan si no seremos hijos de la picaresca, a pesar del tiempo transcurrido.

Las cosas, sin duda, han cambiado en España, aunque hoy se abren múltiples vías por donde las apariencias toman el lugar de la realidad. Basta echar un vistazo a las redes sociales para darse cuenta de hasta qué punto son campo abonado para el fingimiento y la manipulación. Hará falta, digo yo, una sensibilidad especial para salir indemne de la confusión, algo que no se adquiere en los colegios.

En la sociedad compleja que nos rodea, en la medida en que estamos abocados a representar múltiples papeles, a actuar en un circo de varias pistas, cabe esperar que se multipliquen las imágenes especulares de las apariencias. Ahora bien, de entre todos los personajes que pululan por el teatro del mundo, el más peligroso, el más dañino, el más indetectable, es sin duda el tartufo, bien identificado por Molière, es decir, el tipo que se presenta bajo la apariencia de una moral intachable, consciente del poder que le puede proporcionar su falsa devoción. ¡Cuidado con el santurrón, el salvador, el que juega el papel de incorruptible, el perfecto!

En el espacio público hay tres máximas que ayudan a descubrir la impostura: la cita evangélica de que «por sus obras los conoceréis», un juicio a posteriori; la prevención, mediante un consistente conjunto de reglas que hagan difícil la vida al impostor, y, en tercer lugar, el cultivo de la propia conciencia en el ejercicio de la responsabilidad política. Esto último es esencial. Estoy de acuerdo con Adela Cortina en que el cultivo de la propia conciencia tiene por delante el difícil reto de hacer que prevalezca frente a la irresponsable «buena conciencia» de quien se ampara en la fidelidad a un programa, a un partido, a un líder, en la lealtad, incluso, a unas ideas.

José Asensi Sabater

Notas:

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2016/02/29/parece/1733212.html

2 de marzo de 2016.

Cien años

Desde niño visitaba con asiduidad curiosa Cuicuilco o Teotihuacán. Iba de la mano de su tío Manuel Gamio, que era un hombre “tan sencillo y bondadoso como sabio”. Quizá por eso desde adolescente se comenzó a preguntar por los sentidos de existir en el tiempo. Para tratar de contestar esa pregunta estudió filosofía en la Loyola University de Los Ángeles y allí abrevó de la poesía y la historia de los grandes humanistas de la Grecia y la Roma clásicas. Aprendió griego y así pudo leer en su lengua original a Esquilo, Sófocles, Platón y Aristóteles. Así leyó la Ilíada y la Odisea, a Heródoto y a Tucídides. Así leyó a San Agustín en latín y gozó con Ovidio, Virgilio y Cicerón. Así preparó su tesis sobre Las dos fuentes de la moral y la religión, de Henri Bergson.

Esos eran sus días hasta que, según cuenta en Egohistorias, leyó a Ángel María Garibay en la monumental revista Ábside versando sobre la épica de la poesía náhuatl. Casi de inmediato, gracias al cobijo de Gamio se apersonó en el cubículo del padre Garibay y su vida cambió. “¿Sabe usted náhuatl?”, le preguntó don Ángel. Hoy todos los alumnos de don Miguel León-Portilla cuentan que ésa es la primera frase de su conversación. Del compromiso en la respuesta a esa pregunta se abren, en caudal, mil y un universos.

Después de libros que se cuentan por docenas, artículos que se cuentan por centenas y conferencias que se cuentan por millares, Miguel León-Portilla llega a sus noventa años pleno de sabiduría, de sentido del humor, de felicidad al lado de Ascensión Hernández. A él se deben empresas universitarias y culturales luminosas. Desde la permanente conservación en su grandeza del Seminario de Cultura Náhuatl y Estudios de Cultura Náhuatl hasta el resplandeciente impulso para que el Instituto Nacional de Antropología e Historia promoviera, coordinara y obtuviera en 2015 que la obra de Fray Bernardino de Sahagún fuera declarada Memoria del Mundo por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cltura.

A sus 90 años, Miguel León-Portilla ha alcanzado lo que Philipe Ariès llama la comunión misteriosa del hombre en la historia. Quizá por eso está a punto de concluir, acompañado de ese gran director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia que es Baltazar Brito, una nueva edición de los llamados Códices Matritenses, poniendo en el buen lugar lo que el sabio Francisco del Paso y Troncoso colocó siguiendo la copia del manuscrito que se conservaba en el convento franciscano de Tolosa, que es una transcripción no muy fiel de la parte en castellano del Códice Florentino.

De acuerdo con lo que nos cuentan los papeles de don Francisco, Silvio Zavala, Alfredo López Austin, María José García Quintana y el propio don Miguel, en 1898, seis años después de su llegada a Florencia, Paso y Troncoso concibió publicar el Códice Florentino en cinco volúmenes con su transcripción: el texto náhuatl-español traducido por él estaría en los primeros cuatro y el quinto incluiría todas las ilustraciones del códice calcadas por Genaro López, pero éste fue el único de los cinco que pudo publicarse.

Para 1909 el plan general de la edición de la obra de Sahagún había cambiado en la mente de don Francisco. Consideraba que los Códices Matritenses eran de mucho mayor interés, pues el náhuatl en que estaban escritos era de mayor elegancia que el del Florentino, en el que el lenguaje mexicano era rudo y el castellano grotesco. Así consideró que para la edición de los textos en náhuatl debería darse toda la preferencia a los de Madrid y conservar los textos mexicanos de Florencia como “simple variante instructiva”. Decidió desechar los textos castellanos del Florentino y hacer la edición según el texto del códice castellano de Madrid.

Gracias al entusiasmo de don Francisco tenemos acceso a los Códices Matritenses, pero también es cierto que quizá no llegó a apreciar en su justa dimensión la obra acabada de Sahagún. Así lo escribió don Miguel León-Portilla en 2001, “el examen del proceso de sucesivas reestructuraciones de los manuscritos de Tlatelolco (Códices Matritenses) debe complementarse precisamente con lo que fue la elaboración postrera del Códice Florentino. Comparando los Matritenses con el texto del Florentino se pueden observar diferencias notables tales como sustituciones, reordenamientos y añadidos”. Del Paso y Troncoso murió en 1916 y por ello no logró concluir su obra soñada.

Al conmemorar este 2016 los 100 años de la muerte de don Francisco del Paso y Troncoso, don Miguel León-Portilla dirige el nuevo arreglo y edición de los Códices Matritenses para mejor entender la obra de Sahagún, el pensamiento náhuatl y la grandeza de la cultura de México. Y como con su obra ha logrado encontrar el sentido de existir en el tiempo, desde aquí le deseamos Gloria a sus 90 años de vida.

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/29/opinion/a08a1cul

2 de marzo de 2016.  MÉXICO

El hombre unidimensional

Una de las obras más subversivas e influyentes del siglo XX.

Considerada por algunos como el punto de partida de la Nueva Izquierda.

En el año 1964, se publicaba una de las obras ideológicamente más subversivas y transformadoras del siglo XX: “El hombre unidimensional”. Su autor, Herbert Marcuse, fue uno de los miembros más destacados de la primera generación de la Escuela de Frankfurt.

En esta obra analiza las sociedades industriales avanzadas, de las que considera que, bajo una apariencia democrática y liberal, guardan rasgos de totalitarismo y control efectivo de masas. En el contexto de la Guerra Fría en que se inscribe el libro, Marcuse critica las dos corrientes predominantes del momento: el Capitalismo Occidental y el Socialismo Soviético.

A través de sus páginas, el filósofo plantea los mecanismos de control utilizados por estas sociedades. Por un lado, el establecimiento de un pensamiento único y sin capacidad crítica gracias al uso de los medios de comunicación de masas, la publicidad y el propio sistema industrial. Por otro lado, la creación de falsas necesidades que integran al individuo en la sociedad de consumo y producción. El resultado, un “hombre unidimensional”, incapaz de desarrollarse personal y culturalmente fuera de los marcos estructurales de la sociedad.

Para Marcuse, son varias las consecuencias. Por un lado, el consumismo conlleva una mercantilización de la cultura y una cosificación de la conciencia, y la integración de la clase trabajadora le hace cuestionarse su capacidad innata revolucionaria, defendida por el marxismo clásico.

La búsqueda de enemigos exteriores, la imposición de normas culturales o la exaltación de valores patrióticos, son algunos ejemplos del control de masas expuestas por el autor.

En una época de gran convulsión ideológica, el autor niega que los intelectuales y lo que él denomina “subproletariado” puedan ser el ansiado sujeto revolucionario, y en su opinión, la emancipación social sólo sería posible a través de un despertar de la sociedad que, unida y organizada, se oponga a la explotación del hombre por el hombre. En esencia, configura la denominada Teoría Crítica, con un compromiso social emancipatorio de las estructuras establecidas en la sociedad moderna.

La enorme capacidad crítica de este libro fue objeto de duras críticas, tanto por parte de los capitalistas como de la ortodoxia marxista. Sin embargo, supuso una enorme influencia para la creación de la, posteriormente, denominada “Nueva Izquierda”. El conjunto de los planteamientos de Herbert Marcuse tuvo una enorme influencia teórica luchas como la liberación de la mujer o en movimientos como el hippie.

En estos tiempos de cambio político, de sacudidas en la estructura del sistema, una lectura recomendable para comprender mejor el funcionamiento de nuestra sociedad.

Notas:

Fuente:  http://diariodigitaldeleon.com/cultura-leon/mas-que-libros-leon/el-hombre-unidimensional-16397

2 de marzo de 2016

Santo Tomás de Aquino y Umberto Eco

La muerte de Umberto Eco es objeto continuo de especulación mediática y de oportunismo informativo, pero casi nadie cita los inicios el autor de El Nombre de la Rosa, y otras memorables obras como la dura crítica a la banalidad de la postmodernidad del pensamiento débil: Apocalípticos e Integrados.

Umberto Eco inició su carrera nada más ni nada menos que con una tesis sobre Santo Tomás de Aquino y para más provocación analizando nada menos que un tema tan desconocido como admirable como es LA ESTÉTICA, uno de los trascendentales del ser que como tal es: bueno, bello y verdadero. El título de la tesis es muy expresivo: El problema estético en Santo Tomás de Aquino

En una sociedad la que se cultivan lo feo, lo malo y la mentira, como ejes fundamentales del pensar y del vivir la tesis doctoral del Umberto Eco juvenil sería denostada y calificada como un esperpento metafísico medieval. Porque Eco antes de ser famoso por sus novelas y sus semiologías fue un profundo filósofo metafísico medievalista con claras influencias de la gran Teología de Santo Tomás de Aquino, tan grande como ignorado incluso en algunos ambientes eclesiásticos, porque la grandeza de Tomás de Aquino es la ser demasiado profundo y sencillo para un tiempo tan vulgar y complicado.

En su tesis sobre la belleza sensible y la belleza inteligible Eco además de bucear en las ideas de los filósofos clásicos Aristóteles y Platón, se inspira principalmente en Santo Tomás y muy especialmente en los textos poético-litúrgicos que el Doctor Angélico compuso por la festividad del Corpus Christi, especialmente el bellísimo Adoro te Devote o el Pange Lingua algunas de cuyas estrofas sirvieron a Mozart para elevarlas a las máximas cumbres de la música sacra. Para Eco la estética de Santo Tomás no es abstracta sino verificable en la emoción poética.

Fidel García Martínez

Es Doctor Filosofía Letras, Catedrático Lengua Literatura, Licenciado en Ciencias Eclesiásticas.

Notas:

Fuente: http://www.revistaecclesia.com/santo-tomas-de-aquino-y-umberto-eco-por-fidel-garcia-martinez/

26 de febrero de 2016

Nuevo estudio sugiere que la continuidad del tiempo es una ilusión

Estudio de tiempo a escala cuántica llega a una conclusión asombrosamente parecida a la idea platónica de que el tiempo es sólo la proyección de la eternidad, como si fuera una película

La física se acerca a la noción de que sólo existen realmente los momentos y no la continuidad del flujo temporal que viaja del pasado hacia el futuro. Un nuevo estudio sugiere que el tiempo se comporta como un cristal, es decir el tiempo puede verse como una emisión discreta que surge en el espacio y no como una onda continua.

Según publicó un equipo multinacional en el European Physical Journal, la escala mínima del tiempo, también conocida como tiempo Planck debe de ser más grande de lo que se piensa, lo cual permite que se hagan pruebas: esto es una unidad de intervalo de tiempo de 10 a la 17 segundos, lo cual definiría la duración real de los cristales de tiempo. El equipo observó esto midiendo el ritmo de emisión espontánea de átomos de hidrógeno.

Esto significaría que el tiempo es discreto y consta de segmentos regulares que se repiten. Mir Faizal, uno de los autores del estudio, dice:

El universo físico es realmente como una película o una imagen en movimiento, en la que la serie de cuadros fijos que se muestran en una pantalla crean la ilusión de imágenes en movimiento. Esto significa que, entonces, nuestra precipitación consciente de la realidad física basada en la moción continua se vuelve una ilusión producida por una discreta estructura matemática subyacente.

Lo anterior recuerda la famosa frase de Einstein: “La distinción entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una persistente ilusión”. Pero lo realmente asombroso es su similitud a la filosofía pitagórica que expone Platón en el Timeo:

Pero dado que la naturaleza del mundo ideal es eterna y esta cualidad no se le puede otorgar completamente a lo generado, procuró realizar una cierta imagen móvil de la eternidad y, al ordenar el cielo, hizo de la eternidad que permanece siempre en un punto una imagen eterna que marchaba según el número, eso que llamamos tiempo.

Platón nos dice que el tiempo es la imagen móvil de la eternidad; de conocer el cine, seguramente habría utilizado la metáfora de la proyección de una película, de la misma manera que Faizal señala que los “cristales” de tiempo son una especie de fotogramas que crean la ilusión del movimiento. De igual manera que los físicos modernos, Platón también explicaba que el tiempo (esa ilusión de continuidad) es el resultado de una estructura matemática subyacente: “el tiempo imita la eternidad y gira según el número”, se dice en el Timeo. La diferencia fundamentalmente es que Platón también explicaba el origen de esta estructura matemática que para la física moderna es una extraña propiedad en el universo, difícil de explicar sin recurrir a una inteligencia trascendente. El tiempo y el número son para Platón reflejos de los arquetipos eternos que existen en la mente de Dios. De la misma manera que para los platónicos el cuerpo es sólo una cristalización del alma (una prisión momentánea), así el tiempo parece ser una cristalización efímera de la eternidad.

Notas:

Twitter del autor: @alepholo

Fuente:  http://pijamasurf.com/2016/02/nuevo-estudio-sugiere-que-la-continuidad-del-tiempo-es-una-ilusion/

11 de febrero de 2016. 

¿Y lo imperdonable?

El papa Francisco llegará a México el viernes 12 de febrero. Encontrará un país complicado, violento. Uno de los temas que seguramente tendrá que enfrentar será el del perdón. ¿Son perdonables los crímenes de Ayotzinapa y los desaparecidos?  ¿Son perdonables los actos de Joaquín Guzmán Loera, jefe del cártel de Sinaloa, buscado por la policía de diversos países y/o el resto de los jefes del narcotráfico?

¿Son perdonables los actos de Marcial Maciel y del resto de sacerdotes con la misma patología? ¿Son perdonables las muertes por hambre de más de la mitad de la población por parte de una minoría que vive en dólares (uno por ciento de la población se lleva 50 por ciento de la riqueza del país) todo esto dentro del marco legal?

Preguntas de difícil contestación para el papa Francisco que centra su discurso en el perdón y en el rezo: ‘Padre Nuestro que estás en el cielo, perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Tema de actualidad, abierto, de importancia crucial, candente actualidad al que me he referido y continuaré comentando. Recurro a la riqueza reflexiva del texto de Jacques Derrida El siglo y el perdón. ¿Qué significa el concepto del perdón? ¿De dónde viene? ¿Se impone a todos y a todas las culturas? ¿Puede ser trasladado al orden jurídico? ¿Al orden político? ¿En qué condiciones? Pero en ese caso, ¿quién lo concede? ¿A quién? ¿Y en nombre de qué, de quién?

Ante tal complejidad y confusión en torno al tema, Derrida opta por abolir de inicio el concepto mismo de perdón donde “la lógica y el sentido común” concuerdan por una vez con la paradoja: es preciso partir del hecho de que sí existe lo imperdonable. ¿No es en verdad lo único a perdonar? ¿Lo único que invoca el perdón? Si sólo se estuviera dispuesto a perdonar lo que parece perdonable, lo que la Iglesia católica llama el pecado venial, entonces la idea misma de perdón se desvanecería. Si hay algo a perdonar sería lo que en lenguaje de esta Iglesia se llama pecado mortal, lo peor el crimen masivo, daño imperdonable.

El hecho de pedir perdón se complejiza porque se mantiene la equívoca noción en todo el mundo de que el perdón con demasiada frecuencia en la actualidad se confunde “a veces calculadamente” con temas aledaños, pero no sinónimos como la disculpa, el pesar, la amnistía.

“Lagunas que corresponden al derecho, al derecho penal, respecto al cual el perdón debería permanecer en principio heterogéneo e intraducible”, agrega Derrida que por enigmático que siga siendo el concepto de perdón ocurre que el escenario, la figura, el lenguaje a que tratamos de ajustarlo, pertenece a una herencia religiosa. Digamos Abraham que reúne en ella el judaísmo, el cristianismo y el Islam.

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/05/opinion/a06a1cul

5 de febrero de 2016.  MÉXICO

El filósofo Alfonso López Quintás aborda “El enigma de la belleza”

El filósofo Alfonso López Quintás aborda “El enigma de la belleza” en su último ensayo.

Alfonso López Quintás, catedrático emérito de Estética en la Universidad Complutense y miembro de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas, añade un nuevo ensayo a su prolífica obra, “El enigma de la belleza”, que publica la editorial bilbaína Desclée De Brouwer. En este libro, el reconocido pensador español aborda diferentes áreas de conocimiento para desentrañar el poder de elevación del ser humano que posee la belleza.

“Belleza” es un concepto que tiene un claro significado para cualquier persona: todos sabemos cuando algo es bello, pero ¿sabríamos definir, de un modo claro y conciso, esta idea?

El Diccionario de la Real Academia aporta dos definiciones escuetas para el término: “Cualidad de bello” y “Persona o cosa notable por su hermosura”. El DRAE completa estas respuestas con una entrada complementaria sobre la belleza ideal, en términos filosóficos: “En la filosofía platónica, prototipo o ejemplar de belleza a la que tienden ciertas formas de la realidad en continua búsqueda de la belleza en sí”.

Lo bello es difícil

Fue precisamente Platón quién, en un golpe de genialidad, propuso esta pregunta -”¿Qué es la belleza?”- en público, ante un grupo de filósofos contemporáneos, hijos todos de aquella sociedad ateniense que había demostrado con creces una capacidad asombrosa para engendrar obras en la belleza: escultura, arquitectura, poesía, teatro… Ante la pregunta, el propio Platón confesó su limitación y reconoció que no podía ir más allá de señalar que se trata de “Eso que hace bellas todas las cosas”. Un sofista, Hipias, intentó dar con una respuesta contundente, pero Platón desmontó sucesivamente todas las afirmaciones de aquel; arrinconado, Hipias solicitó la ayuda de Sócrates: “Tampoco sé yo decirlo -respondió el maestro de los filósofos-, pero he logrado comprender lo que dice el proverbio: “¡Lo bello es difícil!”.

En su último ensayo estético, Alfonso López Quintás se adentra sin complejos en esa dificultad. Catedrático emérito de Estética de la Universidad Complutense y miembro de número de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas, Alfonso López Quintás añade un nuevo ensayo a su prolífica obra: “El enigma de la belleza”, publicado por la editorial bilbaína Desclée De Brouwer. En este libro, el reconocido pensador español penetra en todas las áreas de conocimiento en busca de respuestas: desde la literatura (Goethe, Hölderlin), a la arquitectura (Gaudí); desde la música (Bach, Haendel, Mozart) hasta la trascendencia y la teología, pasando por el arte del pueblo, la abstracción y el arte no figurativo… Todo ello, para desentrañar las razones por las que la belleza eleva a los humanos hasta las alturas regidas por la sublimidad y la alegría.

Editorial Desclée De Brouwer

Desclée De Brouwer es una empresa familiar, fundada en Bilbao en 1945 por José Mª Gogeascoechea, que lleva siete décadas dedicada a la edición, especialmente a la difusión de los valores del humanismo cristiano, sin descuidar otros campos formativos y académicos, como la psicología, la autoayuda, la pedagogía, la gestión empresarial o la literatura infantil y juvenil en euskera. Entre sus productos sobresale la prestigiosa “Biblia de Jerusalén”, la biblia católica de estudio por excelencia, apreciada por su traducción desde las lenguas semíticas originales y el griego, y por la riqueza de sus notas explicativas e introducciones.

En sus más de 70 años de historia, tres generaciones de editores comprometidos con la calidad, la independencia y la identidad editorial han convertido a Desclée De Brouwer en una referencia en los campos descritos para todos los países de habla hispana.

Notas:

Fuente: http://www.oretania.es/el-filsofo-alfonso-lpez-quints-aborda-el-enigma-de-la-belleza-en-su-ltimo-ensayo/

3 de febrero de 2016.  ESPAÑA

Economía Moral

Al rescate de la justicia y la igualdad. Último gran libro de Gerald A. Cohen/ I

Cohen precisa diferencias ideológicas y conceptuales con Rawls

El año anterior al de su muerte, el brillante filósofo de izquierda Gerald Alan Cohen, GAC, (1941-2009) publicó su quizás más importante libro, Rescuing Justice and Inequality (Al rescate de la justicia y la igualdad), comparable en importancia sólo con su Karl Marx’s Theory of History: A Defence (1978-2000). Del segundo libro hay versión en español de Siglo XXI de España, 1986. Del primero, El Colegio de Puebla tiene muy avanzada la edición en español. En la serie que hoy inicio reseño esta obra magna de GAC. Cuando, en 2010, me enteré tardíamente de la muerte de GAC escribí una serie de cinco entregas con el título “Homenaje a GA Cohen” (Diciembre 2010-enero 2011). En el muy breve prefacio, GAC dice que recuerda el momento exacto en el cual surgió el tema de este libro: Caminaba con Tim Scanlon en el campus de la Universidad de Princeton en febrero de 1975. Confiesa que entonces (era lecturer en el University College London, UCL) no estaba tan familiarizado como debería con Una teoría de la justicia de John Rawls. Narra que dijo a Scanlon, ingenuamente, que “mientras veía que podía ser sensato, para todos los involucrados, ofrecer incentivos generadores de desigualdad a los más productivos, cuando ello hiciera que la condición de los peor situados mejorara, no podía percibir por qué ello habría de hacer justa la desigualdad resultante, en oposición a sensata”. Añade que Scanlon no dijo si estaba de acuerdo o no, pero se mostró visiblemente pensativo.

Explica que la primera parte del libro defiende su comentario de 1975 (33 años después): intenta rescatar la igualdad del argumento rawlsiano (de John Rawls) en contra. La segunda parte del libro, indica, de carácter más meta-ético, defiende un punto de vista sobre el concepto (no el contenido) de la justicia, al cual llegó como resultado de la naturaleza de su defensa de la igualdad. Dice que una de las cosas que a él le parecen maravillosas de la filosofía es que uno empieza en un lugar y que, siguiendo el argumento a donde quiera que éste lo lleve a uno, termina en un lugar muy diferente al del comienzo. Eso, cuenta, “me pasó hace 35 años cuando formulé una defensa de la teoría de la historia de Karl Marx (libro arriba citado). En dicho caso empecé con la sustancia de la explicación materialista de la historia, pero tuve que llegar al concepto puro de explicación para apoyar lo que estaba haciendo, de la misma manera en que aquí he tenido que llegar al concepto puro de justicia” (pp. xv-xvi).

La muy sustantiva Introducción del libro (pp. 1-23) comienza con la sección La gran cuestión, en la que, indicando que “Uno rescata algo de algo” y que lo que aquí intenta rescatar es la justicia y la igualdad (el primer ‘algo’), y que intenta rescatarlas del pensamiento liberal rawlsiano (el segundo ‘algo’). La gran cuestión es el desacuerdo ideológico que yace detrás de la discusión filosófica. Dice que la cuestión crucial de fondo en su desacuerdo con Rawls y los rawlsianos es la convicción no liberal, sino socialista/anarquista, que Karl Marx expresó tan poderosamente en su ensayo “Sobre la cuestión judía”, cuando señaló que “la emancipación humana” estará “completa” “cuando el hombre individual… ha reconocido y organizado sus forces propres (fuerzas propias) como fuerzas sociales y cuando, por tanto, no separa de sí la fuerza social en forma de fuerza política”; por tanto, solamente cuando el individuo “haya recuperado para sí el ciudadano abstracto” de modo que la libertad e igualdad se expresen “en su vida cotidiana, su trabajo individual, y sus relaciones individuales”. (“Sobre la cuestión judía”, en Marx. Escritos de Juventud sobre el derecho, Anthropos, Barcelona, 2008 p.197). GAC continúa diciendo:

“La sociedad liberal ideal y la sociedad socialista ideal no son iguales. En la sociedad socialista ideal el respeto y cuidado iguales no son proyectados fuera de la sociedad y restringidos al ámbito de un poder superestructural enajenado, el Estado. Si los principios correctos son, como lo pensó Marx, aquellos que son correctos para la vida real, cotidiana, material, y si son puestos en práctica en la vida cotidiana como lo visualiza utópicamente el ideal socialista, entonces el Estado puede desvanecerse”. Y esto significa no sólo que el poder coercitivo externo puede desvanecerse, sino que, en la esperanza marxista, es la separación de Estado y sociedad, la dualidad misma, la que desaparece. No hay, entonces, por una parte, como en la percepción rawlsiana, una estructura económica organizada para lograr una cierta forma de justicia y, por otra parte, un conjunto de elecciones económicas individuales que no necesitan mostrar respeto alguno por tal justicia. La pregunta inspirada en Marx es si una sociedad desprovista de un ethos de la vida cotidiana informado por un principio ampliamente igualitario, falla en proveer, por esa misma razón, justicia distributiva. Siendo un liberal, Rawls responde negativamente esta pregunta. Aquí se encuentra la profunda línea divisoria entre nosotros” (pp.1-2).

GAC concluye la presentación de esta gran diferencia ideológica señalando que los economistas liberales dan por sentado que los agentes económicos buscan su propio beneficio y piensan que así debería ser. Ello los lleva a la contradicción que GAC expresa diciendo: “Acumula tus bienes terrenales en el plano mundano de la sociedad civil, pero pórtate como un santo en el cielo de la política”. Una salida de esta contradicción, señala, es generalizar el Homo economicus como lo intentan hacer algunos teóricos de la elección colectiva. Otra solución es la generalización opuesta en la que GAC se dice involucrado.

Cohen explica, en la sección “Al rescate de la igualdad y la justicia”, los sentidos en que el libro los rescata. La tesis igualitarista que busca rescatar es la que sostiene que “en una sociedad donde la justicia distributiva prevalece, las perspectivas materiales de las personas son aproximadamente iguales: la justicia distributiva no tolera la profunda desigualdad impulsada por los incentivos económicos a las personas acomodadas que John Rawls y sus seguidores piensan que una sociedad justa manifiesta” (p.2). Añade que el libro busca rescatar, más que la justicia, el concepto de justicia del tratamiento constructivista rawlsiano. Explica que en este tratamiento el contenido de la justicia se identifica con las reglas para la vida social, las reglas de regulación que serían elegidas en una situación de elección privilegiada (en el caso rawlsiano, la situación es la llamada posición original en la cual los involucrados ignoran cuáles posiciones sociales ocuparán, y qué talentos tendrán, en la sociedad que diseñan). “Mi rescate de la justicia niega esta discutible identificación, dice Cohen… Si las reglas para la vida social están bien fundadas, reflejarán tanto otros valores distintos a la justicia, como limitaciones prácticas, que restringen el grado en el que la justicia se puede aplicar. Siendo ello así, la justicia misma no podría ser lo que esas reglas especifican” (p.3). Además, argumenta, en la medida en la cual la justicia se distingue de otros valores y de las restricciones prácticas, el argumento a favor de la tesis que la justicia requiere igualdad se ve fortalecido, porque ambos elementos tienden a la desigualdad.

Notas:

julioboltvinik.org

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Fuente:  http://www.jornada.unam.mx/2016/01/22/opinion/026o1eco

23 de enero de 2016. MÉXICO

“Todo puede ser de otra manera y, aunque nos angustie, nos libera”


https://www.youtube.com/watch?v=V8xlxYOt3MM
Darío Sztajnszrajber, Lucrecia Pinto, Guillermo Martel, Lucas Wilders y Juan Finger presentan esta temporada en Mar del Plata el espectáculo “Desencajados: filosofía + música”, que subirá a escena el viernes 22 de enero a las 22 en el Teatro Roxy.

El trabajo analiza a la filosofía y a la música como dos géneros independientes que sin embargo dialogan. Un diálogo puede ser sólo el pendular de dos formatos que se sostienen en lo suyo, o por el contrario se puede apostar por la contaminación, la intervención y sobre todo el desencaje.

Hay algo que no encaja en el intento de comulgar filosofía y música. Este espectáculo es la expresión de esta diferencia. Tal vez cuando todo encaja demasiado, aunque suene bien, algo se deja afuera.

La palabra correcta o el acorde justo nos dejan tranquilos, pero en el desencaje florece lo creativo. “Desencajados” es un diálogo de desmontaje. Algunas de las canciones del rock nacional se ven invadidas por textos filosóficos que continúan ese camino artístico de apertura.

Pero también algunas de las temáticas filosóficas de nuestro ser contemporáneo se ven atravesadas por la música más emblemática de nuestra historia e identidad. Spinetta, Charly García y Fito Páez dialogando con Platón, Nietzsche y Derridá.

El filósofo Darío Sztajnszrajber amplió un poquito más el panorama:

- ¿Cómo será el contenido del espectáculo?

-Desencajados es un diálogo entre la filosofía y la música. Ponemos a conversar los temas, textos y preguntas de la filosofía con un repertorio de canciones provenientes del rock nacional. Eso posibilita que podamos encarar cuestiones como el amor, el tiempo, la pregunta, el poder, como ejemplo, tanto racional como emocionalmente. Además, al cruzar las canciones con las preguntas existenciales, rompemos la idea de canción como algo cerrado, así como rompemos al mismo tiempo la idea de que una reflexión no pueda ser estética. La sensación es que la filosofía adquiere ritmo y la música otra densidad. 

- ¿En qué se basó esa elección?

-Las cuestiones existenciales son universales e históricas. La selección de los autores responde a nuestra forma de entender la filosofía como cuestionamiento radical. Por eso nos inclinamos por Nietzsche, Foucault, Derridá o ciertas lecturas de Platón, pero siempre de modo llano y muy cotidiano. En el caso de la música, fuimos buscando canciones del rock nacional que trataran los mismos temas y que nos posibilitaran hacer el cruce. Por ejemplo, toda una reflexión sobre el poder y sus lenguajes es atravesada por estrofas de Vencedores vencidos de Los redonditos de ricota.

- ¿De qué manera se logra fusionar la filosofía y la música?

-No se fusionan. Se entrecruzan, dialogan, se desencajan como metáfora del desencaje de todo lo que nos rodea. Y en lo concreto, las canciones se van inmiscuyendo entre párrafos de una serie de reflexiones y preguntas.

- ¿Todos atravesamos la filosofía aunque no nos demos cuenta, al escuchar una canción, por ejemplo?

-Depende cuáles canciones. Creo que hay una importante cantidad de canciones que están buscando generar disquisiciones existenciales y otras que no. Pero nuestro desafío fue tambien buscarle la vuelta, como por ejemplo con un tema de Sui Generis como “Quizás porque” que nos permite una profunda deconstruccion del amor como monogamia.

- ¿A qué público está dirigido este espectáculo?

-A todo el mundo. Suele haber una fuerte presencia de jóvenes, pero la filosofia es extermporánea: no tiene edad para cualquiear que quiera provocarse a sí mismo.

- ¿A qué hace referencia cuando habla de “Desencaje”?

-A la necesidad de deconstruir los grandes dogmas que dominan nuestra concepción del mundo. De allí que la obra vaya pasando por diferentes grandes temas y los vaya deconstruyendo, esto es, mostrando sus posibles contradicciones, sus zonas invisibilizadas. Nos peleamos contra todo lo que se presenta como definitivo: que haya un única forma de vivir el amor, o de organizar el tiempo, o de pensar la politica.

- ¿Cuáles cree que son los principales referentes de este concepto tanto en lo filosófico como en lo musical?

-Nietzsche, número uno en lo filosófico. Toda su filosofía está hecha “a martillazos”, justamente contra la pretendida solidez de los conceptos hegemónicos. Y el rock, creo, nace con esa misma vocación. Nace, aunque despues al igual que muchas filosofias muchas veces termina traicionándose.

- ¿Cuál es el mensaje que se quiere reflejar?

-Que todo puede ser de otra manera y que esa convicción, aunque nos angustie, nos libera.

Notas:

Fuente:  http://www.0223.com.ar/nota/2016-1-19—todo-puede-ser-de-otra-manera-y-aunque-nos-angustie-nos-libera

20 de enero de 2016.  ARGENTINA

El enigma y las actitudes

Desde Heráclito hasta Wittgenstein, este erudito ensayo del filósofo Pierre Hadot recorre 25 siglos de pensamiento en torno a la Naturaleza

Además de como un libro erudito, que también lo es, El velo de Isis del filósofo Pierre Hadot (1922-2010) se comporta como una gran obra de referencia que invita a profundizar en las muchas regiones que cartografía y en otras que sólo atisba, donde su proverbial humildad habita con el deseo de plantar semillas en la curiosidad del lector. Son 25 siglos los que aquí se trazan, desde Heráclito hasta Nietzsche, Wittgenstein, Heidegger o Sartre, un viaje que comprueba (y se regodea en) la apasionante longevidad de las fórmulas e imágenes de la Antigüedad clásica, un provechoso legado que el tiempo y los periodos históricos van transformando quizás sólo para demostrar, una vez realizado el recuento de variaciones y oposiciones, que todo estaba dicho antes de que el cronómetro empezara a medir el devenir.

En El velo de Isis Hadot se propone recontar todo lo que ha dado de sí uno de los aforismos más trascendentales de la historia del pensamiento, ése que, atribuido a Heráclito el Oscuro, decía que “la naturaleza ama esconderse”. A este puñado de palabras recortadas del denso trasfondo del Origen, Hadot aplica su bisturí filológico, arqueológico, histórico y filosófico para, desde un profundo conocimiento del pensamiento antiguo y sus evoluciones, revelar cómo su sentido primigenio (“todo lo que nace tiende a morir”) irá transformándose a medida que el concepto de physis varía de la noción de la vida como acontecimiento al poder invisible que lo orquesta. Comienza esta historia, entonces, con el nacimiento de las religiones y la compleja convivencia de paganismo y cristianismo; también con la prehistoria de una ciencia natural que en el siglo IV antes de nuestra era daría a luz a una Naturaleza personificada, metáfora densa e inagotable que se reconcentraba alrededor de una diosa celosa que oculta sus secretos y virtualidades a los mortales.

El grueso de este libro que va y viene, que se clausura en apariencia sólo para recomenzar con mayor brío, y donde los conceptos establecen un apasionante baile en el que sus límites y juegos quedan patentes (Hadot también fue un grandísimo conocedor de la filosofía del lenguaje), se dedica así a constatar la vigencia de esta metafórica de la naturaleza velada y, sobre todo, a describir y clasificar en cada contexto humano los distintos esfuerzos por descorrer el velo y aproximarse al secreto. Así, Hadot conceptualiza este multiforme deseo bajo dos advocaciones, una la tutela de Prometeo y otra la de Orfeo. La tendencia prometeica, que se cifraría míticamente en el mandato divino que ordenaba al hombre dominar la tierra, vincularía a los primeros mecánicos y magos con aquella revolución científica del Setecientos, la de Bacon, Descartes, Galileo o Newton, que alejaba al hombre de la imagen del niño extasiado frente a la madre naturaleza y le inoculaba el ideario de progreso y dominación que se reposaría en el Siglo de las Luces para afilarse en el XIX y XX con las ambiguas consecuencias que todos conocemos.

Por otro lado, y al mismo tiempo que la lenta y paulatina revolución científica bajaba a la tierra la metáfora del secreto de la naturaleza, se desarrollaba su contrario, esa actitud órfica que, desde la Antigüedad hasta Rilke o Heidegger -y pasando, entre otros, por Rousseau o Goethe-, se concentraba en la idea de desvelamiento y comunión a partir del discurso (la palabra), la actividad poética y la creación artística.

Ambas posturas, claro está, no deben verse de manera monolítica o en un paralelo perfecto e independiente, ya que lo que interesa a Hadot es la irrenunciable impureza que las constituye y, especialmente, su problemática evolución cruzada en el tiempo. Hay que indicar en este sentido que El velo de Isis, que no dejó de ser una especie de work-in-progress filosófico no carente de sana ambición, no se da por satisfecho en tanto que acumulación de sabiduría, y que aquí el pensador, sin hacerlo nunca explícito, está ofreciendo las herramientas conceptuales y metodológicas para tratar un tema que siempre nos concernirá. Es por eso que, guadianescamente al principio y luego como último capítulo del libro, se haga hincapié en el cambio de paradigma que, a partir de finales del siglo XVIII, se produce en nuestra consideración (e imaginación) de la naturaleza, cuando a la curiosidad y al deseo de conocer el secreto que resuelve el problema, le siguen la admiración, la veneración y también la angustia ante una naturaleza que ya sólo refleja el misterio insondable de la existencia.

Hadot no hace entonces sino cerrar el círculo y renovar la cuestión mientras pasea con seguridad por el lado más luminoso de tres de los grandes pensadores de la contemporaneidad. Y es desde el sí al mundo en el que desemboca el pesimismo dionisiaco de Nietzsche, el asombro por que éste simplemente sea -según la aforística wittgensteiniana- y la relectura de Heráclito que acometiera Heidegger para tratar sobre el desvelamiento del Ser -sobre la necesidad de sacarlo del olvido al que lo somete el hombre, la necesidad de desvelarlo-, que Hadot promueve y nos ofrece un camino de acción estética y actitud ética.

Notas:

Fuente: http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/2197561/enigma/y/las/actitudes.html

17 de enero de 2016.  ESPAÑA

Tecnociencia, reflexiones desde la filosofía

Sandra Ramírez Sánchez, profesora investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales (Cephcis) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se dedica a los estudios filosóficos y sociales de la ciencia y la tecnología, desde donde ha observado las concepciones de la naturaleza en ambos campos y los fundamentos metafísicos de sus prácticas epistémicas.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la investigadora señaló una perspectiva sobre la frontera entre los conceptos de ciencia y tecnología discutidos por autores como Immanuel Kant, Martin Heidegger y Bruno Latour.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): Desde los estudios filosóficos, ¿cómo ha sido la relación entre la ciencia y la tecnología?

Sandra Ramírez Sánchez (SRS): Es una historia bastante larga, la distinción ciencia y tecnología se da de manera radical a mediados del siglo XX con el modelo lineal de innovación escrito en Ciencia: la frontera sin fin, por Vannevar Bush. Este trabajo sienta las bases de los sistemas nacionales de investigación científica contemporáneos, en los que la ciencia se considera el conocimiento que tiene que ver con la investigación básica y la tecnología es la ciencia aplicada.

Este modelo estuvo vigente durante mucho tiempo, hasta los años ochenta, y desde los estudios filosóficos también se hacía esta distinción desde la corriente anglosajona que fue más dominante en nuestro país por mucho tiempo. Cuando se empezaron a hacer propiamente los estudios sociales de la ciencia (Society for Social Studies of Science), se comenzó a cuestionar no solo el estatuto de la tecnología respecto de la ciencia sino además que existieran diferencias de fondo entre ambas.

