
Foto: EFECUSTODIAR EL ALMA
Por Jaime Nubiola
Gracias a la invitación de la Universidad Francisco de Vitoria pude asistir el domingo a un multitudinario encuentro con el Papa León XIV en el Movistar Arena de Madrid. Se trataba de un acto que aspiraba a «tejer redes con el mundo de la empresa, la educación, la cultura y el deporte». Asistían unas 12.000 personas, me dijeron. Fue del todo memorable la intervención del actor malagueño Antonio Banderas en la que se confesaba «hechizado por Dios».
De las hermosas palabras del Papa me ‘tocó’ la expresión «aprender a custodiar el alma» que empleó referida a lo que genera una sociedad innovadora y creativa. La palabra «custodia» tiene un doble sentido en español: el de guardar algo con cuidado y, también, el de vigilar, en particular, a un detenido para que no se escape. Es importante la custodia del alma en nuestra sociedad consumista y tecnificada, pues puede desparramarse fácilmente en caprichos o, por ejemplo, en las redes sociales.
La recomendación de custodiar la propia alma —el propio espíritu— puede ayudarnos mucho si nos la tomamos en serio.
Me impresionó hace años algo que leí en los «Ponkapog Papers» del editor y poeta estadounidense Thomas B. Aldrich: «A un hombre se le conoce por la compañía que su mente mantiene» [«A man is known by the company his mind keeps»]. A una persona —podríamos decir— se la conoce por cómo custodia su alma.
Notas
Foto: EFE
Fuente: Jaime Nubiola
15 de junio de 2026. ESPAÑÑA
