¿Heráclito o Aristóteles?

La tragediase origina en el dramático giro hacia la lógica, las abstracciones, la razón…
Lo que sale a la luz ama ocultarse”, dice Heráclito; y Pániker en Filosofía y Mística agrega: “Comprender una cosa es también no comprenderla. El ser es tanto luz como oscuridad, tanto esencia como enigma”. Antes de Sócrates, ya se sabía que no existe La Verdad; ¡que la lógica es inseparable de los sentimientos! Que “cada cabeza es un mundo”. Que sólo un positivista ingenuo -como Comte- puede creer que el Ser es separable del No-ser. En Heráclito, por el contrario, aún había un contenido místico capaz de intuir que los principios de Identidad, No Contradicción y Tercero Excluido eran sólo representaciones, es decir, construcciones humanas. Lo que llevó a Niels Bohr a afirmar que “una verdad superficial es un enunciado cuyo opuesto es falso; y una verdad profunda es uno cuya opuesto es otra verdad profunda”.

Aristóteles sabía ya todo esto, sabía que los conceptos (las sustancias segundas) no podían captar la oscura especificidad de lo individual (las sustancias primeras); sabía que la lógica o la razón no sirven de mucho, cuando de abordar el Espíritu se trata; ¡¿cómo habían de servir, si excluyen los sentimientos, las emociones y las pasiones?! Aristóteles sabía todo esto, pero no pudo evitar -o más bien impuso- la conversión de la lógica en una “realidad” aparte, independiente. Fue la dramática separación entre el Pensamiento y el Ser; entre, por un lado, los conceptos, incapaces de hacerle frente al corazón y, por el otro, el alma humana, ese amasijo profundamente irracional, que se ríe de la Razón.

Los filósofos presocráticos, imbuidos todavía de una cierta mística, sabían que el Principio de Identidad, que alguna validez tiene para las cosas inertes, carece de sentido cuando nos referimos al Espíritu, un ente en el cual el Ser y el No-Ser se mezclan indisolublemente. Por eso Nietzsche se burla de Parménides, que inició el giro radical hacia la Lógica: “Sólo es lo que puede ser pensado”. A lo que Nietzsche responde sin piedad: “Lo que pensamos, con toda seguridad no es”, no tiene ser, ¡es nada más una abstracción lógica! Por eso Heidegger lamenta el Olvido del Ser: la absurda primacía del Logos sobre él, de la Lógica sobre la realidad existencial.

Por eso, sabiamente, Rafael Cadenas, en Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la Mística, dice: “Los pensadores antiguos -los presocráticos, Lao Tse y el Buda- son postmodernos”. Por eso insiste tanto en que “El tao que puede ser nombrado no es el verdadero”; la misma idea con la que Wittgenstein termina su Tractatus: “De aquello de lo que no se puede hablar, mejor es callar”. Todo ello frente a amigos muy queridos a los que “les ha dado” por buscar en la Hermenéutica lo que en la Filosofía no han podido encontrar. Como si en las palabras y las interpretaciones, estuviese la clave de la absoluta incognoscibilidad de nuestro Espíritu; ese Tao inefable, ese Ser inaccesible que en vano Aristóteles intentó captar.

Con el filósofo de Estagira Occidente se alejó definitivamente de la mística y se enrumbó por los caminos de la lógica, la ciencia y la tecnología. Hasta desembocar en esta sociedad lamentable que sólo vive para el consumo y la cirugía plástica. La tragedia que hoy sufrimos, este aplastamiento radical de la espiritualidad, se origina, no en el cliché que repetimos como loros -que “se están perdiendo los valores”-, sino en aquel dramático giro hacia la lógica, las abstracciones, la razón y el mundo, que alejó a Parménides, Platón y Aristóteles del espíritu, los sentimientos, los hombres “de carne y hueso” y las realidades existenciales.

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Fuente: http://www.eluniversal.com/2008/07/27/opi_art_heraclito-o-aristot_953532.shtml

Venezuela.



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3 respuestas a "¿Heráclito o Aristóteles?"

  1. De tanto que pretendemos saber, nos damos cuenta que entré más sabemos menos comprendemos. Lo fácil lo hacemos difícil, y lo difícil pretendemos dominarlo

    1. Me llama mucho la atención el párrafo:

      “Con el filósofo de Estagira Occidente se alejó definitivamente de la mística y se enrumbó por los caminos de la lógica, la ciencia y la tecnología. Hasta desembocar en esta sociedad lamentable que sólo vive para el consumo y la cirugía plástica. La tragedia que hoy sufrimos, este aplastamiento radical de la espiritualidad, se origina, no en el cliché que repetimos como loros -que “se están perdiendo los valores”-, sino en aquel dramático giro hacia la lógica, las abstracciones, la razón y el mundo, que alejó a Parménides, Platón y Aristóteles del espíritu, los sentimientos, los hombres “de carne y hueso” y las realidades existenciales.”

      En mi opinión el párrafo está cargadito de las falsas antinomias que creo son las que realmente están haciendo mucho daño (razón-sentimientos) (lógica-intuición) (abstracción-espiritualidad) ni integrales ni integradoras, que ahí no aplica el tercio excluso sino que afirma lineas y fronteras como con el definitivamente … por eso hablo de los posmodernos, a de algunos de ellos, que son básicamente unos incoherentes que no aplican sus varas de medir a sus propios discursos absolutos y maniqueos.

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