Entre otras cosas, empezó a discutirse lo que nosotros llamamos ciencia ahora cimentada sobre la tecnología, es decir, lo que hizo posible a la ciencia moderna fue la tecnología, y de ahí se discutió la independencia relativa de la tecnología con estudios sobre técnica, estudios filosóficos o históricos de la técnica y, en particular, se empezó a trabajar sobre un viejo concepto que atrincheró Martin Heidegger y que a su vez retoman autores como Bruno Latour, Donna Haraway y Javier Echeverría, que es la tecnociencia o el conocimiento tecnocientífico.

AIC: ¿Cuáles son las implicaciones de la tecnociencia?

martin heidegger01Martin Heidegger. Imagen: Willy Pragher/Landesarchiv Baden-Württenberg (CC0 1.0).SRS: Heidegger emplea el concepto de tecnociencia para hablar de un cierto tipo de racionalización del mundo que se hace a través de ciertas prácticas lingüísticas y materiales que dan como resultado el control y la matematización del mundo, eso es lo que él piensa como tecnociencia. Según Heiddeger, la ciencia moderna presupone este modelo de racionalización que sujeta el mundo al control y a la matematización, que para él van de la mano. En sus clásicos trabajos sobre tecnología, para él era muy importante separar el conocimiento o el saber de la ciencia, porque el saber no necesariamente buscaría el control o la matematización sino que iría por algo que tiene más que ver con la realización humana.

Cuando se retoma el concepto de tecnociencia a finales del siglo pasado, se conserva la idea de que en efecto la ciencia moderna sin la tecnología no existiría y eso se hace basándose sobre todo en estudios históricos que remiten a una forma de conocimiento inaugurada por la Royal Society del siglo XVII, donde lo que vemos es una gran discusión entre los que se llamaban experimentalistas y los que se llamaban filósofos naturales. Ambos decían que estaban creando la nueva ciencia, pero los experimentalistas usaban todo un instrumental tecnológico para estabilizar fenómenos y eso es lo que dicen sienta las bases de la ciencia moderna, que lo que hace sobre todo es estabilizar fenómenos principalmente en espacios controlados con el fin de comprender el mundo y, por supuesto, para manipularlo.

AIC: ¿Cuál fue la aportación de Bruno Latour al concepto de tecnociencia?

SRS: Desde mi perspectiva, lo que hace Bruno Latour —desde hace muchos años aunque solo recientemente entró de lleno a ese aspecto de su trabajo— es proponer una transformación de la base metafísica de la ciencia o la tecnociencia.

La idea que él tiene, cuando él empieza a hablar de los actantes, estas cosas raras que son humanos-no humanos y que tanto le criticaron, las fue elaborando poco a poco de tal manera que al final, más o menos por mediado de los noventa, apunta claramente que lo que está haciendo es una crítica a la metafísica kantiana, la cual lo que hace es separar la naturaleza de la cultura.

Y lo hace por razones prácticas. Para Kant, si nosotros no separáramos la naturaleza de la cultura del mundo humano, no tendríamos razones para mantener una moral, y eso es lo más importante para él. ¿Por qué no tendríamos razones para mantener una moral? Porque no seríamos responsables, porque a fin de cuentas estaríamos sujetos a las leyes de la naturaleza y para Kant estas son deterministas, lo que implica que al actuar de acuerdo con estas ya no tenemos responsabilidad.

Entonces para que nosotros podamos tener una moral necesitamos separarnos a nosotros mismos de la naturaleza, construir un mundo de normas, construir un mundo de lo que él llama la razón práctica. En Crítica de la razón pura habla de la razón en la naturaleza; en Crítica de la razón práctica habla de la razón en la moral; mientras que en Crítica del juicio habla de algo bastante extraño, porque en esta pretende hacer la síntesis entre ambas cosas, pero a partir del arte y la experiencia religiosa.

Sin embargo, lo que se hereda en la modernidad, desde el siglo XVIII al siglo XX, no es tanto toda la teoría crítica de Kant sino básicamente la separación entre naturaleza y mundo humano. Esto es lo que trata de disolver Latour haciendo una crítica que, a mi parecer, es propositiva porque lo que él propone es que finalmente nuestra humanidad depende de la no humanidad.

Primero empieza hablando de instrumentos, muy heideggeriano si quieres, porque finalmente nosotros nos construimos a partir de la materialidad, y después empieza a hablar de otras cosas, de animales, de no-humanos que tienen algún estatuto personal. Yo creo que ese es el aporte más significativo de Latour, el intento por desarticular la metafísica kantiana que sustenta la ciencia moderna y redefinir esta metafísica para, según él, abrir la posibilidad de incluir a otros no-humanos en el mundo de la moral y en el mundo de la política.

AIC: ¿Han dejado alguna huella en el desarrollo científico actual las discusiones de Latour?

SRS: Yo creo que Bruno Latour es uno de los filósofos más influyentes hoy por hoy y él intenta, entre otras cosas, borrar fronteras disciplinarias, y quizás esa sea la impronta más fuerte. ¿Cómo logra su propuesta general? A través de grupos transdisciplinarios, porque básicamente la idea que él tiene es que el desarrollo del conocimiento se da siempre en esta violación de fronteras disciplinarias, discursivas y prácticas.

Si el siglo pasado fue el siglo de la antimetafísica, ahora los filósofos discuten que el problema está en lo que subyace a nuestras maneras más básicas de hacernos con el mundo, de pensar la historia, el arte, la ciencia, por supuesto, la tecnología, es decir, la metafísica. Yo creo que eso sería lo más importante y mi intención es continuar desarrollando este proyecto hacia una nueva metafísica, en la esperanza justamente de que pudieran construirse como modelos de inclusión de todos estos otros, en lugar de exclusión.

Notas:

Fuente:  http://www.conacytprensa.mx/index.php/ciencia/humanidades/4772-tecnociencia-reflexiones-desde-la-filosofia-e-directa

15 de enero de 2016. MÉXICO

Lenguajes contradictorios mexicanos

El Quijote, símbolo sagrado, constituido como mito del mundo hispánico heredado a las letras y al pensamiento universal, escapa al razonamiento lógico, escapa a esa clase de razones que la razón no entiende, busca enigmática verdad en la sinrazón, el ámbito de las oscuras verdades que no llegamos a descifrar del todo; siempre habrá un resto que permanece en el ocultamiento, como el nudo-sueño freudiano, donde se alojan lo insondable, lo incognoscible, el sinsentido, esa parte del deseo inconsciente que escapa a la traducción.

Apoteosis de la locura en Foucault, quien aborda la locura en el sentido husserliano del peligro amenazador de la razón y el sentido bajo la forma del objetivismo, el olvido de los orígenes y el recubrimiento mediante la propia develación racionalista y trascendental, como movimiento de la razón amenazada por su propia seguridad.

Disociación del discurso del poder, que según Jacques Derrida, interpretando a Foucault, es filosofía del terror. “El terror confesado de estar loco”. En que la razón está más loco que la locura, más racional que la razón, más cerca de la fuente viva, aunque silenciosa y murmuradora del sentido.

Contradicción que existe desde siempre, no tiene principio, es interminable. Foucault nos enseña a pensar que existe la crisis de la razón extrañamente cómplice de lo que el mundo llama “crisis de locura” (según la manera de interpretarlo de Derrida, alumno de Foucault).

Contradicción, según Foucault, en que existe la sospecha de que el lenguaje no dice exactamente lo que dice. Sentido formal que protege y encierra un sentido, pero, en realidad, encierra, a pesar de todo, otro sentido. El sentido engendrado de otra sospecha, que rebasa la forma propiamente verbal. Existen muchos otros registros que hablan y no son lenguaje. Lenguajes que no son verbales, formas que aparecen desde los griegos y aún tienen vigencia.

Todo esto determina para Foucault, que “cada cultura, cada forma cultural de civilización ha tenido sus sistemas de interpretación, sus técnicas, sus métodos, sus formas propias de sospechar en que lenguaje quiere decir algo distinto de lo que dice y deja ver que hay otros lenguajes además del mismo lenguaje”.

Para Foucault, las técnicas de interpretación quedaron en suspenso a partir de los siglos XVII y XVIII. De aquí la sentencia de Montaigne: tan sólo somos intérpretes de interpretaciones. La apertura del texto cervantino también serviría como ilustración de la enunciación de Foucault. En el siglo XX, Freud, Nietzsche y Marx nos sitúan, según Foucault, ante nuevas posibilidades de interpretación.

Cueli J., Cervantes y Freud; La Jornada Ediciones, México, 2013.

Notas:

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/01/14/opinion/a04a1cul

14 de enero de 2016.  MÉXICO

Universidades, la verdad y las humanidades

Por el siglo XII y al calor del desarrollo de las escuelas capitulares patrocinadas por los cabildos y los obispos, ubicadas en los claustros de las catedrales, se iban decantando las universidades desde los studia generalia que ya desde mucho tiempo atrás se desarrollaban en las ciudades, territorios abaciales y alguno que otro palacio como, por ejemplo, Aguisgrán.

La universitas magistrorum et scholarium fue un producto del cristianismo urbano y, como su nombre lo indica, además, una realidad marcada por la universalidad de origen de estudiantes y profesores, lo mismo que de contenidos.

No se podía comprender la universidad medieval (y la de hoy igualmente) sin una apertura a todos los saberes y, en contrario de lo que algunos piensan al asimilar erróneamente lo medieval a lo oscurantista, autónoma y con un respeto a la libertad de cátedra clara, sin grises y con una profunda vocación de búsqueda de la verdad que empata con el gaudium de veritate tan querido para Agustín de Hipona (la carta de Alejandro IV del 14 de abril de 1255 a la naciente universidad de París deja todo esto muy en claro).

Como nos narra Luis Rodríguez-San Pedro en su historia de la universidad de Salamanca (Salamanca, 2002), el método era el brillante y dinámico intercambio de ideas que se explayaba en lecciones magistrales de maestros curtidos, relecciones y disputas académicas y ejercicios dialécticos.

En otras palabras, todo lo que ahora no se hace, esto es, pensar, argumentar, expresar ideas con orden y cierto fundamento. Lo propio del que busca la verdad.

Cuánta razón tenía aquel que un día dijo que una universidad sin humanidades ni siquiera debería llamarse, en sentido estricto, “universidad”.

Pedro Cuartango escribiendo recientemente en el diario El Mundo o Salvador Pániker entrevistado por El País, o bien, Alejandro Llano opinando en la página filosofia.mx dejan ver un detalle dramático y destructivo. Pániker en pocas palabras llega a decir: “Esta manía de quitar la filosofía y las humanidades me parece suicida”.

Alejandro Llano, varios años rector de una importante universidad española, visualiza una crisis seria que impedirá al ser humano del mañana expresarse correctamente, deliberar sobre los grandes temas, discernir de cara a los verdaderos y decisivos valores (lo que van mas allá del pragmatismo utilitarista).

Es dejar de lado veinticinco siglos de reflexión y cambiarlo por casi nada en función de ser más y más esclavos del mercado.

Sobre el resultado, Cuartango nos dice: “Hay mucho más saber acumulado en La ilíada o en La divina comedia que en todas las redes sociales habidas y por haber hasta la eternidad. Pero eso no es lo que se transmite en nuestro sistema educativo, que ha abandonado la noción de conocimiento y los estímulos para que los jóvenes aprendan a pensar. Así nos va y así nos irá si fomentamos esta amnesia colectiva que está creando generaciones que han aprendido a manejar grandes cantidades de datos, pero que son incapaces de interpretarlos”.

Corregir se impone. Parece que estamos a tiempo. Nuestras futuras generaciones merecen una educación superior mejor y que, al menos, medianamente, enseñe a pensar más que solo hacer.

Hernán Porras Molina

Es sacerdote y profesor universitario.

Notas:

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/7632140/Universidades-la-verdad-y-las-humanidades

1° enero de 2016. 

‘Mein Kampf’, el poder de la palabra

El libro de Adolf Hitler llevó el lenguaje al confín de la violencia
Desmontando el ‘Mein Kampf’ (sin silenciarlo)

Hitler vuelve a las librerías, pero ¿vale la pena leer Mein Kampf? Quien asocie al autor con el payaso del que hablaba Karl Kraus, podrá tener interés por un libro que cuente lo que hizo pero no lo que pensaba. Se equivocará, sin embargo, dice George Steiner, porque el libro habla “de la cosa más poderosa del mundo, la palabra”. El mendigo que empezó vociferando tópicos, sin que nadie le hiciera caso, acabó seduciendo, con su sola palabra, sin armas ni dinero, a todo un pueblo. El propio Steiner coloca este libro hablado junto a otros, como el Espíritu de la Utopía de Bloch, La Carta a los Romanos de Barth o Ser y Tiempo de Heidegger, para decir que llevan el lenguaje hasta los confines de la violencia, que, como los agujeros negros, “devoran la materia y también la luz que les circunda”.

Un libro, pues, a tener en cuenta. Levinas, ya en 1934, hablaba de filosofía del hitlerismo: “La filosofía de Hitler es primaria, pero convoca fuerzas primitivas que incendian el mundo con su miserable fraseología, consiguiendo activar la frustración más íntima del alma alemana. Más que locura o contagio, el hitlerismo es el despertar de sentimientos elementales (...)que predeterminan la aventura del alma en la vida”. Esos sentimientos elementales se llevaron por delante las conquistas civilizatorias del pueblo de “los poetas y pensadores”, como decía Heidegger, en un santiamén. Este mismo autor veía en Hitler “el cauce de nuestro pensamiento”. No consta que el autor del ‘Discurso del Rectorado’ leyera Mein Kampf, pero el antiguo cabo, Hitler, y el filósofo más celebrado del siglo XX, Heidegger, captaron perfectamente la desazón de su tiempo y le dieron una respuesta que en los años treinta fue la misma y, luego, cuando se separaron, nunca se enfrentaron.
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Y una sugerencia de Víctor Klemperer para quien hojee el libro. Verá que hay palabras sospechosas entrecomilladas, tales como “humanidad”, “culpa”, “perdón”, “persona”, “universalidad”... Son palabras que recuerdan la aportación del judaísmo a la cultura mundial que hay que extirpar junto al exterminio físico. Un libro performativo como ningún otro de ahí el desconsolado comentario de Wiesel: “Hitler merece más confianza que cualquier otro. Ha sido el único que ha mantenido sus promesas con el pueblo judío”.

Notas:

Fuente:  http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/09/babelia/1449660287_913602.html

27 de diciembre de 2015.  ESPAÑA

Roxana Kreimer: te cuento mi fracaso

La creatividad al servicio de una disertación filosófica en un congreso mundial tuvo una repercusión impensada durante y después de la presentación


Roxana Kreimer.Foto:LA NACION/Daniel Jayo

El camino era claro: innovar en filosofía; desacralizar el saber socrático, y plantear la ponencia filosófica de manera tan, pero tan original, que esa reflexión nunca se olvidara. ¿Se podía lograr algo así? Claro que sí, se dijo a sí misma Roxana Kreimer, abanderada vernácula de la Filosofía Práctica y precursora en el país de los cafés philo.

Sólo debía prepararse. La ocasión lo ameritaba: se trataba del más importante encuentro de filosofía práctica del mundo y tendría lugar en Belgrado, Serbia. Como oradora, ¡debía impactar! Se le ocurrió experimentar con un monólogo filosófico humorístico. Algo bien lateral, del tipo stand up. El formato era un hallazgo para arremeter con ironía sobre ciertos aspectos jurásicos de la filosofía académica y poner el énfasis en los valores de la filosofía basada en la evidencia científica.

“Era agosto de 2014 y durante largos meses trabajé con entusiasmo en la escritura y memorización de un texto de media hora, que debía ser en inglés para el congreso”, relata Kreimer y confiesa que le encanta exponer su fracaso, ya que considera que los diarios no suelen ocuparse de ellos. Lejos del desdén, dice, deberían publicitar menos éxitos y más fracasos, para promover, como en la tragedia griega, una mirada compasiva y no condenatoria en relación a ellos.

Kant Understand

El tema es que Kreimer se inventó un personaje, Kant Understand, que en inglés suena como “no entiendo” y obviamente remite al germánico Immanuel Kant. Le adosó una biografía apócrifa: había escrito el ensayo ¿Qué diablos quiso decir el filósofo? En ese libro mostraba cómo a lo largo de la historia algunos de sus colegas se habían servido de un lenguaje oscuro para persuadir a su audiencia de que las sandeces que decían, en realidad, eran enjundiosos axiomas.

“Kant Understand analizaba frases como La nada nadea, de Martin Heidegger, y cuestionaba que un cuantificador como “nada” pudiera ser tratado como si fuese una cosa o un sujeto que desarrolla acciones (“nadear”). También desmenuzaba una frase de Hegel que dice: Si el Ser y la Nada tuvieran una cierta determinación, serían un cierto Ser y una cierta Nada, no el puro Ser o la pura Nada como todavía son acá. Señalaba en mi ponencia -continúa- que la filosofía necesita promover el diálogo y la claridad, especialmente cuando el diálogo es el breve intervalo en el que dos personas se miran a los ojos y conversan mientras no se ocupan de su teléfono celular”.

Cuando llegó el momento de subir al estrado, Kreimer, con suficiente histrionismo y soltura en inglés, comenzó a filosofar: argumentó, como decía Ortega, que la claridad del lenguaje es la cortesía del filósofo y que si éste hilvana conceptos inentendibles “pero tiene fama en los medios de formación de masas, la estupidez que propaga se incrementa en forma geométrica”. Puntualizó que muchas veces los filósofos investigan temas tan triviales que se olvidan del valor de la relevancia o que en busca de la verdad “fragmentan sus tópicos hasta diluirlos, al punto que sus conceptos parecen drogas homeopáticas”. Caracterizó a los que “pretenden saber más y más sobre menos y menos, y un día sabrán todo sobre nada”.

Y, como golpe letal -para que se entendiera bien el mensaje- recordó que “la filosofía nació por oposición al principio de autoridad, sosteniendo que algo es verdadero o falso por evidencia y razón y no porque una autoridad así lo asegura”.

En el epílogo, mirando en los ojos de su audiencia, remató como broche final: “Hoy la mayor parte de la filosofía académica es llevada adelante por viudas y viudos que honran durante toda su vida la memoria de su filósofo favorito. Así es como la filosofía pierde significado y deviene en una forma más de religión, un culto medieval y fetichista a la personalidad”.

Masticar la derrota

Silencio. Un abismo y más silencio. Esperó. Pero la ovación nunca llegó. Nadie siquiera se le acercó para comentar su charla. De golpe, entendió: “Había hecho mi presentación ante un auditorio conformado principalmente por el tipo de filósofos posmodernos a los que criticaba. No solo no les causó la más mínima gracia, sino que lo cuestionaron muy duramente. Una de las intervenciones más severas correspondió a la colega que me antecedió y a la que antes habían ovacionado, que al finalizar me dijo: Es que quedaron muy fascinados con mi charla como para valorar la tuya”, evoca Kreimer. Masticando la derrota, apesadumbrada, regresó al hotel con la sensación de haberse esforzado inútilmente durante meses.

Pero como no deja de ser cierto el cliché de que pocas cosas enseñan más que los fracasos, al día siguiente, desmenuzó sus posibles errores: “hacer un stand up en un ámbito en el que nadie espera la presencia del humor, no pensar en que me podía tocar una audiencia mayoritariamente posmoderna, pretender hacer reír en un idioma en el que tengo menos fluidez que en mi lengua madre, y sin ser actriz.”.

En Buenos Aires, repuesta de aquel contundente fracaso, Kreimer subió la fallida ponencia a YouTube con subtítulos en español. El ignominioso Kant Understand logró un sinnúmero nada desdeñable de reproducciones; sus conceptos se colaron en blogs de filosofía y su discurso fue traducido al portugués por colegas brasileños.

Dice Kreimer como reflexión final, la parte que más la entusiasma: “A menudo fracasamos porque buscamos la aprobación de un público inadecuado, o peor, porque aspiramos a gustarle a todo el mundo. Pero ni el dulce de leche ha logrado gustarle a todo el mundo. Es posible reconocer que hay diferentes públicos y que podemos elegir libremente a ese público.

“Los medios de difusión suelen ser poco piadosos con el fracaso. Pero la filosofía nos enseña a no ser demasiado vulnerables al desdén ajeno. Ni siquiera un insulto debería avergonzarnos. Podemos preguntarnos “¿es cierto?”, y “¿en qué medida?, ya que con frecuencia las ideas de las mayorías están llenas de errores.

“La filosofía no rechaza completamente las nociones de éxito y fracaso pero nos invita a reconfigurar la evaluación: quizá seamos adorables más allá de la opinión ajena, o quizá las ambiciones más populares sean ajenas a las auténticas necesidades. También el arte y la bohemia sugieren instituir valores críticos ajenos a las categorías de “perdedor” y “don nadie” y nos recuerdan que hay otras formas de triunfar.”

Notas:

Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/1855822-roxana-kreimer-te-cuento-mi-fracaso

23 de diciembre de 2015.  ARGENTINA

En busca del tiempo sereno

Byung-Chul Han
El aroma del tiempo.
Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse
Traducción de Paula Kuffer
Barcelona,
Herder, 2015, 168 pp.

Es curioso que Byung-Chul Han (Seúl, 1959) se haya vuelto popular escribiendo sobre una disciplina que en la actualidad goza de poco interés, la filosofía. Sin embargo, su fama no es fortuita y sus palabras encuentran un amplio público de lectores fuera de la academia, pero también dentro del cubículo universitario. Byung-Chul Han tuvo la astucia de escribir sobre un asunto que concierne al hombre de la época, supo descifrar el desgaste del siglo. Uno que según el filósofo se sintetiza en un “exceso de positividad”, en la obstinación de aspirar a la perfección laboral, emocional y corporal, sacrificando cualquier “negatividad” que se atraviese en el camino e impida llegar a la cúspide, no de la satisfacción, pero sí de un cierto grado de éxito.

Un ejemplo claro lo encontramos en el libro que lo catapultó a la fama, La sociedad del cansancio, en el cual describe al individuo replegado en el trabajo, confinado a la autoexplotación, que abandona cualquier interés ajeno en aras de conseguir el triunfo profesional. Este animal laborans reprimido y esclavo de sus ambiciones está confinado a ser un engranaje más de la maquinaria neoliberal. Así, la idea de coerción a un jefe desaparece y el sacrificio laboral se encuentra dirigido por la superación individual y la autorrealización.

En su ensayo El aroma del tiempo, Byung-Chul Han retoma esas primeras ideas. Se pregunta cómo este ser atareado y autoexplotado comprende y administra su tiempo. Para el pensador coreano, la crisis del siglo está arraigada en la disincronía, en la pérdida de un hilo conductor o, mejor dicho, de una comprensión lineal y progresista del tiempo, que tuviera la intención de ir hacia alguna meta, y que apostara, como antaño, a la asimilación de un pasado y un presente proyectados hacia un futuro alentador.

Desde las primeras páginas, Han anuncia el propósito de su opúsculo: encontrar las raíces de la disincronía, describir sus síntomas y polemizar con los posibles daños que esta acarrea al hombre contemporáneo. Solo así, diagnosticando la patología posmoderna de un tiempo que se desperdiga sin ningún propósito, de una fantasía que no logra construir nada duradero –sean relaciones afectivas estables, una carrera profesional célebre, o cualquier plan que no se derrumbe con el vendaval de una nueva ilusión efímera–, se podrá también sugerir un paliativo. Una cura que solo se suministra en la solitaria morada interior, a partir de una reconciliación con la vita contemplativa.

El aroma del tiempo hila –a partir de una escritura densa, que no apunta a un orden lineal– un diálogo constante con Nietzsche y Heidegger. Byung-Chul Han recuerda la lección del Zaratustra de Nietzsche: “quien tiene una meta y un heredero quiere la muerte en el momento justo para la meta y para el heredero”. El individuo actual, concentrado en sobrevivir, no parece acumular una experiencia profunda. Transita errabundo por el momento que acaece. No consigue meta y heredero. Aunque sea viejo, muere prematuramente.

El filósofo recuerda que Heidegger también muestra, desde su propio camino, a morir a tiempo. La sugerencia es descubrir lo más originario de nuestro ser, que no es otra cosa que tener en cuenta la constante amenaza de que feneceremos, para así adueñarnos de nosotros mismos y no despilfarrar eso que solo acaece existiendo: el tiempo.

Byung-Chul Han retoma el concepto de instante heideggeriano y nietzscheano. Quien se adueña de su tiempo se adueña del instante y, en el mismo respiro, del devenir. La concepción auténtica del tiempo radica en la resolución que se lanza hacia lo que se quiere llegar a ser, sin olvidarse de lo que se ha venido siendo.

La sugerencia de Byung-Chul Han es doble. En primer lugar, es necesario volverse un espíritu creativo, que permanezca abierto a lo que sigue, indefinido y altivo frente a cualquier fatídico porvenir, pero no por ello resignado e indiferente a trazar planes y cumplir metas. Pero también hay que evitar degradarse a homo laborans, anteponiendo la vita activa a la vita contemplativa. Para el filósofo coreano, “la demora contemplativa concede tiempo, da amplitud al Ser, que es algo más que estar activo”.

Nietzsche pensaba que habría que devolver la dignidad a los segundos de vida. Como crítico de la modernidad, el autor del Zaratustra pugna contra la pérdida de serenidad y de reflexión que el hombre de su época comenzaba ya a sufrir, cuestiona la explotación humana y el automatismo de la vida. Un siglo más tarde, Byung-Chul Han nos sugiere reconquistar los momentos de calma, del ocio lanzado al pensamiento prolongado, al disfrute del instante, a la renuncia de volvernos meros animales de trabajo. Pero esto solo se conseguirá al integrar la dimensión meditativa a nuestras vidas.

Construir en granito nuestras moradas, así sean las moradas de una noche, recomendaba Gómez Dávila. Esto mismo significa devolverle el aroma al tiempo, comprometerse con el instante como si fuera el último que nos tocara vivir, con el momento fugaz que metafóricamente desearíamos desplazar al infinito. Y aquí recordamos una vez más a Nietzsche, el eterno retorno como un imperativo para la vida feliz: ¿quieres esto otra vez, infinitas veces? De la respuesta dependerá el valor y el sentido que se conceda a la vida. ~

Notas:

Fuente:  http://www.letraslibres.com/revista/libros/en-busca-del-tiempo-sereno

21 de diciembre de 2015.  MÉXICO

Desmitifican filósofos el pensamiento de Friedrich Nietzsche

Desde principios del siglo XX, Friedrich Nietzsche se convirtió en un clásico del pensamiento filosófico, aunque el adjetivo sentaría mal al filósofo. Nadie como él abordó varios temas de la tradición europea desde un planteamiento totalmente nuevo que acompañó y se hizo indispensable para la autorreflexión y el diagnóstico del siglo pasado.  Sin embargo, por esa perspectiva inédita, ninguna filosofía ha estado tan expuesta a los malentendidos como la obra de Nietzsche. De ahí la valiosa aportación del volumen El otro Nietzsche. Interpretaciones de su pensamiento en el mundo occidental desde 1970, de Herbert Frey y que ahora edita el Conaculta. Se trata de un título dedicado a ofrecer una extensa revisión sobre las interpretaciones que de su obra han hecho los filósofos más relevantes de esta era.

Lo que Nietzsche tiene de clásico es que sus textos han sobrevivido a sus interpretaciones, apunta el filósofo Peter Sloterdijk, cuanto más se les disecciona, más elusivos parecen, cuanto más profunda es la aproximación hermenéutica, con más dureza resiste el impacto de la interpretación.

La raíz filológica que sostiene la estructura de su pensamiento, sumada a un discurso en el que predomina lo poético dan como resultado un estilo en el que es fácil extraviarse, sumergirse en solitario por la obra de Nietzsche y conlleva el riesgo del malentendido y la incomprensión, es por esto que sólo puede ser descifrada por una multiplicidad de interpretaciones. No hay un solo Nietzsche, “Por eso no estamos en búsqueda de una interpretación correcta, definitiva”, afirma Pavel Kouba, uno de sus más recientes intérpretes.

De todos es conocida la leyenda negra que alió el pensamiento de Nietzsche al nacionalsocialismo, es esta una de las más fallidas lecturas, nacida por la suposición de que existe una obra final, La voluntad de poder, en la que el filólogo habría condensado su pensamiento. Hacia los años 70, quedó desmentida esta creencia, no existe en la bibliografía de Nietzsche tal obra. Pero aquella falsa idea estuvo apoyada por filósofos partidistas, como Alfred Baeumler, quien sostuvo que contra la filosofía moral burguesa, Nietzsche establece una filosofía de la voluntad de poder, que Baeumler identificó con una filosofía política.

Lukács, por su parte, delinea a Nietzsche como el enemigo de la clase trabajadora, el más peligroso para la actualidad socialista y presenta su pensamiento como contradictorio. Lo que el interés ideológico de Lukács le impidió ver, comenta Frey, es el deseo de Nietzsche de entregar un pensamiento experimental abierto hacia el futuro.

El filósofo también ha sido leído desde el punto de vista biográfico y psicológico, la principal obra de referencia es la biografía escrita por Carl Paul Janz, desde la idea de Nietzsche como un filósofo de la autoformación, por tanto habría que relacionar su pensamiento con la formación personal. La debilidad de esta lectura es que la discusión de la obra misma queda oscurecida bajo la personalidad de su autor. Ocurre lo mismo con el psicologismo de Erich F. Podach y Hofmiller, quienes coinciden en el intento de presentar un desenmascaramiento de la filosofía de Nietzsche como una ficción que se explicaría a partir de su psicopatología. La psicóloga, Ann Miller visualizó toda la obra como un reflejo de los traumas íntimos provocados por sus padres, y que lo llevó, en última instancia a construir una filosofía destructiva.

En estas aproximaciones introductorias, resalta Frey la elaborada por Volker Gerhardt, quien se centra en temas específicos para la interpretación. El punto de partida de Gerhardt es la interrogante sobre el sentido y valor de la existencia desde Nietzsche. Esta interrogante incluye la tesis del hombre como ser indigente. Según Gerhardt, Nietzsche desarrolló una teoría del arte como razón máxima, en la que la vida es contemplada como arte, tema central en El nacimiento de la tragedia, partiendo del origen dionisíaco de la vida. Una ética de la estética es lo que Nietzsche habría intentado elaborar.

El segundo apartado del libro de Frey: Filosofía y diferencia, trata extensamente la introducción y estudio del filósofo alemán en la tradición francesa, es en ese país, aparte de Alemania donde ha existido más interés en su obra. Frey propone que eso se debe al problema de la diferencia abordado por Nietzsche, ya que la diferencia fue duramente perseguida en la Francia de los siglos XVIII y XIX.

A finales de los años vente del siglo pasado, la discusión ya incluía cuestiones estéticas, literarias y políticas. El dadaísmo alemán reivindicó la figura de Nietzsche como revolucionario cuyo pensamiento estaba destinado a transformar a la humanidad. André Breton, a pesar de ser un antiguo dadaísta, al fundar el surrealismo descartó la filosofía de Nietzsche al encontrarla inservible para la revolución proletaria, esto ocasionó la ruptura del movimiento con artistas como Dalí, Artaud y en especial Bataille.

En 1932 Bataille funda, junto con Paulhan, Rougemont y Jean Wahl, la vanguardia Collège de Sociologie interesada en el estudio de Nietzsche, el grupo se disuelve rápidamente, y Bataille funda la sociedad secreta Acéphale, y una revista del mismo nombre, que también durará poco, sin embargo fueron estos espacios en los que se construyó un marco de debate para las ideas nietzscheanas. La valiosa aportación de Bataille es la de haberse aproximado en primer lugar desde un antiacademicismo, para comprender a Nietzsche había que identificarse con él o rechazarlo, “Nietzsche escribió con su sangre, quien le critica o le sufre, no puede hacerlo sino sangrando a su vez”. Bataille sostiene que el pensador alemán no se interesa por lo que el hombre debería ser, sino por lo que es, se necesita romper con el idealismo porque éste se interesa en el ser humano solamente desde su carácter espiritual o racional, denigrando su animalidad, su instinto y todo aquello que se relacione con el cuerpo. Para él, Nietzsche es el filósofo de la transgresión en el pensamiento y por ello el referente para el siglo XX y quizá para los siglos venideros.

Klossowski, por su parte, se interesará en explorar el proyecto nietzscheano desde la “inversión del platonismo”, esto es, que a partir del texto “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” Nietzsche propone que no puede haber un conocimiento certero de la realidad, puesto que todo lenguaje es metáfora. Si como determinó Platón, anota Klossowski,  todo es copia de la Idea, entonces nada tenemos y somos más que simulacros. A ese simulacro carente de referencia directa, no puede adjudicársele verdad absoluta alguna, sino un parecido. Cómo distinguir entre copia verdadera y copia falsa. Para Klossowski la obra de Nietzsche consigue reconocer la naturaleza perversa del simulacro asumida en la idea del eterno retorno, que interpreta como “no hay origen de la verdad, ni tampoco finalidad última para la misma, no cabe hablar de una primera ni de una última vez, todo ha sido, pues, infinitas veces y volverá a serlo. Cada simulacro se diferencia sólo porque se repite y se repite porque se diferencia”. Esta idea la retomará Gilles Deleuze en su libro Diferencia y repetición. Lo que se evidencia es que no hay identidades estables, sino simuladas, toda verdad es una forma refinada de ficción, de simulación.

Absolutamente todos los grandes temas y conceptos abordados por Nietzsche, están presentes a partir de sus variadas interpretaciones, como el de la muerte de Dios, que le valiera la censura católica. Bernard Welte, rescata desde su perspectiva una visión más cercana a la religión, aunque ello rompa con el declarado ateísmo del filósofo. El cariz enunciado es que al destruir el concepto de Dios, lo que Nietzsche consigue es descubrir al dios que hay en el hombre, idea que vendría a sustentar, el concepto del superhombre.

Tan inabarcable como el filósofo alemán, resulta reseñar este volumen en su aportación al estudio, interpretación y comprensión de su obra, tratándose de una enriquecedora provocación al lector para que continúe en la búsqueda de la restauración del sentido de una filosofía vital para nuestros días y para el futuro.

Herbert Frey, Viena 1949, cursó la carrera de filosofía, psicología y antropología en la Universidad de Viena. Obtuvo el doctorado en filosofía con la tesis: La génesis del nihilismo en Friedrich Nietzsche. En México fue profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), (1980-1986), e investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), (1986-1992). Desde 1992 es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha publicado, La feudalidad europea y el régimen señorial español (1988); Nietzsche, Eros y Occidente. La crítica nietzscheana a la tradición occidental (2001; 2005), y La arqueología negada del Nuevo Mundo (2003).

Herbert Frey, El otro Nietzsche. Interpretaciones de su pensamiento en el mundo occidental desde 1970; Conaculta, México, 2015, 429 pp.

Notas:

Fuente:  http://www.elsexenio.com/cultura/18045-desmitifican-filosofos-el-pensamiento-de-friedrich-nietzsche.html

12 de diciembre de 2015.  MÉXICO.

Abandonemos a esa Europa

Hemos llegado a interiorizar que tenemos el derecho de controlar, dominar y explotar cualquier territorio

Los europeos nos creernos el ombligo del mundo, la cuna de la civilización. En Europa apareció la cultura griega, el cristianismo y el derecho romano. El románico y el gótico. El Renacimiento, Humanismo, y la Reforma Protestante. La Ilustración basada en el culto a razón humana—reflejada en la frase de Kant sapere aude—que nos serviría para combatir y superar la ignorancia, la superstición y la tiranía, y así construir un mundo mejor. La Revolución Francesa, con la división de poderes de Montesquieu y la soberanía nacional de Rousseau, plasmados en constituciones, o la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. La Revolución Industrial con un extraordinario crecimiento de la economía. Nada que objetar a la existencia de estos hechos históricos. Mas, también los europeos somos responsables de otros: el fascismo, las dos guerras mundiales, genocidio de los judíos de Hitler o el holodomor ucraniano de Stalin…

Hemos llegado a interiorizar que tenemos el derecho de controlar, dominar y explotar cualquier territorio allende de nuestras fronteras con sus respectivas poblaciones. La conquista de América por España fue un ejemplo. Por ello, el domingo anterior a la Navidad, en 1511, el dominico Antonio de Montesinos pronunció en la isla de Hispaniola (Haití), en una iglesia con techo de cañas, un sermón “revolucionario”. Hizo la primera protesta pública contra el trato que sus compatriotas infligían a los indios. El sermón, ante la minoría dirigente de la primera ciudad española fundada en el Nuevo Mundo, escandalizó e indignó a sus oyentes. Clamaba con voz llena de ira: ¿Con qué derecho habéis declarado una guerra tan atroz contra esta gente que vivía pacíficamente en su país? ¿No tienen una razón, un alma? ¿No tenéis el deber de amarlos como a vosotros mismos? Estad seguros de que, en estas condiciones, no tenéis más posibilidades de salvación que un moro o un turco”. La denuncia la continuó el padre Bartolomé de las Casas. Reflejar estos hechos, para algunos es una falta de patriotismo, aduciendo que hicieron lo mismo en América, los portugueses, los ingleses, y una vez desplazados los europeos, los Estados Unidos, de acuerdo con la doctrina Monroe “América para los americanos”. Justificar una monstruosidad con otra, no deja de ser monstruoso. Al respecto resulta muy interesante la lectura del libro de Eduardo Galeano Las venas abiertas de América Latina escrito en 1971, del que extraigo este fragmento de su prólogo: “Describe la historia del saqueo y cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas en los jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del FMI, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de la General Motors.”

EL CONQUISTADOR de América justifica su empresa con una misión evangelizadora y civilizadora: humanizar a los amerindios gracias al cristianismo y la civilización. Sin embargo, en el siglo XIX, el imperialismo europeo en África y el Asia olvida cualquier tipo de justificación religiosa y moral e invade, ocupa y explota territorios para proveerse de materias primas, ampliar sus mercados o contrarrestar el crecimiento y poderío de los imperios rivales. Mario Vargas Llosa nos cuenta en La aventura colonial, la actuación de Leopoldo II de Bélgica en el Congo. Con una mezcla de astucia y diplomacia convirtió a su país en una gran potencia colonial. Supo forjarse una imagen de monarca humanitario, altruista, hondamente preocupado por los salvajes. Y así en 1885, las naciones en el Congreso de Berlín, le regalaron, a través de la Asociación que él creara, todo el Congo, un territorio, unas 80 veces el de Bélgica, para abrirlo al comercio, abolir la esclavitud y cristianizar a los salvajes. Los congoleños fueron sometidos a una explotación brutal, hasta su extinción. Los castigos, para los que no entregaban suficiente látex, fueron inhumanos. Las mutilaciones de manos y pies, hasta el exterminio de hombres, y, sin embargo, los belgas recuerdan a Leopoldo II como un gran estadista.

Por ende, no sorprende la publicación en 1961 del libro Los condenados de la tierra de Frantz Fanon, y con un prólogo extraordinario de denuncia de la explotación colonial de Jean Paul Sartre, el cual nos escupe a la cara con palabras de Fanon: Escuchen: “No perdamos el tiempo en estériles letanías ni en mimetismos nauseabundos. Abandonemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina por donde quiera que lo encuentra, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo. Hace siglos… que en nombre de una pretendida aventura espiritual ahoga a casi toda la humanidad.”:

Dinámica histórica que sigue plenamente vigente. La estamos constatando con nuestras actuaciones recientes en Irak, Afganistán, Libia, Siria… Como señala el periodista colombiano Reinaldo Spitaletta, la civilización originaria, que priorizaba a la razón, a la libertad de pensamiento, pero también a la disidencia, sin que una ni otra fueran excluyentes, se perdió entre el humo de tantas guerras. Hoy, los civilizados son irracionales. Y los “incivilizados”, todavía más.

Cándido Marquesán

Notas:

Fuente:  http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/abandonemos-esa-europa_1073771.html

13 de diciembre de 2015.  ESPAÑA

Sin vergüenza

Aristóteles decía: “El que no se ruboriza del mal que hace es un miserable”. ¿Por qué es miserable?

