La jerga del filósofo

Dogmatismo
En su acepción más ordinaria se designa con dicho término toda posición filosófica que suponga la total sumisión a ciertos principios o a la autoridad que los postula, principios y autoridad que se aceptan y/o defienden sin la menor crítica o autocrítica, como si representaran “la verdad”, sin más argumento o justificación.
Kant, por ejemplo, opondrá su propia “filosofía crítica” al dogmatismo racionalista del siglo XVIII, al haber dotado éste a la razón de la posibilidad de conocimiento metafísico, sin haber hecho previamente un análisis crítico de tal posibilidad.

Doxa
Término griego que se suele traducir por “opinión” y con el que nos referimos a aquel tipo de conocimiento que no nos ofrece certeza absoluta, y que no podría ser, pues, más que una creencia razonable, un conocimiento “aparente” de la realidad. En este sentido parecen utilizarlo tanto Parménides, al distinguir la “vía de la verdad” de la “vía de la opinión”, como Platón, al distinguir, también contraponiéndolas, la “doxa” de la “episteme”, es decir, el conocimiento aparente, (el conocimiento de la realidad sensible), del verdadero conocimiento, (el conocimiento de la verdadera realidad, de las Ideas).

Eclecticismo
En general, el término eclecticismo se aplica a toda posición filosófica que intenta conciliar en una sola doctrina elementos procedentes de corrientes filosóficas distintas.
Del griego “eklektikós”, (etimológicamente, escogido, seleccionado), el término fue utilizado en la antigüedad para referirse a la tendencia, común a las escuelas filosóficas postaristotélicas, a conciliar doctrinas procedentes de diversas escuelas o corrientes de pensamiento, seleccionando lo que se consideraba valioso en cada una de ellas e intentando minimizar las diferencias, que se consideraban, a menudo, puramente terminológicas. Cicerón, en la antigüedad, y Victor Cousin, en la época moderna, se consideran representantes típicos del eclecticismo.

Empirismo
Término procedente del griego “empeiría” (experiencia). Corriente filosófica que considera que nuestro conocimiento deriva de la experiencia, por lo que ésta se convierte en la única fuente de conocimiento.

Aunque el recurso a la experiencia ya se produce, en determinados contextos, en la filosofía antigua, se entiende por empirismo, más habitualmente, la corriente filosófica que se desarrolla a partir del siglo XVI en Gran Bretaña, cuyos representantes más destacados fueron Francis Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley y Hume, y que defiende que el conocimiento se funda en la experiencia, de la que proceden y, en última instancia, derivan todos ellos, por lo que no existen conocimientos o ideas innatas de las que pueda derivarse ningún conocimiento. En este sentido se opone al racionalismo, que hace de la razón la fuente de nuestros conocimientos, y al innatismo, que afirma que el sujeto cognoscente posee ideas innatas, anteriores e independientes de toda experiencia, que actúan como principios de los que derivan deductivamente sus conocimientos.

Ente
Lo que es. Término que procede del latín “ens, entis”. Denominación con la que nos referimos a “lo que es”, independientemente de la clasificación que adoptemos o del tipo de ser que consideremos, no pudiendo identificarse con ningún modo especial de “ser”.

Episteme
Término griego, cuya raíz viene a significar “saber” o “conocimiento”, que se suele traducir por “ciencia”, y con el que los filósofos griegos se referían al verdadero conocimiento, por contraposición al conocimiento aparente, a la creencia razonable. Para Platón, la episteme es el verdadero conocimiento, que sólo puede serlo de lo inmutable, de la verdadera realidad, de las ideas, en contraposición a la “doxa”, a la “opinión”, al conocimiento de la realidad sensible. Para Aristóteles, sin embargo, la episteme sería el conocimiento obtenido mediante la demostración.

Cortesía de www.webdianoia.com



::: 19 hits

2 respuestas a "La jerga del filósofo"

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *