Lecciones de Kant y Freud de Béatrice Longuenesse en la UP. Por up.edu.mx

El pasado 31 de diciembre la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana recibió en sus instalaciones a la Dra. Béatrice Longuenesse, quien impartió una conferencia organizada por la Society for Women in Philosophy (SWIP-Analytic), capítulo México.

El objetivo de la Dra. Longuenesse, fue defender la tesis de que la concepción del ego freudiano tiene relación con la concepción de la unidad de la conciencia que encontramos en el pensamiento de Immanuel Kant.

Para Kant, la unidad de la conciencia del sujeto no está dada, sino que es un esfuerzo constante para poder lograr unidad en todos los contenidos representacionales, de manera que sea posible realizar inferencias y juicios, que finalmente llevan a la acción.

La Dra. Longuenesse explicó que esta unidad de conciencia, además de no estar dada, puede ser interrumpida por alteraciones en el sujeto como las emociones, las asociaciones hechas sin examen, e incluso el uso de estupefacientes. Sin embargo, tal unidad será indispensable para que los contenidos representacionales del sujeto tengan realidad, pues sin la unidad, no es posible organizar la diversidad de percepciones y por tanto, no es posible adscribirles objetos, por lo que terminarían siendo meras apariencias

Bajo la perspectiva de Sigmund Freud, la persona se configura a partir de la relación de tres dimensiones que ejercen distintas funciones: el ego, que principalmente defiende al individuo de afectos desagradables; el super ego, que se encarga de realizar juicios morales y el id que obedece a las pasiones y emociones de la persona. Longuenesse aboga por la relación entre el ego y la unidad de conciencia tal como la entendía Kant.

Posteriormente, Longuenesse habló de tres dimensiones que tiene el ego. Debido a que su principal función, además de ordenar los contenidos de la mente, es defender a la persona de contenidos desagradables, parece estar ligado también con la identidad de la persona y con cómo se percibe a sí misma. De esta manera, si la persona ve que tanto su identidad como imagen son alteradas por alguna circunstancia desagradable, el ego lo reprime, y la persona lo olvida.

Una de las principales objeciones que recibió la autora fue que Freud pensaba que el ego era sólo idealmente regido por el principio de realidad. Pero vemos que es ideal en el sentido de que en diversas ocasiones, es subsumido por el principio de placer, en que por considerar ciertas experiencias desagradables, las suprime.

Al respecto, la investigadora explicó que Freud les da un peso muy importante a los factores disruptivos de la unidad de conciencia. Kant, en cambio, aunque no negaba que la unidad de conciencia podía ser interrumpida por alteraciones en el sujeto que conoce,  no le dio la atención sistemática que sí le dio el primero.

Por último, la doctora comparó la investigación trascendental que hace posible el conocimiento científico en Kant y la investigación empírica y clínica que lleva a cabo el psicoanálisis. Mientras que para Kant el conocimiento científico es posible a través de las formas de los fenómenos, para Freud el conocimiento científico es el resultado de un estudio clínico de la persona.

A pesar de estos dos puntos de vista distintos la relación entre la unidad de la conciencia de Kant y el ego es mucho más estrecha de lo que muchos estudiosos han objetado.

Notas

Fuentehttps://www.up.edu.mx/es/noticias/37077/lecciones-de-kant-y-freud-de-beatrice-longuenesse-en-la

22 de febrero de 2020.  MÉXICO

 

 

 

 

 

 

 

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