Porque el que hace el mal sin ruborizarse, sin avergonzarse, revela una pobreza absoluta de valores sociales y éticos. Y eso es una desgracia y el que la encarna es un desgraciado. La palabra miseria, procede de la palabra latina “miser”, que significa, desgracia. Solemos atribuirla a la pobreza económica absoluta, pero también la usamos para referirnos a personas con pobreza moral, que carecen de sensibilidad afectiva social y teniendo oportunidad y recursos, no ayudan a los pobres, a los que sufren, sino que se aprovechan de su debilidad para beneficio propio.

Aristóteles define la vergüenza como “un cierto pesar o turbación, relativo a aquellos vicios presentes, pasados o futuros, cuya presencia acarrea una pérdida de reputación o también como una fantasía que concierne a la pérdida de reputación, pues importa el juicio de quienes nos admiran o también de aquellos otros a quienes admiramos o por los que queremos ser admirados, así como el de aquellos cuyos honores nos sirven de estímulo o cuya opinión no cabe desdeñar” (Aristóteles, República, 1.383b).

La vergüenza entraña valor social y valor ético. “Consiste en el sentimiento derivado de la caída de la imagen que uno tiene de sí mismo, la pérdida de reputación, el descrédito ante algún otro o ante la sociedad”. (V. Camps, 2012.111).

Todas las culturas han protegido y desarrollado este sentimiento, por ser una reacción personal, que actúa de autocrítica y autocorrección ante la ejecución de comportamientos y males indebidos.

La reacción con el sentimiento de vergüenza, además de personal, puede ser colectiva, por ejemplo, cuando una empresa, familia o comunidad se siente avergonzada ante otras por el mal injustificable que miembros suyos hubieran hecho.

Actualmente, como sabemos por información periodística, hay países orientales donde el sentimiento de vergüenza es tan fuerte, que personas importantes, por ejemplo, ministros sorprendidos en corrupción, han reaccionado suicidándose. Prefirieron su aniquilación a la deshonra pública.

La humanidad ha reconocido el sentimiento de la vergüenza como valor durante toda la historia. Antes que Aristóteles, los autores del Génesis, (entre el 950 y el 450 antes de Cristo), ya nos dejaron en la famosa narración de Adán y Eva, representantes de varones y mujeres toda la humanidad, una clarísima visión y análisis profundo del sentimiento de la vergüenza, escondiéndose de la mirada de Dios y sintiéndose avergonzados de sí mismos en un inesperado y significativo descubrimiento de su desnudez. En el símbolo de Adán y Eva, los autores del Génesis describieron el sentimiento de vergüenza por el mal hecho, como una reacción connatural de la humanidad.

Hasta ahora nuestra sociedad ha sido consciente del valor extraordinario que tiene el sentimiento de vergüenza. Por eso expresa su rechazo a quienes pierden ese sentimiento con palabras tan duras como el llamarles “sinvergüenzas” y “desvergonzados” o con sinónimos como caraduras y cínicos. Las familias han cultivado el sentimiento equilibrado de vergüenza en los hijos. Padres y madres con ternura y pedagogía maternal han cuestionado a sus hijos y les han hecho reflexionar con preguntas sugerentes como “Pero, hijo, ¿no te da vergüenza lo que has hecho?” “¿Qué dirán tus profesores?” “¿Y tus compañeros?”. “Eso no se hace, debes sentirte avergonzado”.

Ya sabemos que frecuentemente los hijos responden: “Mamá, eso no tiene importancia, todo el mundo lo hace”. No cabe duda de que el sentimiento de vergüenza es un valor en riesgo. Si la pedagogía familiar es débil, la pedagogía de la sociedad está llegando a niveles preocupantes, porque presuntos líderes sociales y políticos, legisladores y administrativos con poder político, económico y social no dan muestras de ruborizarse por el grave daño con tanto mal como hacen con tanta corrupción.

Cada día van apareciendo más personajes corruptos para quienes ni la ley, ni siquiera la Constitución Nacional, es norma suprema. Corrompida la justicia, gozan de impunidad, si es que no se han equipado con fueros. La estrategia ya es conocida, pagar abogados hábiles que con creatividad inagotable creen chicanas, dilaciones, impugnaciones, etc…, hasta conseguir que el tiempo esconda los delitos. Un país progresivamente sin vergüenza se empobrece moralmente y se hace socialmente más vulnerable.

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Notas:

Fuente: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/sin-vergenza-1433385.html

12 de diciembre de 2015.  PARAGUAY

Un encuentro en París

Coincidiendo con el centenario de la teoría de la relatividad, merece la pena recordar el debate sobre el tiempo entre Henri Bergson y Albert Einstein, que ha pasado a los anales de la historia del pensamiento.

Bergson publicó en 1922 ‘Duración y simultaneidad’, un libro en el que refutaba la noción de tiempo que sustenta la teoría de la relatividad. Por aquel entonces, Einstein acababa de recibir el premio Nobel y ya era una celebridad que superaba incluso el prestigio intelectual del pensador francés. Al leer la obra, Einstein manifestó despectivamente: “el tiempo de los filósofos no existe”. Aquella afirmación indignó a Bergson y sus colegas, que retaron a debatir la cuestión al padre de la teoría que había revolucionado nuestra visión del mundo.

El 6 de abril de 1922 Einstein visitó París y se reunió con Bergson para discutir la cuestión, que había provocado una polémica en la que se implicarían más tarde Heidegger, Russell, Popper y Whitehead. Los dos interlocutores hablaron en francés y parte de la discusión se centró en la idea de Kant del tiempo como forma a priori de la sensibilidad, lo que les llevó a plantearse si el tiempo existe fuera del sujeto.

Einstein sostuvo que el tiempo es una magnitud relativa que depende de la velocidad y de las fuerzas gravitatorias. Ello comporta que dos relojes situados a una enorme distancia -a diferente velocidad o fuerza gravitatoria- medirían intervalos distintos de tiempo. Si es así, la noción de simultaneidad resultaría una pura ficción.

Bergson no aceptó el argumento y contraatacó respondiendo que las teorías de su adversario eran una abstracción de naturaleza metafísica. Para él, el tiempo era inseparable de la duración porque, apoyándose en las tesis de Kant, carece de sentido pensarlo como algo fuera de la conciencia.

Según Bergson, el tiempo se identifica con los procesos subjetivos de cada ser humano y no hay una pauta objetiva para medirlo, ya que, como tal, es una mera sucesión de instantes, un continuo que no se puede detener ni fragmentar. Lo único relevante es cómo se percibe.

“Creo que el tiempo sigue siendo un gran enigma. Si como afirman los últimos avances de la física, el tiempo y el espacio nacen al producirse el Big Bang”

Si Einstein niega la simultaneidad porque no es una noción científica, el filósofo francés -que, por cierto, era tío de Proust- subraya que es la coincidencia temporal de los fenómenos lo que nos permite estructurar nuestra concepción de la realidad.

Este debate me recuerda mucho al que sostuvieron dos décadas después Popper y Wittgenstein en Cambridge cuando el segundo blandió un atizador para reforzar su argumentación. Ambos discutían apasionadamente sobre si la filosofía puede dar una respuesta válida a interrogantes como la existencia de Dios o el origen de la materia. El autor del ‘Tractatus’ sostenía que no.

Volviendo al debate entre Bergson y Einstein, hay que señalar que diversos experimentos científicos han demostrado que la noción del físico alemán era correcta. Pero aun aceptando que el tiempo es una magnitud relativa y vinculada al espacio, creo que las ideas de Bergson siguen siendo una pieza angular para reflexionar sobre nuestra experiencia de las cosas.

Lo que sostiene Einstein va contra la percepción intuitiva pero es cierto. Por el contrario, lo que argumenta Bergson es muy discutible pero concuerda con nuestros esquemas mentales, basados en la física de Newton. Tras reflexionar sobre la cuestión, creo que el tiempo sigue siendo un gran enigma. Si como afirman los últimos avances de la física, el tiempo y el espacio nacen al producirse el ‘Big Bang’, ¿que había antes de esa gran explosión y cuáles fueron las causas que la provocaron? Una pregunta que merecería hoy el debate de dos figuras de la talla de Einstein y Bergson.

Notas:

Fuente:  http://www.elmundo.es/opinion/2015/12/04/5661e7bae2704ef52c8b45f7.html

5 de diciembre de 2015. ESPAÑA

Sobre los importantes beneficios de enseñarles filosofía a los niños

Sobre los importantes beneficios de enseñarles filosofía a los niños en las escuelas.

La filosofía promueve habilidades de pensamiento crítico que son difíciles de cuantificar pero que significan grandes beneficios para la inteligencia de los niños

La mayoría de las sociedades occidentales han abrazado un paradigma educativo científico-técnico que ha marginado progresivamente a las humanidades de los planes de estudio. Esto está basado en una visión en la que se da preferencia a las materias y disciplinas que tienen un vínculo más obvio con la economía y las tendencias laborales. Nuestras escuelas suelen enseñar datos y teorías pero no cómo pensar o cómo entrenar la propia mente. El exprofesor de Oxford (renunció a su puesto) Terry Eagleton ha escrito sobre esto, señalando que las universidades se han convertido en grandes corporaciones donde se espera que los profesores se comporten como gerentes. Eagleton, quien se dedicaba a dar clases de literatura, ha diagnosticado la muerte gradual de las humanidades en la academia. Esto que está ocurriendo en los altos niveles de la educación tiene, asimismo, una manifestación equivalente en los grados inferiores.

Existen, sin embargo, honrosas excepciones, como es el programa PLATO, que busca estimular la curiosidad intelectual de los niños introduciéndolos tempranamente a la filosofía.

Según Jana Mohr Lone, de la Universidad de Washington, las virtudes pedagógicas de la filosofía están siendo apenas estructuradas dentro de una investigación científica, pero a partir de los primeros resultados queda claro que existen numerosos beneficios. De acuerdo con Lone, la filosofía ha mejorado la habilidad de los alumnos de aceptar diferentes puntos de vista y su capacidad de expresar articuladamente sus opiniones. Recordemos que una famosa definición de lo que es la inteligencia, de F. Scott Fitzgerald, dice: “La prueba de una inteligencia de primer nivel es la habilidad de mantener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y aun así retener la habilidad de funcionar”. Esto es filosofía, neurociencia y zen. 

La filosofía al parecer también genera una mentalidad de integración multidisciplinaria. Dice uno de los profesores: “Mis alumnos regresan de las clases de ciencias y hablan de lo que aprendieron ese día. Y luego en su clase de ciencia aplican algunos de los conceptos que discutimos en la de filosofía”.

Platón, el filósofo que da nombre al programa, consideraba que la filosofía tenía el propósito esencial de enseñar a las personas a desarrollar su percepción y su capacidad de pensar por sí mismos (en esto último siguiendo a Sócrates). En La república, Platón señala que “lo que la educación debería ser, es el arte de la orientación” y que no se debe “implantar una visión” en la mente, sino simplemente enseñar a ver puesto que, como los prisioneros en la cueva, muchas veces ni siquiera hemos desarrollado un ojo (metáfora de la mente o del alma) capaz de distinguir las sombras de la fuente de la luz. En otras palabras, esta educación está basada en un principio práctico de enseñar a pensar y no qué pensar, desarrollando la capacidad de percepción individual. Esta es también la esencia del método socrático, en el que el individuo llega a sus propias conclusiones ejercitando la dialéctica. De igual manera, siendo fiel a la filosofía platónica, la educación idealmente no sólo cultiva la razón del individuo, sino desarrolla su capacidad intuitiva, la cual es una forma superior de conocimiento según Platón, permitiéndole acceder a la noesis. Podemos ver este espíritu académico al servicio del alma humana, por ejemplo, en Erasmo de Rotterdam y en el génesis mismo del Renacimiento, ligado al surgimiento de las primeras universidades europeas y a la circulación de las ideas de Platón y Aristóteles, entre otros filósofos.

La filosofía ofrece una posibilidad de entrenar la mente y el espíritu, pero tiene el peligro de hacer que los niños adopten la pasión de la libertad y cuestionen la autoridad. Esto, además de la falta de fondos para promover este tipo de iniciativas, hace pensar que es poco probable que veamos programas como PLATO repetirse y multiplicarse con la fertilidad que es necesaria. El mundo, en su aspecto cualitativo, padecerá de no darle importancia la filosofía, la disciplina que engloba a todas las otras disciplinas del conocimiento.

Notas:

Twitter del autor: @alepholo

Fuente:  http://pijamasurf.com/2015/12/sobre-los-importantes-beneficios-de-ensenarles-filosofia-a-los-ninos-en-las-escuelas/

4 de diciembre de 2015

“Si desahucian a Platón… ¡Filosofía en la calle!”

La quieren “expulsar” de las aulas, así que sale a las calles. Cerca de treinta alumnos de la Universidad Complutense se han organizado para sacar la Filosofía a las plazas de Madrid este sábado. Pretenden mostrar así la importancia de la materia y oponerse a los planes del Gobierno de relegar a la asignatura a un segundo plano en la ESO y en el Bachillerato.

Profesores de la Complutense y de institutos, que han apoyado la idea, han impartido lecciones de 45 minutos en algunos de los lugares más céntricos de la localidad. Los organizadores quieren que la sociedad en general conozca por qué es importante que la asignatura conserve la misma importancia que hasta ahora en los planes de estudios.

“Van a utilizar elementos filosóficos. Se leerá a Platón, a Aristóteles, y el objetivo es que la gente que pase por allí se pare, intente escuchar, se interese y vea que esto es importante”, explica Almudena Raboso Infantes, portavoz de ‘Filosofía en la calle’, un movimiento que surgió de una asociación universitaria de la Complutense llamada La Caverna.

Esta protesta se produce después del éxito absoluto que está consiguiendo una campaña enChange.org que ha logrado más de 150.000 apoyos para “salvar” la Filosofía, una matería que quedará totalmente arrinconada el curso que viene, cuando la Lomce se termine de aplicar. En 4º de la ESO desaparecerá la asignatura de ética, que hasta ahora es obligatoria, y parte de esa materia pasará a ser optativa a través de una asignatura llamada ‘Valores éticos’. Eso quiere decir que un alumno que pase de la Secundaria a FP podría acabar su trayectoria académica sin conocer a Platón, Aristóteles, Nietzsche y tantos otros.

Pero ahí no acaba todo: la Lomce también elimina la obligatoriedad de cursar Historia de la Filosofía en 2º de Bachillerato, que pasará a ser una optativa que sólo podrán escoger los alumnos de las ramas de Humanidades o Ciencias Sociales. La única salvación para la materia es que las Comunidades Autónomas la mantengan como obligatoria, algo que ya han anunciado que harán regiones como Andalucía o Cantabria. Así que la asignatura de Filosofía sólo seguirá siendo obligatoria en Primero de Bachillerato.

“La filosofía es la clave del pensamiento crítico y autónomo”

“La quieren quitar porque el Gobierno tiene un plan de precarización de la educación pública clarísimo. Y están quitando materias de Humanidades, no sólo Filosofía, sino también Música, Plástica, que también las están relegando”, asegura Almudena Raboso, quien asegura que el Ejecutivo trata de esta forma de “crear una sociedad mecánica en la que los alumnos no comprendan la realidad de las cosas”.

En su opinión, la Filosofía crea “una mirada crítica” sobre el mundo y busca “otras perspectivas” a problemas actuales. Insiste en que la materia tiene “una aplicación práctica”, que “no sólo es un grupo de gente que escribe libros”: “Por ejemplo, siempre decimos que la Revolución Francesa es un hecho histórico muy importante, pero que tiene por detrás un montón de reflexiones filosóficas como la ilustración, Kant…”

Todo ello, admite, a pesar de que la asignatura no se imparte como debería. Una opinión que comparten muchos. Un ejemplo: en un artículo publicado la semana pasada en El Huffington Post, un lector llamado Álvaro Moreno señalaba que la Filosofía, “tal como se ha enseñado hasta ahora”, sólo ha servido para que los alumnos “memorizaran dogmas, los escupieran en un examen y luego los olvidasen”. “No me vengáis con la chorrada de que con Filosofía se aprende a pensar”, zanjaba en un comentario que suscitó un vivo debate.

Almudena Raboso subraya que eso ocurre en casi todo el sistema educativo, pero admite que en Filosofía resalta más “porque se supone que es una asignatura que te tiene que enseñar a crear tu propia opinión, no a absorber la de alguien y vomitarla en un examen”: “Lo que hacen es intentar dar mal y pronto 12 autores para que en selectividad se puedan escribir cinco páginas sobre ellos sin haberlo entendido. Lo copias, lo aprendes y lo vomitas”.

NO ESTÁ PLANTEADA PARA “PILLARLE EL GUSTILLO”

Por eso, admite que los alumnos de Bachillerato ven normalmente la Filosofía “como un rollo” porque no está planteado para que la gente “le pille el gustillo”. Sabe de lo que habla porque el movimiento del que forma parte está yendo a institutos para dar charlas sobre la importancia que tiene la asignatura.

“Al principio preguntamos a los alumnos para qué creen que sirve la Filosofía. El 90% nos responde que para nada”, constata, aunque afirma que las charlas están siendo un éxito: “Como lo damos alumnos de Filosofía y no profesores, ven que es algo más relajada que una clase magistral. Entonces están bastante abiertos, dinámicos, y participan”.

Porque, al final, dicen quienes defienden la Filosofía, la materia es imprescindible en toda democracia de calidad que se precie. Lo explica Ángel Vallejo, miembro de la Red Española de Filosofía: “Si exterminamos las respuestas filosóficas vamos a tener una sociedad de desorientados, de gente que se pregunta qué hacer y que está en manos de una élite tecnocrática que sí tiene formación”.

Y por eso se moviliza el mundo académico: “Porque si desahucian a Platón y lo quitan de las aulas… ¡Filosofía en la calle!”

AVALANCHA DE APOYO EN LAS REDES

Además de bajo la etiqueta #FilosofiaEnLaCalle, Twitter se ha visto tomada por los partidarios de la Filosofía con el hashtag #TodosSomosHumanistas, que ha defendido en general las Humanidades como materias esenciales de estudio y el papel de los pensadores de nuestros tiempos.

Notas:

Fuente:  http://www.huffingtonpost.es/2015/11/28/filosofia-en-la-calle_n_8661588.html

2 de diciembre de 2015.  ESPAÑA

¿O somos de Locke o somos de Kant?, ¡ni somos de Locke ni somos de Kant!

Gran patraña, la premisa de la dualidad con la que fue fundado occidente, además de un culto excesivo y casi que enfermizo al conocimiento, estas cuestiones hacen que las cegueras heredadas de la cultura grecorromana impidan ver la realidad de la educación en el mundo, de lo cual el sistema educativo colombiano es una heredero ciego y doctrinal.

Mientras que el empirismo de Locke plantea una concepción práctica de la vida, basado en la experimentación de las vivencias del sujeto, Kant plantea que nuestras ideas son a priori y con tendencia universal. Sin meternos a profundidad en las reflexiones filosóficas que no son el objetivo de este escrito, si atrevámonos a mirar esta dualidad planteada desde lo educativo o más bien desde lo pedagógico.


La concepción de Kant es bien interesante ya que plantea que el sujeto debe hacer uso de un tipo de razón pura, que el conocimiento debe volverse objetivo y que existen conocimientos universales válidos, existiendo juicios llamados a priori que representan esa pureza, y que se deben aceptar volviéndose parte prioritaria del conocimiento en general.

Para Kant el sujeto debe buscar la legitimidad del conocimiento y la pureza del mismo, es decir, para este pensador el conocimiento debe ser un ideal teórico, basado en la búsqueda de la universalidad del mismo, la educación por lo tanto debe seguir estos patrones de conducta y formar sujetos evidentemente racionales y evidentemente objetivos. Para este filósofo existe la dialéctica o la dualidad en el proceso de conocer el mundo. Se privilegia entones el conocimiento abstracto, a la experiencia con el conocimiento.


El empirismo de Locke plantea un tipo de aprendizaje donde el estudiante se acerca al conocimiento desde su experiencia personal y construye un mundo de ideas sobre este, por lo tanto bajo la nueva denominación psicopedagógica podríamos decir que este filósofo plantea una concepción basada en la experiencia que se aplica a la educación.

El gran problema de Locke es ver al sujeto como una tabula rasa donde se debe imprimir el conocimiento del mundo mediante la experiencia, aunque esto niega el principio básico del constructivismo, si deja claro que el aprendizaje es una construcción del aprendiz mediada por los profesores quienes le aportan a su proceso de formación. Pero ¿Qué es interesante en Locke, que Kant no puede ver y que Locke pasa de largo?; pues que el aprendizaje ocurre como un proceso de mediación permanente entre la experiencia de quien aprende,  junto con la experiencia de quien enseña,  y que esta mediación es social como bien lo planteará Lev Vigotsky siglos más tarde.


Afortunadamente existen países que han roto estos paradigmas educativos que Colombia no se atreve a cambiar, las experiencias de los países asiáticos, Cuba y Estados Unidos, donde el estudiante es evaluado en función de sus potencialidades y se ubica en una rama del conocimiento donde puede dar lo mejor de sí a la sociedad teniendo en cuenta también su estilo de aprendizaje.  Estas concepciones han permitido a estos países mejorar sus niveles educativos y por lo menos ubicar al estudiante en la rama del conocimiento para la cual está tanto genéticamente como culturalmente capacitado.

Notas:

Fuente: http://www.eldiario.com.co/seccion/OPINION/o-somos-de-locke-o-somos-de-kant-ni-somos-de-locke-ni-somos-de-kant-1511.html

26 de noviembre de 2015.  COLOMBIA

Acerca de la melancolía

Aristóteles escribió un corto opúsculo sobre la melancolía, que, según su teoría, es el producto del desequilibrio de los humores que segrega el cuerpo humano. Melancolía significa en griego bilis negra.

Llega a la conclusión el pensador ateniense que la melancolía es característica de los genios, una especie de fuerza que les lleva a la autodestrucción. Cita como ejemplos a Heracles, Ayax, Empédocles, Platón y otros.

Hay en este texto de Aristóteles, conocido como ‘El Problema XXX’, una identificación de la melancolía con la locura y la desmesura. Viene a decir el maestro de Alejandro Magno que el melancólico es un ser que no se adapta a la realidad.

Creo que la palabra ha ido evolucionado de sentido y ha pasado de unas connotaciones épicas y heroicas a otras más cercanas a una modernidad en la que el ser humano intenta encontrar un sentido a la existencia.

Heracles, por ejemplo, asesinó a su mujer y a sus hijos en un arrebato de locura, pero luego tuvo que realizar hazañas como matar a la Hidra, capturar al toro de Creta y otras muchas para redimirse ante los dioses. Se suicidó víctima de la bilis negra que le había producido unas ulceraciones insoportables que no podía eliminar el cuerpo, según subraya Aristóteles.

La melancolía se ha convertido hoy en un mal generalizado, en un estado de ánimo que embarga a la mayoría de los ciudadanos. Y, a diferencia del concepto de los griegos, no tiene nada que ver con la desmesura y sí guarda relación con la incertidumbre sobre el futuro y la pérdida de los ideales.

Ante unos tiempos venideros sombríos y llenos de amenazas, el hombre vuelve a mirar hacia el pasado, donde encuentra la seguridad y el bienestar que han desaparecido con la crisis económica, el frenético cambio tecnológico y el terror yihadista que ha vaciado Bruselas y París durante todo este fin de semana.

Podríamos decir que la melancolía es el signo de nuestra época. Se ha apoderado de nuestro espíritu y amenaza con inmovilizarnos. No en vano Aristóteles compara la bilis negra con una borrachera que nos hace perder el sentido de la realidad.

La melancolía nos empuja al aislamiento, a quedarnos en casa y a cortar los lazos con un mundo que no nos gusta. Este solipsismo, que etimológicamente significa que sólo yo existo, es muy peligroso porque nos deja inermes frente a esas amenazas que vienen del exterior y que cuestionan nuestros valores y nuestro estilo de vida.

Si Europa quiere sobrevivir, tendrá que exorcizar esas bilis negras de la melancolía e inspirarse en el concepto del ‘daimón’, que, según escribe Platón en ‘La República’, reside en la responsabilidad de cada hombre de elegir su propio destino, una especie de voz interior que nos guía hacia el bien.

El ‘daimón’ es mucho más que la conciencia, es el sentimiento de participar en unos valores colectivos y la necesidad de implicarnos en su práctica. Una vez más, los griegos nos muestran el camino de lo que tenemos que hacer para seguir siendo lo que hemos querido ser.

Notas:

Fuente:  http://www.elmundo.es/opinion/2015/11/23/5651f796e2704e891d8b458d.html

23 de noviembre de 2015.  ESPAÑA

¿Por qué nos afecta más el atentado de París que el de Beirut?

La Antigua Grecia ya se preocupó de la ‘empátheia’, una percepción que sentimos con más profundidad cuando el contexto con la víctima es común
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Dos mujeres se muestran compungidas mientras observan los tributos a las víctimas de los atentados de París Christopher Furlong - G

Una masacre como la ocurrida en París nos aturde, nos conmueve, pero también zarandea nuestras propias certezas. Después de la cadena atentados que tuvieron lugar en la capital francesa la noche del viernes, y del importante despliegue mediático para informar de lo ocurrido, son muchas las personas que se preguntan si hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Y es que, un día antes, el mismo grupo terrorista, el mal llamado Estado Islámico, había matado a más de 40 personas en Beirut. ¿Por qué ese ataque suicida no protagonizó la mayor parte de las portadas españolas?

Tal vez podríamos inculparnos por cierto etnocentrismo. Lo que ocurre en Occidente nos preocupa más que lo que ocurre en Oriente. Un error que, seguramente, también explica algunos de los hechos más terribles y desconcertantes que están acechando a Europa. Tomar conciencia del problema nos obligará a preguntarnos sobre si la frontera entre el nosotros y el ellos es tan rígida como creemos. Y, sin embargo, ¿debemos sentirnos insensibles porque el atentado de París nos altere más que el de Beirut? ¿Somos algo así como un monstruo moral por ello?

La fraternidad, uno de los valores (junto a la libertad y la igualdad) contra los que atentaron los yihadistas, es un concepto con voluntad universal. El ser humano es uno y cada vida es, o debería ser, igual de digna. Eso no implica que el dolor sea más fuerte cuando hay un re-conocimiento con la persona atacada. La con-pasión es la pasión compartida. El miedo entiende, asimismo, de cercanías.

Sabemos desde Aristóteles que somos un animal político. Necesitamos, en mayor o menor medida, la idea de familia, de grupo, de comunidad. Por ello la empátheia, que podríamos traducir del griego antiguo como pasión o emoción, es más potente cuando la proximidad, sea física o cultural, es más evidente. No es sólo simpatía. Es algo más profundo: contexto e identificación.

Si las ciudades están formadas por memoria, historia e identidad no es extraño, más allá de que sepamos reconocer y denunciar todas las injusticias como iguales, que el pálpito de la capital francesa lo experimentemos como propio. La autoflagelación no nos abrirá las puertas de las hagiografías.

Hay una identificación con los imaginarios de París, una empatía, que provoca que nuestra perplejidad sea más intensa estos días. Nos pasará lo mismo si hemos vivido, o tenemos familia, en Beirut o en Tegucigalpa. La tristeza no nos hace más injustos. Al contrario: demuestra que somos humanos. Las lágrimas no levantan tratados de ética. Tampoco los borran.

Albert Lladó

Notas:

Fuente:  http://www.lavanguardia.com/cultura/20151116/54439877926/por-que-afecta-atentado-de-paris-beirut.html

16 de noviembre de 2015.  ESPAÑA

La actualidad de Platón

Hace unos días salía a la venta una nueva colección de filosofía lanzada por la editorial RBA. El primero de sus números está dedicado a Platón, como ya viene siendo tradición desde tiempos inmemoriales. Cada vez que se lanza una colección de este tipo, Platón suele ocupar el lugar de privilegio. Lo que me sorprendió no fue, por tanto, esta cuestión, sino el texto que acompaña al libro: “Las respuestas más vigentes a las grandes preguntas sobre el conocimiento, la ética y la justicia”. Mi primera reacción fue pensar sobre las curiosas estrategias a las que debe recurrir la publicidad para vender un producto, pues desde luego no me parece que Platón sea, en absoluto, un autor vigente.

Sin embargo, tras esa primera impresión, y tras reflexionar un rato, me di cuenta de que realmente el platonismo sigue siendo un planteamiento filosófico y teórico vigente. Y ello lleva a una tremenda paradoja: que una teoría que reniega por completo del mundo material, que carece de cualquier fundamento científico, siga teniendo actualidad y estando detrás de la concepción del mundo dominante. En cierto modo, sin saberlo, somos educados en el platonismo y encarcelados, por tanto, en la caverna de sus prejuicios. Seguimos pensando en verdades eternas, en valores universales y por eso entendemos que todas las personas debieran pensar o comportarse del mismo modo, el modo correcto.

El platonismo fue una operación filosófica tremendamente exitosa que, en realidad, destruyó los cimientos iniciales de la Filosofía. Esta había nacido mirando a los ojos a la realidad, intentando explicar el funcionamiento del cosmos sin recurrir a dioses o seres sobrenaturales. Los primeros filósofos, como Tales, marcan distancia con la mitología y la religión y se aproximan, por así decirlo, a planteamientos científicos. Probablemente no sea casual que ello se produzca en paralelo a un proceso de democratización política, pues los dioses eran el sustento del poder aristocrático. Sin embargo, Platón reinventó la Filosofía como un discurso más cercano a la religión que a la ciencia y apoyó, tampoco es casual, un proceso de involución política en contra de la democracia.

Platón fue el creador del idealismo, una posición filosófica que desprecia la realidad y el cuerpo y hace del alma y los mundos imaginarios su lugar natural. Ese idealismo enlazó a la perfección con las grandes religiones de occidente, islam, judaísmo y cristianismo, y de ese modo se convirtió en la corriente filosófica dominante. Hay un hilo tan directo entre Platón y las filosofías idealistas contemporáneas que Nietzsche, en su lucha por superar siglos de inercia filosófica, entendió que debía cargar directamente contra Platón.

Sí, Platón sigue vigente, como dice el texto anteriormente citado. Pero eso no es síntoma de la pertinencia de su pensamiento, sino de la extraña permanencia de fuerzas de poder que atraviesan los siglos. ¿Acaso no es paradójico que una sociedad que se llama democrática tenga por uno de sus referentes filosóficos fundamentales a un autor que hace de la lucha contra la democracia uno de sus empeños fundamentales? ¿O que entiende que los seres humanos pueden ser clasificados y jerarquizados en función del tipo de alma que en ellos predomina?

En realidad, el platonismo, el idealismo en su conjunto, no son sino disfraces eficaces de un discurso de base religiosa cuyo cometido fundamental es enmascarar la realidad, velar el mundo. Porque cuando no se conoce la realidad, es imposible gestionarla. Esa es la continuidad que pretenden garantizar esas aludidas fuerzas de poder: la ignorancia de los mecanismos que permitirían cambiar el mundo. De ahí la necesidad de rescatar otras filosofías de raíz materialista, reprimidas a lo largo de la historia por un poder al que resultaban incómodas. No en vano toda filosofía implica un proyecto político, y viceversa.

Juan Manuel Aragüés

Profesor de Filosofía. Universidad de Zaragoza

Notas:

Fuente:  http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/actualidad-platon_1065190.html

7 de noviembre de 2015.  ESPAÑA

Más Platón y menos catecismo

Extraño país donde al tiempo que distinguen al filósofo Emilio Lledó con el Premio Príncipe de Asturias, desmantelan la asignatura de Filosofía de la Educación Secundaria. Parecería un ejercicio de cinismo, si no fuera porque se presupone cierta inteligencia para practicarlo. No hay que darle más vueltas, en el fondo no es otra cosa que un bucle más de esta abominación por la cultura en general que domina el pensamiento de cierta élite política y empresarial, que consideran que el principio y el fin, el alfa y omega pasa por la mercantilización de la vida. La educación como una mera herramienta de la cadena de producción, desviando cualquier otro fin que no sea el de la productividad. La crisis ha profundizado este posicionamiento, con la defensa de un pragmatismo en la formación que quiere terminar con las ya de por sí maltratadas humanidades.

Lo peor es que no solo es una ocurrencia de un Gobierno de turno en España, sino que responde a los criterios marcados por la vieja Europa, que traiciona así las bases sobre las que ha fundamentado su identidad. Y, para rematarlo, la última propuesta de José Antonio Marina de querer vincular la retribución salarial del profesorado con una evaluación sobre la calidad de su trabajo. Da la sensación de que el pedagogo con esta propuesta intenta construir la casa por el tejado y mete de lleno en el mundo del mercado de valores la relación entre el docente y el alumno. El profesor Lledó lo ha dicho por activa y por pasiva en los últimos años, la peor enfermedad que amenaza este tiempo es la ignorancia. Y si la ignorancia va asociada con el poder, peor pronóstico para el enfermo. Si nuestro estado era ya grave, es muy probable que no nos quede otra solución que entrar en paliativos y procurar al menos que el descalabro sea lo menos doloroso posible. Sacar la Filosofía de las aulas es darle un portazo a la posibilidad de construir una sociedad más democrática; acotar el espacio del pensamiento y la crítica, y, en definitiva, privarnos de un mecanismo que nos permita crecer en libertad.

Hasta ahora no se ha escuchado a los políticos pronunciarse por esta amenaza que sufre la sociedad. Sin embargo, la enseñanza de religión parece que es una cuestión de Estado. Es sintomática también esta contradicción y ofrece un termómetro de lo que somos, cuando hay quienes se echan las manos a la cabeza y califican de atentado contra la libertad de educación que se pueda suprimir la formación religiosa confesional, cuando debería estar circunscrita al ámbito de lo privado y aplauden exultantes un sistema educativo que elimina la Filosofía. Pero que no cunda el pánico. Si vuelve a gobernar la izquierda no acabará con la educación religiosa. Ya con Zapatero este intento se transformó en una mejora sustanciosa de las cuentas de la Conferencia Episcopal. Lou Marinoff publicó a principios de este siglo Más Platón y menos prozac, que se convirtió en una especie de libro de autoayuda o psicología de aeropuerto. Parafraseando al autor, creo que a este país le vendría bien más Platón y menos catecismo.

Más Platón y menos catecismo publicado por David Sanz → noviembre 5, 2015

Notas:

Fuente:  http://www.diariodeavisos.com/2015/11/mas-platon-menos-catecismo/

6 de noviembre de 2015.  ESPAÑA

La inteligencia humana puede conocer la verdad de lo real

Este post está formado por dos citas. La primera cita es de un email del 31/07/2015 del Lic. Néstor Martínez Valls, donde él hace una síntesis muy clara y breve de la filosofía de Kant, tan influyente en la actualidad. Cedo la palabra a Néstor.

“Kant es el primero que hace toda una filosofía muy sistemática y complicada para decir que la inteligencia humana no tiene acceso al ser de las cosas. Lo que dice Kant, muy brevemente, es que al conocer imponemos siempre nuestras categorías a lo que nos viene de afuera, de las cosas, de modo que no podemos saber cómo son las cosas en sí mismas. Es como si tuviésemos necesariamente puestos los lentes de color azul, por ejemplo, y entonces vemos todo azul y no podemos saber cuál es el color real de las cosas o si tienen algún color. Por tanto, curiosamente, no podemos conocer la naturaleza humana, si la hay. Por tanto, tampoco podemos afirmar que hay una ley natural. Obviamente, tampoco podemos demostrar que Dios existe o que el alma humana es inmortal. Sólo podemos conocer el ‘fenómeno’, es decir, cómo se nos aparecen a nosotros las cosas en nuestra experiencia. No podemos conocer, fuera de saber que existe, la ‘cosa en sí’, es decir, la realidad independiente de nosotros y de nuestro conocimiento.

Por tanto, en Kant la moral ya no se apoya en la metafísica o filosofía del ser en general; lo práctico ya no se apoya en lo especulativo. La ética no se apoya en la antropología, ni, por medio de ésta, en la metafísica y en la teología. La ética en Kant es un punto de partida absoluto: estamos obligados. Es el ‘imperativo categórico’. Pero a ese imperativo no puede darle contenido alguno, porque eso implicaría conocer la naturaleza humana. Es un imperativo puramente formal: ‘Obra de tal manera que tu máxima o criterio de acción pueda ser tomada como ley universal’. Otra formulación es justamente: ‘Obra de tal manera que siempre tomes a la persona humana como fin y nunca como medio’. Pero esto en Kant no se puede fundamentar. Es el fundamento último de todo lo demás a nivel práctico. Y teóricamente no tiene fundamento posible.

Por eso mismo, Kant termina diciendo que el origen último de esa obligación absoluta somos nosotros mismos. Ésa es la ‘autonomía’ de la razón práctica: auto-nomos, se da la ley a sí misma. Por eso, en Kant la ley moral no puede venir de Dios. Eso sería ‘heteronomía’, que para Kant es igual a inmoralidad. Por el contrario, no podemos obligarnos a nosotros mismos, porque con la misma autoridad que yo puse una ley, yo mismo la puedo derogar cuando me parezca necesario. Por eso Kant, que quiso defender el absoluto de la obligación moral, es en realidad el padre de todos los relativismos posteriores.

El único acceso a Dios, en Kant, es mediante una ‘fe moral’: en vez de fundar la ética en la metafísica y, por tanto, en la teología, Kant hace al revés: como estamos obligados absolutamente, para que eso tenga sentido, tienen que existir un Legislador Supremo y una sanción después de la muerte, por lo que el alma tiene que ser inmortal. Pero aclara que eso no son demostraciones ni pruebas, sino ‘postulados’ de la razón práctica.

En definitiva, Kant es un antecedente necesario del positivismo. Después que él cerró la puerta del ser y de la metafísica a la inteligencia, y la encerró en el fenómeno empíricamente dado, el positivismo de Comte fue una consecuencia natural. Nuestra cultura actual, entre otras cosas, es kantiana, obviamente. La ‘perspectiva de género’, por ejemplo, es descendiente directa y legítima del kantismo. No podemos conocer la naturaleza humana, ni el ser, en general, así que tampoco podemos saber si es natural o no que haya varones y mujeres. Es todo construcción nuestra.”

La segunda cita es del Concilio Vaticano II: Constitución Gaudium et Spes, n. 15. Las tres frases que he destacado en negrita representan un neto rechazo de la filosofía kantiana de parte de la Iglesia Católica. Cedo la palabra al Concilio.

“Dignidad de la inteligencia, verdad y sabiduría

15. Tiene razón el hombre, participante de la luz de la inteligencia divina, cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo material. Con el ejercicio infatigable de su ingenio a lo largo de los siglos, la humanidad ha realizado grandes avances en las ciencias positivas, en el campo de la técnica y en la esfera de las artes liberales. Pero en nuestra época ha obtenido éxitos extraordinarios en la investigación y en el dominio del mundo material. Siempre, sin embargo, ha buscado y ha encontrado una verdad más profunda. La inteligencia no se ciñe solamente a los fenómenos. Tiene capacidad para alcanzar la realidad inteligible con verdadera certeza, aunque a consecuencia del pecado esté parcialmente oscurecida y debilitada.

Finalmente, la naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad y del bien. Imbuido por ella, el hombre se alza por medio de lo visible hacia lo invisible.

Nuestra época, más que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabiduría para humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro del mundo corre peligro si no forman hombres más instruidos en esta sabiduría. Debe advertirse a este respecto que muchas naciones económicamente pobres, pero ricas en esta sabiduría, pueden ofrecer a las demás una extraordinaria aportación.

Con el don del Espíritu Santo, el hombre llega por la fe a contemplar y saborear el misterio del plan divino.”

Daniel Iglesias


Fiel católico laico, uruguayo, nacido en 1959, casado con María Alejandra, con tres hijos: María Inés, Juan Pablo y Santiago José. Ingeniero Industrial, Magister en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Secretario de la Obra Social Pablo VI y del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, asociaciones con sede en Montevideo. Autor de varios libros de teología.

