La náusea y la angustia de existir. Por Francisco Castro Guerra

En su novela La náusea, Jean-Paul Sartre nos plantea todos los puntos fundamentales del Existencialismo. El mundo es una mera sucesión de actos automáticos, de determinaciones que, aun pareciendo actos de libertad, son solo inevitables variaciones de un único destino: sobrevivir en al absurdo de la cotidianidad. El Existencialismo de Sartre, al igual que el de la mayoría de la hornada de filósofos, escritores y artistas de mediados del siglo XX, es una línea de pensamiento nihilista, casi siempre atea y muy marcada por el marxismo cultural e intelectual. Con la excepción de Martin Heidegger, claro; al menos en lo de la influencia marxista. Ya sabemos la filiación de Heidegger (aunque excusada luego por motivos de «su circunstancia»). No obstante, Martin, fue el más relevante existencialista de su tiempo. Seguía una línea iniciada por el verdadero padre del movimiento: el danés Søren Kierkegaard, quien desbrozó un sendero de ideas hasta entonces tibiamente explorado. Profundamente espiritual y centrado en los sentimientos más íntimos de Yo, nos ha legado una obra filosófica y literaria accesible a todos los públicos, de fácil comprensión y rebosantes de un lirismo sin parangón. Quizá sean los tres autores mencionados, y sobre todo algunas de sus obras más accesibles, aquellos cuya lectura es básica para entender la búsqueda de un sentido a la existencia. La nausea, de Sartre; de Heidegger, Ser y tiempo (o los Cuadernos negros); y de Kierkegaard, Migajas filosóficas o la imprescindible obra epistolar, Diario de un seductor, sin olvidar, por supuesto, El concepto de la angustia.

Notas

Fuente: https://www.levante-emv.com/lectores/2022/05/23/nausea-angustia-existir-66405335.html

23 de mayo de 2022



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