Por qué hay que recuperar a Diógenes, el filósofo cínico que decía la verdad donde nadie quería oírla. Por Celia Pérez León

Por Celia Pérez León

Hablamos mucho de los estoicos, de Aristóteles o Platón. Pero quizá el filósofo que más urge rescatar en pleno siglo XXI es Diógenes. Su escuela cínica podría darnos las claves para superar las dificultades de la modernidad.

El siglo XXI necesita más que nunca a Diógenes, porque necesita más que nunca la verdad. iStock

Cuenta la leyenda que un día el gran Alejandro Magno visitó al filósofo Diógenes, que se encontraba tumbado al sol con su uniforme de cínico: unas ropas humildes, apenas unos harapos, y un bastón.

El gran rey macedonio se dirigió a él, prometiéndole cuanto deseara en el mundo. “Pide lo que quieras, Diógenes, y te será concedido”. El pensador cínico, fiel a su filosofía, respondió al hombre más poderoso del mundo: “Pues estaría bien que se apartase, señor, porque me tapa el sol

La anécdota quedó escrita por los adeptos de Diógenes, que buscaban representar una metáfora poderosa y urgente en el siglo XXI. Alejandro Magno es el poder, la ambición y la conquista. Diógenes representa la libertad, el apego y la autosuficiencia, así como la sinceridad radical.

Y es esta, precisamente, la historia que se hace eco en el título de uno de los libros más reivindicativos del filósofo contemporáneo Eduardo InfanteNo me tapes el sol. Con él hablamos, en una entrevista que concede a Cuerpomente, de la importancia de rescatar al pensador cínico en el mundo de las redes, los filtros y la hiperactividad social.

Volver a Diógenes, el filósofo sin filtros

En los últimos años, los filósofos clásicos han vuelto con fuerza a nuestras vidas. Y es una alegría que así sea, porque como dijo Newton (aunque hay quien atribuye la cita a Bertrand de Chartres), cuando leemos a los clásicos “caminamos a hombros de gigantes”.

Sin embargo, mientras se reclama con fervor a los estoicos, a Aristóteles, a Platón e incluso al lejano Sócrates, nos olvidamos de un pensador que podría ser fundamental para el siglo XXI. Es Diógenes, a quien muchos conocen por el famoso síndrome y pocos por su importancia como pensador cínico.

Eduardo Infante, pensador moderno, se atreve a reclamarlo. Porque, como explica a Cuerpomente, “Diógenes, y los cínicos en general, fueron grandes defensores de la verdad”. Y en este mundo de fakes news, IA y filtros en redes sociales, necesitamos más verdad que nunca.

Necesitamos que la verdad regrese

No son pocos los pensadores que teorizan ya sobre una crisis de la verdad. Victoria Camps lo aborda en La sociedad de la desconfianza, José Antonio Marina en La vacuna contra la insensatez, ambos textos publicados en 2025.

Los dos pensadores españoles apuntan a una dirección común: no sabemos ya identificar lo que es verdad y lo que no. En un mundo de opiniones disparatadas y “hechos alternativos”, el ser humano navega a la deriva. Y es que, como señala otro pensador contemporáneo, Santiago Alba Rico, al que también entrevista Cuerpomente, vivimos en un mundo en el que las palabras han perdido significado.

En medio de este caos, de esta locura de ausencia de verdad, Diógenes y los cínicos se vuelven radicalmente necesarios. “Consideraban que lo que nos hace felices no son los bienes exteriores, sino los bienes interiores, las virtudes. Y de todas las virtudes, la fundamental del cínico era la parresia. Es decir, el arrojo de decir la verdad allí donde nadie quiera oírla”.

Más verdad, menos postureo

En la era del postureo, de la falacia y la conspiranoia, reclama Infante, necesitamos parresia. Y no solo porque socialmente esta deriva de los hechos pueda llevarnos a la catástrofe, sino porque incluso en el plano de lo íntimo y lo personal, la verdad puede hacernos libres.

Esto nos lleva a otra característica común de los cínicos, que es la idea de que “ser filósofo es vivir de una determinada manera”. Es decir, que no podemos quedarnos en la teoría, sino que debemos pasar a los hechos para vivir con coherencia. Y el cínico lo hacía por medio de otra gran herramienta que se encuentra en crisis en el mundo moderno: la ironía y el sentido del humor.

Esta mezcla de sinceridad radical, de sentido del humor y el impulso de vivir con coherencia nos llevan inevitablemente al último de los principios cínicos que deberíamos recuperar en el siglo XXI: vivir con libertad, como máxima aspiración vital.

Liberarnos de la servidumbre voluntaria en la que vivimos, dejar de aceptar cosas que son inaceptables por fama, por moda o por seguir a la mayoría, y liberarnos de los grilletes sociales. Y todo eso pasa, inevitablemente, por cuestionar lo que consideramos éxito en la vida.

Notas

Celia Pérez León

Redactora especializada en estilo de vida, bienestar y cultura

Fuente: https://www.cuerpomente.com/psicologia/por-que-hay-que-recuperar-a-diogenes-filosofo-cinico-que-defendia-coraje-para-decir-verdad-donde-nadie-queria-oirla_17838

25 de enero de 2026

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