Su e-mail es: .(JavaScript must be enabled to view this email address).

Notas:

Fuente: http://infocatolica.com/blog/razones.php/1511021215-la-inteligencia-humana-puede

5 de noviembre de 2015. 

¿Ha empezado la tercera guerra mundial?

“Recuérdale al tirano que arrancarle páginas al libro de Historia sólo hace que lo que estaba escrito en ellas se vuelva más fuerte”

La Historia ha muerto tres veces: la primera la mató Hegel, la segunda Marx y la tercera Fukuyama. El primero la vio en la derrota de la monarquía prusiana en Jena y a manos de Napoleón; el segundo, en la utopía comunista, y el tercero en la propagación de la democracia liberal, con su economía de mercado y sus avances continuos en el terreno de la ciencia y la tecnología. Cada uno a su modo, parece que los tres se equivocaban, porque hoy la desigualdad, las guerras, los atentados terroristas, el hambre que sufre medio planeta o el fanatismo religioso y nacionalista, entre otras plagas, siguen haciendo correr ríos de tinta y a veces de sangre. El mundo no ha logrado la perfección a la que aspiraban los filósofos ni la igualdad que querían los revolucionarios, de hecho el neoliberalismo lo ha hecho retroceder dos siglos, aunque, eso sí, de forma selectiva: las élites ya han llegado al futuro y casi todos los demás han vuelto al pasado de forma tan radical que muchos trabajadores de nuestros días no hubieran desentonado en una novela de Dickens y todos firmarían estos versos de Ángel González: “te llaman porvenir / porque no vienes nunca.” Empezando por las instituciones y acabando por una gran mayoría de los medios de comunicación, nuestras sociedades han acabado en poder de una oligarquía que mientras nos amenazaba con la dictadura del proletariado impuso la de los propietarios. Así nos va.

En su libro La crisis del capital en el siglo XXI, recién publicado en España por la editorial Anagrama, el profesor francés Thomas Piketty habla entre otros asuntos de la epidemia de desempleo y pobreza que arrasa la Europa de los valores y los derechos como la peste negra arrasó la de Dante, Bocaccio y la Guerra de los Cien Años, y llega a la conclusión de que gran parte de nuestras desgracias provienen de la hipocresía de los países que la formaron para que fuese lo que es: una comunidad en la que cada uno va a lo suyo. “El euro, por ejemplo, fue la creación de una moneda sin Estado y un banco central sin gobierno”, dice y recuerda cómo en la época de prosperidad “el sistema financiero se desarrolló sin control, sin que nadie lo regulara y sin una rendición de cuentas digna de ese nombre”, lo que puso el planeta a los pies de los más inmorales, los que expolian las reservas de dinero público y vacían las cajas fuertes de los bancos; los que transforman la salud o la educación en un negocio; los que rebajan los sueldos de sus empleados a la vez que multiplican los suyos hasta el infinito, roban a la vez que claman contra los ladrones o exigen que se abarate el despido mientras se otorgan a sí mismos contratos blindados e indemnizaciones multimillonarias. Es una reconquista en toda regla, son los señores feudales de nuestros días volviendo a sus castillos para restablecer el viejo orden: qué es eso de que un simple obrero tenga casa en la playa, se cure en los mismos hospitales que nosotros y sus hijos estudien en la Universidad. Es una batalla silenciosa pero implacable, que se pelea de norte a sur y casa por casa, está llena de trincheras invisibles y víctimas de carne y hueso. Es, a su modo, la III Guerra Mundial, la combaten los pocos que lo tienen casi todo contra el resto, y hasta ahora no hay duda de que van ganando ellos. Las víctimas, por lo general y salvando todas las distancias, sienten algo parecido a lo que debió sentir la escritora húngara Edith Bruck, sobreviviente de los campos de concentración nazis, cuando escribió estos versos: “Nacer mujer / nacer pobre / nacer judía / es demasiado / para una sola vida.” La editorial Ardicia acaba de sacar a la luz su libro Quien así te ama, un testimonio estremecedor de sus experiencias en Auschwitz, Dachau, Christianstadt y Bergen-Belsen y resulta de todo punto imposible leerlo y no pensar en cómo está tratando en estos momentos su país a los refugiados que huyen de otros asesinos, de otros tiranos. Las fotos de lo que pasa en 2015 se parecen demasiado a las de lo que pasó entre 1939 y 1945.


El capitalismo se ha llevado el gato al agua, pero no ha compartido la victoria con nosotros. Y de hecho, dejar de tener contrincante no lo ha vuelto mejor, sino igual de malo: lo que hemos aprendido de la desintegración de la Unión Soviética y el hemisferio socialista es que sus adversarios no querían derribar el Telón de Acero y el Muro de Berlín, sino cambiarlos de sitio: ahora están en Cisjordania, en Marruecos –la Pared del Sáhara-, en Ceuta y Melilla o, desde hace muy poco, en Budapest. A algunos ciudadanos, a menudo aterrorizados por los discursos del miedo, les gustan esas fronteras, se sienten protegidos tras ellas, y por eso los gobiernos de ultraderecha empiezan a hacerse con el control del continente, primero en Hungría o ahora en Polonia, mientras los partidos xenófobos enseñan los dientes en Francia, en Grecia y, aunque parezca mentira, incluso en Alemania y el Reino Unido. Es una buena noticia que el nuevo líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, haya tomado como asesores a economistas como Joseph Stiglitz y el propio Thomas Piketty. Ahora sólo falta que no lo haga sólo a nivel decorativo.

“La política no está para financiar a los mercados, sino para regularlos y hacer que en ellos todo el mundo tenga oportunidades”, leemos en La crisis del capital en el siglo XXI, cuyo subtítulo no tiene pérdida: Crónicas de los años en que el capitalismo se volvió loco. Y está claro que en eso, Europa se ha venido abajo. ¿Por qué? No por falta de recursos sino de generosidad. “Naciones como Italia, Portugal y España incurrieron en déficits relativamente modestos”, recuerda Piketty, “pero no supieron invertir de modo eficaz en educación, investigación, formación o programas bien diseñados que facilitaran el ajuste económico.” Es otro modo de decir que vivimos en la era de los egoístas, la ambición sin límites y la impunidad: cuando los maestros de la usura ya tienen todos los huevos de oro, matan a la gallina y se hacen un caldo con ella. Nosotros debemos pelear bajo la mesa por los restos. Mientras unos llegan demasiado lejos, el único viaje del resto es mirar pasar el tren.

A la Historia no le pasa nada, tal vez se hizo la muerta, pero sigue aquí. No hemos llegado a ningún sitio en el que nos podamos permitir el lujo de olvidarla. Eso sí, a la hora de volverla a contar siempre hay dos tipos de personas, las que intentan arrancarle ciertas páginas para que vuelva a decir lo mismo que decía antes de que se escribiesen y los que le quieren aprender del pasado para cambiar el final. Se dice que todas las revoluciones empiezan en un callejón sin salida. Está bien recordarlo.

Notas:

Fuente:  http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2015/10/27/empezado_tercera_guerra_mundial_39844_1023.html

27 de octubre de 2015.  ESPAÑA

Ortega tuvo que ser para cerrar


Victoria Camps, en un momento de su intervención de ayer.

Victoria Camps, catedrática de Ética, premio nacional de Ensayo, cerró esta edición de la Fundación Bonald y puso la duda como conclusión de tres días de charla y reflexión.

Para eso tituló su conferencia Declive del Ensayo en un congreso sobre el ensayo.

El declive, explicó Camps, tiene más que ver con que los estantes de ensayo de los hipermercados carecen de libros de filosofía, pero sí hay exitosos ensayos sobre cómo adelgazar o cómo hacer mejor la digestión, que era un tema muy recurrente, por cierto -recordó- en la obra de Montaigne. Montaigne hablaba de sus tripas y Ortega de sus circunstancias, que son otras tripas.

Camps abordó a Ortega como un filósofo singular, pero filósofo, que gustaba más a los escritores que a los filósofos. Le defendió por observar su universo desde sí mismo.

Kant, dado el caso, tenía un sistema filosófico imbatible en el que el sujeto era algo abstracto. Nadie era ese sujeto.

En lo orteguiano el sujeto está presente. Es él. Y aunque el pesimismo no es lo suyo, dice Camps, menos el catastrofismo, el sujeto difícilmente está presente en los libros de autoayuda, aunque ayuden a adelgazar. El intelecto al menos.

Notas:

Fuente:  http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/2139084/ortega/tuvo/ser/para/cerrar.html

24 de octubre de 2015.  ESPAÑA

La filosofía ¿es inútil o un peligro?

A principios de este mes (Reforma, 3/10/15) el gobierno japonés ordenó a las universidades públicas eliminar los programas de humanidades y ciencias sociales y sustituirlos por “estudios con mayor valor utilitario” a partir del año entrante. O sea: lo que no deje, dejarlo.

Desde el gobierno están seguros de la inutilidad de pagar por enseñar a pensar; ya que para eso están el emperador y la clase política, los demás mortales no tienen más que trabajar fuerte y con eficiencia en las fábricas para poder exportar sus productos -o para consumo interno- a los precios más competitivos del mercado. Por otra parte, el propio periódico en su edición del lunes anterior (19/10/15) nos trajo una noticia alentadora: la editorial española Gredos lanzó al mercado en la ciudad de México una colección de filosofía clásica “que se vende por entregas semanales en puestos de revistas y periódicos”; el tiraje fue en función de cómo se había comportado el mercado previamente en España, Brasil y Argentina, donde no hubo mucha demanda. El precio aquí es inferior al que se vende en euros. Y no se trata de libros de “autoayuda”, que muchos los deben necesitar porque abundan en las librerías, sino de las obras originales de Platón, Aristóteles, Kant, Hegel, Marx, Descartes o Kierkegaard. Esto ha “asombrado” a los ejecutivos de la propia editorial y a los distribuidores en nuestro país. Se han agotado los primeros cuatro volúmenes; incluso se ha caído en la reventa. El distribuidor local dijo que en 26 años sólo había visto esta fiebre por la compra de un libro en dos ocasiones: uno de cocina y otro de Harry Potter. En fin, esta demanda de libros filosóficos en México no puede pasar inadvertida.

Pero ¿para qué sirve la filosofía? Fernando Savater que es un pensador -de quien dice Vargas Llosa que siempre termina poniéndose de acuerdo con él, aunque para ello tenga que renunciar a sus opiniones previas sobre determinado asunto- afirma que la filosofía “no es para salir de dudas, sino para entrar en ellas”. Y más adelante señala (La Aventura de Pensar) que la filosofía sirve para formarnos “un criterio”, es decir, un hilo conductor dentro del maremágnum de información con el que vivimos todos los días, de donde debemos tomar sólo lo útil como del trigo la semilla. Nicola Abbagnano (Diccionario de Filosofía) nos dice que para Platón la filosofía era “el uso del saber para ventaja del hombre”, que de nada nos serviría “la posesión de la ciencia de convertir las piedras en oro, si no nos supiéramos servir del oro; de nada serviría la ciencia que nos hiciera inmortales, si no supiéramos servirnos de la inmortalidad, etcétera”. De donde concluía: “Es necesaria una ciencia en la cual coincidan el hacer y el saber servirse de lo que se hace”. Y concluye el autor citado: “La filosofía de Platón está totalmente dirigida a modificar la forma de vida asociada y a fundarla en la justicia”.

Estas ideas no por antiguas -25 siglos-dejan de ser peligrosas. Si por un lado reflexionamos con Platón en que la sociedad debe estar fundada en la justicia y vemos lo que acontece a nuestro alrededor, esto puede conducirnos a convertirnos en revolucionarios, aunque no hayamos leído a Marx o Lenin. El tamaño de la dramática e injusta distribución de la riqueza es en sí mismo un elemento que alienta el espíritu revolucionario. Por otro lado, reflexionar y poner en duda el discurso político -el de todos, de los que tienen el poder y de los que aspiran a él-, nos daríamos cuenta del nivel de atontamiento colectivo en que hemos caído. Por eso en otros lados los políticos y empresarios corruptos caro pagan su pecado; sólo aquí no. Vivimos como en el paraíso del “no pasa nada”, porque en efecto, nada pasa.

Lo peligroso de la filosofía es que nos siembra el espíritu de la duda. Y eso no conviene a ninguno de los controladores sociales: ni a los políticos, ni a los empresarios, ni a los sacerdotes y mucho menos a los dueños de las grandes televisoras que son con mucho, las formadoras del “criterio” de los mexicanos en muchos aspectos. En virtud de ello es alentadora la demanda de libros de filosofía en nuestro país.

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Notas:

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Fuente:  http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n3982675.htm

23 de octubre de 2015. MEXICO

Adiós a Platón

Y también adiós a esa frase de Aristóteles, por ejemplo: «El hombre es un animal social». Y tantas otras. Están educando a nuestros hijos sin las ideas. Y sin ideas no se va a ninguna parte. Ahora empujan al desván de las asignaturas olvidadas a la filosofía. Filosofía quiere decir amigos de la sabiduría. ¿Se habrán vuelto locos? ¿Será que ser amigos de la sabiduría hace daño?

Igual tienen miedo de que salgan alumnos que piensen y creen que razonar es un peligro. No es la filosofía lo único que se está relegando. También las artes plásticas, la música. Un desastre. Todo lo que se escriba para que vuelva la normalidad al Bachillerato es poco. Hay un texto en Internet, La belleza de las humanidades, que logró doscientas mil recomendaciones en Facebook. Tenemos que lograr que sea una reivindicación viral hasta que a nuestros gobernantes les suba la fiebre. Hasta a la Sociedad Española de Historia de la Medicina le parece un suicidio disminuir el estudio de la filosofía, de las humanidades en las aulas: «Es indiscutible el carácter formativo de esta materia dentro de la historia de la cultura occidental». Somos de donde venimos y si los chavales no estudian de dónde venimos, mal vamos. Hacia el naufragio de España, de Europa.
La filosofía te enseña a pensar. A razonar. A argumentar. ¿Hay que estar muy desnortado para borrar de un plumazo a Marx y a Sastre?
No somos nada sin Schopenhauer. Sin el pesimismo de Cioran.
Aparcar las humanidades es bien sencillo de resumir en una frase: nos deshumaniza.
¿Queremos jóvenes deshumanizados?
¿Para qué?
Un mundo sin filosofía es un mundo horrible.

 

Notas:

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2015/10/23/adios-platon/0003_201510G23P17994.htm

23 de octubre de 2015.  ESPAÑA

Repudiar a Hegel

He comenzado a leer Menos que nada, el sugerente libro de Slavoj Zizek sobre Hegel, cerca de 1.000 páginas editadas por Akal, en cuyo prefacio escribe: «Debemos ser empujados por un Amo hacia la libertad». También subraya que «necesitamos ser despertados de nuestro sueño dogmático desde fuera». Y el instrumento de la liberación vuelve a ser la dialéctica del autor de la Fenomenología del Espíritu, que ha dominado el pensamiento occidental desde hace dos siglos.

Hegel es y lo ha sido todo, nada queda fuera del alcance de la Razón Absoluta que penetra todos los rincones de la realidad. Lo real es lo racional. Nosotros somos la encarnación de la Razón porque la historia está movida por el Espíritu que se vuelve autoconsciente.

Pero si Hegel acierta en su análisis y todo lo que existe es la consecuencia de un proceso dialéctico, la Razón sólo puede ser un momento del desarrollo de lo real y, por ello, tiene que confrontarse a una antítesis negadora, que no puede ser la irracionalidad ni el absurdo. ¿Cuál es ese otro polo dialéctico que se contrapone a la Razón?

La respuesta es la nada, el no ser, en su más pura desnudez porque todo absoluto lleva en su interior el germen de su negación. Por ello, la misma cultura que ha elevado el nivel de bienestar hasta extremos impensables y cuyo desarrrollo tecnológico ha colonizado el planeta, contiene en sí la semilla de la autodestrucción.

Ahí está el ejemplo de los regímenes totalitarios que rindieron culto a la Razón y que acabaron en la pura barbarie. La Ilustración degeneró en el Holocausto, como escriben Adorno y Benjamin. O, dicho de otra manera, el sueño hegeliano de la Razón produce monstruos.

Resulta muy significativo que Zizek dedique la edición española del libro a Podemos, señalando que representa «la única esperanza en estos tiempos oscuros». ¿Esperanza en qué? ¿En un neodespotismo ilustrado que nos diga cómo vivir? ¿En la libertad impuesta por el Amo que todo lo sabe?

El razonamiento es extensivo a un nacionalismo que eleva la nación a lo absoluto y lo convierte en la culminación de la Razón. El sueño de Iglesias y de Artur Mas convergen en este punto: a la liberación sólo se puede llegar desde la tiranía.

Zizek sostiene que debemos superar a Hegel a través de su propio discurso, pero eso no deja de ser una perversa forma de reafirmar su pretensión de totalidad. Por ello, hay que repudiarle y volver a Kant, el pensador de la incertidumbre, del imperativo categórico y de la libertad del sujeto.

Hegel es un spinoziano que sustituye la Sustancia Única por la Razón, elevada a idola tribu por la modernidad. Un movimiento digno de un ilusionista que engaña al espectador porque la racionalidad es siempre un pretexto del poder -sea cual sea su naturaleza- para perpetuarse por la fuerza de su aplastante lógica interna.

La Razón es un proceso intermitente que produce fulgor y horror. Nuestra cultura se niega a admitir por el clásico principio de la represión freudiana ese carácter negativo de lo racional. Pero existe. Se halla inscrito en el corazón de las cosas y de nuestra existencia, de las organizaciones y de la técnica. Y también está presente en el pensamiento y en el arte.

Lo absoluto es sólo un momento de lo real y en esa medida es un espejismo que ha condicionado nuestra visión de la Historia. Si queremos comprender, tenemos que descubrir las trampas de una Razón que se cree infalible y autosuficiente y que ha empujado a cometer los grandes desvarios -desde Hitler a Pol Pot- de los que hemos sido testigos en el siglo XX y que renacen hoy en nuestra sociedad.

Notas:

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2015/10/17/562133b746163faf038b459e.html

18 de octubre de 2015. ESPAÑA

Kant aplicado en los métodos de hoy en día

El porvenir de la sociedad y la influencia que tienen los métodos modernistas.

El conocimiento científico se fundamenta sobre juicios universales necesarios y amplificativos de conocimiento. Sólo los juicios sintéticos a priori reúnen todas las condiciones requeridas. Tipos de juicios: relación de sujeto y predicado, de dos maneras: el predicado B pertenece al sujeto A (analítico) o B es completamente extraño al concepto A (sintético).

-Los juicios analíticos son aquellos en que el enlace del sujeto con el predicado se concibe por identidad, también conocidos como juicios explicativos ya que no añaden nada al concepto del sujeto por el predicado, sino que solamente lo descomponen. No se tiene que salir del concepto de cuerpo para hallar unidad a él la extensión.

-Los juicios sintéticos a posteriori conocidos también como de la experiencia, se puede reconocer antes analíticamente el concepto de cuerpo por las propiedades de la extensión. Mediante la experiencia se funda la posibilidad de la síntesis del predicado “pesado” con el concepto de cuerpo. -Los juicios sintéticos a priori se debe salir del concepto A para conocer el concepto B enlazado con él, el objeto final del conocimiento especulativo es a priori.

Ciencias teóricas: Las matemáticas se fundan sobre un juicio sintético apriori. Los razonamientos de los matemáticos procedían todos del principio de contradicción, ninguna posición sintética puede ser considerada según el principio de contradicción. Las proposiciones propiamente matemáticas son siempre juicios apriori y no juicios empíricos por que implican la necesidad, la que no puede obtenerse de la experiencia. Nunca podremos hallar la suma mediante la simple descomposición de nuestros conceptos sin el auxilio de la intuición. El predicado se une necesariamente al concepto, no como concebido en él sino mediante la intuición a él, debe unirse.

La física se fundamente sobre juicios sintéticos apriori esta ciencia de la naturaleza tiene como principios juicios sintéticos a priori, se ve la necesidad de explicar fenómenos por ejemplo en el concepto de materia no veo su persistencia sino únicamente su presencia en el espacio que ocupa.

La metafísica debería fundamentarse sobre juicios sintéticos apriori aunque solo es considerada una ciencia en ensayo, solo se ocupa de analizar conceptos de las cosas que nos formamos apriori y por consiguiente en explicaciones analíticas. 

Problema general por la razón pura el principal problema se contiene en una pregunta ¿cómo son posibles los juicios sintéticos apriori? Sumado a la diferencia entre juicio analítico y el sintético.

Todo lo que llamamos metafísica descansa sobre una simple opinión de una pretendiente de conocimiento racional. La metafísica es real tiene necesidades propias, marcha sin descanso alguno hacia cuestiones que no pueden ser resueltas por el uso empírico de la razón, ni por principios que de ella emanen. La especulación del hombre ha hecho que la metafísica siempre exista.

La “revolución Copérnico”: el concepto-guía es el camino seguro para la ciencia, la respuesta de Kant se fundamenta en el criticismo según el cual son los objetos los que giran alrededor del sujeto cognoscente, como resultado la ciencia en cuanto tal se limita al campo de experiencia posible. La metafísica en la medida en que se ocupa de lo Meta fenoménico no puede configurarse como ciencia.

Aparece la lógica y continuó por el camino seguro de la ciencia desde su nacimiento: La lógica ha entrado en esta segura vía desde los tiempos más antiguos lo prueba el que desde Aristóteles no ha tenido que retroceder un solo pasa, la ciencia tiene claridad, seguridad y elegancia.

Notas:

Fuente:  http://ar.blastingnews.com/politica/2015/10/kant-aplicado-en-los-metodos-de-hoy-en-dia-00604689.html

14 de octubre de 2015.

El Quijote es un gran tratado al ‘idiotismo’ de la inteligencia: Villoro

“No es el Quijote una obra que celebre de manera irrestricta la libertad de pensar, al contrario, es un gran tratado sobre el idiotismo de la inteligencia”, afirmó Juan Villoro.

El escritor ofreció la conferencia magistral “El diente y el diamante, la autoficción en los personajes del Quijote”, en el marco de la Cátedra Alfonso Reyes, ayer por la tarde en la Sala Mayor de Rectoría del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Villoro destacó que la obra no sólo celebra la libertad de pensamiento e imaginación, sino que expone claramente cuáles son los peligros y los límites de la razón.

“(El autor) se está dirigiendo continuamente a los humanistas que ya han enloquecido de tanto pensar, uno de ellos, el Quijote, un hombre enfermo de literatura; la literatura te puede ayudar y te puede volver loco.

“Entonces, la obra es la mejor celebración de la inteligencia y la mejor crítica de la inteligencia al mismo tiempo; una obra total que anticipa no sólo la ilustración del siglo XVIII, sino la famosa dialéctica de la ilustración del siglo XX, cuales son los límites de la razón”, argumentó.

Mencionó que Cervantes es quien fija un poco las condiciones de la verosimilitud de la imaginación literaria moderna, ya que el Quijote puede ser vista como la máxima aventura de la verosimilitud, porque en todos los efectos del libro, depende de que nosotros contemplemos a un hombre que cree ver unas cosas y en realidad están sucediendo otras.

“Cuando nosotros entramos en el Quijote nos damos cuenta de que es una obra de la libertad, de la inteligencia, y nos damos cuenta que es una obra en donde la fabulación va a ser posible en circunstancias muy adversas y muy austeras.

“En las ventas más miserables de Castilla va a encontrar la posibilidad un castillo don Quijote de la Mancha y una posadera, una moza lavadora, se va a convertir en una princesa a los ojos de Cervantes, lo mismo que los molinos de viento se transformarán en gigantes”, manifestó el ganador del Premio Internacional de Periodismo Rey de España.

Y en relación a los límites de la razón, aludió al filósofo Immanuel Kant, quien tuvo su propia teoría al respecto.

“Dijo Kant: el hombre en estado de naturaleza pocas veces puede volverse loco; no hay suficientes estímulos para la locura, más bien la locura le viene al hombre que tiene demasiado tiempo para pensar.

“Y advierte: cuidado con los devaneos de la inteligencia, porque nos pueden enfermar a tal grado que de pensar demasiado, nos confundimos entre lo que es real y lo que no lo es”.

En base a esta teoría de Kant, Villoro consideró que el Quijote parece enfermo de este tipo de “intoxicación intelectual”.

“A largo del Quijote vamos a encontrar muchas críticas de este tipo a la inteligencia inútil que incluso se puede convertir en un idiotismo de nuevo cuño, pues de tanto pensar, los personajes pueden llegar a la locura”, puntualizó.
Más noticias que pueden interesarte:

Vida y Cultura Feria el Libro/ ITESM

Notas:

Fuente:  http://www.horacero.com.mx/vida-y-cultura/el-quijote-es-un-gran-tratado-al-idiotismo-villoro/

9 de octubre de 2015.  MEXICO

Cargarse la Filosofía a martillazos

La última reforma educativa, la LOMCE, aparta un poco más a Platón, Kant, Nietzsche y compañía de los planes de estudio

Friedrich Nietzsche.

Para muchos habrá sido una excelente noticia. “Por fin han arrinconado de una vez al muermo de la Filosofía”, se habrán dicho con esa íntima satisfacción que se produce cuando los que deciden han subsanado un antiguo disparate. Hay dos argumentos que utilizan quienes celebran marginar a Platón, Kant, Nietzsche y compañía de las aulas —la LOMCE ha reducido sus contenidos sustancialmente: ya solo es obligatoria la Filosofía en 1º de Bachillerato—. Uno es visceral: no hay quien soporte tanta cháchara conceptual, son aburridos. El otro es pragmático, y viene a decir que cuanto pensaron y escribieron no sirve para nada, es absolutamente inútil.

Ni uno solo de los políticos y pedagogos que ha participado en esta aberración reconocerá jamás que ha colaborado en mandar a la Filosofía al purgatorio porque la consideran tediosa. Pero serán muchos los que estén encantados de haber defendido la otra razón.

Las cosas están muy mal, sentencian en ese caso: los chavales no encuentran trabajo ni locos, y eso que cada vez estudian más y tienen más deberes, lo que ocurre es que este país se anda por las ramas, los masacran con las humanidades que no tienen futuro y no les dan herramientas para que sean de verdad competitivos en el mercado, no saben inglés, van dando traspiés con las nuevas tecnologías, viven de espaldas a los cambios de las costumbres, etcétera. Conclusión: acabemos con la Filosofía.

No hace falta ser un lince para llegar a la conclusión de que no tiene ningún sentido fabricar filósofos si lo que el mercado reclama son informáticos, médicos, ingenieros, electricistas, panaderos o, pongamos por caso, trapecistas. Todo el mundo sabe, además, que con el cogito ergo sum de Descartes no se arregla una cañería. Pero no es esa la cuestión. Lo que importa es que haya un plan. Y con siete leyes de educación no universitaria en los últimos 35 años una única conclusión se impone: los políticos de este país no saben lo que quieren.

O lo saben demasiado bien: servirse de la educación para la greña ideológica, para favorecer intereses gremiales, para ganar votos o para hacer patria. Lo que se olvida con demasiada frecuencia es que, durante esos años decisivos, los estudiantes no solo aprenden unas materias sino que se forman como personas. Y en esa formación hay dos cuestiones que los educadores deberían cuidar con especial esmero: que construyan sus propios criterios y que aprendan a disfrutar. Vaya, que cultiven el espíritu crítico y que sean creativos. Que lean y que piensen, que discutan, que le encuentren la gracia a un cuadro o a una sinfonía. Si no lo han hecho antes, y no lo hacen entonces, están perdidos. Ningunear la Filosofía es un mensaje contundente. Viene a decir que a esta ley le importa poco ocuparse del lado inútil de la formación: el que nos permite tener criterio, ideas, afán crítico, curiosidad. Cierto que pueden servir otras asignaturas. Pero la eficacia de la Filosofía en estos menesteres viene acreditada de lejos. ¿Por qué despreciarla ahora? Ahora, cuando tanta falta hace.

Notas:

Fuente:  http://elpais.com/elpais/2015/10/05/opinion/1444071820_514038.html

6 de octubre de 2015.  ESPAÑA

Platón, expulsado de clase

La reforma educativa margina la asignatura de Filosofía. Los docentes se movilizan para evitar que los fundamentos del pensamiento occidental salgan del aula

G. Altares / P. Álvarez

“Que noooo, que Platón está tirao…”. Con el traje de chaqueta que usa a diario, la corbata y el maletín, Enrique P. Mesa introduce a uno de los padres de la filosofía en el aula de 2º de Bachillerato del instituto El Espinillo, en el distrito madrileño de Villaverde. “No es un profe normal”, confiesa un estudiante de la última fila. Cuenta chascarrillos durante toda la clase y confronta el mundo de las ideas con el mundo sensible haciendo dibujos de lechugas y perros en la pizarra. Mesa explica despacio e interrumpe cada poco para asegurarse de que nadie queda atrás. En 45 minutos que pasan volando, los adolescentes ahondan en el primer autor de Historia de la Filosofía, la asignatura de los porqués. Les habla del bien, de la eternidad, de la esencia… “Solo puedes descubrir el mundo de las ideas usando el pensamiento racional”, desliza.

La última reforma educativa (LOMCE) reduce la asignatura de forma sustancial en las aulas españolas. La Historia de la Filosofía que imparte Mesa con pasión pasa de obligatoria a optativa. Hasta ahora se enseñan en secundaria y Bachillerato tres asignaturas relacionadas —Filosofía, Valores Éticos e Historia de la Filosofía—. Solo la primera será obligatoria en 1º de Bachillerato. El resto dependerán de cada comunidad autónoma. Es decir, un estudiante podría cursar la educación obligatoria y salir a los 16 años sin haber visto los fundamentos que estructuran el pensamiento occidental, desde los clásicos hasta Marx o Sartre.

“Significa la muerte de la riqueza más grande de un país, que es la cultura”

Emilio Lledó. Filósofo

“La idea general, que es errónea, es que la filosofía te enseña a pensar. A pensar puedes aprender con otras materias. Pero de la filosofía emana el pensamiento crítico, que es el que sustenta la democracia. Tenemos el derecho a votar porque se nos considera críticos y autónomos”, reflexiona Mesa en el descanso entre clases. Preside la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid, que se ha movilizado en la comunidad, igual que han hecho otros docentes en el resto de regiones aunque con logros desiguales. Cantabria y Andalucía se han comprometido a recuperar la asignatura como obligatoria en 2º de bachillerato en la parte del currículo que diseñan las autonomías.

Los profesores de Filosofía han recibido también el apoyo de instituciones como la Sociedad Española de Historia de la Medicina, que consideró “indiscutible el carácter formativo de esta materia dentro de la historia de la cultura occidental”. Su causa se ha hecho viral. Una carta al director en este diario titulada La belleza de las humanidades logró 200.000 recomendaciones en Facebook. “A partir del próximo año, la filosofía desaparece de 2º de Bachillerato, y se entierra en el oscuro baúl donde fueron desterradas sus hermanas música, pintura, literatura, historia, retórica, etcétera”, señalaba el texto del lector Pedro Argüellol.

“Sentí una tristeza profunda, porque esta medida forma parte de una concepción de la educación que no comparto”, relata Silvia Vela Arrans, de 46 años, que enseña en el instituto Margarita Salas de Majadahonda (Madrid). “Pero no afecta solo a la Filosofía, sino a las asignaturas que ayudan al alumno a crear: a las Artes Plásticas, a la Música”, prosigue.

Apuntes de Historia de la Filosofía de uno de los alumnos del IES El Espinillo de Madrid. / Samuel Sanchez (EL PAÍS)

Los docentes critican que su materia ha sido una asignatura maltratada en todas las leyes educativas españolas. Y van siete. Pero añaden que nunca había quedado tan minimizada como en esta última. “Es el recorte más fuerte de todas las reformas educativas de la democracia”, asegura Antonio Campillo, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia, presidente de la conferencia de decanos y de la Red Española de Filosofía, que agrupa a las 24 facultades y 40 asociaciones.

Para Campillo, la clave de la reforma está en que el Gobierno quería reforzar la Historia de España como obligatoria en todas las comunidades y sacrificó la Filosofía. “Las materias básicas no se aprenden en un año, se estudian en ciclos formativos. Los alumnos necesitan un recorrido mínimo”, explica este profesor que enseña desde 1979. “Incluso en el terreno de la educación instrumental, enseña a expresarse, a hablar. Por eso las escuelas de negocios se han dado cuenta de que un economista o un ingeniero necesitan las humanidades”.

“De la filosofía emana el pensamiento crítico, que es el que sustenta la democracia”

Enrique P. Mesa. Profesor de Filosofía

Durante la tramitación de la LOMCE ha habido numerosos encuentros entre representantes de los profesores y del ministerio, con escasos avances. Esperanza Rodríguez, profesora del Instituto Margarita Salas y presidenta de la Comisión de Educación de la Red Española de Filosofía, ironiza: “He estado en todas las conversaciones, ya me gustaría que hubiesen sido negociaciones”. “Cada vez irán saliendo menos plazas, de hecho, los dos últimos años no ha habido”, prosigue Rodríguez, que aprobó la oposición con 26 años y enseña desde hace 20. “Algunos seguiremos enseñando Filosofía, otros darán asignaturas afines y muchos tendrán que compartir centros. Pero creo que es sobre todo una pena para los alumnos. La adolescencia es una edad estupenda para hacerse preguntas. La filosofía les lleva a enfrentarse a nuevas inquietudes, a hacerse más adultos. Y eso requiere tiempo y ayuda”, reflexiona esta docente.

“No afecta solo a la Filosofía, sino a asignaturas que ayudan a crear: las Artes Plásticas, la Música…”

Silvia Vela. Profesora de Filosofía

Emilio Lledó (Sevilla, 1927) es miembro de la Real Academia, premio princesa de Asturias de Humanidades y una referencia del pensamiento en España. Pero a este hombre sabio siempre le ha gustado definirse como un profesor de Filosofía y ha dedicado toda su vida a la enseñanza. “Lo que está ocurriendo está dentro de esa misma tendencia pragmatoide, de obsesión con lo inmediato”, explica. “Eso significa la muerte de la riqueza más grande un país, que es la cultura, porque ahí residen su libertad. La filosofía ocupa una función esencial, porque nos obliga a pensar sobre la lengua, sobre el bien, sobre la justicia, sobre lo que somos, sobre la verdad. Desde los griegos, los filósofos siempre han sido la conciencia crítica de una época”.

Las diferencias entre estudiar Ética o Religión

Con la LOMCE, la nota de Religión vuelve a contar para la media en el expediente. En Madrid, las matrículas de esta asignatura se han disparado un 150% porque la otra opción —Valores Éticos, impartida por profesores de Filosofía— es más ‘hueso’. Preguntado por este asunto, el ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, consideró recientemente “muy importante” que los alumnos salgan de la escuela “con unas agarraderas religiosas, sociales o éticas”.

El decano de Filosofía de la Autónoma de Madrid (UAM), Antonio Cascón, lo ve distinto: “Me parece que estamos en el territorio de la barbarie, en los tiempos en los que vivimos de racionalidad y avance, la religión debe ocupar otra parcela. Que avance en detrimento de la filosofía define bastante hacia donde quieren nuestros dirigentes que camine esta sociedad”.

José Luis Mora, del Departamento de Antropología social y Pensamiento Filosófico Español de la UAM, añade: “La filosofía debe construir mentes abiertas, no puede ser una alternativa a la religión, los centros de enseñanza son el espacio público de la razón. Lo contrario es volver al siglo XVIII”.

Notas:

Fuente:  http://politica.elpais.com/politica/2015/10/02/actualidad/1443800282_346551.html

5 de octubre de 2015.  ESPAÑA

La tentación del silencio

Callar. No escribir. No decir. Esa es la gran tentación, la única forma de rebelión contra esa marea de palabras que no significan nada. Refugiarse en la lectura y la reflexión, huir a una cartuja lejana.

Sostenía Heidegger que pensar era descender al sentido etimológico de las palabras, eliminar el barniz que las oculta y restablecer su antiguo significado. Algo así como excavar en las raíces de un árbol para entender cómo se forman las hojas. El lenguaje es la casa del ser, apuntaba el filósofo alemán, porque no hay ser sin nombre. Decir es desvelar el ser.

Y dando un paso más, Wittgenstein escribe “los límites del lenguaje son los límites de mi mundo”. En cierta forma, el mundo se comprende a sí mismo mediante el lenguaje, que no es otra cosa que parte del mundo. La lógica de la sintaxis gramatical es la misma que la de las leyes de la física.

El pensador vienés, hijo de un magnate del acero, murió solo y en la más absoluta pobreza por voluntad propia. Y en sus últimos días fue más consciente que nunca de que la ciencia nada puede decirnos sobre las cuestiones esenciales, tales como el origen de la materia, la existencia de Dios o el sentido de la vida.

“El mundo es cada vez más complejo y las informaciones más simples. La necesidad de condensar los mensajes es ya una forma de falsificar la realidad”

Ello nos lleva de nuevo al silencio, a la imposibilidad de enunciar, al fracaso del pensamiento. Pero, sobre todo, nos conduce a la imposibilidad de escribir porque las palabras no pueden ni podrán jamás expresar el mundo o nuestros sentimientos.

Escribir, decir, enunciar es siempre un acto fallido. Cada vez que acabo una columna del periódico siento la frustración de que lo que he dicho no era lo que quería decir, en suma, de la imposibilidad de expresarme.

Siguiendo la metáfora de Heidegger, la escritura es como caminar en un bosque a la búsqueda de un accidente topográfico que nos indique dónde estamos. Pero en el bosque perdemos las referencias y jamás podemos percibir la totalidad.

El mundo se ha hecho cada vez más complejo y las informaciones que recibimos, más simples. La necesidad de condensar los mensajes es ya una forma de falsificar la realidad. Pero nadie puede escapar a esta ley de bronce del lenguaje. Estas líneas incurren en la misma contradicción.

Sólo es posible acercarse al misterio de lo real en silencio. Sin palabras, sin gestos, sin imágenes. Recluidos en un oscuro rincón del mundo y en la absoluta soledad, allí estaremos más cerca de la verdad que en los templos de los mercaderes del saber.

Cuando era adolescente, me subía a la tapia de la cartuja de Burgos y veía a los monjes trabajar la tierra. Siempre me ha fascinado aquel recuerdo. Eran hombres toscos, humildes, sin pretensiones intelectuales. Pero ellos no engañaban a nadie. Vivían en silencio, rezaban y meditaban sobre sus pecados.

Ahora vivimos atrapados por la gran farsa de las palabras, por el espectáculo de una comunicación que se ha vuelto pura redundancia. No existe más escapatoria que taparnos los oídos y volver a los clásicos que conservan esa autenticidad que hoy brilla por su ausencia.

Notas:

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2015/10/05/56116b15e2704eb7458b458b.html

5 de octubre de 2015.  ESPAÑA

Una buena biblioteca, por Alejandro Llano

«Jorge Luis Borgesse imaginaba el cielo como una biblioteca. Y eso que estaba ciego. A mí, modestamente, una buena biblioteca siempre me ha parecido el lugar donde uno podía permanecer. Decía Pascal que la mayor parte de las desgracias de la humanidad proceden de que la gente no se está tranquila en su aposento. Es sorprendente la inquietud que tienen muchos por moverse hacia ninguna parte, por ver cosas nuevas sin mayor interés, por hablar con interlocutores que tienen poco que aportar. Sin darse cuenta de que una de las actividades que más enriquecen en esta vida es la lectura.»[1]

«Cada vez que entraba en la biblioteca me complacía en el olor a libros antiguos y nuevos y me gozaba del silencio, mínimamente interrumpido por cautelosos pasos sobre moqueta o linóleo. Años después, Fernando Inciarte me enseñó la importancia de oler los libros antes de comenzar a leerlos.»[2]

[1] A. Llano, Olor a yerba seca, Encuentro, Madrid 2008, p. 383.
[2] Ibid. p. 386.

