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Las 11 virtudes que llevan al florecimiento del ser humano

En el constante brote de la literatura superacional y la autoayuda surgen gurús que prometen revelar los secretos de la felicidad, el éxito o incluso de la iluminación. Muchos de ellos lo único que hacen es recrear, cambiar de nombre o intentar traducir conceptos de otros maestros. Al hacerlo suelen diluirlos y banalizarlos. Como es sabido el agua de un río es más pura entre más cerca está de su fuente. Es por ello que recomendamos antes de tomar un gurú posmoderno, primero familiarizarse con una tradición milenaria, al menos para poder cotejar las palabras de un aparente innovador.

A continuación compartimos las 11 virtudes que Aristóteles, sin duda una de las mentes más brillantes en la historia de la humanidad, expuso en su Ética, como constitutivas de la eudaimonía, que es el término que Aristóteles usa para referirse a una vida buena, feliz, y sobre todo con significado. No es la felicidad hedonista, es la felicidad que está en armonía con el entorno, con los otros hombres, con el universo e incluso con lo divino. Debe de notarse que el filósofo recalca que cada una de estas virtudes es un justo medio -enseña la moderación. Por ejemplo, la templanza es el medio entre el exceso (o la sobreindulgencia) y la deficiencia (o la insensibilidad). Así una persona no beberá en exceso pero podrá disfrutar de un vaso de vino cuando la ocasión lo amerita. Al igual que el Buda, Aristóteles enseñó un camino medio y estas virtudes pueden compararse con las paramitas o perfecciones que enseña el budismo. Traducimos esta lista de una publicada en el sitio Big Think.

  1. Valentía: el punto medio entre la cobardía y la imprudencia.
  2. Templanza: el punto medio entre la sobreindulgencia y la insensibilidad.
  3. Liberalidad o caridad: esto es el justo medio entre la tacañería y la dadivosidad irresponsable.
  4. Magnificencia: Esta es la virtud de vivir con abundancia. Yace en el medio entre el recato y la vulgaridad. El filósofo está en contra de la mortificación ascética pero no gusta de lo ostentoso.
  5. Magnanimidad: Esta es la virtud que regula el orgullo y yace en el medio entre la falsa modestia y el delirio de grandeza. Tiene la función de desarrollar también la autoconfianza y el amor propio.
  6. Paciencia: Esta es la virtud que controla el temperamento y permite que una persona no sea víctima de excesos emocionales. Sin embargo, debe de tenerse cuidado de no caer en la pasividad. Hay momentos que merecen el enojo.
  7. Honestidad: Aquí el justo medio yace entre el vicio de la mentira y el vicio de no tener tacto para saber cuando es mejor no hablar.
  8. Ingenio: el punto medio entre la bufonería y el aburrimiento.
  9. Amigabilidad: Para Aristóteles la amistad es parte central del sentido de la vida. Sin embargo, se debe de evitar ser demasiado amistoso, de tal forma que no nos dediquemos a otras cosas importantes.
  10. Vergüenza: Aunque hoy la vergüenza está devaluada, de hecho puede ser una importante virtud moral, no en el sentido de que nos avergüence ser quiénes somos o hacer lo que queremos hacer, sino en el sentido de que sintamos verdadera pena y arrepentimiento por nuestros errores. El punto medio entre ser miedosos y demasiado osados.
  11. Justicia: La virtud de ser equitativos, yace en el medio entre el egoísmo y la falta de amor propio.

Fuente:  https://pijamasurf.com/

3 de junio de 2018

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