Aristóteles y su enseñanza sobre ser feliz hace más de 2.000 años: “Es una actividad del alma conforme a la virtud”. Por Alexandra Benito

Platón y Aristóteles en el famoso cuadro de La Escuela de Atenas. (Museos Vaticanos/Palacio Apostólico)

Han pasado más de dos milenios, pero las enseñanzas del filósofo griego sirven como punto de partida para mejorar la vida.

Por Alexandra Benito

Coronado como uno de los padres de la filosofía, las enseñanzas de Aristóteles siguen de plena actualidad. Así, aunque el autor de la Grecia Clásica vivió hace más de 2.300 años, sus ideas sobre la ética, la amistad, el amor y la felicidad siguen reflejándose de manera directa en cómo hoy entendemos las relaciones humanas y la vida.

Por ello, al igual que hemos hecho para hablar de las palabras de Aspasia de Mileto sobre el amor, figura a descubrir más allá de ser la mentora de Sócrates, la idea de la felicidad de Epícteto o las claves de la filosofía de Hildegarda de Bingen en la Edad Media, echamos la vista atrás para recuperar las enseñanzas del pasado.

El famoso busto de Aristóteles, una copia romana del original griego. (Palacio Altemps, Roma/Colección Ludovisi)

Concretamente, para descubrir qué opinaba Aristóteles sobre la felicidad, y cómo aplicar sus teorías en nuestro día a día. El filósofo de Estagira formuló una de las definiciones más influyentes de la felicidad en su obra ‘Ética a Nicómaco’, concretamente en el libro I. Un volumen dedicado a indagar cuál es el fin último de la vida humana, donde Aristóteles rechaza identificar la felicidad con el placer, la riqueza o el honor, argumentando que todos ellos son bienes incompletos o dependientes.

De una manera muy resumida, su base se sustenta en que el bien supremo, aquello que se busca por sí mismo y que da sentido a todos los demás fines, es la eudaimonía, comúnmente traducida como felicidad o vida lograda: “La felicidad es una actividad del alma conforme a la virtud“, revela en ‘Ética a Nicómaco’.

Así, para Aristóteles la felicidad no algo que se posee, sino algo que se realiza continuamente mediante nuestras acciones. Además, sus referencias a la virtud señalan que no cualquier acción conduce a la felicidad, sino solo aquellas que expresan excelencia moral e intelectual, como la justicia, la prudencia, la valentía o la templanza.

La felicidad para Aristóteles

Cualidades que no son innatas, sino hábitos que se adquieren mediante la práctica y la repetición. Por ello, el filósofo griego veía cómo la felicidad se convierte en el resultado de una vida con valores en la que el carácter ha sido formado en la dirección correcta. Una concepción que encuentra notables paralelismos en la psicología moderna.

Ética para Nicomaco’, de Aristóteles, en una traducción actual. (Amazon)

De hecho, la psicología positiva de investigadores como Martin Seligman, recuperó la distinción entre una felicidad basada en el placer inmediato y otra más profunda vinculada al sentido, el compromiso y el desarrollo personal. Precisamente esta segunda forma, refleja claramente la herencia aristotélica al entender la felicidad como realización de las capacidades humanas.

De manera similar, los modelos de bienestar psicológico propuestos por la psicóloga estadounidense Carol Ryff valoran el propósito en la vida, el crecimiento personal o la autonomía como esos elementos claves para una vida feliz. Una base que refuerza la intuición aristotélica de que la felicidad no es un don inmediato, sino una práctica sostenida. Una idea que puedes descubrir más a fondo releyendo o leyendo por primera vez algunas de la sbras traducuidad del filófoso griego.

Notas

Alexandra Benito

Fuente: https://www.vanitatis.elconfidencial.com/vida-saludable/2026-03-31/aristoteles-frase-felicidad-psicologia-moderna_4328802/

31 de marzo de 2026.

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