Notas:

Fuente:  http://www.madridactual.es/20150930698250/2015-09-una-buena-biblioteca-por-alejandro-llano

1° de octubre de 2015.  ESPAÑA

Unidad de los contrarios

Guillermo Hegel fue el pensador moderno que más desarrolló la teoría integral de la contradicción, algunos de cuyos enunciados arrancan de los antiquísimos aforismos de Heráclito, uno de los pensadores más interesantes de la Grecia Antigua. Heráclito fue quizás el primer escritor que afirmó, con sustentación teórica, “que todas las cosas suceden según discordia y necesidad”. Desde entonces muchos autores, de variadas tendencias, han subrayado el tema de la contradicción, olvidando el resto de los aforismos y contenidos heracliteanos y desconociendo, con un desconocer profundo, la teoría de la “unidad de los contrarios” propuesta por el mencionado filósofo Hegel, desde uno de sus primeros libros fundacionales: “La Fenomenología del Espíritu”. De alguna manera las ideologías de la “lucha de clases” y de los antagonismos sociales se enlazan, muy a pesar de Heráclito y de Hegel, con la teoría integral de la “unidad de los contrarios”. Pero se enlazan con unos sesgos que para Hegel, si aún viviera, serían irreconocibles.

Para ser honestos con Heráclito y con nuestros queridos lectores (hemos estudiado por lo menos tres traducciones de sus fragmentos) debemos añadir algunos de los aforismos salidos de la pluma de este filósofo griego. Veamos: A) “Lo opuesto que converge, y de las cosas divergentes la más bella armonía (y que todo sucede según discordia)”. B) “No entienden cómo, divergiendo, concuerda consigo mismo; armonía contrapuesta, como la del arco y la lira.”  C)… “todas las cosas contrarias; ésta (es) la inteligencia.” D) “El soberano cuyo oráculo está en Delfos ni dice ni oculta, sino que da indicios.” E)… “los perros también ladran a quien no conocen.” F)… “quienes no saben ni oír ni hablar.” G) “No al azar conjeturemos acerca de los (asuntos) más importantes.” H) “Pues una sola cosa es lo sabio: conocer el pensamiento, el que gobierna todas las cosas a través de todas.” (En este punto pareciera coincidir Heráclito con la filosofía de Parménides). I) “La armonía invisible es más fuerte que la visible.”

Pues bien. En el discurso de Heráclito, sin ocultar las discordias, las guerras y las contradicciones, lo que predomina es el pensamiento sabio, y una poderosa armonía en la vida de los hombres y en el “kosmos”. Pero esta armonía es olvidada por varios autores (algunos importantes) que para fines ideopolíticos han hecho énfasis en el principio subyacente de contradicción, en tanto que ni siquiera se tomaron el costo de medio leer la obra fundacional de Hegel, el verdadero filósofo sistematizador del principio dinámico de “unidad de los contrarios”, con gran incidencia en la Historia humana. De la lectura meticulosa de Hegel se puede deducir que desde el parapeto de los contrarios, incluyendo el esquema de los opuestos antagónicos, se puede llegar a la conciliación. En caso que la conciliación de los contrarios antagónicos sea imposible, ambos habrán de desgastarse, y del roce terrible habrá de surgir un tercer fenómeno, quizás inesperado,  en un proceso casi interminable de síntesis dialéctica: Hegeliana. No kantiana. Ni mucho menos marxiana.

He publicado varios artículos y ensayos sobre la filosofía de Guillermo Hegel, y hasta este momento he detectado que su discurso descansa sobre un pensamiento que observa el discurrir histórico como un fenómeno eminentemente humano. Y aunque en algunos momentos pareciera que el principio de contradicción dinámica pudiera aplicarse, desde la óptica exclusiva del Hombre Pensante, a ciertos fenómenos de la naturaleza, lo predominante de la dialéctica hegeliana recae sobre la Historia, basándose en la idea de la conciliación de los contrarios y en la redención universal del Hombre, como un supuesto fin último del discurrir histórico. Tal conciliación y tal redención son como nociones fundamentales olvidadas por algunos autores que han pretendido utilizar el pensamiento de Hegel para atizar las contradicciones sociales, en que los seres humanos sólo habrán de caminar sobre las ruinas de las civilizaciones, sin producir nada nuevo ni bueno. Es decir, el rencor como principio, en vez de la conciliación hegeliana.

Los pensamientos de Heráclito y de Hegel, aunque parezcan difíciles, abstrusos, podrían tener aplicación actualísima en sociedades conflictivas como la de Honduras, sobre todo en el contexto del diálogo y de la búsqueda de diálogo. La conciliación nacional es posible como resultado del mismo. No como renuncia a los principios democráticos occidentales que pretendió un dirigente político en el pasado, en que uno de los factores contrarios salió predominantemente favorecido respecto del otro. La conciliación es una búsqueda del equilibrio y de la verdadera paz. Es como la esencia de la “unidad de los contrarios”, en que al final nadie pretende destruir a nadie, sino sacar ventajas de las diferencias entre los unos y los otros, toda vez que las contradicciones reales suelen ser más complejas que las puramente abstractas, por la multiplicidad heterogénea de los factores en pugna. Un agregado es que la realidad, real, requiere personas pensantes para resolver con inteligencia las contradicciones solubles como también las antagónicas. La destrucción por la destrucción misma nunca habrá de ser una salida viable, dentro de las civilizaciones.

Notas:

Fuente:  http://www.latribuna.hn/2015/09/24/unidad-de-los-contrarios/

25 de septiembre de 2015. HONDURAS

La razón inexistente

COMPATRIOTAS…

“Ser independiente es cosa de una pequeña
minoría, es el privilegio de los fuertes“

Friedrich Nietzsche

Gritemos esta noche, envueltos en nuestro anual patriotismo y brindemos, como es nuestra costumbre casi diaria —aunque sean otras las razones—, por la bendita independencia que hace 205 años comenzamos a demandar con la fuerza de las armas…, pero ya no existe más; ni virtual siquiera…

De un cuarto de siglo, aproximadamente, a la fecha, la rebautizamos más realistamente aceptando el neoliberal concepto de la globalización para no sentir lo feo que es releer esa cínica pero veraz frase de Nietzsche que hoy usé como epigrama:

Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes (…ya ni modo; ya la transcribí. El subconsciente es un ladino…).

… Esos fuertes que ya llevaban tiempo de existir cuando Nietzsche vivió; y siguen ahí, vivitos y dando coletazos como el último ajuste de tarifas del petróleo, para que quienes nos sentimos ricos por tenerlo y explotarlo, nos dejemos de cuentos y en cambio les confirmemos el control a futuro de ese recurso, mientras dure, para beneficio de ellos.

Y si la independencia se volvió una globalidad de la que casi sólo hemos obtenido pérdidas, lógicamente carecemos también de soberanía, que tampoco pasó de ser un bello concepto constitucional y si no lo creen, lean los libros de mi hijo Leopoldo Mendívil López, Secreto 1910 y Secreto 1929.

La pequeña minoría del poder maneja desde el año 1913 el Sistema de la Reserva Federal, un organismo que se define como “el banco central de los Estados Unidos. Es una entidad autónoma en cuya estructura organizativa participa una agencia gubernamental, conocida como Junta de Gobernadores, con sede en Washington, DC”. Si traducimos las palabras “estructura organizativa”, nos resulta que se trata de todos los grandes bancos estadunidenses y los demás “que se quieran unir”. Es, pues, un organismo autónomo en cuyas acciones el gobierno de Washington casi sólo expresa obediencia. Se compone de 12, digamos, sucursales nacionales y opera toda la compleja y poderosa economía estadunidense y desde ahí su influencia se despliega por todo el planeta para intervenir en la mayor parte de la economía mundial.

Digamos que desde aquellos años que equivalen a poquísimo más de un siglo, el Sistema de la Reserva Nacional decidió, de acuerdo con su autonomía del poder político de Washington, pero sí con su anuencia, pedir prestada la soberanía mexicana derrocando a Porfirio Díaz y así fue como aquel hombre fuerte vio confirmada su inmortal frase de “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos…”.

Así que, compatriotas, si desean sentirse felices esta noche por considerarse ciudadanos de un país independiente y soberano, recuerden que toda nación necesita mitos históricos para sentirse la esencia de su Estado. Pero si realmente quieren que esta conmemoración continúe con los años, adopten mi ingenua convicción de que si nos unimos, podemos alentar la esperanza de lograr el país que contra viento y marea muchos creemos posible…

En consecuencia: ¡Viva México…!

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Leopoldo Mendívil

Notas:

Fuente:  http://www.cronica.com.mx/notas/2015/920525.html

15 de septimbre de 2015.  MEXICO

Freud, Marx y los demás

Fue un caso de amor a primera vista. Mi descubrimiento de Sigmund Freud me trajo un deslumbramiento prolongado. Con él me pareció haber descubierto de golpe el envés del tapiz de la historia, la clave de un mecanismo universal de la conducta humana. En alguna medida sigo pensando así, pero con salvedades importantes.

Estoy hablando sobre todo de las grandes construcciones culturales de sus escritos tardíos, cuando más allá de la investigación de una terapia sexual empezó a apuntar hipótesis sobre la represión de lo indecible como origen de la religión, de la cultura y de otras realidades superestructurales. Libros como Tótem y tabú, Eros y Tánatos, El malestar de la cultura, El porvenir de una ilusión, y Moisés y el monoteísmo. No son obras científicas en el sentido propio del término, como ha señalado un comentarista en las páginas culturales de El País, a propósito de la publicación de una nueva biografía de Freud; pero, citando a José Luis López Bulla, ¿qué otra cosa son las llamadas ciencias humanas sino ejercicios ociosos de talabartería?

Llegué a Karl Marx y a Freud por el camino inverso; a partir de Herbert Marcuse. La formación intelectual de una persona es siempre una cosa heteróclita y aleatoria, y lo era más aún bajo el franquismo, cuando las cimas máximas de la cultura a la que nos era dado acceder eran don Pedro Laín Entralgo y don Ramón Menéndez Pidal. Leí a escondidas a Marcuse (Eros y civilización y El hombre unidimensional), y entendí poco, pero a partir de ahí me dediqué a buscar a Marx y Freud. Los encontré gracias a Alianza Editorial, una empresa cultural a la que alguna autoridad debería organizar un homenaje público por lo que significó para nosotros en el tardofranquismo, junto a revistas como “Cuadernos para el diálogo” y “Triunfo”.

Cuando conocí la distinción marxista entre las estructuras y las superestructuras y su relación recíproca, y la hipótesis freudiana acerca de las causas y los mecanismos de la formación de las superestructuras, me pareció que había captado algo esencial: era exactamente así como funcionaba la realidad, ese era su sentido, esos eran los principios que la movían en direcciones previsibles y nada azarosas. De pronto empecé a ver psicopatología de la vida cotidiana no solo en las personas que me rodeaban, sino en los personajes que salían en los noticiarios, en la miseria intelectual de los ministros de Franco que proclamaban en sus discursos nuestro adelanto en cincuenta años sobre la partitocracias obsoletas de una Europa desnortada. La prensa de los últimos años del régimen franquista daría para decenas de miles de tesinas sobre la psicopatología colectiva de un régimen paralizado en la fase anal, obsesionado por dejarlo todo atado y bien atado. Única objeción: no hacía falta recurrir a los estudios de Freud para percibirlo. Cualquier observador de medio pelo, yo mismo, podía con sus solas fuerzas y saberes trazar un diagnóstico certero y una terapia adecuada.

Si algo se demostró a partir de la transición, fue que las cosas eran ciertamente así, pero tampoco nada era tan fácil como podía parecer a primera vista. Ese es el único defecto que cabe reprocharle a don Segismundo: a pesar de sus cautelas, de sus prevenciones y cortafuegos, en su obra todo resulta demasiado evidente, demasiado transparente. Hay más hilos, de distinta naturaleza y grosor, en la trama del tapiz de la vida. Detrás de los enmascaramientos, las falacias, las coartadas y las sublimaciones ideológicas que nos ofrece a diario la escena política, no están solo la economía descarnada y la represión de una pulsión sexual o de un instinto de muerte. La sustancia de que está hecha la realidad es más compleja.

Constatarlo no es quitar ningún mérito al trabajo de Freud: él descubrió el continente virgen del inconsciente. Si se colocó a sí mismo a la altura de Copérnico y de Darwin, no hubo en ello exageración ni autobombo. Los tres fueron pioneros. El tiempo ha sometido sus obras a correcciones severas, pero sin ellos la conciencia que tenemos de nosotros mismos, nuestra civilización, estaría muy lejos, mucho más atrás del punto (precario, lo concedo) en el que nos encontramos.

Paco Rodríguez de Lecea

Notas:

Fuente:  http://www.nuevatribuna.es/opinion/paco-rodriguez-lecea/freud-marx-y-demas/20150911131126119980.html

13 de septiembre de 2015.  ESPAÑA

Filosofar a martillazos (1)

Al final de la vida de Nietzsche su obra cobra importancia dentro del campo de la filosofía a tal grado de ser uno de los autores más influyentes en el mundo contemporáneo.

Despojado de mi último velo de ilusión -el poder de las ideas– contemplo con terror el “vacío”, pero todavía me aferro a la existencia, pues el solo hecho de vivir es lo único que me resta en el destrozado panorama del intelecto.- Nietzsche

El título de este ensayo quizá genere para el lector la idea confusa de que filosofar a través del martillo es la actividad humana de hacer un ejercicio reflexivo con violencia o con sangre, bajo la falsa idea de que el conocimiento con sangre entra. Sin embargo, esto no es así. A lo que se refiere el título, es a filosofar para recomponer, para reflexionar y transformar las ideas en aras de mejorar y de construir nuevas verdades. A esto Nietzsche le llamó “filosofar a martillazos.”

Suena irónico que Friederich Wilhelm Nietzsche no haya sido reconocido originalmente como filósofo, sino más bien como filólogo, es decir, alguien que estudia el sentido de los textos o dicho en otras palabras quien interpreta lo que el autor de una obra puso o quiso poner en ella. Sin embargo, al final de su vida, su obra cobra importancia dentro del campo de la filosofía a tal grado de ser, muchos años después, uno de los autores más influyentes en el mundo contemporáneo. Hoy día es imposible estudiar filosofía sin transitar por la fascinante obra de Nietzsche.

Nietzsche tuvo una vida azarosa, ya que quedó huérfano de padre a los 5 años y a los 25 ya era todo un catedrático en la Universidad de Basilea en Suiza. Enamorado de Lou Andreas Salomé, es mal correspondido al casarse ésta con un amigo cercano de Nietzsche; hecho que lo convierte en misógino empedernido el resto de su vida. Enfermo de sífilis muere en 1900.

No es fácil entender las obras de Nietzsche, es posible que por los fuertes dolores que le provocaba su enfermedad (sífilis), le era difícil escribir en forma continua, sino más bien como una especie de aforismos. Aborda un tema en media o una cuartilla y lo desmenuza con tal fuerza que el lector para poder entender lo que el autor dice, tiene que leer una y otra vez.

Pero una vez que se ha entendido el concepto, quien lo lee queda maravillado con ese ejercicio intelectual. Desentrañar lo que Friederich plantea no es cosa fácil, hay en él grandes aciertos pero también evidentes contradicciones casi en párrafos seguidos. Esto lo convierte en un autor fascinante. Es probable que quien lo lea por primera vez, sin tener elementos filosóficos previos en torno a sus posturas, no entienda nada. Absolutamente nada.

José Luis Ripoll Gómez

Es Doctor en Derecho egresado de la UNAM y profesor universitario.

Notas:

Fuente:  http://sipse.com/opinion/filosofar-martillazos-1-columna-jose-luis-ripoll-gomez-169001.html

11 de septiembre de 2015. MEXICO

Manuscritos Hebreos ilustrados (VII)

EL SIGLO XIII LLEGA A FUNDAR UNA CONCEPCIÓN DE LA belleza sobre bases hilemórficas (es la teoría filosófica ideada por Aristóteles y seguida por la mayoría de los escolásticos), incluyendo en esta visión las teorías de lo bello físico y metafísico elaboradas por las estéticas de la proporción y de la luz.
Para entender el punto de evolución representado por estas conclusiones, hay que tener presente otro aspecto de la sensibilidad estética medieval, el más típico, quizás el que mejor caracteriza la época, dando una imagen de esos procesos mentales que consideramos

por excelencia: se trata de la visión simbólica - alegórica del universo”

HILEFORMISMO:(Sistema creado por Aristóteles para explicar filosóficamente la constitución esencial de los cuerpos. Tiene un doble fundamento: uno metafísico y el otro empírico; donde el primero afirma que entre el ser en acto y la nada está el ser en potencia, mientras que el empírico se basa en el hecho observado de los cambios sustanciales de las cosas, cambios de fuego en agua, de oro en tierra) De manera que a la parte potencial y permanente de los cuerpos la llamó <

> (concepción que adoptó Maimónides)

EL HOMBRE JUDÍO vivía dentro de una estructura social centrípeta, con el concepto unipersonal desarrollado sobre la base del libre albedrío y la reflexión dentro de la concepción mística, en un mundo poblado de significados, con representaciones dirigidas a una verdad superior. Simbolismo y alegoría en los Manuscritos se instalaron como medio de un sistema pedagógico, siguiendo una cadena de causas y efectos.

No obstante en el siglo XII se comenzó a desarrollar en el hombre un interés por la Naturaleza y a partir del siglo siguiente, mediante la aplicación de los principios aristotélicos, se comienza a definir la representación de formas concretas que orientaron a los Ilustradores hacia la apreciación y composición de diferentes motivos que la Naturaleza le ofrecía, dando lugar a la formación de una estética de tipo realista, no del todo conscientes, y que dieron lugar a la satisfacción de exigencias de proporciones objetivas, que a su vez estaban sometidas a exigencias ópticas.

EN EL SIGLO XIII la representación toma en cuenta la psicología de la visión. Este punto de vista, que presuponía la experiencia visual subjetiva de un observador, es de suma importancia en el caso de los Manuscritos Ilustrados. Este criterio llega a la Edad Media desde la época clásica griega, cuando Fidias había plasmado su Atenea de tal forma que desde cerca la parte inferior de la escultura parecía corta, pero vista desde abajo hacia arriba, en una dirección de 60º, desde la vista del ojo del ateniense, resultaba de dimensiones correctas.

Los Ilustradores concibieron mediante la representación pictórica la satisfacción de una cualidad objetiva a través de lo bello y el feligrés con su sensibilidad lograba introducirse en el mundo místico en que estaba imbuido que a través de dichas representaciones permitieron dejar una impronta en futuras generaciones, en lo que a raíces se refiere.

LOS JUDÍOS DE ALEMANIA Y NORTE DE FRANCIA (ASHKENAZÍ)
El destino errante del pueblo judío, tuvo diferentes expresiones a través de la historia, si bien al principio de la Edad Media poblaron el Asia Menor y luego la España musulmana, en el siglo XIII la mayoría del su pueblo, por primera vez en la historia, residió en Europa y no en Asia Menor.

El destierro, con todas sus implicancias fue una parte importante de la forma de vida de los judíos a través de la historia, en el Manuscrito Ilustrado de la (original en la Biblioteca de la Universidad estatal de Hamburgo, Alemania, ha quedado plasmado la dramática escena donde se representa a las mujeres y los niños viajando en el carro, con los pocos bártulos que el espacio disponible permitía, con sus animales de corral; mientras los hombres, ancianos y más débiles tenían que emprender el camino a pié en marcha hacia un nuevo destino. Son emigrantes de una ciudad de Alemania aprox. 1427.

En la escena están representados todos los personajes, aunque sorprende visualizar a los mismos descendiendo desde derecha hacia la izquierda, probablemente siguiendo la dirección de la lectura de los textos hebreos (de derecha a izquierda).

La composición fue hecha por manos expertas en el ejercicio de la profesión, con pinceladas de colores con diferentes planos de aplicación, no se ha definido el contorno de las figuras, como era usual en la temprana Edad Media, las flores de color blanco se han representado mediante pinceladas cortas, los cerros matizados de color marrón – pardo Desde el siglo VIII hubo asentamiento judíos en Alemania, Norte de Francia e Italia donde los judíos mantuvieron estrechas relaciones comerciales con las tierras árabes y desde donde se desarrolló el flujo cultural judío con la Europa Cristiana.

DESDE EL SIGLO IX, libros y manuscritos hebreos fueron compuestos en Sicilia, y el Sur de Italia, escritos rabínicos florecieron sentando las bases científicas y filosóficas en Europa, bajo el dominio de los bizantinos, normandos, germanos y franceses a través de la historia hasta el siglo XIII.

Los judíos, tenían un sistema de vida (político y jurídico) independiente, respondiendo a una entidad socio-legal, en cuyo seno se desarrolló la corriente filosófica medieval judía y donde tuvieron cabida las conclusiones de Maimónides que luego fueron desarrolladas por LEVI BEN GERSON (1288-1344) nativo de Provenza, quién escribió de acuerdo con la teoría de grandes sabios de origen cristiano de la Edad Media acerca de la aplicación Aristotélica sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de la profecía, la influencia de las esferas celestes sobre el mundo terrenal, la creación y los milagros, a veces en contradicción a lo escrito por Maimónides, siguiendo una concepción científica del universo en un contexto Aristotélico, armonizando razón con religión como nunca antes se había concebido.

POR SU ORIGEN ORIENTAL Y BAJO LA INFLUENCIA DE LOS PUEBLOS ISLÁMICOS, los Judíos vivieron en la Edad Media una época de esplendor (descripta más arriba) y donde se forjó una visión estética muy distinta a la concebida por los judíos que vivieron en Europa.

En efecto, a través de los Manuscritos Hebreos Ilustrados se puede apreciar la influencia del cristianismo, en cuanto al predominio de la idea sobre la forma, de la iconografía sobre la estética. La principal fuente de inspiración de los Iluminadores fue el Antiguo Testamento de la Biblia, desde donde se eligieron episodios bíblicos con su efecto simbólico, basados en comentarios rabínicos, de significado literal o esotérico.

LOS MANUSCRITOS HEBREOS Ilustrados formaron parte de Libros de Oraciones de la liturgia religiosa, Biblias, Libros de Relatos del ritual de Pascuas (Hagadot), códices, actas de matrimonio, y diversos documentos de carácter público como las actas de matrimonio (ktubot).

LOS MANUSCRITOS emergen por primera vez en el área Franco-germana durante el siglo XIII, tomando en cuenta los primeros que fueron preservados y sin tomar en cuenta los primeros ejecutados, pero que por obvias razones, no se han llegado a conocer o difundir.

Se debe tomar en cuenta que dentro de esta área de influencia se debe incluir a Italia, con la salvedad de que su producción se reveló más tarde.

La comunidad Judía, inclusive los altamente educados, banqueros y prestamistas, se encontraban asimilados a las altas esferas culturales de sus vecinos (gentiles) que en esa época comenzaron a demostrar ansiedad para coleccionar dichos Manuscritos, ejecutados por los más experimentados escribas e Ilustradores, sin fijarse en costos. En esa época dicho interés se extendió a coleccionistas de ejemplares de la liturgia cristiana, manuscritos hebreos, de escritos de filosofía, tratados de medicina, etc. Tal es el caso de la Biblia de origen judío que fue adquirida por uno de los Médici y que se encuentra en la Biblioteca Laurenziana de Florencia del Ministerio per i Beni e le Attivitá Culturali, iluminada al estilo cristiano por Francesco Rosselli, quien, produjo otros Manuscritos Ilustrados de alta calidad.

Notas:

Fuente: http://www.aurora-israel.co.il//blogs/israel/Mundo_Judio/2365.html

11 de septiembre de 2015

Videos gratuitos de 10 filósofos más importantes de la historia

Videos gratuitos para estudiar a 10 de los filósofos más importantes de la historia

Karl Marx, Aristóteles, Sócrates, René Descartes e Immanuel Kant son algunos de los filósofos que podrás estudiar en los siguientes videos

Immanuel Kant, Aristóteles, Jean Paul Sartre, Karl Marx, los Sofistas, René Descartes o Thomas Hobbes son nombres que nunca faltan en los cursos de filosofía. Como sabemos que comprender sus teorías puede convertirse en un dolor de cabeza para más de un estudiante, desde Universia México recopilamos una serie de videos de YouTube para estudiar a cada uno de estos filósofos de manera más dinámica. ¿Listo para empezar?

1. Sócrates. Este filósofo clásico es considerado uno de los más grandes exponentes tanto de la filosofía occidental como de la universal. Pese a no dejar ninguna obra escrita, se conoce que sus reflexiones se centraron en el ser humano, especialmente en la ética.

https://www.youtube.com/watch?t=18&v=CkqHg4EaaZY


2. Platón. Discípulo de Sócrates, este filósofo fundador de Academia abordó infinidad de temas en sus trabajos en formato de diálogo, entre los que destacan: filosofía política, epistemología, cosmología, filosofía de la educación, etc.

https://www.youtube.com/watch?v=F8vPBJAdBIs


3. Aristóteles. Junto con los dos filósofos anteriores, Aristóteles sentó las bases a toda la tradición filosófica europea. El rigor de su metodología, así como la amplitud de temas que abarcó, hacen que Aristóteles sea considerado el primer investigador científico en el sentido moderno de la expresión.

https://www.youtube.com/watch?v=Q_nVH0-UhFY


4. Thomas Hobbes. Su obra “El Leviatán” fue determinante en el desarrollo de la filosofía política occidental. Nacido en abril de 1588 en Reino Unido, Hobbes es considerado el teórico por excelencia del absolutismo político.

https://www.youtube.com/watch?v=hMMJw7WnR1w


5. René Descartes. El autor de frases como “pienso luego existo”, es considerado uno de los padres de la filosofía moderna. Cuestionar mucho de lo propuesto hasta el momento, le costó a este filósofo francés ser perseguido en más de una oportunidad.

https://www.youtube.com/watch?v=hP9uWUO3ivI


6. Karl Marx. Nacido en Alemania en 1818, Marx fue uno de los filósofos, intelectuales y militantes comunistas más importantes de la historia. Incluso su pensamiento es tal vez uno de los que más incidencia tuvo en la historia.

https://www.youtube.com/watch?v=9VB8PDMKVy8


7. Los Sofistas. Pese a que con el tiempo ser sofista dejó de ser visto con buenos ojos, en sus comienzos se trató de un grupo de pensadores que enseñaban habilidades como la retórica o la dialéctica a los ciudadanos.

https://www.youtube.com/watch?v=pAuzmX9hR-s


8. Jean Jacques Rousseau. Nacido en Ginebra (Suiza) en 1712, Rousseau es considerado uno de los grandes pensadores de la Ilustración, aunque cabe precisar que algunas de sus ideas distan de este movimiento cultural e intelectual que tuvo lugar en Europa.

https://www.youtube.com/watch?t=11&v=zJMMZLpnBgk


9. Jean Paul Sartre. Este filósofo y escritor francés fue uno de los más grandes exponentes del existencialismo. Entre sus principales obras filosóficas destacan: “La trascendencia del ego”, “La imaginación” y “El ser y la nada”.

https://www.youtube.com/watch?v=zTCRg7tiRnA


10. Immanuel Kant. Nacido en Alemania en abril de 1724, Kant es considerado por muchos uno de los filósofos más destacados de la época moderna. A Kant también se le considera el fundador de la filosofía crítica.

https://www.youtube.com/watch?v=2NniK2YmHd8

Notas:

Fuente: Universia México

http://noticias.universia.net.mx/educacion/noticia/2015/09/09/1130958/videos-gratuitos-estudiar-10-filosofos-importantes-historia.html

9 de septiembre de 2015.  MEXICO

Sobre el humanismo

A raíz de la foto del niño sirio que el mar expulsó a la costa turca y sirvió para que el mundo tomara conciencia de la historia de muerte que el siglo XXI está escribiendo, o para que esa historia fuera visible para todos, inocultable, Horacio González escribió ayer, en este diario, un texto sobre la necesidad de recuperar los valores de la vida, de una y de todas, y así volver a pensar el humanismo. Este texto se inspira en el suyo. Tenemos, hoy, en Suramérica, una tarea filosófica urgente. Volver a pensar acerca de la necesariedad del sujeto, del humanismo y de la praxis. Con ese motivo, estas líneas.

Hay ser porque el hombre se pregunta por el ser. ¿Qué otro ente intramundano podría hacerlo? Si sacamos al hombre del mundo, ¿qué queda? Un ser del que nadie se hará cargo. Quedan los animales y las piedras. No hay lenguaje, no hay semiología, no hay textos, no hay ontología del presente, no hay despresencia en la presencia, no hay acontecimientos. Sólo hay un ser in-preguntado. Y ni siquiera hay quién pregunte por qué nadie se pregunta por el ser. No hay significantes. No hay sentido.

¿Qué es el humanismo? El simple hecho de que el mundo está habitado por el hombre. Ese hombre pregunta y se pregunta. Ese hombre es humano e inhumano, dos categorías tan comprometidas entre sí, tan entremezcladas que no pueden disociarse. Ese hombre trae el sentido. Crea y fundamenta todo lo que luego lo creará a él, condicionándolo. La alienación. El hombre es sólo fundamento de su mundo. ¿Sujeto constituyente? Claro que sí: de sí mismo y del mundo que crea. Crea a Dios. Y luego lo reencuentra en todas partes. Dios, en la historia de la filosofía, es el cogito en Descartes, la sustancia en Spinoza, el sujeto trascendental en Kant, la sustancia-sujeto en Hegel, la materia designada como proletariado redentor en Marx, la voluntad de poder en Nietzsche (o el superhombre: Übermensch), el inconsciente en Freud (si alguna vez alguien llegara a saber a qué se referían Freud y su reformulador Lacan con esto), el Ser en Heidegger (¡por supuesto! en nadie es más clara la cuestión), el ente antropológico en Sartre, la estructura en Althusser, el poder en Foucault, el texto en Derrida.

De todo esto, a mí, pensador argentino, situado, habitante de la ontología de la pobreza, del hambre y de la injusticia social, ¿qué me interesa de modo primero? Una praxis humanista contra el humanismo de la modernidad. La rebelión contra la modernidad es parte de ella. El sujeto de mi praxis necesita ser libre para actuar. Si advierte que tiene que rebelarse ahí empieza su libertad, su conciencia crítica. La primera certeza del sujeto crítico es que el humanismo del dominador es inhumano con él. Le responderá con su odio. Si lo derrota, se adueñará del poder. Posiblemente surja su inhumanidad (si ya no surgió en la lucha). Pero la historia es eso. Es lo que dice la vieja palabra griega agon: enfrentamiento, conflicto, antagonismo. El escenario histórico no es el de las diferencias que semejan un cielo estrellado, en que cada estrella ilumina a otra y todas expresan una armonía, un respeto por las diferencias que constituye un universo en que cada una de ellas surge en tanto diversidad enriquecedora. No, el escenario histórico es el de los campos antagónicos diferenciados. La diferencia es agon. El agon puede superarse por el diálogo, los acuerdos, los tratados de paz. Pero se trata de un momento subalterno, no fundante. Lo fundante es el agon.

En suma, el humanismo es lo que hace el hombre. Sin el hombre no habría sentido ni pregunta por el ser ni poder relacionante entre las cosas. Pero este hombre –el de la modernidad– ha hecho una historia catastrófica, como dice Benjamin y bien. También la había hecho el hombre anterior al surgimiento de la subjetividad. El capitalismo se define por lo fáctico (siglo XV) y la centralidad subjetiva (Descartes). Las luchas contra el capitalismo también. Esas luchas son parte de la modernidad en tanto sometimiento a sus conquistas. Los territorios que el conquistador europeo hizo suyos, han –incluso– posibilitado el despegue de la modernidad. Somos en tanto expoliados. Pertenecemos a la modernidad en tanto víctimas del saqueo colonial y neo-colonial. El sujeto cartesiano nunca ha sido nuestro. Hemos sido parte de su surgimiento en condición de víctimas. Los países que han padecido el colonialismo son las víctimas del sujeto cartesiano. Si el hombre europeo pasa del estado de apertura al ser al de amo de lo ente, en ese pasaje se decide el destino de los países subalternos. El amo de lo ente (que es el sujeto capitalista occidental) se arroja a la conquista de lo ente des-oyendo la voz el ser. El ser (según Heidegger) se retira. Algo que –para nosotros– no tiene importancia alguna. Somos la periferia, lo lateral y subalterno de esa Europa que habla en griego y en alemán para expresar cuestiones en las que jamás nos tuvo en cuenta. Hemos sido entes. Hemos sido, no pastores del ser, sino seres despojados, rapiñados, saqueados por los amos de lo ente. Nuestro humanismo será una conquista heroica pues deberá partir de menoscero. De lo que Europa hizo y nos llevó a creer de nosotros. Que éramos bárbaros, seres ajenos a la cultura. No creo que Heidegger haya pensado jamás en nuestro mundo de entes subalternos. No formamos parte de la historia del ser. El ser nace en Grecia, entre los presocráticos, y culmina en la centralidad de Occidente, Alemania. Nuestro humanismo, por nacer en la tierra de los humillados y ofendidos, será eso, humanismo, pero no será mejor que el otro, que el de los opresores. Todo humanismo es, a la vez, en el mismo surgimiento, inhumanismo. La justicia estará siempre del lado de los sometidos. Pero aún los sometidos llevan en sí lo inhumano conviviendo con su humanidad. Una cosa es una rebelión social justa. Otra es la ontología del hombre. Ontológicamente el humanismo que proponemos es también inhumano. Es la condición del ser humano. Es su ser.

En suma, el humanismo es todo lo que hace el hombre. Y todo lo que lo hace a él. El humanismo no es el “genio bueno” de nada. El humanismo es en sí inhumanismo. Si hay un Dios no lo podemos saber. Sería una petulancia afirmar que no lo hay. El ateísmo es otra forma de teísmo. Si no creo en algo estoy afirmando que ese “algo” existe, aunque yo no crea en él. Nada sé ni puedo saber de Dios.

Algo puedo saber del ente antropológico. Por de pronto que –el día en que desaparezca– quedará la naturaleza, el estruendo y no el sentido. Es por el hombre que un sentido le adviene a las cosas. Esto no lo diviniza porque se trata de un ente condenado a desaparecer y que durante millones de años estuvo ausente. Es radicalmente finito. No tiene ninguno de los atributos de Dios. Apenas si construye un “mundo” que cada vez controla menos. Que –cada vez más– lo controla a él. Porque cuando hablamos del “hombre”, no hablamos de “el Hombre”. No hablamos de un universal. No hay humanitas. Hay hombres y hombres. Son todos distintos. Todos, entre sí, establecen diferencias. Cada uno es diferencia del otro. Cada uno –es cierto– es des-presencia en la presencia del Otro. Esa des-presencia es negación, es conflicto, antagonismo. Después, en el mundo que habita el hombre, están los medios de comunicación, el poder nuclear y el arte. Los medios lo controlan. El poder nuclear acaso lo destruya. Y el arte se ha transformado en pura mercancía.

Si el humanismo inhumano del imperio gana otra vez (y sigue ganando), si ya no creo en la posible creación de un mundo histórico en que sea derrotado y superado por una forma social más justa, si ni siquiera –por los fracasos terribles de los intentos por hacerlo, que sólo han consolidado mundos cruentos y crueles, a menudo superiores a su crueldad– soy capaz de imaginar cómo sería ese mundo en que se respetarán la vida y los derechos de los seres humanos, ¿que me resta por hacer? Hay que luchar contra la brutalidad de los poderosos. Conseguir que todo sea menos brutal. Incomodarlos. Hacerles saber que sí, que acaso ganen otra vez, pero que no nos engañan. No luchan por nada trascendente. Ni por la libertad, ni por la democracia, menos aún por los derechos humanos. Mienten. Luchan por la buena salud de sus billeteras. Por el dinero y por el poder, aliados eternos. Pueden ser buenos y democratizarlo todo. Pueden aceptar críticas. Son democráticos y las escuchan. Que las mujeres sigan su camino de libertad. Serán, ellos, entusiastas feministas. Que se casen los gay y las lesbianas. Irán a sus bodas. Que los ecologistas defiendan el planeta que ellos necesitan destruir. No importa: son democráticos. Que aquéllos libremente lo defiendan. Ellos, libremente, seguirán devastándolo. Hay una sola cosa que no democratizarán jamás: la riqueza. Democratizar la riqueza es algo que los líderes de las potencias occidentales jamás harán. Tampoco quieren compartirla, de aquí la furia contra los ilegal aliens (inmigrantes indeseados). Si eso hicieran no serían lo que son. Los dueños del mundo. Los que pueden declarar guerras, invadir países, matar y torturar. Esa es su esencial brutalidad, su brutalidad constitutiva. Cada paso que demos contra ella será un triunfo. Cada pequeña dificultad que le opongamos. Cada lugar donde no los dejemos entrar. Cada vida que salvemos. Cada una de estas cosas será un triunfo. Un pequeño “palacio de invierno” que no esconde a Stalin en sus entrañas. Porque no tomaremos el poder y Stalin es fruto del poder. ¿Qué poder podríamos tomar? En este mundo globalizado, en este mundo sometido al espionaje del Big Brother Panóptico, no hay Palacio de Invierno. No está en ninguna parte. El poder, en cambio, está en todas. Que cada vez esté en menos será el objetivo de nuestros pequeños-inmensos triunfos. De nuestros pequeños-inmensos sueños.

Notas:

Fuente:  http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-281029-2015-09-06.html

8 de septiembre de 2015.  ARGENTINA

El valor de aprender

“Aprender a ser uno mismo es más importante que saberse todos los libros del mundo. Esa es la verdadera cultura, el cuidado de uno mismo. Aprender es tener curiosidad, preguntarse si las cosas y nosotros mismos podríamos ser mejores. Atreverse a saber es seguir vivo y joven”.

Así comenzaba Ángel Gabilondo, antiguo Rector de la Universidad Autónoma de Madrid y exministro de Educación, hace unos años, su conferencia en el Aula de Cultura de la cárcel de Valdemoro, en Madrid. Más de un centenar de presos y un grupo de voluntarios sociales compartieron algunas reflexiones sencillas y profundas con este gran humanista.

Vivimos en un mundo enfermo, como decía Montaigne, entre otras cosas por la falta de amistad y por la falta de comunicación. Para la salud hace falta ese algo más, porque hay quien no tiene enfermedad pero no tiene salud.

Van quedando pocos espacios para la palabra. Es urgente recuperarlos, pues la verdad, como se expresa en “El Banquete” de Platón, es algo que no poseemos ninguno, sale del diálogo. Para ello hay que dejar hablar.

“No es tanto que hables de algo sino que algo te hace hablar, no es hablar del amor sino hablar como un enamorado, hablar de aquello que vives y sientes. La palabra sirve para expresar lo justo. Decir lo que piensas, hacer lo que dices, que tu palabra esté a la altura de sus hechos. Tener palabra… si conoces a alguien así, no lo abandones nunca”, afirmaba Gabilondo.

Se trata de aprender a elegir, porque gobernarse a uno mismo es aprender a preferir. A veces es pasear, pensar, hacer deporte; otras, mirar, escuchar, conversar, tener actitudes de amistad. Ser culto es también buscar la sencillez de una vida cuidando de uno mismo. Cuando estamos atentos, las cosas nos despiertan emoción, afectos, ilusión, deseo.

Es muy sana cierta distancia de sí mismo, el cultivo del silencio, imaginar, soñar. Se trata de que el pensamiento sea una forma de vivir. Hay que hacerlo, es un gesto.

Porque nadie aprende a nadar sin mojarse, ni se engorda por ver libros de cocina, hay que hacer el movimiento.

La cultura no es una actividad mental. Es el cuidado y cultivo: sembrar, regar, esperar a que fructifique. ‘La amistad es el valor absoluto del aprender, de compartir algo con alguien, la palabra compartida. Vuelen cuanto antes de aquí, lo mejor posible, los necesitamos”. 

