La jerga del filósofo

Concepto
Término procedente del latín concipere que etimológicamente significa lo concebido. Tradicionalmente se ha entendido que un concepto era una representación general, abstracta, de un objeto. En ese sentido, el concepto no se puede asimilar a una imagen ni a ningún otro contenido sensible. En la filosofía del siglo XX el concepto es entendido como el elemento mediador entre el signo lingüístico y el significado, especialmente en el ámbito de la filosofía analítica.
La discusión sobre la formación de los conceptos, (si se forman por generalización o por abstracción, por ejemplo), así como sobre su realidad, (si son reales, realismo conceptual, o no, nominalismo), ha sido una de las discusiones tradicionales en filosofía, que alcanzó especial intensidad en la Edad Media en torno al llamado problema de los universales.

Cosmogonía
Término procedente de la palabra griega Kosmogonia, compuesta a su vez de kosmos (orden, mundo universo) y goné (generación, producción) que etimológicamente significa “origen del universo”. La cosmogonía es un relato de carácter mítico con el que se quiere explicar el origen y la constitución del universo, a partir de la acción de los dioses y a través de varias generaciones.

Cosmología
Término compuesto por las palabras griegas cosmos (orden, universo, mundo) y logos (discurso, tratado, etc.) que significa etimológicamente “tratado del universo”. Por lo general nos referimos, con dicho término, a la concepción del universo en una determinada época y/o filósofo, es decir, a la explicación del universo, que queda reflejada en un determinado “modelo” en el que podemos encontrar elementos matemáticos y físicos, pero también culturales y estéticos.

Cualidad
Término procedente del latín qualitas. En general, se entiende por cualidad la propiedad o el modo de ser propio y distintivo de algo que, por lo general, tiene un carácter positivo. Para Aristóteles, la cualidad es una de las diez categorías que, junto con la cantidad, adquiere una especial relevancia en su interpretación de la naturaleza. Con la cualidad se refiere Aristóteles a los principios activos que, asociados en parejas de opuestos, dan lugar a la constitución de los cuatro elementos.

En la filosofía moderna, la distinción entre cualidades primarias y secundarias, (consideradas objetivas y subjetivas, respectivamente), que ya había sido propuesta por Demócrito de Abdera, adquiere una especial relevancia en relación con la defensa de una interpretación mecanicista de la naturaleza (postulada por Descartes y Galileo) frente a la interpretación cualitativa y finalista de Aristóteles y de los filósofos medievales.

Deísmo
Del latín deus (dios). Término que comenzó a utilizarse en los siglos XVII-XVIII para referirse a las doctrinas filosóficas o religiosas que defendían la existencia de dios como principio de la realidad, pero despojado de los atributos con que le había revestido el cristianismo: providente, creador, personal, etc.
El deísmo mantiene la existencia de un dios que sólo puede ser pensado con los atributos que puede alcanzar la razón natural, prescindiendo de todo dato procedente de la revelación. Entre los que defendieron esta posición podemos citar a Locke, Bayle, Toland, Collins, Woolston y Voltaire. Los deístas coinciden, además, en oponer la religión natural (o racional) a las religiones históricas.

Demiurgo
Término procedente del griego demiourgós (etimológicamente, servidor del pueblo, maestro en un arte, artesano). Es el nombre con el que Platón se refiere en su cosmología (Timeo) al hacedor del universo, presentándolo como un semidiós que actúa como causa eficiente al ordenar la materia preexistente, pero que se hallaba en estado caótico, tomando como modelo la perfección y la belleza del kosmos noetós (mundo de las Ideas).

Cortesía de www.webdianoia.com



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