Notas:

Fuente:  http://www.lanacion.com.co/index.php/opinion/item/257868-el-valor-de-aprender

6 de septiembre de 2015.  COLOMBIA

El paradigma de Platón

En Guerrero necesitamos de más y mejor diálogo, de mejores políticos que sepan articular el acuerdo en lo fundamental para orientar los destinos del pueblo, de un saber político que desarrolle todos sus elementos, que entreteja los hilos de una organización de las comunidades, de los municipios y de la entidad para que la democracia sea funcional y productiva, de un gobierno de leyes, que sustituya los caprichos y ocurrencias de gobernantes interesados más en ellos mismos que en el bienestar del propio pueblo. Ya es tiempo de que se abandone la caverna de la miseria del subdesarrollo individual para lograr un pleno desarrollo social y colectivo, hay recursos, hay talento, ha faltado ese detonante que impulse al beneficio común.

La tradición del pensamiento occidental ha señalado que el desarrollo filosófico y político no es más que una serie de notas a pie de página a la filosofía de Platón. Es fuerte y puede parecer hasta injusto, pero sin duda, en los grandes paradigmas y desarrollos, en sus rupturas y avances, podríamos encontrar cierta verdad en ello, aunque para mi gusto agregaría la referencia de Aristóteles. Así tendríamos que asumir la tríada Sócrates-Platón-Aristóteles como una raíz del que surge un gran tronco de pensamiento y acción con diversas ramas y hojas.

El modelo dialógico que Platón construye se instala en la realidad misma, con una dirección hacia la Idea, hacia la forma universal. Los problemas y los personajes viven entre sí y hablan para los otros. Es un tiempo siempre presente. Sus preguntas son una indagación de conjeturas presentes. Hay duda, vacíos, contradicción, negación, no siempre una respuesta o solución, emplea la figura socrática como seducción e interlocutora de personajes representativos de los tópicos que aborda. Los diálogos de Platón tienen carácter, son sugestivos, sugerentes y provocativos, la pregunta ¿qué es esto? Anida en el corazón del lenguaje, funge como pivote de todo el cuerpo humano y social hasta alcanzar el pensamiento, va de lo común real a lo indefinido e indeterminado.

Detrás del diálogo, como un aguijón del asombro, hay o existe un deseo que se vuelve necesidad, que aguijonea la acción, que demanda una respuesta, que busca un pensamiento que muestre el punto de convergencia, común, aun cuando sea negativo, el mundo de lo incierto. Hay una constante dialéctica negativa del lenguaje y de la acción, de la reconstrucción o interpretación de un tema específico. Que siempre nos enriquece, reposiciona y hace crecer el pensar, el decir y el hacer.

Platón desplegó su pensamiento político en diversas obras, de las que destacan República, El político y Las Leyes. En cada una de ellas muestra sus intensas ideas en sus etapas de juventud, madurez y vejez.

(.(JavaScript must be enabled to view this email address) @evizarretea)

Notas:

Fuente: http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2015/08/31/index.php?section=opinion&article=003a1pol

4 de septiembre de 2015.  MEXICO

El compromiso político

El pensador Kant con su giro copernicano del pensamiento filosófico, aportó datos muy importantes a la ciencia y la vida, que podrían ayudarnos a meditar con profundidad los sucesos actuales.

El pensador Kant con su giro copernicano del pensamiento filosófico, aportó datos muy importantes a la ciencia y la vida, que podrían ayudarnos a meditar con profundidad los sucesos actuales. Los que interpretaban al profesor Kant después de publicar su “Critica de la razón pura’’ en 1781, decían: “A este mundo inmoral nos ha llevado la hegemonía de la economía por encima de la política, y la maquiavélica desvinculación de la política respecto de la ética’‘. Precisamente, aquel hombre hoy considerado erudito, aburrido, metódico y sistemático, ya se anticipaba a nuestro tiempo con su pensamiento en ascuas. Tal vez su moral del deber, no haya sido interpretada anteriormente en profundidad por algunos pensadores teológicos ¿Hoy en día la gente se compromete seriamente por la política o corre tras intereses aparentes? La palabra política ya parece una mala palabra. El imaginario colectivo la suele asociar casi instantáneamente con el crimen, desempleo o subempleo, negocios turbios, corrupción institucionalizada y los abusos impunes de una banca. Y, es en este contexto, cuando una persona saludable prefiere ocuparse de sus hijos, esposa, y pasarla bien en familia. No hay nada mejor que el acompañamiento de una buena familia bien educada y bien constituida.

Justamente, a ello se refería Kant con su moral del deber: “Si alguien decide hacer frente a estas cuestiones no será sólo por ganas, sino por deber’‘. Sin embargo, nuestro mundo actual no vive inspirado en los principios que preocupaban en las épocas del joven Kant, sino bajo la óptica de un mundo amoral, legado primordial de Nietzsche: “Un mundo de fuerzas físicas carentes de significación ética’’ ¿El hombre de hoy se desvive por los interés altruistas comprometidos con el destino del universo y de la acción general? Si la Filosofía, educación, ciencia, no me ayudan a mejorar la calidad de vida, es porque no me sirven para nada. El joven Nietzsche se rompió la cabeza para desmoronar principios, subestimando que la ausencia de códigos claros, destruyen los hechos. Si no hay hechos objetivos claros a los que deba atenerme no hay nada. Hoy, cualquiera dice cualquier cosa, porque se niegan hechos. Es difícil sustituir a la moral porque solamente el vacío será el gran agujero negro que se adueñará de la tierra. ¿Cuál es el imperativo o hecho que identifica a la humanidad actual?

Veamos un ejemplo concreto: En el mundo de la Web se hace política por internet. Los blogueros que se esconden detrás de un “nickname’’ para decir cualquier cosa, insultos, hostigamientos, al que Eco calificara de “imbéciles’‘, ahora se les pide límites. Y, muchos pensadores que ahora dicen basta, eran los que se creían inspirados y seguros, bajo la ley del más fuerte. La falta de límites alimentada por el vaciamiento hacia las instituciones, dejó intelectuales mediáticos con mucho currículum, pero poco oídos. Tal vez por ello, los blogueros ocupan cada vez más ese espacio, con el insulto típico en los diarios ¿Será éste el imperativo categórico actual? Y, por ello, es que Kant todavía resuena con su mensaje imponente: “El compromiso político es un deber moral’‘.

A este compromiso político lo hace cada ciudadano desde sus principios. El imperativo categórico actual bien podría ser: “Insulta y Roba’‘. El insulto es violencia y Hannah Arendt comprobó como la violencia y poder se diferencian, pero normalmente aparecen juntos. Toda violencia ya sea física o verbal, de alguien que da la cara o se esconde en anonimato con algún seudónimo, puede ser justificada, pero nunca será legitimada. El poder no necesita justificación, necesita legitimidad. Decía Arendt en su libro sobre la Violencia: “El clímax del terror se alcanza cuando el Estado policial empieza a devorar a sus propios hijos, cuando el ejecutor de ayer se convierte en la víctima de hoy’‘. En un momento cuando los blogueros servían a los intereses del poder se les pagaba, ahora como no se los puede frenar, resulta mejor controlarlos. Sin embargo, el Estado policial rara vez funciona en la realidad, para identificar anónimos y enviarlos a la cárcel, como quiere hacer un proyecto de ley en nuestro país, para controlar esta situación. Y, como medio de descarga, sirve por un momento fugaz que obstaculiza. La mejor salida no está en el odio, sino en el compromiso.

El mejor camino no es la censura, sino en apostar a la educación del pueblo con educación intelectual de calidad. Ayudarlo a ser persona valiéndose por sus propios medios. Es pasar del “Estado del terror’’ al “Estado emancipador’‘, del super “Estado Fuerte’’ del control, al super “Estado comprometido’’ del imperativo categórico del bien. Ver con los ojos de Hegel y de Marx con poder de negación esta afirmación: “El mal no es más que una manifestación temporal de un bien todavía oculto’‘. Esta verdad oscura que Kant con su lógica dificilísima intentó vislumbrar.

Notas:

Fuente:  http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=683206

4 de septiembre de 2015.  ARGENTINA

La filosofía en los asuntos humanos

De acuerdo a Platón, el inicio de la filosofía comienza por el asombro (‘Thaumadzein’), por ende, el filósofo se hace como tal a partir del mismo. Este suceso que experimenta el filósofo no trata de una relación con una cosa particular, sino que, como diría Soren Kierkegaard, se trata de la experiencia de la no-cosa, en otras palabras: la experiencia de la nada. La experiencia de la no-cosa, resulta ser muda, pues no hay forma de traducirla en palabras.

Este es el ‘pathos’ (algo que se soporta) del filósofo, pero el mismo no le lleva a una serie de verdades absolutas a las cuales el resto de la humanidad no tiene acceso, pues, tan pronto pasa este estado de asombro, el filósofo no es capaz de realizar afirmaciones axiomáticas, sino que más bien hace preguntas. Pero no cualquier clase de preguntas, sino aquellas que no se pueden responder.

¿Qué es el ser?, ¿qué es la nada?, ¿cuál es el fin último de la vida?, etc. Cuando estas preguntas acosan la cabeza del filósofo, las reglas del sentido común no tienen validez, son cuestionadas, puestas en duda. Esto provoca que el filósofo termine separado de la polis, de la multitud, no puede ser parte del terreno político, pues su experiencia muda no puede traducirse en la ‘doxa’ (opinión), la cual hace al hombre un ‘zoon politikon’ (animal político).

Por así decirlo, el filósofo carece de una ‘doxa’ distintiva, no obstante su ‘pathos’ le salva del dogmatismo en el que caen las mayorías, pero lo resigna a la soledad, en conclusión: sale de la vida política. Esto no impidió a Platón afanarse en buscar un vínculo entre la filosofía y la política. Varios de sus trabajos aportaron valiosos criterios y reglas para analizar el mundo de los asuntos humanos, de la vida política. Prueba de que ni el mismo Platón ni ningún otro filósofo puede tolerar el ‘pathos’, cargado de soledad, al fin y al cabo somos seres sociales.

Añadido a esto, en la vida privada no podemos ‘brillar’, solo en la vida pública es donde nuestra ‘doxa’ llega a tener valor alguno, pues solo ante el otro(a) es que mi ‘doxa’ es valorada y viceversa. El resultado final parece indicar que el conflicto entre filosofía y política no es más que un problema interno del propio filósofo.

Su salida de la vida política es una decisión particular de dejar de ocuparse de los asuntos humanos, para pensar los asuntos divinos. Sin embargo, el filósofo debe reconocer que es un mortal más. Es de este reconocimiento que surge el otro posible camino tras la experiencia del ‘thaumadzein’. Como ya se dijo, al hacerse las preguntas sin respuesta, el nuevo filósofo rompe con el dogmatismo dominante y las soluciones que este brinda para los problemas de la vida cotidiana, de aquí en adelante hay una bifurcación, y uno de estos caminos que solo puede acaecer tras el reconocimiento de mi ser como algo temporal y mortal, me encamina a pensar lo humano.

De allí en adelante es cuestión de redescubrir aquellos criterios y reglas de los filósofos del pasado y presente —pues se hace preciso conocer la tradición— con los que podemos hacer frente a los problemas de nuestra época. Como lo pondría Slavoj Zizek: ‘¿Cómo nuestra época, aparecería a su pensamiento?’. Ya sea el pensamiento de Platón, Aristóteles, F. Hegel o K. Marx, H. Arendt, entre otros. Hoy estamos frente a problemas que no solo afectan la vida política de la polis o del Estado nacional y que el sentido común, el dogma, la ideología dominante —entre otros nombres— no puede abordar con sus criterios obsoletos.

Se hacen obsoletos, pues el ser que pensaron en su momento era tan temporal y mortal como el actual; es decir, con un contexto distinto y con problemas propios a su temporalidad. Sin embargo, estos criterios no son obsoletos en sí, dejan de serlo cuando hacemos el esfuerzo intelectual de crear una nueva relación entre estos criterios con el contexto actual, con los movimientos políticos y sociales de nuestra época. Pensemos antes de actuar, pero pensemos lo humano, esta es la tarea del filósofo de hoy.

Juan M. España

Es filósofo del grupo de amantes de sofía (ads) y periodista.

Notas:

Fuente: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/filosofia-asuntos-humanos/23889004

4 de septiembre de 2015.  PANAMA

La persistencia de la Ingeniería Social

Los totalitarismos ya casi desaparecieron, pero todavía hay abundancia de quienes buscan dirigir la vida de los demás con “buenas intenciones”


Los intelectuales tienen gran parte de la culpa de sistemas nefastos de ingeniería social. (PanAm Post)

El prolífico historiador británico Paul Johnson calificó al siglo XX como “la era de la Ingeniería Social”. Su libro Tiempos Modernos señala los experimentos a gran escala en la Alemania nazi, la Rusia soviética y la China comunista, todos con consecuencias desastrosas.

Estos intentos tuvieron en común la ambición de reconfigurar a la sociedad entera según el molde ya precocinado dentro de la cabeza de algún arrogante filósofo. Como martillos que aplastan a clavos rebeldes, sus gobernantes se convirtieron en ingenieros sociales, forzando a millones de personas a marchar hacia un fin último predeterminado por las “leyes de la historia” o “el hombre nuevo”.

Parecen episodios horrorosos, pero lejanos e irreproducibles. No obstante, el hobby de moldear a los humanos como plastilina sigue en nuestros Estados contemporáneos.

El fin de las libertades es un libro que nos ayuda a percibir dónde se sigue ejerciendo la ingeniería social. Para ello emprende una titánica tarea: no solo devela sus orígenes en la historia del pensamiento, detalla también sus prácticas más comunes y las refuta sistemáticamente.

Lo logra en gran parte porque uno de sus autores es Alberto Benegas Lynch (h), un intelectual multidisciplinario, de los que quedan muy pocos. Junto con Carlota Jackish, Guillermo Rodríguez y Roberto Dania, nos muestra la pulsión de control de las vidas humanas, latente en políticas como el proteccionismo económico, la educación estatal o el ecologismo.

Filósofo rey

Los primeros registros de la idea secular de que la sociedad debe ser gobernada por un ilustrado líder que oriente a toda la población hacia un fin colectivo —no individual— vienen de la Grecia antigua. Platón es señalado, principalmente por Karl Popper en su obra de 1945 La sociedad abierta y sus enemigos, de similar tema, como el precursor del pensamiento totalitario.

En La República, el pensador ateniense plantea que los filósofos —aquellos que han podido contemplar las ideas perfectas de lo bueno, lo bello y lo justo en sí— deben ordenar al resto de la sociedad en tres grandes castas: artesanos, guardianes o gobernantes, según el alma de cada individuo. Cada proyecto de vida era irrelevante frente a la obligación de cumplir el rol de engranaje social.

El modelo no llegó a implementarse, pero la influencia platónica caló hondo en toda la historia del pensamiento occidental y en las ciencias humanas que fueron desprendiéndose de la filosofía: la psicología, el derecho, la sociología, la economía, la politología, etc.

Tras la revolución científica, en los siglos XVII y XIX los pensadores ilustrados confiaban en que podían resolver los problemas sociales trasladando burdamente el método exitoso de las disciplinas exactas. Así surgieron los Henri de Saint-Simon, los Auguste Comte y los Karl Marx, que creyeron “que pueden rehacer el universo a la luz de su sola razón”, como cuenta Johnson en su libro Intelectuales.

Comte, considerado el padre de la Sociología, “pensaba que la organización científica de la sociedad acabaría asignando a cada persona el lugar adecuado a sus cualidades, definidas seguramente por los sabios, y que de ese modo se realizaría la justicia social”. ¿A qué les suena esto?

Errores fatales

Benegas Lynch apunta a dos grandes errores en los que incurren los ingenieros sociales. Por un lado, un problema de conocimiento: pretender que una sola persona o incluso un grupo de burócratas es capaz de acumular la suficiente información como para emprender el microgerenciamiento de vida de millones.

Ignoraron lo que la tradición liberal del orden espontáneo (Hume, Smith, Hayek) siempre ha señalado: la coordinación social no es el resultado de ninguna mente, ningún plan central, ningún objetivo último, sino que, como el lenguaje, emerge como una propiedad de la interrelación de las personas, cada una persiguiendo sus propios objetivos. La información que posibilita la armonía muta constantemente y se encuentra dispersa en la población; por lo tanto, partir de cualquier planificación estática y limitada es una receta para el desastre.

Por el otro, la falsa superioridad moral de quien cree tener derecho a determinar la felicidad de los demás. Quien arrebata a otros el timón de su vida “por su propio bien” no le está haciendo ningún favor,  lo está denigrando. Nadie que no trabaja por su propio proyecto de vida tendrá incentivos para salir adelante, y siempre habrá rebeldes cuya libertad los impulsará a luchar contra esta tiranía.

Hoy en día, el caso más grave de la ingeniería social, el socialismo, es historia excepto por rémoras como Cuba, Corea del Norte o desviaciones anormales en Venezuela.

Sin embargo, en todos los países democráticos subsisten ingenieros sociales. Ya no son grandilocuentes líderes que arrastran multitudes, sino tecnócratas casi desconocidos que se encargan de ajustar eternamente las políticas públicas para producir determinados fines. Es el ministro, el encargado de política fiscal, el supervisor de Educación, el coordinador de salud pública.

¿Se debe incentivar el consumo, el ahorro, o la inversión? ¿Cuántas fuentes de trabajo necesitan generarse este año? ¿Hay que “producir” más ingenieros, economistas o historiadores? ¿Se debe permitir el consumo de alcohol, pornografía, drogas? ¿Promover la abstinencia o la educación sexual? ¿El país debe tener menos fumadores, menos obesos y más deportistas? Son todas preguntas que detrás tienen una visión de sociedad y de la vida buena en la que ellos se encargan de “enderezar” a la ciudadanía.

Pueden estar educados en las mejores universidades y hasta argumentar racionalmente que solo buscan el bien común, pero no dejan de cometer los mismos errores que sus antepasados intelectuales.

Notas:

Fuente:  http://es.panampost.com/daniel-duarte/2015/08/12/la-persistencia-de-la-ingenieria-social/

31 de agosto de 2015

Autoridad, un blanco para crecer

En Critón, uno de los diálogos escritos por Platón, Sócrates sostiene que debe atenderse únicamente a los entendidos.

Conforme a esta proposición, sólo esos especialistas en un campo determinado, desde la gimnasia hasta el ejercicio del poder público, tendrían las reflexiones y juicios de mayor valía. Gracias a ellos, en resumen, hallaríamos las primeras ideas que deben considerarse cuando corresponde obrar, salvo, por supuesto, si se procura cometer algún despropósito. Su palabra es, pues, la que cabe tomar en cuenta, incluso para contradecirla. Ocurre que, al reconocerle importancia, no se lo hace para proclamar su intangibilidad; la pretensión es trabajar sobre tal base, cuyos fundamentos pueden consentirse o deplorarse. Se muestra, por tanto, respeto, aun genuina gratitud, mas, desde ninguna óptica, tiene que incurrirse en una suerte de veneración embrutecedora.

Ese razonamiento que favorece a quienes descuellan en una materia donde han laborado rigurosamente, así sea con interrupciones, sirvió, por ejemplo, para contar con el Diccionario de autoridades. Esta obra, publicada entre 1726 y 1739, fundamental para el idioma español, reconocía el predicamento de diversos autores. No hubo ley, dictado divino, mandato de la naturaleza ni, menos aún, capricho del cosmos que sirviese para escoger a los que fueron valorados en ese proyecto.

Eran literatos que, por su talento y esfuerzo, lograron una merecida trascendencia, debiendo ser escuchados cuando se buscara la mejor manera de regular el arte, entender su preceptiva. Pese a ello, nunca se pensó que, merced a su impronta, los debates quedaban cerrados. La utilidad de tan ilustre grupo se notó al ocasionar discusiones, cambios que aportaron a una evolución en la lengua.

Naturalmente, jamás habrá la carga ineludible de aceptar todo dictado del especialista o maestro. Ninguna de sus reglas debe originar la divinización del ideario que propugna. Esto no significa que despreciemos el esfuerzo realizado por ellos. No importa que, como pasa en varios casos, la vanidad los hubiese alentado a trabajar, impulsado para conseguir cualquier gloria. Lo más importante es que, en lugar de permanecer inactivos, casi en reposo, se decantaron por perseguir su progreso. Empero, se justifica el análisis crítico de sus gestas, sean literarias o de otro ámbito, y hasta su demolición. No existe un solo mortal que, aunque admirado por cientos de generaciones, quede libre del cuestionamiento. Está claro que no imagino las miserias de la intimidad, puesto que, para el enfoque intelectual, ello es irrelevante. Lo que planteo es la posibilidad de tomar el mazo y embestir contra esos ídolos.

El fin no es alentar cualquier tipo de irreverencia. En distintas ocasiones, lo único que se percibe cuando existen críticas a las autoridades es una censurable mezcla de ordinariez con cretinismo. Hay que colocarse a la altura del denostado y pretencioso semejante, para después superarlo. Es que, regularmente, quien critica se pone, así sea durante un instante, por encima del otro sujeto. Las observaciones deben mostrarse de tal modo que no haya dudas en torno a su absurdidad, decrepitud o grosería. No se desconoce que, aunque nuestros ataques sean del todo contundentes, alejados de la indulgencia, encontremos todavía cuantiosos seguidores. Schopenhauer enseñó, junto con otros pensadores, que la lucidez y nuestro crecimiento podrían tener reconocimiento tardío. Puede pasar mucho tiempo hasta que se adviertan los yerros del prójimo.

Enrique Fernández García

Es escritor, filósofo y abogado

Notas:

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Fuente:  http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20150828/autoridad-un-blanco-para-crecer-_313499_694469.html

28 de agosto de 2015.  BOLIVIA

Conferencia “Realismo neutral y pluralismo ontológico” en la UMSNH

Realizan conferencia magistral sobre “Realismo neutral y pluralismo ontológico” en la UMSNH [Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo]

El nuevo realismo en Filosofía es una discusión, no un movimiento afirma investigadora

El Instituto de Investigaciones Filosóficas “Luis Villoro” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tuvo como invitada a la doctora Marcela García Romero, destacada profesora investigadora del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien sustentó ante alumnos y profesores universitarios, la conferencia magistral titulada “Realismo Neutral y pluralismo ontológico”, como parte del ciclo de conferencias 2014-2015 “Filosofía, política y Cultura” del cuerpo académico “Filosofía de la cultura” y del programa de Doctorado en Filosofía.

Durante su intervención comentó que su ponencia tiene que ver con una postura que se llama “realismo neutral”, que la propone el filósofo alemán Markus Gabriel con el que lleva varios años trabajando y dialogando; y uno de los lugares en México en los que se está trabajando esta discusión denominada Nuevo Realismo, es precisamente el IIF de Nuestra Máxima Casa de Estudios.

Añadió que el Nuevo Realismo, es visto como una discusión que se está llevando a cabo, y no propiamente como un movimiento o como un conjunto de doctrinas, en donde los filósofos que se identifican con esta corriente tendrían en común una reacción contra teorías constructivistas o relativistas: “para decirlo brevemente, el rechazo a la desesperanzadora visión generalizada según la cual no podemos conocer cómo son las cosas en sí mismas”.

Agregó que el filósofo Markus Gabriel hace un distinción entre los conceptos de Ontología y Metafísica, en donde el primero es considerado como la respuesta sistemática a la pregunta de qué significa existencia, mientras que el segundo se refiere como la teoría de la totalidad en su sentido máximamente irrestricto. De tal manera dijo, que su realismo es neutral, en el sentido de que no presupone una realidad metafísica fundamental que haya de privilegiar un ámbito de objetos o de hechos, sobre los otros: “la neutralidad en este sentido, está especialmente dirigida en contra de la noción de un universo al que la ciencia natural tendría un acceso paradigmático”.

Asimismo señaló que para poder alcanzar tal neutralidad, el realismo neutral requiere separar el debate sobre el realismo del problema del “mundo externo”, el cual según Markus Gabriel, “se entiende las más de las veces de forma naturalista por medio de la eliminación contrafáctica, de nuestra propia referencia a objetos y hechos”.

Al referirse al realismo neutral, Marcela García Romero comentó que implica un pluralismo ontológico realista, en donde según Markus Gabriel, el realismo ontológico sostiene que muchas cosas podrían haber existido, aun si no hubiese quien utilizara los conceptos; “existir es existir, siempre dentro de algún ámbito específico, los diferentes ámbitos no pueden reducirse a un único ámbito y esto es lo que finalmente hace del realismo neutral, una posición decididamente no naturalista”.

Finalmente, comentó que Markus Gabriel introduce el pluralismo ontológico mediante la versión antirrealista de Putnam, en donde el primero no está de acuerdo con la visión comúnmente sostenida de que la existencia puede ser entendida primordialmente a través de la cuantificación, “el realismo neutral no está comprometido con la tesis de que el significado de existencia, pueda ser comprendido por medio de la investigación de los usos o funciones del cuantificador existencial”.

Notas:

Fuente: http://www.mimorelia.com/noticias/educacion/realizan-conferencia-magistral-sobre-realismo-neutral-y-pluralismo-ontologico-en-la-umsnh/178282

28 de agosto de 2015.  MEXICO. Morelia, Michoacán.

10 mandamientos de Friedrich Nietzsche para escribir con estilo

Friedrich Nietzsche es el filósofo favorito de los ateos que no lo han leído. Eso de que “Dios ha muerto” y aquello de que “el último cristiano murió en la cruz” resultan sentencias maravillosas para los rebeldes sin causa y para los intelectuales que ven como ovejitas a quienes creen en la existencia de algo superior.

Durante mucho tiempo, la obra de Nietzsche (se pronuncia Niche y no Nietch) fue vista como literatura hasta que comenzó a ser valorada como un pensamiento que valía la pena revisar. Tan relacionado con la literatura estuvo siempre que aquí están sus 10 recomendaciones para escribir con estilo .

1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito 5-5. parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

Notas:

Fuente:  http://www.entornointeligente.com/articulo/6794994/Dudas-del-castellano-10-mandamientos-de-Friedrich-Nietzsche-para-escribir-con-estilo

26 de agosto de 2015.

Igualdad y Justicia

Platón y Aristóteles consideraron que el tratamiento justo de los hombres hace necesario un tratamiento igual. Esa libertad ha sido entendida en la tradición del liberalismo como libertad igual y el sentido de la lucha por la libertad es la igualdad frente a la ley. Lo esencial en la exigencia de la igualdad ante la ley es que los hombres sean tratados en forma igual aunque ellos sean diferentes.

En esta argumentación la libertad igual es un valor que debe ser protegido por el Estado por dos razones fundamentales:

i) un tratamiento desigual es contrario a la libertad;
ii) la libertad para decidir sobre uno mismo y sobre aquello que a cada uno le pertenece solamente se puede realizar cuando para todos valen las mismas reglas, a partir de las cuales cada uno actúa y decide.

La igualdad contiene una serie de principios. El primero es la igualdad formal, que establece que a lo igual se lo debe tratar de forma igual. Esto se traduce en que:

i) es justo tratar de forma igual a las personas que son iguales, y
ii) ies justo tratar de forma desigual a las personas que son desiguales.

La injusticia surge, como lo dijo Aristóteles, cuando se trata a los iguales de forma desigual y a los desiguales de forma igual. Este principio formal de la igualdad contiene la condición de la imparcialidad, mediante la cual se exige que no se haga ninguna diferencia injustificada.

El segundo principio es el de la igualdad proporcional, que especifica la igualdad formal en el sentido en que determina que cuando hay factores que demanden un tratamiento desigual o una distribución desigual de bienes, debido a que las personas son desiguales en perspectivas relevantes, el tratamiento que sea proporcional con esos factores es justo (Gosepath). Sin embargo, aunque estos dos principios formales son principios genuinos de igualdad, no son suficientes para definir completamente una concepción liberal y social de la justicia, porque una norma puede tener validez formal pero ser injusta sustancialmente, como en el caso del tirano que quema a todos sus súbditos en aceite, incluyéndose él mismo. La acción es inmoral, pero no hay una desigualdad en el tratamiento.

En el liberalismo, basado en la igualdad, se afirma que la igualdad es la base de nuestra moral política, y a partir de esto se determina qué tipo de instituciones se deben construir para realizar la justicia. Para establecer cuáles son estas instituciones y cómo deben ser distribuidos los bienes y las responsabilidades, se diferencian cuatro esferas distributivas de la justicia, a saber: la política, la democrática, la económica y la social. Se establece que mientras que las esferas política y democrática deben estar conformadas a partir de la igualdad, las esferas económica y social deben darle cabida a procedimientos para fundamentar excepciones de la distribución igual. Por ejemplo, cuando los individuos deben ser compensados positivamente por desventajas naturales o determinadas por la posición social. De este modo, establecer excepciones de la distribución igual, en algunas instituciones del Estado, para mejorar la posición social de los más desventajados, es equitativo y justo.

Francisco Cortés Rodas

Notas:

Fuente: http://www.elcolombiano.com/igualdad-y-justicia-BC2598012

25 de agosto de 2015.  COLOMBIA

Preguntas que esperan respuestas

El genial filósofo alemán Immanuel Kant, en diversos lugares de sus obras plantea tres preguntas cruciales, tan importantes que orientaron su quehacer filosófico. Las tres preguntas siguen abiertas, son actualísimas y necesitan que cada uno de nosotros y todos como ciudadanía les demos respuestas válidas y útiles.

Las preguntas son: “¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? .y ¿Qué me cabe esperar?”.

Para responder a la primera, Kant dedicó su obra “Crítica de la Razón Pura” (1781); para responder a la segunda escribió “Crítica de la Razón Práctica” (1788), donde desarrolló su modo de entender la ética (filosofía sobre cómo debe ser el comportamiento humano) y para responder a la tercera escribió “Crítica del Juicio o Crítica del discernimiento” (1790) y “La religión dentro de los límites de la mera razón (1793).

Las respuestas de Kant son respuestas de filósofo de muy alto vuelo, pero las preguntas son de andar por casa, son preguntas que de una u otra manera tenemos todos en el pequeño filósofo que llevamos adentro y que navegan en el mar de nuestra mente y hasta en el volcán del corazón; y son preguntas a las que todos tenemos que encontrarle respuestas, porque no las tenemos resueltas.

¿Qué puedo saber? Es una pregunta que actualmente necesita otra pregunta y respuesta previas: ¿Qué hay que saber? Son tantos los conocimientos, es tan acelerada la producción cotidiana de nuevos conocimientos que anulan conocimientos sabidos y abren panoramas insospechados, es tanta la sabiduría de la humanidad por las investigaciones y descubrimientos científicos y tecnológicos, por cruces y encuentros interculturales, que es muy difícil decidir qué es lo que hay que aprender, enseñar y saber.

Nuestra situación ante el inmenso e incalculable océano de nuevos conocimientos me recuerda lo que Eduardo Galeano escribió en un breve e inspirado cuento del niño uruguayo hijo de campesino, que nunca había visto el mar y le pedía reiterada e incansablemente a su padre que le llevara a ver el mar. Cuando llegó el día ansiado y bajó del ómnibus a la playa, quedó sorprendido y mudo. Tras un denso silencio le dijo a su padre: “Papá, ayúdame a ver el mar”.

¿Qué puedo saber de todo lo que hay para saber? ¿Cómo puedo saber si supusieron que se sabe pensar y no me enseñaron a pensar? ¿Qué puedo saber si cuando me dan datos me dicen que me están dando información y cuando me dan información creen y creo que me están dando conocimiento, y cuando me dan conocimientos para que los aprenda de memoria me dicen que “sé” la asignatura o disciplina? ¿Qué puedo saber si confundimos dato con información, información con conocimiento y conocimiento memorístico con sabiduría?

¿Qué debo hacer? Es una pregunta urgente, especialmente en un contexto contaminado por muchos comportamientos corruptos. ¿Qué debe hacer cada político si quiere ser auténtico político, qué debe hacer cada funcionario y gobernante que administran los bienes del Estado, nuestros bienes, para servir al bien común; qué debe hacer cada juez, fiscal y abogado, cada profesional, cada empresario, cada narcotraficante, cada contrabandista, cada esposo y esposa, cada madre y padre, cada educador, cada profesor, director y rector, cada estudiante, cada sacerdote, cada campesino, cada trabajador…? En la situación actual de inequidad e injusticia, ¿qué debo hacer como ciudadano?

Las respuestas a las preguntas no están dadas, no parecen claras ni por todos aceptadas. Ciertamente como ciudadano no debo ser un espectador, callado y sentado pasivamente en las gradas del estadio de la nación. ¿Qué debo hacer?

¿Qué me cabe esperar? La tercera pregunta trae en sus entrañas otras muchas preguntas. ¿De dónde esperar? ¿De la vida? ¿De la sociedad? ¿Del trabajo? ¿De quién, de quiénes, con quién o quiénes? ¿De mí mismo? ¿Cómo esperar?

Mientras estamos animados ampliamos más y más nuestros horizontes de esperanzas, cuando avivamos el fuego de nuestra candela de amor se encienden e iluminan los motivos de esperanzas, porque metafísica, neurológica, psicológica espiritual y religiosamente estamos equipados para las esperas y las esperanzas.

La pregunta sobre qué cabe esperar puede desglosarse y como ciudadanos debemos preguntarnos qué hacer para acrecentar la esperanza de construir una sociedad más justa, equitativa, fraterna y solidaria.

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Notas:

Fuente: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/preguntas-que-esperan-respuestas-1400799.html

24 de agosto de 2015.  PARAGUAY

Popper contra el Historicismo (III)

(Estas ideas tienen como base el fundamental libro La sociedad abierta y sus enemigos, de K. Popper. La comparto con el objetivo de entender nuestro sistema político).

En La Republica Platón argumenta que la forma de sociedad original e ideal de Estado perfecto es un reinado de los hombres más sabios y parecidos a los dioses. Esta ciudad-Estado ideal no puede ser cambiada, pues este cambio significaría la iniciación de un movimiento corruptivo. De tal manera que según Platón hay que aceptar la figura del Estado para poder preservar en el bien a la sociedad.

Sin embargo, las luchas de clases con intereses egoístas particularmente materiales o económicos constituyen la dinámica social del cambio que es casi inevitable. Por tanto, se puede decir que el cambio en el Estado es una enfermedad que muta del Estado perfecto a la timocracia, después muta a la oligarquía, luego a la democracia y finalmente a la tiranía. El cambio, a criterio de Platón, es una decadencia social en la que se ve al político como quien se ha “salvado” de la degeneración social.

Las diversas formas de gobierno son entonces copias imperfectas del verdadero modelo o forma del Estado, y son las guerras de clases que se generan en la misma clase gobernante, las que fomentan las revoluciones políticas que alejan a la forma de gobierno de su forma ideal y llevan a una transformación política.

Según Platón, el problema de las guerras de clases no se resuelve mediante un Estado igualitarista que permite la eliminación de las clases, sino que se resuelve mediante un otorgamiento de superioridad a la clase gobernante para que no pueda ser enfrentada. De hecho, para lograr la perfección del Estado, las clases se dividen en distintas castas a las cuales se les otorgan diferentes privilegios como la educación o la facultad de portar armas.

De esta manera, mantener el Estado ideal de Platón lleva a darle privilegios extras a la clase gobernante que conllevan cierto riesgo ético y moral sobre el abuso del poder que puede atentar contra la libertad de los individuos.

Para mantener la forma ideal del Estado es necesaria una separación de clases manteniendo a la clase gobernante con ciertos privilegios, para que las otras no puedan promover una revolución. Sin embargo, para mantener unida a la clase gobernante es muy difícil, por lo que es necesaria una nueva separación de clases dentro de la clase gobernante, en la cual la austeridad y autocontrol juegan un rol importante.

La filosofía historicista de Platón se basa en una visión dualista, que es entendida en la esfera de la ética como la oposición entre el bien y el mal; es decir, lo que preserva y lo que corrompe. En la esfera política como la oposición entre el Estado, como ente colectivo capaz de alcanzar la perfección y la autarquía, y la gran masa de individuos imperfectos y subordinados. Esta visión dualista se desarrolló para explicar el contraste entre la visión de una sociedad ideal y la sociedad real; es decir, entre una sociedad estable y una sociedad en proceso de revolución.

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Notas:

Fuente:  http://www.s21.com.gt/era-libertaria/2015/08/21/popper-contra-historicismo-iii

22 de agosto de 2015. GUATEMALA

Aristóteles, Platón y Jesucristo

SEGÚN el Massachusetts Institute of Tecnology (MIT) los diez personajes más conocidos de la historia son, por este orden, Aristóteles, Platón, Jesucristo, Sócrates, Alejandro Magno, Leonardo, Confucio, Julio César, Homero y Pitágoras. La filosofía con tres representantes, la historia y la religión con dos, y el arte, la literatura y las matemáticas con uno son las triunfadoras al encabezar esta larguísima lisa en la que los españoles no aparecemos hasta el puesto 50 con Picasso. Si se quiere decir de otra forma gana por goleada la antigüedad grecorromana con siete personalidades; seguida, con uno cada una, por el judeocristianismo, el Renacimiento y la china del siglo V antes de Cristo. En cuanto a épocas históricas triunfa la antigüedad entre los siglos VII antes de Cristo y el siglo I con nueve personajes, siendo el único posterior del siglo xv. Y todos, menos los dos pertenecientes al ámbito religioso, son europeos.

Jugando con esta lista cabe preguntarse qué sabrán nuestros escolares -españoles y por ello europeos- de estos diez personajes más conocidos de la historia de los que ocho son europeos, como ellos, y uno, Jesucristo, ha impregnado todos los estratos de nuestra cultura -desde la más alta a la más popular- durante 20 siglos. Mucho he deplorado en estos artículos que se esté robando a nuestros niños y jóvenes la posibilidad de conocer la cultura grecorromana, la historia de las religiones (todas, pero con especial énfasis el judaísmo y el cristianismo por su influencia en la cultura y el arte occidentales), el arte y la literatura. El derecho a la educación está amparado por nuestra Constitución en los puntos uno y dos de su artículo 27: “Todos tienen el derecho a la educación… La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Aunque nada se dice sobre contenidos y calidades, quedan sobreentendidos al aludirse a lo que hace posible el pleno desarrollo de la personalidad humana.

Es imposible este desarrollo sin el conocimiento de las disciplinas que tradicionalmente se han agrupado bajo el nombre de humanidades. Y sin él es mucho más difícil el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. A mejor educación, mejores ciudadanos, y por ello más y mejor democracia.

Notas:

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/2094041/aristoteles/platon/y/jesucristo.html

21 de agosto de 2015.  ESPAÑA

“Dando en el clavo”

Lo siento, estimado lector de la presente, pero a servidor le parece un solemne absurdo el discutir sobre el bien y el mal en un ser que todavía no es: El Hombre.

No es mi opinión, pero la avalo; se debe a personas de autoridad, conocidas por sus aportaciones sobre el tema, ahí le van sus nombres: F. Nietzzsche, Giovanni Papini, Pierre Teilhard de Chardin, Konrad Lorenz; por supuesto, se puede o no estar de acuerdo con los mismos, pero sus puntos de vista, no se puede negar que, han puesto a pensar a los estudiosos de la ciencias que atañen a la especie humana. Recordemos, aunque sea de manera sumaria, sus teorías sobre el caso del ente que aún no es.

F. Nietzsche, afirma que el hombre no es más que un proyecto de lo que debe llegar a ser, que el amor a la vida ha de llevarlo más allá de si mismo pues tiene la capacidad de sobrepasar a sus propios límites… y así afirmar su voluntad, afirmación, que llevada a sus límites, lo transformará en superhombre, ser que es fuerte y activo y cuya tarea será la de reconstruir los auténticos valores, muy superiores a los de los seres débiles, ese proyecto que es hoy y que se abrazan a la humildad, la compasión, la obediencia, la renuncia, con lo que hacen de su sufrimiento y su debilidad virtud.

G. Papini, por su parte, es su primera juventud, fue iconoclasta radical… que después de criticar duramente a Nietzsche, en su libro “El crepúsculo de los filósofos” escribió lo siguiente: “Ellos (los hombres) saben que están destinados, según la promesa satánica, a convertirse semejantes a Dios. No quieren quedar ante el mundo como espectadores y contempladores… quieren que el mundo real sea igual a sus imaginaciones y obedezca a su voluntad… debe convertirse en la dócil arcilla con la cual el Hombre-Dios dará forma a sus fantasmas… pues la forma de poder de este ser que todavía no es… es la creación del mundos imaginarios capaces de servir para cambiar el mundo real…”… eso lo escribió Papini cuando era joven e iconoclasta radical.

P. Teilhard de Chardin, jesuita él y conocida autoridad en los campos de la geología y la paleontología y su destacada labor en el descubrimiento de sinántropo, debe su reconocimiento universal más bien a sus escritos teológicos-filosóficos… publicados después de su muerte, ya que en ellos, convencido de la evolución, terminó expresando una visión totalizadora que abarca la transformación entera del universo, desde la materia más rudimentaria hasta la del hombre; evolución que constituya un proceso de crecimiento… y de perfectibilidad… pues según él, culminará en los que llama el PUNTO OMEGA… que es una convergencia de todo en la Divinidad… como es natural, ese pensamiento ha suscitado acaloradas polémicas, tanto en el seno del catolicismo como fuera de este.

K. Lorenz, etólogo, esto es, estudioso de la conducta animal, sus relaciones con el medio y sol mecanismos que determinan dicho comportamiento… Premio Nobel de Fisiología… en conferencia que dio en la Academia Católica de Baviera, se le reprochó que hubiera transferido al humano características sacadas de sus experimentos con animales, pues el hombre, por tener alma, estaba al margen del reino animal y por encima del mismo, por lo que lo hace malo.

A eso Lorenz respondió que donde está ese hombre bueno, que tal idea no era más que una figura ideal, y al gritarle alguien que recordara a Teilhard de Chardin, replicó: “¡Nadie tiene que recordarme el nombre de Teilard de Chardin! Teilhard de Chardin habla, en realidad del hombre futuro, tal como éste llegará a ser tras el proceso evolutivo y sólo entonces. Pero yo estoy hablando del hombre de ahora, y digo que este hombre no está completo. Los seres humanos no somos lo que creemos ser. El missinglink, ese eslabón perdido entre el simio y el hombre, que todos buscamos, somos nosotros”.

Entre estos abogados de la evolución del hombre… de que es un ser perfectible… la más acertada y clara es la de K. Lorenz… es la que da en el clavo… ¡se figura de lo que seremos capaces cuando dejemos de ser eslabones perdidos y lleguemos al Punto Omega!… ¿Usted se lo imagina, estimado lector de la presente?

Con sincero deseo de que Dios sea su Guía y protector.

Notas:

Fuente: http://www.proceso.com.mx/?p=413148

18 de agosto de 2015. MEXICO

La flor de Platón

La gente desprecia a los filósofos. Dicen que sus respuestas no están nunca a la altura de las preguntas.

Que sus tratados contienen más ruido que nueces. A mí me molestan los tics del gremio, la profusión de comillas, la ingenuidad y los exasperantes rodeos de los filósofos antiguos, las metalenguas y los exasperantes rodeos de los modernos, sus proposiciones auto-referenciales, “el ser en cuanto ser” y “la coseidad de la cosa”, expresiones que uno debe leer con cuatro ojos y observar si la palabra “ser” está en redondas, cursivas o simplemente entrecomillada.

Con todo, reconozco que las frases más inquietantes son siempre un híbrido poético-filosófico. Por ejemplo esta, de Platón, que vale por 40 tratados de filosofía: “El tiempo es la imagen móvil de la eternidad”. No termino de entenderla pero ya me conmueve, me inmoviliza. Quizá Platón tenía en mente los arquetipos; quizá signifique que una rosa es en el instante; la rosa, en la eternidad. (“En este paso del artículo indeterminado al artículo determinado está la base de la filosofía platónica y el germen del espíritu de la ciencia”, afirma Thomas Mann en su ensayo sobre Schopenhauer). Gracias a la filosofía (lo que sea esto) podemos ver el bosque a pesar del arbolerío, trazar vastas panorámicas, atrapar en un sustantivo el espíritu de una era.

Entre los libros del gremio, mi favorito es Vidas de filósofos ilustres de Diógenes Laercio, una mezcla exacta de anécdotas y aforismos, en un lenguaje parco y eficaz.

De Aristóteles, nos cuenta que “tenía las piernas delgadas y los ojos pequeños, usaba anillos preciosos, era más aplicado que profundo, aliviaba sus cólicos con un pellejito con aceite caliente, definía la belleza como un tirano de breve imperio y aseguraba que la amistad es un alma que habita en dos cuerpos”. Aquí está de cuerpo entero el hombre de Estagira: un filósofo exitoso, enfermizo, tierno y más aplicado (erudito, diríamos hoy) que agudo.

De Pitágoras nos cuenta que viajó a Egipto por consejo de Tales de Mileto, tierra de la que aprendió su lengua y su geometría. Que luego marchó a Crotona, Italia, donde fundó una orden, mitad academia, mitad secta. Los discípulos juraban por su vida no divulgar nunca ciertas enseñanzas allí impartidas y debían pasar, como prueba y adiestramiento, periodos muy largos sin articular palabra. Un locuaz discípulo de la orden, Hipasio de Metaponto, fue ahogado por revelar el método de la construcción del dodecaedro.

Pitágoras descubrió que todo tenía razones matemáticas —la armonía de la música, el equilibrio de la amistad, las proporciones de la belleza, la majestad de los monumentos y el tino de la justicia— y escribió: “La esencia de todas las cosas es el número”.

Casi un siglo después, Platón leyó esta frase en la compilación pitagórica de Filolao y sintió el estremecimiento de la revelación. Era un descubrimiento profundo, tortuoso y ligeramente inexacto, pero la capacidad de abstracción que revelaba le inspiró el hallazgo de una esencia más profunda y universal que el número, la idea. Sí, detrás de todas las cosas estaba el número, pero detrás del número estaba el arquetipo del arquetipo, la idea. Así nació la escuela más vigorosa y fecunda de la filosofía, el idealismo.

Los filósofos profesionales desprecian a Diógenes Laercio. Lo consideran un coleccionista de frases, un sofista fisgón, una Jantipa apenas ilustrada, un geómetra flácido, un sujeto más curioso que aplicado. No les pares bolas, querido. Tus Vidas cumplen hoy 18 siglos de éxito lozano. Allí acudimos los profanos para sentir que la filosofía es un ejercicio común y vital, no esa jerigonza reseca que se estila en los guetos académicos.

Julio César Londoño

Notas:

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/flor-de-platon

16 de agosto de 2015.

La filosofía ha descuidado de manera lamentable su estilo literario

El ensayista Javier Gomá arremete contra los pensadores ‘oscurantistas’ y el estilo ‘críptico’ de la filosofía contemporánea
  “Los libros más importantes de los últimos 40 años son extremadamente aburridos, tediosos y mal escritos”, proclama


El escritor y filósofo Javier Comá, durante la rueda de prensa.

Arrastra fama Javier Gomá (Bilbao, 1965) de orador generoso que no escatima una conversación. El ensayista y filósofo tiene el perfil idóneo para protagonizar uno de los Martes Literarios que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo organiza durante el verano en Santander, encuentros que ponen a los autores sin mamparas frente a sus lectores. Gomá, que ha despachado por miles sus libros sobre la invocada ejemplaridad en estos tiempos de desafección política, lidiará mañana con los consumidores de su obra, pero como si el encuentro le supiera a poco, este lunes ofrecía rueda de prensa para añadir prólogo al acto.

Venía de hablar en la radio, donde recordó el “deslumbrante atardecer” que ayer pudo contemplar en una gasolinera y, a pesar de la tertulia hertziana, llegaba con el depósito del discurso rebosante, como si acabara de repostar. Y la rueda de prensa, raquítica en preguntas, acabó siendo casi conferencia. “Como dijo Chesterton, he dado más de 6.000 conferencias a personas que no me han hecho ningún daño”, advertía Gomá con sarcasmo, anticipando apetito de palabras. En concreto de dos: filosofía y literatura, que le alimentan desde adolescente. Y de las que todavía no se sacia.

“Que a una persona que escribe ensayo filosófico como yo se le invitara a unas conversaciones que tienen como título Martes Literario es una especie de justicia poética”, proclamaba Gomá, que el año pasado compiló su ‘Tetralogía de la ejemplaridad’ (Taurus) con la frase “filosofía con vocación literaria” como corolario. “El problema es que la filosofía ha confundido su naturaleza durante bastante tiempo. Siempre que la filosofía ha querido parecerse a la ciencia ha producido frustración, porque la ciencia se basa en la verificación empírica de sus proposiciones, mientras que jamás nunca nadie ha verificado las proposiciones de Aristóteles, de Platón, de San Agustín, de Kant o de Nietzsche. La fuerza de la filosofía reside, como ocurre en la literatura, en su capacidad de persuasión, no a través de los relatos, sino de la argumentación, lo que aproxima la filosofía a la literatura”, explicaba el ensayista, que desde hace más de una década dirige también la Fundación Juan March.

“La filosofía tiene un visión para las cosas que son comunes a todo el mundo, y trabaja con el concepto, pero el concepto tiene que estar al servicio de la lectura y de la iluminación de la experiencia común, de las cosas que todos compartimos, y esto también la hermana con la literatura, aunque esta trabaje con la herramienta de la ficción”, apuntaba Gomá, uno de los filósofos españoles más leídos, quizás porque huye del elitismo que reprocha a algunos de los grandes pensadores contemporáneos.

Un “oscurantismo” que retrata con la anécdota atribuida a Eugenio d’Ors, que utilizaba a su secretaria como catadora de sus escritos: si la empleada los comprendía, el catalán les daba otra vuelta para enrevesarlos. “Cuando es lo contrario, sólo es profundo aquello que todo el mundo comparte”, defendía Gomá en el Palacio de la Magdalena de Santander. “Quizás uno de los problemas de la filosofía contemporánea es que Hegel compartiera habitación con el poeta Hördelin, porque antes tenía una forma literaria muy limpia, pero este poeta alemán hizo del hermetismo un estilo, y Hegel se lo copió, para desgracia de la filosofía, porque todo el mundo empezó a emular el estilo oscuro, crítiptico y difícil de Hegel”.

No era la primera vez que lo criticaba, pero Gomá ha insistido hoy en que la filosofía “ha descuidado, a mi juicio de manera lamentable, su estilo literario”, y califica las obras de las últimas décadas como “literariamente muy negligentes”. Incluso las mejores. “Suelo poner como ejemplo el libro ‘Teoría de la justicia’, de Rawls, y la ‘Teoría de la acción comunicativa’, de Habermas. Libros que son quizás los dos libros más importantes de los últimos 40 años, y sin embargo literariamente son muy pobres, extremadamente pobres, extremadamente aburridos, tediosos, mal escritos, sin ningún talento para lo literario. Y la gran filosofía nunca ha sido así, todos los grandes filósofos han sido creadores de un estilo literario que hace que cualquier párrafo lo reconozcamos como de Platón, de Descartes o Hegel”, sentenciaba Gomá en el aperitivo previo a su encuentro con los lectores. “Mi abuela decía que es bueno levantarse de la mesa con un poco de hambre”, dijo Gomá antes de levantarse y admitir que sí, que le gusta hacerse el interesante.

Notas:

Fuente:  http://www.elmundo.es/cultura/2015/08/03/55bfa9fbca4741b9578b458e.html

3 de agosto de 2015.  ESPAÑA

Remontarse a lo griego

En momentos de desilusión, individual o colectiva, siempre resulta oxigenante buscar algunas de las raíces profundas de nuestro saber occidental, como el de la rica civilización griega, especialmente ateniense, que por su localización geográfica, se encuentra en las proximidades del saber cercano-oriental. El antropólogo-historiador Herodoto, fue de los primeros en comprender que para configurar un universo de conocimientos, era preciso viajar, desde Grecia, por Mesopotamia y Egipto. Ya lo habían hecho algunos “filósofos” originarios, iniciáticos, como Pitágoras. Lógicamente que en tal periplo Herodoto tuvo que transitar por las viejas tierras cananeas, en donde los patriarcas y profetas semidesérticos habían dado el salto espiritual (con varios siglos de anticipación a Platón y Aristóteles), hacia la intuición o el concepto de un Dios abstracto, pero con fuerte incidencia histórica. De tal manera que algunos pensadores griegos, grandes sintetizadores del pensamiento abstracto en filosofía y en geometría, fueron deudores casi directos del pensamiento sumerio, fenicio, hebreo y egipcio, sin descartar las influencias persas que se infieren de los libros de Herodoto, en donde este escritor antiguo mezcla informaciones antropológicas incipientes; algo de historia más o menos precisa; datos novelescos, míticos y folclóricos. La rigurosidad histórica aparecerá, lo hemos expresado varias veces, con el trabajo imparcial de Tucídides, sobre la “Guerra del Peloponeso”.

Pocas cosas son tan inspiradoras como acariciar y hojear algunos volúmenes de la historia, la mitología, el arte y el pensamiento griegos. La simple panorámica del Parnaso; la arquitectura imponente del Partenón; o algunos rostros bellos de la marmórea Palas Atenea, recompensan los momentos difíciles del fatigado lector o escritor. Lo mismo que el rostro marcial de Pericles o la imagen pensativa de Aristóteles. Naturalmente que se trata sólo de representaciones simbólicas propias de aquella lejana época, que fueron resucitadas, unos dos mil años más tarde, mediante el arte renacentista, en que se equilibran los factores greco-romanos y cristianos, produciendo, según Guillermo Hegel, el arte más perfecto de todos los siglos. No hay que olvidar, en este punto, que algunos de los grandes teólogos y filósofos cristianos de finales del Imperio Romano (como San Agustín), adoptaron algunas de las ideas de Platón, porque encajaban con aquellas partes del pensamiento abstracto que enunciaron los autores del Nuevo Testamento. En la Baja Edad Media aparecieron otros pensadores cristianos que se amamantaron en las ideas de Aristóteles. Parejamente lo hicieron los teólogos y filósofos musulmanes y judíos, entre ellos Avicena, Averroes y Maimónides. (Nada que ver con el fanatismo extremo de un “Estado Islámico”).

Karl Jaspers sugiere que para enfrentar el nihilismo contemporáneo que se presenta con diversas máscaras, hay que viajar a los orígenes. Esto significa caminar hacia las bibliografías griegas y hacia las fuentes judeo-cristianas. Es decir, a los humildes profetas del desierto, como Jeremías. El problema es que Karl Jaspers cae en contradicciones de fondo cuando por un lado ataca el nihilismo actual y por otro lado se entrega a justificar el pensamiento de Friedrich Nietzsche, padre de un buen porcentaje de los nihilismos del siglo veinte y parte del veintiuno. Desde luego que conviene revisar con mayor detenimiento el pensamiento de Jaspers, en cada una de sus etapas. Lo importante es que, desde aquí, es sugerible un retorno desprejuiciado hacia las fuentes primigenias, en una época de torbellinos políticos, derrumbes económicos y criminalidad incontrolable. Un volver a las fuentes antiguas es saludable desde todo punto de vista. Para empezar se evita la repetición de la repetición, cuando se redescubre, con buena inteligencia, que los pensadores griegos habían formulado preguntas, situaciones y problemas que de alguna manera continúan vigentes, y que algunos autores modernos y contemporáneos han pretendido ignorar. El pensamiento actual que reconoce sus antecedentes milenarios, sabe sustentarse en el pasado, le da fuerza al presente, intenta orientarse en el confuso porvenir, y evita, en la medida de lo posible, caer en los trillados lugares comunes de las frases aisladas y de las malas traducciones que empobrecen al espíritu humano. Una sociedad que se dedica a repetir frases trilladas sin ningún juicio crítico o analítico, es una sociedad condenada al fracaso del pensamiento creativo. Y al fracaso crepuscular.

Notas:

Fuente:  http://www.latribuna.hn/2015/08/02/remontarse-a-lo-griego/

3 de agosto de 2015.  HONDURAS

Animal social

TODA vida es un punto heroica y un punto absurda, y lo demás es relleno. Hay, en resumen, dos rutas mayores de conquista para darle algo de sentido al tránsito: la de la sabiduría y la del espacio social. Los dos proyectos son agotadores, los dos pueden ser ridículos. En el fondo hay siempre un anhelo de jerarquía, ya sea intelectual o presencial, y de autoridad, ya sea con el conocimiento o con la notoriedad. Y después de tanto, antes de la muerte apenas dos opciones: el desencanto o, en la política, la cárcel. Toda ambición formula la música de su propio derrumbe.

Schopenhauer acude al moralista Chamfort: “Es preferible dejar que los hombres sean lo que son que tomarlos por lo que no son”. Schopenhauer compara a la mayoría de los hombres con las “falsas castañas”: tienen la apariencia de las verdaderas pero son incomestibles. Estamos en la dictadura de la sociabilidad y en la pandemia de la esclavitud tecnológica, dos procesos complementarios de idiotización. Schopenhauer evoca a Thomas von Kempen, que se remonta a Séneca: “Siempre que fui a tratar con hombres regresé como un hombre inferior”. Los que están en la conquista social asumen un ejercicio competitivo que es fascinante, paradójico y cínico: consiste en apaciblemente tratar mucho con gente pero con el fin más o menos camuflado de rebasarla, y toda superación (toda estrategia de imposición) conlleva alguna variante de la traición. Por eso es tan improbable la amistad, insaciablemente invocada en la sociedad de hoy desde una hipocresía fácil, cosmética y global. En su redimensión mutiladora de ese concepto está el éxito de Facebook.

La individualidad, tan mal vista, es la única garantía, el único cauce de la autenticidad. Ha sido así siempre, pero más ahora, en un mundo dominado por la impudicia de esconder las grandes ambiciones personales tras el telón o la sonrisa de la convivencia social, del intercambio y la participación. Algo importante se perdió, irrecuperablemente, cuanto todo empezó a hacerse participativo. Para ilustrar estas cláusulas Schopenhauer incorpora a Cicerón, pero nos ahorramos la cita. Qué oscuro animal el hombre, capaz de la mayor depredación y la mayor sutileza en el mismo minuto. Y del inverosímil prestigio de inventar religiones. Mejor terminar con Nietzsche, que en El Anticristo atribuye al cristiano y al anarquista una similar cualidad vampírica, “ambos incapaces de causar otro efecto que el de disolver, envenenar, marchitar, chupar sangre”. La religión animaliza el instinto porque impugna la duración.

Notas:

Fuente:  http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/2081015/animal/social.html

30 de julio de 2015.  ESPAÑA

“Aristóteles, la política y el bien común”, en una reflexión de Mons

“Mis amigos, esta semana voy a hablarles de Aristóteles y de la política de Aristóteles”, comenzó su reflexión semanal en el programa “Claves para un mundo mejor” por el Canal 9 de TV, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer. Pero inmediatamente, y haciéndose cargo de la sorpresa de los televidentes que lo siguen todos los sábados en sus reflexiones sobre problemas de la actualidad, aclaró:

“No se asusten porque no es nada complicado. Aristóteles escribió una obra que se llama “Política” y allí, en el tercer libro, hace una distinción que es de lo más interesante. Aristóteles dice que no es lo mismo la virtud en general -que hace buena a una persona, las virtudes de un hombre o una mujer de bien-, que las virtudes propiamente cívicas o políticas”.

Y explicó el prelado: “Se llama virtud en general a las virtudes que tratamos nosotros de practicar; una persona es virtuosa cuando es una persona de bien. Así pensaba Aristóteles y así tenemos que pensar nosotros también. Existen, por otra parte virtudes propias y específicas del hombre o la mujer en cuanto a ciudadano, en cuanto a miembros de la pólis. Política viene de allí, de polis, que en griego significa ciudad. ¿Y cuáles son estas virtudes propias del ciudadano? Fundamentalmente, dice, es la prudencia. La prudencia y las otras que se llaman cardinales: la fortaleza, la templanza, la justicia; pero importa sobre todo la prudencia. La prudencia no consiste en hacer equilibrio entre el bien y el mal, sino que es lo que nos ayuda a elegir lo mejor, y lo mejor en cada momento”.

“La prudencia -prosiguió explicando el arzobispo- es una virtud eminentemente práctica. Aristóteles subraya especialmente que los gobernantes tienen que ser prudentes. A partir de esta distinción entre la virtud en general, la que hace al hombre bueno y la virtud propiamente cívica o política que hace al buen gobernante y al buen ciudadano, se pueden hacer varias combinaciones”.

“Por ejemplo, puede haber una sociedad en la cual la mayoría de la población es buena gente, poseen virtudes comunes, son personas honradas y sin embargo carecen de virtudes cívicas. ¿Por qué? porque no participan debidamente de la vida social, no se preocupan por el bien común, porque no piensan seriamente en lo que van a hacer con su voto por ejemplo. ¡Qué cambios favorables, o que desastres se pueden realizar a través de ese medio en las sociedades democráticas!”.

“Podría darse también que en una sociedad la mayoría de la gente sea gente mala, moralmente reprochable pero que tengan la habilidad de votar bien, de elegir bien, son prudentes en esto, en lo cívico. Es un poco raro que se den estos casos, especialmente cuando se trata de los que tienen responsabilidades importantes en la sociedad o están a cargo del gobierno. Esta es una hipótesis que quizás Aristóteles no se planteó”.

“¿Qué ocurre en un país cuando los gobernantes ni son buenas personas, porque llevan una vida moralmente reprochable, ni son buenos gobernantes porque carecen de prudencia? Uno no puede ser verdaderamente justo si no es prudente. ¿Cómo podrían elegir bien a sus colaboradores? Sería grave también que en lugar de poner su carisma y su cargo al servicio de la sociedad se aprovechen de ello”.

Monseñor Aguer explicó que “los problemas que se planteaba Aristóteles siglos antes de Cristo, son problemas reales de hoy en todo el mundo. La lección que podemos sacar de este planteo es la importancia de cultivar las virtudes propiamente cívicas; que uno no viva enroscado en sí mismo. El papa Francisco lo llama, con una palabra un poco difícil, autorreferencialidad. Esto significa que uno está solo refiriéndose a si mismo. No le importa lo que pasa en su país, en la sociedad a la que pertenece. Mira todo desde afuera, encerrado en su egoísmo”.

“Lo propio del buen ciudadano, con mayor razón podríamos decir del buen cristiano, es referirse a los demás, al interés de los demás. No buscar sólo el propio interés sino lo que se llama en la gran tradición de la Doctrina Social de la Iglesia el bien común. Ya Aristóteles –y vuelvo a citarlo- hablaba del “bien común”.

En la parte final de su reflexión el arzobispo platense expresó: “Si se buscara con mayor ahínco, con mayor lucidez, con perseverancia, el bien común, las cosas andarían mejor. Lo que pasa sobre los males sociales es precisamente el egoísmo. Y no se puede ser prudente si uno es egoísta. No puede ser uno verdaderamente objetivo y preocuparse de un modo serio, real, perseverante por el bien del prójimo y colaborar a que las cosas en la sociedad mejoren si uno es autorreferencial. Recojamos esto, también en la Argentina de hoy. Es necesario que haya mucha más gente, que no solamente sean buenas personas sino que sean buenos ciudadanos y que se preocupen por el bien común”.+

Notas:

Fuente: http://www.aica.org/18894-aristoteles-la-politica-el-bien-comun-en-una-reflexion-de.html

29 de julio de 2015. 

“La ciencia moderna ha aprendido mucho del ingenio filosófico de Aristóteles”

Michele Curnis (Ivrea-Italia, 1975) analiza la influencia de Aristóteles en la política ibérica durante la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, aunque las enseñanzas del filósofo todavía siguen de actualidad. La investigación se desarrolla en el marco del programa CONnecting EXcellence (CONEX) de la Universidad Carlos III de Madrid, financiado por las acciones Marie Curie de la Unión Europea y el Ministerio de Economía y Competitividad.

¿Cuál es el objetivo de su investigación?

Trato de estudiar la recepción de la Política de Aristóteles en el área ibérica entre la Edad Media y el principio de Edad Moderna. En especial, quiero estudiar la tradición manuscrita de esta obra de Aristóteles en el idioma original griego y en las traducciones latinas.

¿Dónde se encuentran estos documentos?

Hay un solo manuscrito griego de la Política en España, concretamente en Madrid, en la Biblioteca Nacional, y fue escrito en Italia por Constantino Láscaris en 1501. En cuanto a los manuscritos latinos, hay muchos en las grandes ciudades de España: el más importante y probablemente el más antiguo se encuentra en Toledo, en la Biblioteca Capitular, donde hay una traducción latina de Guilelmus de Moerbeke hecha para Tomás de Aquino.

¿Qué hipótesis quiere demostrar?

Hay que tener en cuenta que la primera edición impresa de la traducción latina de Leonardo Bruni es española (Barcelona, 1473), no italiana; y que muchas ediciones de la Política (en griego, latín, castellano) han sido impresas en España durante el siglo XVI. Todo esto es evidencia del gran interés existente acerca del tratado aristotélico a partir de la segunda mitad del siglo XV, algo que ya se sabía. Lo que yo pretendo demostrar es que laPolítica fue más estudiada y practicada como manual de acción política en la España del siglo XVI que en la época antigua en general o entre los coetáneos del sabio griego.

“En la Biblioteca Nacional se conserva el único manuscrito griego de la Política de Aristóteles en España, aunque hay más escritos en latín”

¿Influyó Aristóteles en la política de su época?

El filósofo no quería influir en la política de su época, sino analizar en el contexto histórico todas las formas políticas que él conocía. Sin embargo, los Padres Apostólicos, por ejemplo, reprochan a Aristóteles haber sido maestro de Alejandro Magno, porque este fue un tirano dominador del mundo. De todos modos, Aristóteles enseñó a Alejandro durante dos o tres años, cuando el joven príncipe tenía 13 años, hasta que inició su carrera militar.

¿Cómo definiría su influencia cultural?

La influencia que Aristóteles ha tenido en la historia cultural es extraordinaria, más grande que la de Platón. En la Europa medieval el pensamiento platónico no era muy conocido, porque faltaban textos, mientras que los de Aristóteles tenían gran difusión por las traducciones árabes, latinas y modernas, y toda la tradición de los comentarios. Por ello, toda la Antigüedad absorbió su ingente enciclopedia de sabiduría. Después del Renacimiento su influjo, aunque ya no en la física, seguirá vigente en el pensamiento filosófico de todos los grandes pensadores y filósofos, hasta hoy.

¿Cuánto abarca esta enciclopedia aristotélica?

Se conservan muchísimos textos de Aristóteles, una biblioteca entera, aunque se perdieron muchos también. Es un caso único en la historia antigua porque se conservan las obras que el filósofo escribió para sus alumnos y para los que asistían a sus clases en el Liceo, un conjunto de tratados ´esotéricos´ (‘eso’ en griego significa ‘dentro’) sobre retórica, poética, política, etc. Sin embargo, de sus escritos ´exotéricos´ (‘exo’ significa ‘fuera’), destinados a la publicación fuera del Liceo, apenas se conocen unos pocos fragmentos. La mayoría se perdieron.

¿Hay posibilidades de encontrar alguno de estos textos perdidos?

Hoy es muy difícil que se pueda encontrar algún texto grande perdido o desconocido de Aristóteles, pero en los papiros podrían estar importantes fragmentos de diferentes obras. La historia de la biblioteca de Aristóteles resulta fascinante, porque tras su muerte sus libros desaparecieron durante dos siglos. Luego aparecieron en Atenas y después en Roma. Y desde allí comenzó la transmisión a lo largo de la Edad Media del llamado Corpus Aristotelicum, un grupo sistemático de las obras de Aristóteles y de otros autores de la escuela aristotélica. En este periodo se perdieron numerosos libros, como por ejemplo el famoso tomo II de la Poética, cuyo hallazgo imaginario cuenta Umberto Eco en su novela El nombre de la rosa (1980).

La influencia que Aristóteles ha tenido en la historia cultural es extraordinaria, más grande que la de Platón

¿Qué es lo más complicado a la hora de abordar estos textos?

El momento más complicado es sin duda el análisis de los códices manuscritos, porque mi primera tarea es descifrar de forma correcta un manuscrito en griego, latín, castellano o italiano. Pero, al mismo tiempo, trabajar con los antiguos códices es el momento más fascinante de toda la investigación: cada manuscrito es un mundo, que tenemos que explorar con respeto y cautela.

¿Cómo se investiga en este campo?

La metodología que pienso plantear y practicar es la de la filología textual, es decir, un análisis minucioso de todos los elementos lingüísticos, estilísticos e históricos en una constante comparación de fuentes y textos. Hago este trabajo en el Instituto de Estudios Clásicos Lucio Anneo Séneca, dirigido por el profesor Francisco Leonardo Lisi, catedrático de Filología Griega y supervisor de mi investigación. Además, también colaboro con la profesora Federica Pezzoli, amiga y compañera de mis años de universidad en Italia, además de realizar actividades de docencia en el departamento de Humanidades de la UC3M.

Aristóteles fue un hombre polifacético, considerado el padre de la lógica y la biología. ¿Qué destacaría de él?

Aristóteles observaba los fenómenos del mundo, analizaba las características y luego extraía conclusiones. Su realismo es todavía hoy una fuente imprescindible de enseñanza y de formación del carácter en general. La frase proverbial “una golondrina no hace verano”, por ejemplo, se lee por primera vez en la Ética Nicomaquea y puede constituir un resumen de la actitud filosófica de Aristóteles: no se puede deducir una regla o norma general a partir de un solo caso, porque un único indicio no basta para asegurar algo, sino que se debe observar si se produce con cierta frecuencia o regularidad. La ciencia moderna ha aprendido mucho del ingenio filosófico de Aristóteles.

El maestro de los que saben, ¿no?

Así lo definió Dante, el mayor poeta europeo medieval. Y es que en esa época Aristóteles fue el autor más leído y estudiado, convirtiéndose en la máxima autoridad en numerosos campos. En este sentido, toda la filosofía del mundo moderno depende de la obra de Aristóteles. Y no sólo la investigación de lo que está ´dentro´ del hombre, como las estructuras del razonamiento, la lógica, la ética, el significado de las virtudes, la filosofía política o la metafísica… sino también de lo que está “fuera”, como la física, astronomía, biología, botánica, zoología, etc.

Notas:

Fuente:  http://www.ibercampus.es/la-ciencia-moderna-ha-aprendido-mucho-del-ingenio-filosofico-de-aristoteles-30836.htm

24 de julio de 2015. ESPAÑA

“Evaluación de la diferencia”

El ser humano en todas las latitudes, no entra en consciencia de su función como individuo… cientos de civilizaciones se han sucedido a lo largo de siglos, en oriente y occidente, que marcan pautas de comportamiento de nuestra especie, “el eterno retorno” (Nietzsche dixit) de lo que se creía perdido.

Podría hablar de la humillación a la que está sometida el pueblo griego; los asesinatos y desapariciones de ciudadanos de México; el genocidio de palestinos y sirios, cometido por mercenarios que siembran caos y muerte, entre naciones que conviven hace siglos; la justicia criminal siempre del lado de los poderosos… podría hablar de las instancias mercantiles, antepuesta al valor del hambre de los pueblos, no ignoro que no lo ignoran quienes llevan a cabo la tarea de dibujarnos la realidad.

Con una lucidez tal vez simple, quizás insuficiente, pero en general bastante clara, comprendo el por qué de las guerras, comprendo que no quieran comprenderlo los poderosos que dictan y rigen en el planeta… sé que las justificaciones basadas en ideologías de ocasión, en filosofías con fecha de vencimiento y otras razones que dan, son coartadas, medio conscientes, nacidas de patologías diversas, aplicadas a sus “políticas” de exterminio.

Cuando el hombre ya no piensa en las cuestiones esenciales: verdad, libertad, vida, muerte, los fines primeros y últimos, cuando solo le interesa el destino de una nación política y sus candidatos fetiche, en democracias procedimentales fingidas, cuando las grandes cuestiones metafísicas no causan dolor, ni extrañeza, la humanidad se vuelve bestial… la filosofía postmoderna, hace dos décadas procuró desembarazarse de la metafísica… física y literalidad ocupan el lugar de la metafísica y la superficie sustituye a la dimensionalidad del abismo psicológico y la altura metafísica.

Pues desacreditada la distancia entre representación de vida y vida, la cultura de hoy juega a menudo a mantener los privilegios mediante estatutos de poder y discursos externos que legitimen como diferente lo igual… la diferencia sufre un exilio involuntario, al márgen del acontecer del pliegue de espectáculo puesto en escena, donde la retórica del lenguaje sustituye a la fluidez de la dialéctica, donde los actos deberían sobrevolar a las voces.

¿Cómo ser objetivo?, ¿Cómo ser justo?, ¿Cómo ser exacto?, ¿Cómo decir la verdad “verdadera” y no la que yo deseo?… planteados estos interrogantes, indecisos y conscientes de la subjetividad de todos, dándonos cuenta que cualquier juicio es relativo, verdadero, falso y oportunista, no podemos hacer otra cosa que negarnos a juzgar, dejar de una vez por todas de proyectar nuestro egoísmo, nuestras miserias, nuestra subjetividad apasionada… pero, casi imposible lograr una relatividad absoluta.

Descubrir que nuestras instituciones, nuestra vida cotidiana, nuestros sistemas de interpretación, están sometidos al imperio de la simulación, es poco más que descubrir que el modelo humanista de la vida es algo más que un modelo.

Este es el estado natural y continuo que como paisaje recibimos. Lo que resultaría aún más ingenuo, sería elevar al terreno del deseo justo lo que ya existe como realidad. Porque aunque el conocimiento implique realidad, la irresponsabilidad, instalada en los poderes, no va a “curarnos del conocimiento”, ni de la incapacidad para asumir responsabilidades.

“A partir de cierto punto, ya no se puede volver atrás, ese punto es el que hay que alcanzar” (Franz Kafka, Diario Íntimo).

Notas:

Fuente:  http://www.republica.com.uy/evaluacion-de-la-diferencia/527377/

22 de julio de 2015.  URUGUAY

Dictadura en democracia

Democracia y dictadura no son antónimos. De hecho, pueden coexistir. Una democracia en el sentido literal es aquella en la que el Gobierno resulta de una elección popular. Este elemento por sí solo no garantiza las libertades de los individuos y es posible que resulte en un absolutismo o autoritarismo, regímenes en los cuales se ejerce el poder de forma dictatorial.

El politólogo Giovanni Sartori explica que “la división de poderes y el respeto a la ley son adquisiciones del Estado liberal-constitucional. Por lo tanto, una democracia ‘pura’ (que no sea ni liberal ni constitucional) puede muy bien convertirse en absoluta: la hipótesis de un ‘absolutismo-democrático’”.

El filósofo Bertrand de Jouvenel en su obra Sobre el poder incluso dedica un capítulo a describir “la democracia totalitaria”. De Jouvenel explica la “ficción democrática” así: “No hay institución que permita que cada persona participe en el ejercicio del poder, por la sencilla razón de que este es mando y todos no pueden mandar. La soberanía del pueblo no pasa de ser una ficción; una ficción que a la larga no puede menos de destruir las libertades individuales”. La ficción democrática, agrega De Jouvenel, es la que les confiere a los gobernantes la autoridad sobre todo y “mientras proclama la soberanía del pueblo, la limita exclusivamente a la elección de los delegados, que son los que tienen el pleno ejercicio de la misma. Los miembros de la sociedad son ciudadanos un solo día y súbditos cuatro años”.

Pero volviendo a la falsa dicotomía entre dictadura y democracia, consideremos cómo Sartori define a la dictadura: “Una forma de Estado y una estructura de poder que permite su uso ilimitado (absoluto) y discrecional (arbitrario). El Estado dictatorial es el Estado inconstitucional, un Estado en el cual el dictador viola la Constitución, o escribe una Constitución que le permita todo. Por un motivo u otro, el dictador es legibus solutus [libre de ataduras legales]”.

Todo esto no es para perder fe en la democracia como un mecanismo pacífico para asegurar la alternancia en el poder. El filósofo Karl Popper explica en su libro La sociedad abierta y sus enemigos que para que la democracia funcione (léase que garantice la sociedad abierta) sus principales actores deben exigir que “los poderes de los gobernantes deben ser limitados” de tal forma que puedan, entre otras cosas, ser removidos por los gobernados sin que corra sangre. Popper agrega que uno podría simplificar las cosas distinguiendo básicamente entre dos tipos de gobiernos: los que tienen instituciones que limitan el poder y permiten la remoción pacífica de los gobernantes (democracias) y las tiranías.

Finalmente, Popper dice: “Es hora de que aprendamos que la pregunta de ‘¿quién debe ejercer el poder del Estado?’ importa poco si se la compara con la pregunta de ‘¿cómo es ejercido el poder?’ y ‘¿qué tanto poder se ejerce?’”. Debemos aprender que a largo plazo todos los problemas políticos son problemas institucionales, problemas del marco legal en lugar de las personas, y el progreso hacia más igualdad puede ser asegurado solamente mediante el control institucional del poder”. Dicho de otra forma, el problema no es quién gobierna, sino cuánto poder estamos dispuestos a darle y cómo le permitimos que lo ejerza. Nuestra experiencia indica que hemos sido peligrosamente generosos y permisivos. (O)

@gabricalderon

Gabriela Calderón de Burgos

Notas:

Fuente:  http://www.eluniverso.com/opinion/2015/07/10/nota/5010445/dictadura-democracia

11 de julio de 2015.  ECUADOR

El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse

La obra de Byung-Chul Han (Seúl, 1959), profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, se sitúa en un singular término medio entre la profundidad filosófica y el fenómeno mediático. El éxito de esta clase de filosofía divulgativa no es una novedad en el panorama intelectual alemán, ya que el filósofo coreano sigue la estela de otros pensadores como Peter Sloterdijk o Rüdiger Safranski. No obstante, en comparación con las otras cinco obras de este autor traducidas al castellano, El aroma del tiempo destaca por ser un texto cargado de una especial profundidad filosófica.

El grueso del ensayo de Han presenta un minucioso diagnóstico sobre la crisis temporal de nuestra época. Según el autor, la época de la narración ha tocado a su fin con la irrupción de la posmodernidad. El tiempo narrativo –articulado y sostenido por un sentido– ha dado paso a un tiempo atomizado donde todos los momentos son iguales entre sí, ya que no existe un sentido que permita distinguirlos o priorizarlos. El corto plazo destierra al largo plazo, favoreciendo así el predominio de un presente fragmentado, vacío de duración, que se reduce a picos de actualidad. Se trata de un tiempo acelerado, pero carente de dirección. En palabras del autor, este tiempo “se descubre como una inquietud nerviosa que da tumbos de una posibilidad a otra”, sin permanecer en ninguna de ellas. No hay inicio al que regresar, tampoco una meta que alcanzar. “La inconclusión se convierte en estado permanente”, hasta el punto de que la misma muerte acontece a destiempo. Ante este preocupante fenómeno, Han apela a la poderosa sentencia de Nietzsche: “Todavía suena extraña esta doctrina: ‘¡Muere a tiempo!’ Morir a tiempo: eso es lo que Zaratrusta enseña. En verdad, quien no vive nunca a tiempo, ¿cómo va a morir a tiempo?”.

Sin embargo, la lucidez del diagnóstico contrasta con las soluciones propuestas por el autor. A fin de trazar un sendero hacia ese vivir y morir “a tiempo”, Han pone a dialogar tesis de autores tan dispares como Heidegger, Nietzsche, Baudrillard, Lyotard, Marx, Tomás de Aquino e, incluso, Marcel Proust. El resultado es una sucesión de reflexiones sugerentes, aunque a veces deslavazadas o faltas de un hilo conductor que las integre de forma articulada. Si bien Han sabe dejar claros sus objetivos desde el comienzo, los vericuetos que toma la argumentación en algunos capítulos apuntan a cotas difícilmente alcanzables por un ensayo filosófico breve como es El aroma del tiempo. Al tratar de abordar a tantos autores, Han no logra profundizar debidamente en todos ellos. Por otra parte, se echan de menos aclaraciones de ciertos conceptos –especialmente en el caso de Heidegger: Dasein, “Ser”, “se”–, tal vez desconocidos por el lector profano en filosofía.

En su búsqueda de una noción genuina de tiempo, Han deja de lado el tiempo narrativo y propone un “tiempo aromático”, que invita a ser aprehendido no tanto desde la acción, como desde la demora, a través de una actitud contemplativa y una mirada cordial. De este modo, las sentencias del filósofo coreano parecen abandonar el terreno de la filosofía para adentrarse por momentos en una suerte de teología negativa –“solo en lo no dicho de su lenguaje Dios es Dios”, siguiendo al místico alemán Meister Eckhart–, tan frecuente en el pensamiento del llamado “último Heidegger”. En palabras de Han, “la vida gana tiempo y espacio, duración y amplitud, cuando recupera la capacidad contemplativa”.

Notas:

Aceprensa.- Pablo Alzola

Fuente: http://www.aragonliberal.es/noticias/noticia.asp?notid=89852

10 de julio de 2015.  ESPAÑA

Jurassic world y la corte de justicia de México

En ocasiones encontrar la verdad no cuesta mucho esfuerzo, basta observar con humildad y detenimiento a nuestro rededor y la verdad se manifiesta con toda claridad y nos ilumina el entendimiento.

Cuanto bien les hubiera hecho a los ministros de la corte asistir a las salas de cine donde se exhibe la película Jurassic World, allí hubieran recibido la información suficiente para entender que la naturaleza de los reinos mineral, vegetal y animal no están sometidos a la voluntad o capricho de la persona humana, es más, que la misma persona humana no puede modificar su naturaleza, y que todo intento de violentar la naturaleza de los reinos se revertirá en daño contra su autor.

Estos magistrados, suponemos, que en su formación profesional estudiaron, analizaron y criticaron las diferentes corrientes o teorías del Estado, y son conscientes de que la Nación en anterior al Estado,  que la Nación es un conjunto de hombres afines en lengua, costumbres, bienes espirituales y materiales que los distingue de otros hombres de igual naturaleza, y que esos hombres tiene en común su cosmogonía y su cosmovisión y por tanto son poseedores de un destino en lo universal, en tanto que el Estado es sólo un fragmento de la compleja realidad de la vida humana.

Como la vida humana no se agota en la individualidad de hombres concretos, en la propia naturaleza humana se lleva la inclinación a vivir en comunidad, que equivale a comunidad de proyectos, de fines, de moral y el Estado se crea como una forma de organización política de la vida de los pueblos. Luego se concluye que el Estado no es un fin en sí, posee fines.

A pesar de los escandalosos sueldos y competencias de los magistrados de la corte, recuerden que son parte del Estado mexicano y que los fines del Estado es el Orden Político, es decir, su deber es tender a procurar, directa e indirectamente, todos aquellos bienes materiales,  culturales, morales y religiosos que permitan el desarrollo de la persona humana. Por eso no le toca al Estado formular una Moral o un Derecho Natural porque las reglas Morales y las normas iusnaturalistas están fuera y por encima del organismo estatal.

Se sabe de sobra que el Estado tiene un carácter instrumental. Se trata de un medio para mantener el orden jurídico general de la sociedad y realizar el Bien Común.

Cuando los magistrados maiceados,  como los denunció el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez,  de la S.  Corte de justicia de la NACIÓN,  se toman facultades metaestatales para atentar contra la naturaleza del ser humano y socavar las instituciones de la sociedad como es la familia, actúan fuera de su campo competencial y su soberbia lo hace creerse dioses con fuero para modificar la esencia de las cosas y del propio hombre.

La serie de películas del Jurassic demuestran lo que sucede cuando la soberbia se apodera de los hombres que guiados por la avaricia desean a cualquier precio llenarse la bolsa de miles de millones de dólares y no les importa atentar contra el orden natural del reino animal y en los atentados contra la dignidad humana el ejemplo es Sodoma y Gomorra.

Sabemos que los embates sobre los países para modificar sus normas y constituciones vienen de la propia ONU y sus dependencias, pues en sus objetivos perversos está crear artificialmente un gobierno mundial que vía tratados internacionales sometan a sus dictados a los pueblos para conformar un hombre manejable y supeditado únicamente a la vida sensible, y desde la mercadotecnia y la economía mantenerlos esclavizados.

La acciones demoledoras de los enemigos de la nacionalidad mexicana están a la vista de todos así como sus promotores, lo que llama la atención es que los gobernantes, los líderes, los empresarios, los universitarios, los dirigentes y pastores y muchos otros personajes de la sociedad se mantengan callados o en actitud servil como el caso de los magistrados y algunos congresos locales.

Lo aberrante de esta situación es que los enemigos del pueblo mexicano están usando al propio Estado para socavar la nacionalidad mexicana y aún más sorprendentes es la cantidad de traidores que les están prestando ayuda personal y financiera.

Ante esta situación se vuelve recomendable ver la serie de películas de Jurassic para los diputados locales y federales, senadores y todos los miembros del poder judicial.   

Y la película que a su vez no les recomendamos a esos representantes de pueblo es la del planeta de los simios, pues se pudiera dar el caso que tuvieran un ataque de identidad.

Ahora más que nunca debemos defender nuestra nacionalidad. Como siempre estimado lector usted dice la última palabra.

Notas:

Fuente:  Abel Alcalá.

7 de julio de 2015. MEXICO

11 tips de Nietzsche para jóvenes escritores de filosofía

Un flamante pequeño manual de estilo fruto del amor filosófico de Nietzsche, especie de cáliz para compartir en esta era decadente.

Como pocos filósofos, Friedrich Nietzsche no sólo es conocido por su filosofía también lo es por ser un gran escritor. Por eso su filosofía seduce tanto, con sus ráfagas, sus aforismos, su escritura llena de sangre/espíritu (un cóctel ideal para incendiar la mente de un joven). Siendo él mismo sujeto de la posesión dionisiaca que tanto celebró, transpira en lo mejor de su obra la embriaguez, el relámpago, la manía que viene del dios del vino y los misterios. Algunos críticos consideran que su estilo dado a sentencias breves revolucionó la afectada prosa filosófica alemana en la que abundan las oraciones de múltiples cláusulas. Las palabras son en Nietzsche un martillo fulminante, hoz y haz de significados enlazados. Como explica el mismo Nietzsche, la filosofía debe de intimar a la poesía sin nunca entregarse a ella, en un eterno roce y el filósofo no sólo debe construir su estilo a través del pensamiento lógico, también a través de lo que siente –en esto Nietzsche revela su dimensión artística y amplía su epistemología a la radiación de los sentidos que aprehenden y comunican el mundo de formas inaccesibles para la razón. Invita al lector aquí a participar en la filosofía como una experiencia y como una transformación y no sólo como una transferencia de información. Nunca inerte a la sensualidad, Nietzsche considera que la abstracción filosófica debe de ser cocinada a fuego lento, abriendo primero el paladar del lector, para en el momento climático propinar el zarpazo que consigue el entendimiento.

En un momento en el que estaba poseído por ese otro dios,  Eros,  Nietzsche esbozó diez reglas como un breve manual de estilo dirigido a la gran musa Lou Andreas Salomé (de quien también se enamoraron Freud y Rilke). Nietzsche no consiguió concretar su amor pero, probablemente intentando agenciarse su afecto, le consignó en 1882 un decálogo de estilo para escribir filosofía. Salomé más tarde publicó esta carta en su libro Friedrich Nietzsche in seinen Werken. Estas diez reglas pueden leerse como una serie de consejos para jóvenes interesados en la filosofía –como era el caso de Salomé. Agrego aquí un onceavo punto que no pertenece a esta carta, pero que me parece captura la quintaesencia de la pasión y la visión nietzscheana, además de ser una de las frases más memorables sobre lo que es la escritura para un escritor: metafísica de las letras que están vivas, escritura que es transubstanciación.

1. La vida es una necesidad primordial: un estilo debe estar vivo.

2. El estilo debe ser concebido tomando en cuenta a la persona específica con la que te quieres comunicar. (La ley de la relación mutua).

3. Primero, antes de escribir, uno debe determinar con precisión “qué se quiere decir y presentar”. La escritura debe ser sólo una imitación.

4. Como el escritor ignora los recursos que tiene el orador, deberá por lo general, hacer una presentación expresiva de su modelo. De cualquier manera, la presentación escrita de éste, siempre resultará más apagada que el modelo en sí mismo.

5. La riqueza de la vida se revela a través de la riqueza gestual. Uno debe aprender a considerar todo —la extensión y ritmo de las oraciones, los signos de puntuación, la selección de palabras, las pausas, la secuencia de los pensamientos—, como lo hacemos con los gestos.

6. ¡Te cuidado con la puntuación! Sólo las personas que tienen una respiración larga al hablar se merecen el punto. Para la mayoría, el punto es una afectación.

7. El estilo debe probar que uno cree en una idea. No solamente que uno la piensa, sino también que las siente.

8. Entre más abstracta es la idea que se quiere expresar, más importante es guiar los sentidos del lector hacia ella.

9. La estrategia de un buen escritor de prosa consiste en la elección de los medios que lo acerquen lo más posible a la poesía, sin nunca tocarla.

10. Privar al lector de las objeciones más obvias no es una manera eficaz, ni inteligente. Permitir que el lector pronuncie la quintaesencia de nuestra sabiduría es una mejor y más inteligente manera de hacerlo.

EXTRA:

11. De todo lo que está escrito, amo sólo lo que una persona ha escrito con su sangre. Escribe con sangre, y descubrirás que la sangre es espíritu.

*    *    *

Y como bonus una conversación sobre el llamado de la filosofía: Nietzsche, Ficino, Giordano Bruno, Raimundo Lulio y el regreso a una filosofía que debe de ser vivida y no sólo descrita.

Notas:

Fuente: http://pijamasurf.com/2015/07/11-tips-de-nietzsche-para-jovenes-escritores-de-filosofia/

6 de julio de 2015

Popper contra el historicismo

El La Sociedad Abierta y Sus Enemigos, el gran Karl R. Popper rebate esa idea tan generalizada todavía hoy y que llamó en otro libro “las leyes inexorables del destino histórico”. De hecho, la obra de Popper en su conjunto es una refutación a todas las formas totalitarias, sea el “comunismo” o el “nacionalsocialismo” de su tiempo, y que hoy en sus versiones más tropicales, y de muy dudoso fundamento intelectual, podemos denominar vil y cruel “populismo” tercermundista, pero que tiene éxito entre incautos que creen eso de que un “superhombre” o una “supermujer” los llevará por ese “destino histórico” de “leyes dialécticas” que sí o sí se cumplirán.

Por eso Popper en su obra se lanza a inquirir no solo los orígenes, sino que rastrea las consecuencias, y el impacto del historicismo desde Platón hasta Marx, para complementar y describir el ADN del gran enemigo de la sociedad abierta.

Explicado de manera breve, el historicismo es una corriente de pensamiento filosófica la cual explica que los acontecimientos se rigen por ciertas leyes generales necesarias que dominan el mundo, y las cuales una vez descubiertas permiten pronosticar el destino de la sociedad. El historicismo permite analizar, interpretar y en algunas ocasiones guiar las formas a través de las cuales evoluciona la sociedad humana, de acuerdo con leyes “preexistentes”, ah e inexorables, y que dan como resultado un “destino histórico”.

(Sorprendente que en la universidad estatal de Guatemala todavía enseñen eso y le den el apelativo de “ciencia”).

El historicismo es en realidad una doctrina que sostiene que la historia tiene un sentido determinado, en el que la función de la ciencia de la historia consiste en encontrar las leyes que permiten determinar el camino a seguir. Si se logra encontrar la ley de la historia entonces es posible predecir su evolución y actuar, consecuentemente sobre estas bases. El historicismo tiene consecuencias metodológicas, morales y políticas.

Las ideas fundantes del historicismo se desarrollan aproximadamente 500 años antes de Cristo inicialmente por Hesíodo, luego por Heráclito y a través de Platón fueron tomadas como parte constitutiva de la tradición filosófica. Al igual que la filosofía de Heráclito, Platón recurre a una ley de desarrollo histórico en la que todo cambio social significa corrupción y degeneración; es decir, todo cambio que no esté sujeto al parámetro de “ley histórica”. Las ideas acerca del historicismo se desarrollaron en un contexto de intensa inestabilidad e inseguridad política, ya que en épocas de cambios sociales, el miedo al cambio se puede mitigar mediante la ilusión de conocer la ley del cambio, lo que ofrece un poco de estabilidad, así como la posibilidad de “predecir” el futuro. El historicismo tiene algunos rasgos intelectuales naturalistas ya que se apoya en las leyes para predecir el futuro y otros antinaturalistas porque sus efectos inciden en la sociedad, y esos no se pueden predecir.

Según Popper, las ideas historicistas de Platón tenían limitaciones bien definidas, ya que para Platón… (Continuará).

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Notas:

Fuente:  http://www.s21.com.gt/era-libertaria/2015/07/03/popper-contra-historicismo

3 de julio de 2015.  GUATEMALA

Voltaire y el desorden social en el orden del universo

Autores como Voltaire, leídos en diferentes etapas de la historia, siempre han tenido nuevos mensajes que dar a sus lectores. Protagonista de una etapa trascendental en la construcción del pensamiento moderno, a través de una infinidad de escritos, releído a la luz del siglo XXI, mueve las células más sensibles, para incomodarnos o regodearnos con sus punzantes juicios.

En lo personal me resulta grato el Voltaire cuentista, o más cumplidamente, el Voltaire novelista, que empieza estos géneros con una broma literaria para su amada Madame de Châtelet, de donde probablemente sale su primer cuento, El sueño de Platón.

Voltaire imagina un sueño de Platón, en el que el Dios Creador, el gran Demiurgo, después de haber organizado el universo, les concede a sus discípulos crear los planetas. A Demogorgón le toca el pedazo de barro llamado tierra, y en su obra maestra se propuso dejar a un lado la envidia y demás bajezas del espíritu. Otro genio, muy dado a las bromas pesadas, le dice:

La verdad es que no habéis hecho muy bien; habéis separado vuestro mundo en dos y habéis puesto un gran espacio de agua entre los dos hemisferios, con el fin de que no haya comunicación entre ambos. Se van a helar de frío en vuestros dos polos y se morirán de calor en vuestra línea equinoccial. Habéis establecido prudentemente grandes desiertos de arena con objeto de que los viajeros pudieran morir allí de hambre y de sed… Por otra parte, me parece que habéis formado una treintena de especies de monos, muchas más especies de perros y solamente cuatro o cinco razas de hombres; claro está que habéis dado a este último animal lo que vos llamáis la razón; pero, en conciencia, esta razón no puede ser más ridícula y está demasiado cerca de la locura. Me parece además que no habéis tratado muy bien a ese animal de dos pies, puesto que le habéis dado tantos enemigos y tan poca defensa, tantas enfermedades y tan pocos remedios, tantas pasiones y tan poco juicio. Por lo visto no queréis que queden muchos animales de éstos sobre la tierra; porque, sin contar los peligros a los que les exponéis, lo habéis dispuesto todo de tal manera que un día las viruelas arrebatarán todos los años regularmente la décima parte de esta especie, y que el gálico envenenará las fuentes de la vida en las nueve partes restantes; y como si aún todo esto no bastara, habéis ordenado las cosas de tal manera que la mitad de los supervivientes se ocupará en litigar, y la otra mitad en matarse; sin duda alguna os quedarán muy agradecidos, lo cierto es que habéis hecho una verdadera obra de arte.

Demogorgón se ruborizó; comprendía perfectamente que había mal moral y mal físico; pero afirmaba que había más bien que mal. «Es fácil criticar -dijo-; pero, ¿creéis que es tan fácil hacer un animal que sea siempre razonable, que sea libre y que no abuse nunca de su libertad? ¿Creéis que cuando hay que hacer que se propaguen nueve a diez mil plantas es tan fácil impedir que algunas de estas plantas tengan las cualidades nocivas? ¿Os imagináis que con cierta cantidad de agua, de arena, de barro y de fuego es posible no tener ni mares ni desiertos?»

La discusión continuó. Los hacedores de los planetas se criticaron mutuamente y nunca se pusieron de acuerdo. Por fin, el eterno Demiurgo impuso silencio a todos: «Habéis hecho -les dijo- cosas buenas y malas, porque tenéis mucha inteligencia y sois imperfectos; vuestras obras durarán solamente unos centenares de millones de años; luego, cuando seáis más instruidos, lo haréis mejor: sólo a mí me corresponde hacer cosas perfectas e inmortales.» He ahí lo que Platón enseñaba a sus discípulos. “Cuando dejó de hablar, uno de ellos le dijo: Y luego os despertasteis”.

En otro cuento, Memnón o la cordura humana, Voltaire ilustra cómo a Memnón, que por la mañana se había propuesto ser un hombre cuerdo, no le había ido menos mal que a Cándido; pues antes de la noche había sido engañado y robado por una bella dama, se había embriagado, había jugado, había tenido una disputa, había perdido un ojo, y había ido a la corte, donde se habían burlado de él. Entonces, Memnón dialoga con un “genio bueno” del universo, a quien le reclama que “ciertos poetas y ciertos filósofos se equivocan por completo al decir que todo va bien”.

“No, tienen muchísima razón”, dijo el filósofo de las alturas, si consideran la disposición del universo entero.

En suma, Voltaire, al menos en el pasado cuento de Cándido que he narrado, y en estos de El sueño de Platón y Memnón o la cordura humana, juega con el cuestionamiento de que si en el firmamento existe un orden perfecto de las cosas por qué en las sociedades y en cada uno de sus mortales hay desorden, maldad e infelicidad, así como un largo etcétera de

desgracias.

@loalar00

Notas:

Fuente:  http://www.oem.com.mx/diariodexalapa/notas/n3860195.htm

1° de julio de 2015. MEXICO

La muerte de la enseñanza de la Literatura

Se cargaron el latín por lo militar. Ni los curas saben ya qué significa “Introibo ad altare Dei“, ni mucho menos el “Suscipiat” o el “Orate, fratres“. El latín ayudaba a pensar, un peligro, ponía en orden la mente, peor aún, te ayudaba a entender mejor tu propio idioma, a expresarte en él con mayor corrección… Mucho riesgo para el poder, casi siempre en manos de inseguros desconfiados e indocumentados, sobre todo en el ministerio mal llamado de Educación, desde hace tantos años.

Luego devaluaron la enseñanza de la filosofía. Descartes, Kant, Feuerbach, Schopenhauer… al baúl de los recuerdos, uhúu… Se empieza por Platón y se acaba con Marx y Engels y… claro, luego te salen listillos y cualquier pimpollo es capaz de montarte un Podemos apenas te descuidas.

Más tarde le llegó el turno a la música. Despreciaron su importancia y relegaron la enseñanza de esta disciplina robándole a los alumnos su derecho a disfrutarla y a mejorar su sensibilidad. A ser cultos, en definitiva. Una de las secuencias más impactantes de la película franco-mauritana Timbuktu, dirigida en 2014 por Abderrahmane Sissako es cuando los islamistas radicales torturan a quienes osan escuchar música a hurtadillas. Pues eso.

Ahora le toca el turno a la Literatura. A partir del próximo curso, dos horas a la semana y vas que te matas. Además, no contarán para la nota de selectividad ni entrarán en las futuras reválidas que prevé la ley Wert. Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) la llaman. ¿Se puede tener más cara? ¿Se puede ser más desaprensivo?

Arrancar de cuajo las humanidades de la enseñanza es privar a las generaciones que ahora crecen en nuestro país de un instrumento imprescindible para amueblar sus mentes y reforzar su sensibilidad. Es una verdadera pena constatar cómo la capacidad de expresión de muchos jóvenes es ya inversamente proporcional a la habilidad que poseen para escribir mensajes en sus teléfonos “inteligentes” a toda velocidad. Teléfonos que incluso les corrigen vergonzosas faltas de ortografía producto de una educación directamente denunciable.

Lo único que leen son los mensajes del “guasap“. O los tutoriales de internet para aprovechar al máximo las capacidades de la aplicación de moda. ¿El Arcipreste de Hita? ¿El Cantar del Mío Cid? ¿El Lazarillo? ¿La Celestina? ¿Cervantes? Bueno, Cervantes sí, pero porque estos días han hablado mucho en la tele del hallazgo de sus presuntos restos. Todavía los veinteañeros quizás sepan que Cervantes fue el autor de “El Quijote” y hasta es posible que alguno, por equivocación o por obligación, se haya tomado la molestia de leer alguno de sus pasajes. A partir del próximo curso escolar, se acabó. Ni Galdós, ni Clarín, ni Valle Inclán, ni mucho menos García Márquez.

El acoso y derribo a la cultura y al conocimiento es tan escandaloso como el escaso nivel de protesta ciudadana ante tamaña fechoría.

Saldremos muy tocados de los desmanes de Wert y sus antecesores al frente de Educación. Es uno de los cambios fundamentales que hay que hacer apenas la gente decente recupere el poder. Será complicado evitar el daño en alguna generación, pero si algo debemos a quienes vienen detrás nuestro es dejarles un panorama mejor que el que nosotros recibimos. Y eso, que no está ocurriendo en casi ningún ámbito, en el mundo de la cultura, en el de la educación… es todavía peor sin que sepamos hasta cuándo.

Le hemos dado nuestra lengua a más de quinientos millones de personas en todo el mundo y nosotros, quienes la parimos, somos los que peor la hablamos, los que menos recursos lingüísticos demostramos, los que usamos un vocabulario más pobre y escaso, los que nos expresamos con menos riqueza de léxico y de matices… Y para redondear la faena Wert, en estos sus eternos días de una despedida que no acaba de rematar nos añade una amarga píldora más a su nociva y vomitable herencia: una enseñanza devaluada de la literatura, a la que hay que sumar las tropelías cometidas antes con la historia de la filosofía, la música o el latín.

Juan Tortosa

Notas:

Fuente:  http://blogs.publico.es/juan-tortosa/2015/06/24/la-muerte-de-la-ensenanza-de-la-literatura/

26 de junio de 2015.  ESPAÑA

Los políticos y la retórica

Ha habido grandes sabios que han sido políticos mediocres porque han confundido la retórica con la gestión de la vida pública. Platón sabía que la república ideal, de la cual había hablado con sus amigos y discípulos mientras escuchaban a su maestro Sócrates, no existía en ningún lugar, sino que sólo era verdadera en “nuestros discursos”.

Pensaba que los filósofos, los intelectuales o tertulianos, que diríamos hoy, pueden enseñar a gobernar. El experimento junto al tirano de Siracusa, de donde salió por piernas antes de que lo mataran en aquella ciudad siciliana, le produjo una gran frustración. Los discursos pueden ser muy bellos pero igualmente utópicos.

Tomás Moro escribió la Utopía pero tuvo que hacer frente a la realidad de su conciencia ante las presiones del rey Enrique VIII y acabó sentenciado y ejecutado en el cadalso de la Torre de Londres. Fue un canciller del reino de prestigio, honrado y leal. La ambición del rey pasó por encima de la amistad mutua y entró en el incómodo espacio de los traidores a la razón de Estado. Cuando un líder depende de los discursos que le sirven los salvapatrias habituales, corre el riesgo de despeñarse si se deja llevar por los cantos de sirena de los que escriben sin arriesgar nada o bien para mantener unas prebendas que suministra el poder de forma discrecional.

El modelo más apropiado es posiblemente el que Aristóteles enseñaba a su alumno Alejandro de Macedonia. No le decía lo que debía hacer sino que le enseñaba a pensar. No bajaba al detalle sobre si algún día cortaría el nudo gordiano o si se debía casar con Roxana. Le enseñó qué es la política, el significado de las tragedias griegas, cuántos estómagos tienen los rumiantes o la importancia de la ética. Y lo dejó suelto, a su aire, para que él mismo se embarcara en aventuras que no podían acabar bien porque estaban por encima de sus posibilidades.

Un líder no puede transitar políticamente con discursos prestados ni con la retórica de la propaganda que él mismo fabrica. Mejor que se esfuerce por hacer del gobierno una máquina capaz de servir a los ciudadanos con el menor riesgo posible de hacerlos infelices o triturarlos.

Los empeños en construir una sociedad nueva o un pueblo nuevo, con personas también nuevas, han desembocado en fracasos estrepitosos. Todo es muy añejo, imperfecto, ­­re­petitivo.

Montaigne repetía sin cesar que lo que llamamos preocupación no tiene un peso específico, sino que nosotros lo aumentamos o disminuimos. Las cosas no tienen peso propio, sino el que nosotros les damos. Cuanto más pequeñas son las proporciones en que nos encontramos, más nos oprime la estrechez. Puede que de tanto dar vueltas a un mismo tema durante tanto tiempo acabemos perdiendo la perspectiva de la realidad.

Lluis Foix

Notas:

Fuente:  http://informe21.com/blog/lluis-foix/los-politicos-y-la-retorica

Fuente: http://www.foixblog.com/2015/06/18/los-politicos-y-la-retorica
Lluis Foix

23 de junio de 2015.

Verdades necesarias

SARTRE tenía el vicio de pensar sobre todo y esa ambición propició que cometiera grandes errores. Pero sus reflexiones sobre la angustia, muy influidas por Kierkegaard, y la libertad como necesidad siguen sin perder ni un ápice de interés.

Le ví una noche de invierno encogido y arrugado, del brazo de Simone de Beauvoir, en la ‘rue’ Bonaparte junto a los Jardines de Luxemburgo. Su fragilidad me conmovió. Siempre me he preguntado como un tipo tan feo pudo tener tanta capacidad de seducción a las mujeres. Sin duda, su prodigiosa inteligencia compensaba sus defectos físicos, entre ellos, su baja estatura y su estrabismo. Contaba Beauvoir que Sartre bebía demasiado, se lavaba poco y que, al final de su vida, se orinaba en los pantalones.

El problema de los genios es que, cuando uno se acerca, descubre que son como los demás. Eso hace, a mi juicio, más misterioso su talento.

Jean-Paul Sartre mantuvo hasta el final de sus días una extraordinaria curiosidad intelectual que le llevó a practicar todos los géneros: el ensayo, la biografía, el teatro, la novela y el cuento.

En todos ellos se pueden encontrar las inquietudes del filósofo, cuya aportación esencial es que la vida no puede ser comprendida mediante categorías filosóficas sino que sólo adquiere sentido en la propia existencia del sujeto.

Pero Sartre fue más allá y retomando las ideas de Kant, señala que hay dos tipos de verdades: las necesarias y las contingentes. Las necesarias son aquellas que no pueden ser negadas mediante contradicción y las contingentes son las que aportan alguna información accidental sobre el ser.

Las matematicas o la física contienen asertos necesarios, como que dos y dos son cuatro, pero lo esencial es encontrar este tipo de verdades en nuestra existencia. Eso es mucho más difícil y requiere una indagación introspectiva. Sartre llega a la conclusión de que una de esas verdades necesarias es que el hombre está condenado a ser libre.

La libertad implica la necesidad de elegir y, por tanto, de ser responsable de nuestros actos, una noción que choca contra el determinismo biológico que representan científicos tan ilustres como Richard Dawkins.

Dawkins y otros alegan que son los genes los que condicionan nuestra conducta y que las ideas son, en muchas ocasiones, proyecciones de nuestro afán de encontrar sentido a la realidad. Por ejemplo, Dawkins apunta en ‘El espejismo de Dios’, un libro indispensable, que el origen de la religión está ligado a las condiciones de vida del hombre en el Paleolítico.

Sin entrar a fondo en este debate, yo me inclino a creer que, a pesar de nuestra herencia genética y cultural, somos libres de elegir entre el bien y el mal. He conocido a personas que han optado por sacrificar su vida para ayudar a los demás. Y eso es una elección.

La vida está llena de encrucijadas y estamos obligados a decidir. Incluso cuando soportamos una adversidad como la muerte de un padre o la pérdida de un empleo, podemos elegir cómo afrontar esa desgracia.

Lo esencial no es el sufrimiento o la alegría, que son circunstanciales, sino cómo somos capaces de sobrellevar lo que nos pasa. Y ello siempre desde la perspectiva de que somos seres arrojados al mundo y cuya experiencia empieza y acaba en nosotros. No hay modelos, no hay normas que hagan llevadero el dolor. Estamos condenados a inventarnos a nosotros mismos. A eso llamamos libertad.

Notas:

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2015/06/20/55845d5246163fcc1e8b4598.html

21 de junio de 2015. 

Sadismo de Estado / A lomo de palabra

Según Nietzsche (1844-1900), “el regalo más grande que hasta ahora ha recibido la humanidad” es un libro. ¿Cuál? Así habló Zaratustra. En esta obra -escrita por cierto por el propio Nietzsche entre 1883 y 1885, es decir, cuatro años antes de que perdiera el juicio- se esboza el seductor concepto del Übermensch: “La belleza del superhombre llegó hasta mí como una sombra. ¡Ay, hermanos míos! ¡Qué me importan ya los dioses!”

Superman surcó por primera vez el cielo norteamericano el mismo año que, en Alemania, Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, organizó el pogromo conocido como la Noche de los Cristales Rotos. En abril de 1938 salió a la venta el #1 de Actions Comics, en cuyas páginas debutó el superhéroe contemporáneo por antonomasia. En noviembre, dos días serían suficientes que para la furia nazi incendiara unas 250 sinagogas, saqueara más de siete mil negocios de la comunidad judía, asesinara a cientos y arrestara a cerca de 30 mil personas por el delito de ser judíos. Ese mismo año, el Vaticano otorga su bendición y reconocimiento al gobierno golpista de Francisco Franco, Hitler invade Austria y Mussolini exige a Francia el control de Túnez, Niza y Córcega. Europa se dispone a la conflagración. Desde su tumba, Nietzsche imposta la voz de Zaratustra: “La guerra y la valentía han hecho cosas más grandes que el amor al prójimo”.

Disonante respecto al fragor de sus tiempos, antagónico frente al pensamiento hegemónico, también en 1938, en la ciudad portuaria de Bari, en la Italia fascista, Benedetto Croce (1886-1952) publicó La storia come pensiero e come azione. Cuatro años después, en México, con el sello del Fondo de Cultura Económica, aparece la traducción al español, con un título mucho más atinado: La historia como hazaña de la libertad. Por supuesto, Croce era consciente de su postura discorde: “Nada más frecuente que oír en nuestros días el anuncio jubiloso o la admisión resignada o la lamentación desesperada de que la libertad ha desertado ya del mundo, de que su ideal ha traspuesto el horizonte de la historia, en un ocaso sin promesa ni aurora. Los que así hablan y escriben e imprimen, merecen el perdón motivado por las palabras de Jesús: porque no saben lo que dicen. Si lo supieran…, echarían de ver que el dar por muerta la libertad vale tanto como dar por muerta a la vida.” ¿Leería Vasili Grossman a Croce? No lo sé, pero estoy cierto de que ambos compartían la misma convicción sobre el rol de la libertad en la historia. El ensayo XII del libro de Croce condensa tal postura: “La historia como historia de la libertad”. El planteamiento no es el hegeliano, esto es, el de una historia que se remonte al alumbramiento de la libertad y que vendría a terminar con su destinada madurez. No es así ni para el narrador ucraniano ni para Benedetto Croce; el filósofo italiano sostiene que la libertad es “por un lado, principio explicativo del curso de la historia y, por otro, el ideal moral de la humanidad”. Por su parte, Grossman sostiene: “La historia de la humanidad es la historia de su libertad… El progreso es, en esencia, progreso de la libertad humana”. Grossman reflexiona así y exalta la libertad desde la perspectiva de Iván Grigórievich, el protagonista de Todo fluye (1955-1963), un hombre que ha pasado la mayor parte de su vida confinado en cárceles y campos de concentración.

También en 1938, en marzo, Nikolái Bujarin fue ejecutado por así convenir a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, lo cual no significaba otra cosa que por órdenes de Stalin. Bujarin, como cientos de miles de soviéticos, fue víctima de la Gran Purga de 1937. El revolucionario moscovita, quien años atrás se había opuesto a la colectivización forzada del trabajo campesino, fue acusado de traición y de colaborar con una supuesta organización terrorista dirigida desde el extranjero por Trotski. Anna Lárina, esposa de Bujarin, también había sido arrestada; perdió la custodia de sus hijos y pasaría veinte años en un campo de trabajos forzados: “…la nieve cruje como vidrio bajo los zapatos de cientos de mujeres moscovitas, condenas a diez años de campo por no haber denunciado a sus maridos”, relata Grossman.

En Anatomía de la destructividad humana, Erich Fromm (1900-1980) se refiere a Stalin como un “caso clínico de sádico no sexual”. Efectivamente, oteador autócrata apostado en lo más alto de la pirámide de la burocracia soviética, el georgiano implantó el sadismo como política de Estado. La opresión se propagaba y Benedetto Croce lo tenía perfectamente claro: “Aun sin detenerse en los sucesos y las condiciones de la vida contemporánea por los cuales en muchos países los órdenes liberales… se derrumbaron, y en otros muchos se extiende el deseo de su derrumbe, la historia entera hace ver, con breves intervalos de inquieta, insegura y desordenada libertad, con escasos relámpagos de felicidad…, un apelotonarse de opresiones, invasiones, depredaciones, tiranías profanas y eclesiásticas, guerras entre pueblos y en pueblos mismos, persecuciones, destierros y patíbulos. Con este espectáculo ante los ojos, el dicho de que la historia es la historia de la libertad suena como una ironía o, afirmado en serio, como una estupidez”.

Pero Croce no se deja engañar -“la filosofía no está en el mundo para dejarse dormir por la realidad tal como se presenta, sino para interpretarla”-; Grossman tampoco. Y ambos apostaban por lo mismo: “el hombre que esclaviza a otro despierta en él la conciencia de sí y lo encamina a la libertad”.

@gcastroibarra

Notas:

Fuente:  http://www.lja.mx/2015/06/sadismo-de-estado-a-lomo-de-palabra/

15 de junio de 2015. MÉXICO

Doble Moral o Inmoralidad Política

En 1785 en el libro Fundamentos de la Metafísica de las Costumbre, Immanuel Kant, introdujo la noción del imperativo categórico, definiéndolo como el principio supremo de la moralidad, es decir, un “concepto autónomo (independiente de la religión o ideología), autosuficiente y capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones”.

Asimismo Kant estableció tres formulaciones del imperativo categórico: 1. Formulación de la ley universal (actuar de tal forma que nuestra acción o máxima pueda convertirse en una ley universal); 2. Formulación de la humanidad (consiste en que debemos tratar a la humanidad como un fin y no como un medio); y, 3. Formulación de la autonomía (actuar con independencia de creencias o ideologías, es decir, con el uso de la razón).

En ese sentido, el cumplimiento de las tres formulaciones anteriores, llevará a que los actos del ser humano sean morales de una manera objetiva y no sólo subjetiva, es decir, que lo moral deje de ser algo ideal y efectivamente puede llevarse a la práctica en cada acción que se realiza.

Para mayor ilustración del lector pondré el ejemplo siguiente: Si al realizar una compra en alguna tienda departamental o comercial, el cajero te da más dinero que el que te corresponde como cambio, tú te preguntas ¿qué hacer?, ¿qué es lo correcto?, ¿qué actitud desearía que tuvieran todas las demás personas a las que les ocurriera algo similar? La decisión es tuya, pero debes actuar conforme quisieras que todo el mundo actuara en esas circunstancias, pensando también en la posición del cajero al tener que reponer el dinero que dio de más.

En la política mexicana y sobre todo, en el actuar de los políticos, la doble moral no existe, por la simple razón de que en sus actos no hay nada de moral; así que, cuando se acusa a un instituto político de tener doble moral, el término está mal empleado por la sencilla razón de que todos los partidos políticos y por ende sus militantes, carecen de moralidad, por tal motivo sus actos corren la misma suerte.

Los diversos candidatos ven al pueblo como un medio para conseguir el fin (el erario público y poder); las mentiras-propuestas nada tienen de universales sino que se particularizan de acuerdo a las necesidades de cada municipio, Distrito o Estado; y el actuar de los actores políticos solo buscan el engaño a efecto de obtener el cargo público y poder corromperlo ante su inmoralidad.

La falta de moralidad del político mexicano quedó magníficamente plasmada en la “máxima” del cacique Gonzalo N. Santos (fundador del PRI), al expresar “la moral es un árbol que da moras o sirve para una chingada”; he allí la idiosincrasia de los políticos mexicanos, los cuales han involucionado para seguir tratando de ocultar su tropelías, su enriquecimiento ilícito y el desvió de recursos, en lugar de corregir.

Los hechos anteriores fueron un secreto a voces en el pasado, pero ahora salen a la luz pública tan frecuentemente, que en el ideario mexicano solo existen dos posiciones: el hartazgo o la indiferencia; al primero es al que la mayoría del pueblo se debe sumar, pues al final provocará la reacción y acción del pueblo ante los abusos y excesos de los políticos.

El día que la moral sea verdaderamente incluida en la política, se podrá hablar de un cambio de paradigma en la forma en que se desarrolla la partidocracia del país, en ese momento se asistirá a la instauración de la democracia, en la que efectivamente se tenga un gobierno del pueblo para el pueblo y no la simulación a la que se concurre cada 3 o 6 años en la llamada “jornada electoral”.

La inmoralidad no es un tema exclusivo de la política sino que es inherente del ser humano, por ello debemos educar hijos y ciudadanos que compartan el imperativo categórico con que un día soñó Kant, ¿utópico? Tal vez, pero no imposible, pues el lograrlo dependerá de cada uno de nosotros y de lo que inculquemos a quienes un día dependen de nosotros.

Notas:

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Fuente: http://primerplanoweb.com.mx/?p=3724

2 de junio de 2015.  MÉXICO

El sentido de la vida rota

Perspectivas que a veces ponen los pelos de punta, y siempre invitan a pensar

El ensayo del alemán Peter Trawny Heidegger y el mito de la conspiración mundial de los judíos (Herder) analiza las anotaciones de Heidegger sobre los judíos descubiertas en la primera entrega de sus polémicos Cuadernos negros. Revela aspectos nada halagadores del filósofo, zoquete a pesar de su saber erudito, que defendió el burdo mito de l­a conspiración judía internacional. El afamado Byung-Chul Han regresa con el sustancioso El aroma del tiempo (Herder), filosofía que constata la pérdida de sentido en nuestras vidas y propone el arte de demorarse, la calma. El filósofo catalán Josep Maria Esquirol propone en La resistencia íntima (Acantilado) una filosofía de la proximidad para dotar de sentido a las existencias disgregadas. Es mucho el poder unificador de la cercanía y la buena convivencia en esta época nuestra de aislamiento y sentimientos endurecidos. Frente al optimismo de Esquirol, el original ensayo La conspiración contra la vida humana (Valdemar), del norteamericano Thomas Ligotti, ofrece una visión pesimista de la existencia. Schopenhauer, Mainländer, Lovecraft, las novelas de terror o las negras ideas del desconocido filósofo antinatalista Zapffe son perspectivas que ponen los pelos de punta e invitan a pensar.

En contraste con estos autores descreídos nos encontramos la sencilla introducción del suizo Hans Küng a los Grandes pensadores cristianos (Trotta), solvente y clara. Y claridad es lo que extrajo el filósofo judío Franz Rosenzweig con sus lúcidos Escritos sobre la guerra (Sígueme), pura filosofía política premonitoria. Fernando Savater firma Voltaire contra los fanáticos (Ariel), selección de textos que ojalá leyesen también los fanáticos, incapaces de pensar y reír. Sorprendente es el libro del esloveno Slavoj Zizek Mis chistes, mi filosofía (Anagrama), lleno de ingenio y gracia; dos cualidades que dispensó a raudales Lichtenberg, de quien Hermida Editores publica el volumen I de sus Cuadernos. El maestro alemán del aforismo fue un atento pensador que conocía la naturaleza humana y supo perdonar sus balanceos y debilidades.

Notas:

Fuente:  http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/20/babelia/1432114700_376481.html

29 de mayo de 2015.  ESPAÑA

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